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WALL STREET CAE POR EL COSTO DE LA IA

Ilustración del toro de Wall Street visto desde un ángulo bajo entre edificios de Nueva York

La preocupación por cuánto dinero están gastando las grandes compañías tecnológicas para sostener la carrera de la inteligencia artificial golpeó con fuerza este viernes 30 de octubre a Wall Street. Los inversionistas miran con mayor cautela una pregunta que hasta hace poco parecía secundaria: cuándo empezarán esas inversiones multimillonarias a producir beneficios suficientes para justificarlas.

El Nasdaq Composite cerró con una caída del 2,86 %, hasta 25.437 puntos. El S&P 500 perdió el 1,82 % y terminó en 7.580,07 puntos, mientras que el Dow Jones retrocedió el 1,09 %, hasta 51.770,31 puntos.

 

LA FACTURA DE LA IA EMPIEZA A PESAR

Durante la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y los procesadores especializados se convirtieron en símbolos de crecimiento. Ahora también representan una factura que los accionistas quieren examinar. Vender más servicios tecnológicos no garantiza que el dinero disponible crezca al mismo ritmo si levantar la infraestructura exige inversiones todavía mayores.

Los resultados y las perspectivas de Amazon e Intel alimentaron esas dudas. La reacción sugiere que el mercado está diferenciando entre la demanda de una tecnología y la rentabilidad de las empresas que intentan suministrarla. Ambas pueden evolucionar a velocidades distintas.

Gráfica interactiva de QQQ, un fondo que sigue al Nasdaq-100. Se actualiza con los datos disponibles del proveedor y permite consultar fechas anteriores. El Nasdaq-100 y el Nasdaq Composite son índices distintos.

 

INTEL CONCENTRA EL CASTIGO

Intel cayó aproximadamente un 28,6 % después de presentar unas perspectivas que decepcionaron a los inversionistas. El desplome muestra la sensibilidad del sector a cualquier señal de que los ingresos futuros podrían resultar insuficientes para sostener las expectativas incorporadas en los precios.

La presión se extendió a otros fabricantes de semiconductores. Nvidia perdió alrededor del 4,2 % y AMD retrocedió cerca del 10,9 %. La amplitud de las ventas indica que el nerviosismo alcanzó a varias piezas de la cadena tecnológica, desde los chips hasta la infraestructura necesaria para utilizarlos.

 

EL DINERO BUSCA REFUGIO

Los rendimientos de los bonos del Tesoro descendieron mientras los inversionistas buscaban activos considerados más seguros. Ese movimiento acompañó la venta de acciones y reflejó una menor disposición a asumir riesgo durante la sesión.

Una jornada de pérdidas, por pronunciadas que sean, no demuestra por sí sola que la inteligencia artificial haya fracasado ni permite anticipar el rumbo de las próximas semanas. Sí recuerda que las valoraciones bursátiles dependen de resultados futuros y de cuánto están dispuestos a pagar los compradores por ellos.

 

CRECER TAMBIÉN TIENE UN PRECIO

La lectura de CAÑASANTA es que el entusiasmo tecnológico necesita convivir con una disciplina financiera básica: las inversiones deben encontrar una forma sostenible de recuperar su costo. Una innovación puede transformar la economía y, aun así, resultar una apuesta costosa para quien compra demasiado caro o espera beneficios demasiado pronto.

El cierre del viernes dejó esa tensión a la vista. La discusión ya no gira únicamente alrededor de lo que la IA puede hacer, sino también de cuánto cuesta desplegarla y quién terminará pagando la expansión.

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Fuentes / Referencias
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