El precio de volar amenaza con dar otro salto. Tras ocho meses de guerra con Irán, el combustible de aviación cuesta aproximadamente el doble que antes del conflicto y varias aerolíneas están agotando la protección financiera que les permitió contener parte del golpe. El resultado puede llegar directamente al bolsillo del pasajero: menos margen para absorber costos y billetes sensiblemente más caros.
El escudo de las aerolíneas se está agotando
Muchas compañías aéreas compran coberturas financieras —conocidas como hedges— para fijar con antelación una parte del precio del combustible. Esa estrategia les permite saber cuánto pagarán durante meses y amortiguar las subidas bruscas del petróleo.
Pero Reuters informó este 28 de octubre que buena parte de esas coberturas está llegando a su fin mientras el combustible permanece en niveles extraordinariamente altos. Renovarlas ahora implica asumir precios elevados durante un periodo prolongado o pagar primas y garantías más costosas.
Tony Fernandes, director ejecutivo de AirAsia, explicó que la compañía está presupuestando doce meses de petróleo caro y ha dejado de intentar predecir la evolución geopolítica. Es una señal clara de hasta qué punto la guerra ha alterado la planificación normal del sector.
Ryanair advierte de subidas de hasta 20%
La advertencia más contundente procede de Ryanair. Su director ejecutivo, Michael O’Leary, estima que las tarifas aéreas podrían aumentar entre un 15% y un 20% hasta el verano de 2027 si las actuales presiones sobre el combustible persisten.
El problema no se limita a Europa. Las aerolíneas estadounidenses abandonaron en gran medida las coberturas de combustible hace años, por lo que están expuestas de forma más directa a las oscilaciones del mercado. En Estados Unidos, las principales compañías ya han priorizado tarifas más altas y márgenes sobre la estrategia de llenar cada asiento a cualquier precio.
Reuters reportó la semana pasada que el combustible para las aerolíneas estadounidenses había subido desde unos 2,43 dólares por galón hasta 4,63 dólares desde el inicio de la guerra. En ese mismo periodo, las tarifas aumentaron con fuerza mientras el tráfico apenas creció.
La guerra llega al precio del asiento
El conflicto iniciado en febrero ha afectado rutas energéticas, infraestructura y flujos de suministro en Oriente Medio. Esa presión ha convertido el combustible en uno de los principales riesgos para una industria que opera con costos enormes y márgenes sensibles a cualquier movimiento del petróleo.
Cuando una aerolínea pierde la cobertura contratada a precios anteriores, debe comprar una proporción mayor de su combustible a precios actuales. Si no puede reducir otros gastos, tiene dos opciones principales: aceptar menores beneficios o trasladar parte del costo al pasajero.
Las señales del sector apuntan cada vez más hacia la segunda opción. United Airlines ya advirtió que espera costos elevados de combustible durante 2027 y otras compañías han reducido previsiones de ganancias.
Un viaje largo puede sentirlo mucho más
El impacto no será uniforme. Las rutas de larga distancia consumen mucho más combustible por pasajero y quedan particularmente expuestas. En abril, un análisis citado por Reuters calculó que la crisis energética ya había añadido más de 100 dólares al costo de combustible por pasajero en determinados vuelos largos desde Europa.
Para viajeros de Canadá, Estados Unidos y Europa, esto puede traducirse en vacaciones más caras, mayor presión sobre los vuelos transatlánticos y menos ofertas agresivas si las aerolíneas deciden limitar capacidad para proteger sus márgenes.
2027 empieza a dibujarse con billetes más caros
La gran incógnita es cuánto durará la presión energética. Una desescalada en Oriente Medio podría reducir el componente de riesgo incorporado al petróleo y al combustible de aviación. Pero las compañías ya están preparando presupuestos bajo la hipótesis contraria.
Para el pasajero, el mensaje es sencillo: el shock petrolero ya no pertenece únicamente a las bolsas, las refinerías o las estadísticas de inflación. Está entrando en la cabina del avión. Si el combustible continúa cerca de los niveles actuales y las coberturas terminan de agotarse, volar durante 2027 puede costar bastante más.




