La inteligencia artificial acaba de entrar en una de las áreas más difíciles de la medicina: el desarrollo de nuevos tratamientos contra el alzhéimer y otras enfermedades neurológicas. Pathos AI anunció una alianza con Bristol Myers Squibb y Tempus AI para utilizar grandes volúmenes de datos clínicos y sistemas de IA en el diseño de medicamentos y ensayos.
El acuerdo combina tres piezas: datos longitudinales de cientos de miles de pacientes, la plataforma de inteligencia artificial Pathos Foundry y la experiencia de Bristol Myers Squibb en investigación y desarrollo de fármacos neurológicos. Reuters informó este 23 de octubre que Pathos también cerró una ronda de financiación de 237 millones de dólares liderada por Bristol Myers, que valoró la compañía en unos 3.000 millones.
Cientos de miles de historiales para buscar patrones
Tempus construirá un conjunto de datos desidentificados procedentes de cientos de miles de pacientes con alzhéimer y otros trastornos neurológicos. Pathos tendrá acceso a esos datos mediante un acuerdo de cinco años valorado en hasta 55 millones de dólares.
Documentos regulatorios de Tempus detallan que el proyecto contempla hasta 500.000 registros desidentificados, entregados a lo largo de cinco años. La intención es seguir la evolución de las enfermedades, identificar patrones biológicos y utilizar esa información para diseñar ensayos clínicos más precisos.
Una IA que no pretende sustituir el laboratorio
Pathos utilizará su plataforma Foundry para analizar el conjunto de datos a gran escala, generar hipótesis sobre la biología de las enfermedades y ayudar a decidir qué pacientes podrían beneficiarse más de determinados tratamientos experimentales.
El objetivo no es que un algoritmo invente por sí solo una cura. La apuesta consiste en reducir parte de la incertidumbre que acompaña al desarrollo farmacéutico: seleccionar mejor los candidatos, comprender antes por qué una terapia puede funcionar y adaptar los ensayos a la información que aparece durante el proceso.
Bristol Myers apuesta por la plataforma
Bristol Myers Squibb encabezó la nueva ronda de inversión y obtuvo acceso estratégico a Pathos Foundry en distintas áreas de su cartera. En neurociencia contará además con derechos exclusivos durante tres años para apoyar sus programas de desarrollo.
La operación amplía una relación previa entre Bristol Myers y Tempus y muestra hasta qué punto las grandes farmacéuticas están incorporando datos clínicos masivos e inteligencia artificial a decisiones que antes dependían principalmente de procesos estadísticos y experimentales tradicionales.
El alzhéimer sigue siendo una prueba especialmente difícil
Las enfermedades neurodegenerativas han producido durante décadas numerosos fracasos clínicos. Incluso cuando un tratamiento muestra señales prometedoras, demostrar que modifica de forma significativa la evolución de una enfermedad compleja puede exigir años de seguimiento y poblaciones cuidadosamente seleccionadas.
La nueva alianza no anuncia una cura ni un medicamento listo para pacientes. Lo que pone sobre la mesa es una infraestructura para investigar de otra manera: conectar medio millón de historiales, experiencia farmacológica y modelos capaces de examinar relaciones que resultarían difíciles de estudiar manualmente.
Si esa combinación logra mejorar la selección de terapias y el diseño de ensayos, la inteligencia artificial podría terminar teniendo uno de sus impactos médicos más importantes no en el diagnóstico, sino mucho antes: en decidir qué medicamentos merece la pena llevar hasta los pacientes.




