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CANADÁ: ¿CUÁNTO CUESTA SIMPLEMENTE VIVIR?

Durante décadas Canadá fue presentado como uno de esos lugares donde valía la pena comenzar de nuevo: trabajo, estabilidad, seguridad, servicios públicos y la posibilidad de construir una vida digna. Toronto representaba buena parte de esa promesa. Hoy, para miles de personas, la conversación es muy diferente. Ya no se habla solamente de prosperar. Se habla de cuánto cuesta sobrevivir.

No hace falta ser pobre para sentirlo. Tampoco hace falta estar desempleado. Se puede trabajar todos los días, recibir un salario que hace algunos años habría parecido razonable y descubrir, cuando llegan las cuentas, que apenas alcanza. Alquiler. Comida. Transporte. Teléfono. Seguro. Electricidad. Internet. Impuestos. Una emergencia inesperada. Y vuelta a empezar.

 

TRABAJAR YA NO GARANTIZA VIVIR BIEN

Ontario tiene actualmente un salario mínimo de $17.60 por hora. El 1 de octubre subirá a $17.95. Tomemos el nuevo salario y hagamos una cuenta elemental. Cuarenta horas semanales representan aproximadamente $3,111 brutos al mes antes de impuestos y deducciones.

Ahora intentemos vivir solo en Toronto. El alquiler anunciado promedio de un apartamento de dos habitaciones en Toronto alcanzó $2,650 mensuales durante el segundo trimestre de 2026. No hace falta una ecuación económica sofisticada para comprender el problema.

Una persona trabajando 40 horas semanales por el salario mínimo ni siquiera genera, después de impuestos, suficiente dinero para pagar cómodamente ese alquiler y continuar con el resto de su vida.

Entonces aparece la solución contemporánea: compartir apartamento. Vivir más lejos. Tener dos empleos. Trabajar horas extras. Renunciar al automóvil. Posponer hijos. Volver a vivir con los padres. Convertir un sótano en vivienda. Reducir cualquier gasto que pueda considerarse prescindible. No estamos hablando de lujo. Estamos hablando de techo. Sobrevivir.

 

EL ALQUILER SE COME LA CIUDAD

Toronto no es una excepción aislada. Vancouver continúa todavía más arriba. En el segundo trimestre de 2026, Statistics Canada situó el alquiler anunciado promedio de dos habitaciones en $3,030 en Vancouver, $2,650 en Toronto, $2,640 en Victoria y $2,400 en Halifax.

Es cierto que existe una pequeña señal de alivio: los alquileres anunciados han comenzado a disminuir en algunos de los grandes mercados. CMHC reconoce una mayor oferta, menor crecimiento de la demanda e incentivos de propietarios en determinados edificios. Pero existe una enorme diferencia entre que algo deje de encarecerse y que vuelva a ser asequible.

CMHC también advierte que las condiciones continúan siendo muy ajustadas precisamente en el segmento que más necesita la gente: las viviendas de alquiler más baratas. El problema no desaparece porque un apartamento de $2,800 baje a $2,650. Sigue siendo $2,650.

 

IR AL SUPERMERCADO Y HACER CUENTAS

Después de pagar dónde dormir hay que comer. La inflación general canadiense fue del 3% interanual en agosto de 2026 y los alimentos comprados en supermercados estaban un 2.8% por encima de un año antes. Pero un porcentaje anual tampoco cuenta toda la historia.

El informe canadiense sobre precios de los alimentos para 2026 calculó que los alimentos eran aproximadamente 27% más caros que cinco años atrás y proyectó que una familia de cuatro personas podría gastar alrededor de $17,572 durante 2026. Es la acumulación la que duele.

El consumidor no entra al supermercado comparando únicamente agosto de 2026 contra agosto de 2025. Compara mentalmente lo que podía comprar con cien dólares hace varios años con lo que coloca hoy dentro del carrito. Y lo nota.

 

TAMPOCO SOBRAN LOS EMPLEOS

Otra parte de la antigua ecuación era sencilla: Canadá era caro, pero había oportunidades. Hoy tampoco puede darse eso por sentado.

La tasa de desempleo de Toronto estaba en 6.7% en agosto de 2026. Había mejorado considerablemente frente al 9% registrado en julio de 2025, pero encontrar trabajo continúa siendo una preocupación real para muchas familias.

A escala nacional existe además otro dato incómodo: aproximadamente una cuarta parte de los desempleados llevaba 27 semanas o más buscando trabajo en agosto. Seis meses buscando empleo no son una estadística cuando hay que pagar la renta el día primero. Es una crisis personal.

 

Y CUANDO TE ENFERMAS…

Canadá conserva algo extraordinariamente valioso: un sistema sanitario universal. Pero universal no significa necesariamente rápido.

El Canadian Institute for Health Information reconoce que los tiempos de permanencia en emergencias han aumentado respecto a 2018-2019 y que el problema no está únicamente dentro de los hospitales. Faltan camas, existen presiones en atención primaria, cuidados comunitarios y residencias de larga duración, y todo termina acumulándose en las salas de emergencia.

Los datos más recientes son especialmente difíciles de ignorar. Durante 2025-2026 hubo más de 15.6 millones de visitas no programadas a departamentos de emergencia en los sistemas provinciales que reportan esos datos. Entre los pacientes que terminaron ingresados, el 90% había completado su estancia en emergencias dentro de 46.5 horas. Cuarenta y seis horas y media.

