La inteligencia artificial está obligando a los gigantes de los mercados financieros a defender uno de sus activos más valiosos: los datos que no pueden encontrarse libremente en internet. London Stock Exchange Group anunció este jueves la compra de la firma estadounidense Octus por 3.540 millones de dólares, su mayor adquisición en siete años.
DATOS QUE LA IA NO PUEDE COPIAR FÁCILMENTE
Octus está especializada en información y análisis sobre crédito, deuda y mercados privados. El atractivo de la compañía reside precisamente en el carácter propietario de buena parte de sus datos, un recurso que cobra valor a medida que los modelos de inteligencia artificial pueden procesar enormes cantidades de información pública.
El director ejecutivo de LSEG, David Schwimmer, explicó que la operación fortalece el negocio de datos y análisis del grupo en un momento en que la industria financiera intenta determinar qué información seguirá siendo diferenciadora frente a la expansión de los grandes modelos de lenguaje.
UNA COMPRA DE $3.540 MILLONES
La adquisición será financiada con deuda externa. Octus prevé generar entre 300 y 320 millones de dólares en ingresos este año y LSEG espera que la operación sea neutral para sus beneficios inicialmente y contribuya positivamente después.
La reacción de los inversores fue inmediata: las acciones de LSEG subieron alrededor de un 6% tras conocerse el acuerdo, revirtiendo parte de las pérdidas acumuladas durante el año.
LA BATALLA POR LA INFORMACIÓN PROPIETARIA
La operación refleja un cambio importante en el negocio financiero. Si la inteligencia artificial reduce el valor de información fácilmente disponible, las bases de datos exclusivas, difíciles de reproducir y construidas durante años pueden convertirse en una ventaja competitiva aún mayor.
LSEG ya ha realizado inversiones importantes para integrar inteligencia artificial y monetizar sus enormes volúmenes de información financiera. La compra de Octus profundiza esa estrategia y muestra que la carrera de la IA no se libra únicamente con chips y centros de datos: también se disputa por el control de información que las máquinas no pueden obtener por sí solas.




