Donald Trump aseguró este viernes que Canadá está trabajando intensamente para alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos, en momentos en que la relación económica entre los dos vecinos atraviesa una de sus etapas más tensas de los últimos años.
El presidente estadounidense afirmó ante periodistas en la Casa Blanca que Washington mantiene una posición ventajosa en las negociaciones. Sus declaraciones llegan después del fracaso de las conversaciones comerciales de agosto y de una nueva ronda de aranceles y represalias que ha elevado la incertidumbre para empresas y consumidores a ambos lados de la frontera.
Trump asegura que Washington tiene las cartas
Según Reuters, Trump dijo que Canadá está trabajando “muy duro” para conseguir un acuerdo y sostuvo que Estados Unidos tiene todas las cartas. La oficina del ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, declinó comentar inmediatamente esas afirmaciones.
La frase resume la presión que Washington intenta ejercer sobre Ottawa mientras ambos gobiernos buscan una salida a una disputa que ya supera el terreno diplomático. Los aranceles afectan decisiones de inversión, cadenas de suministro y sectores profundamente integrados durante décadas bajo distintos acuerdos comerciales norteamericanos.
Una relación comercial difícil de separar
Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más grandes del mundo. Automóviles, energía, acero, aluminio, productos agrícolas y manufacturas cruzan diariamente una frontera en la que numerosas industrias funcionan como cadenas de producción compartidas.
Precisamente por esa integración, cualquier escalada arancelaria puede trasladarse rápidamente a los precios y a los costos de producción. Una pieza puede cruzar la frontera varias veces antes de terminar incorporada a un producto final, por lo que un impuesto comercial aplicado en un punto de la cadena puede tener efectos acumulativos.
Carney busca reducir la dependencia de Estados Unidos
La disputa ha acelerado la estrategia del primer ministro Mark Carney para diversificar los mercados de Canadá. Ottawa ha intensificado contactos comerciales con otros socios y esta semana Canadá y Turquía elevaron su relación a una asociación estratégica, con planes para ampliar comercio e inversión.
La diversificación, sin embargo, no elimina la realidad geográfica y económica. Estados Unidos continúa siendo con enorme diferencia el principal destino de las exportaciones canadienses, de modo que cualquier acuerdo con Washington tiene consecuencias directas para la economía nacional.
El futuro del acuerdo norteamericano vuelve al centro
La tensión también aumenta las dudas sobre la estabilidad futura del acuerdo comercial que une a Canadá, Estados Unidos y México. El pacto fue concebido para proporcionar reglas previsibles a las empresas de los tres países, pero las nuevas disputas han devuelto al primer plano cuestiones que parecían resueltas.
Por ahora no existe un anuncio de acuerdo ni un calendario público para cerrarlo. Lo concreto es que Washington y Ottawa continúan negociando mientras Trump eleva públicamente la presión. Para Canadá, el desafío consiste en preservar el acceso a su mercado más importante sin renunciar a la estrategia de reducir una dependencia que la actual crisis ha dejado especialmente expuesta.