Además, los tiempos para muchas cirugías de cáncer continúan siendo superiores a los anteriores a la pandemia y persisten retrasos en diagnóstico por imágenes.

El sistema sigue atendiendo a millones de personas. Médicos, enfermeros y trabajadores sanitarios continúan sosteniéndolo diariamente. Pero decir eso no obliga a fingir que funciona como debería.

 

LA OTRA TORONTO

Después está la ciudad que aparece cuando uno deja los condominios de cristal y mira hacia las estaciones, parques, refugios y determinadas esquinas. En octubre de 2025, Toronto estimó 12,196 personas sin hogar en una sola noche. Más de nueve mil estaban dentro del sistema base de refugios. Otras 1,446 dormían al aire libre, incluidos campamentos. Doce mil ciento noventa y seis seres humanos.

Es verdad que el número representó una disminución respecto al conteo anterior. También es verdad que continúa siendo una cifra enorme para una de las ciudades más ricas de uno de los países más desarrollados del planeta.

Y junto a la crisis de vivienda está la droga.

Solo durante el segundo trimestre de 2026, los paramédicos de Toronto respondieron a 229 sobredosis no fatales dentro de refugios y centros de descanso las 24 horas. Esas cifras ni siquiera incluyen todo lo que ocurre fuera del sistema formal de refugios.

Cuando las drogas, la enfermedad mental, la falta de vivienda y la pobreza extrema terminan concentrándose en los mismos espacios públicos, la ciudad cambia. No hace falta que una estadística se lo explique a quien camina todos los días por esas calles.

 

¿Y LA VIOLENCIA?

Aquí debemos ser precisos. Toronto continúa teniendo tiroteos y episodios violentos graves. En septiembre, por ejemplo, dos hombres fueron encontrados muertos dentro de vehículos incendiados en extremos diferentes de la ciudad. La policía determinó que ambos habían recibido disparos. Pero afirmar que los homicidios y tiroteos simplemente aumentan año tras año sería incorrecto.

Toronto Police informó que en 2025 los homicidios descendieron de 85 a 45 y que durante 2026 también se estaban registrando reducciones en homicidios y tiroteos. Eso es una buena noticia y debe decirse.

Al mismo tiempo, una disminución estadística no convierte los disparos, las invasiones de viviendas o la violencia armada restante en problemas imaginarios. Una ciudad puede mejorar sus estadísticas criminales y seguir teniendo problemas graves de seguridad.

Las dos cosas pueden ser ciertas.

 

¿QUÉ ESTÁ FALLANDO?

Resulta demasiado fácil señalar exclusivamente a un gobierno.

Canadá tiene gobierno federal, provincias y municipios con competencias diferentes. Toronto no controla por sí sola la política monetaria ni el sistema sanitario provincial. Ontario no controla todos los factores migratorios o macroeconómicos. Ottawa tampoco decide por sí sola cuánto cuesta cada apartamento. Pero precisamente ahí aparece una pregunta legítima para todos ellos.

Si un trabajador a tiempo completo tiene dificultades para pagar vivienda, comida y transporte; si miles de personas duermen en refugios o en la calle; si acceder oportunamente a determinados servicios sanitarios se vuelve cada vez más difícil, ¿qué definición de prosperidad estamos utilizando?

Los gobiernos anuncian programas, presupuestos, viviendas, inversiones sanitarias, estrategias contra la falta de vivienda y medidas de seguridad. Decir que literalmente no hacen nada sería falso. La cuestión mucho más dura es otra:

¿por qué, después de tantas políticas, inversiones y promesas, la vida cotidiana continúa siendo económicamente asfixiante para tanta gente?

Eso merece una respuesta.

 

EL NUEVO LUJO ES LA NORMALIDAD

Quizá el síntoma más preocupante no sea cuánto cuesta un penthouse en Toronto. Es cuánto cuesta una vida corriente. Un apartamento razonable. Un refrigerador con comida. Un empleo estable. Poder enfermarse sin esperar eternamente. Ahorrar algo a final de mes. Tener hijos sin convertir cada gasto en una operación financiera. Llegar a los 65 años con alguna seguridad.

Nada de eso debería representar una fantasía para una persona que trabaja.

Canadá continúa siendo un país rico. Continúa teniendo instituciones sólidas, enormes recursos, ciudades extraordinarias y oportunidades que millones de personas en el mundo desearían tener. Negarlo sería absurdo.

Pero vivir de la reputación construida durante décadas tampoco resuelve los problemas de hoy. El Canadá que muchos conocieron —o que millones imaginaron antes de llegar— prometía algo bastante sencillo: si trabajabas duro, cumplías las reglas y hacías las cosas correctamente, podías construir una vida digna. Para demasiadas personas esa ecuación ya no funciona igual. Quizá no haya que ser millonario para vivir en Toronto.

Pero cuando tener una vivienda decente, llenar el supermercado, ahorrar y respirar tranquilo a final de mes empieza a sentirse como una vida de ricos, algo fundamental se ha desajustado. Y entonces la pregunta deja de ser cuánto cuesta vivir en Canadá. La verdadera pregunta es mucho más incómoda:

¿CUÁNTO CUESTA SIMPLEMENTE VIVIR?

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Fuentes / Referencias

Los datos duros del texto están respaldados por Statistics Canada, CMHC, CIHI, la Ciudad de Toronto, Toronto Police y el Gobierno de Ontario. Statistics Canada

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