Un ensayo clínico internacional dirigido desde Montreal ha conseguido un resultado que puede cambiar la conversación sobre la diabetes tipo 2 de inicio temprano. Después de seis meses, el 54% de los participantes sometidos a un programa intensivo de dieta baja en energía y ejercicio estructurado alcanzó la remisión de la enfermedad, frente a apenas el 4% de quienes recibieron la atención habitual.
El estudio RESET for Remission fue dirigido por la doctora Kaberi Dasgupta, profesora de Medicina de la Universidad McGill y científica del Centro Universitario de Salud McGill, junto con Thomas Yates, de la Universidad de Leicester. Los resultados fueron publicados en The Lancet Regional Health – Americas y divulgados este 30 de octubre por la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes.
UN RESULTADO DIFÍCIL DE IGNORAR
El ensayo incluyó a 96 adultos de entre 18 y 45 años con obesidad y diabetes tipo 2 de inicio temprano. Cincuenta fueron asignados al programa intensivo y 46 continuaron con la atención habitual. Al terminar las 24 semanas, 27 de los 50 participantes del primer grupo habían alcanzado la remisión. En el grupo de control solamente lo consiguieron dos personas.
Para considerar que existía remisión, los investigadores exigieron un nivel de hemoglobina glucosilada HbA1c inferior al 6,5% y que el participante hubiera permanecido al menos 12 semanas sin medicamentos para reducir la glucosa. Remisión, sin embargo, no significa curación definitiva. La diabetes puede reaparecer y será necesario determinar cuánto tiempo se mantienen estos resultados.
UNA DIETA MUY RESTRICTIVA BAJO SUPERVISIÓN
Durante las primeras 12 semanas, el grupo de intervención siguió una dieta de aproximadamente 800 a 900 calorías diarias combinada con ejercicio aeróbico y entrenamiento de resistencia supervisados. Después comenzó una fase de mantenimiento del peso hasta completar las 24 semanas.
El programa no debe interpretarse como una dieta para realizar por cuenta propia. Dentro del ensayo, los cambios en medicamentos y alimentación se hicieron bajo supervisión médica. Una restricción calórica de esta magnitud puede producir efectos adversos y requiere seguimiento profesional, especialmente en personas que toman medicamentos para la diabetes o la presión arterial.
MENOS GRASA SIN SACRIFICAR EL MÚSCULO
Uno de los aspectos más importantes del trabajo fue que la pérdida de peso estuvo acompañada por ejercicio de resistencia. Los investigadores querían evitar que una reducción rápida del peso terminara destruyendo también masa muscular.
Entre los participantes con datos disponibles, el grupo intensivo perdió en promedio alrededor de 8,4 kilogramos durante las 24 semanas. El análisis mostró una reducción importante de grasa corporal, mientras se preservaba mejor la masa muscular. También mejoraron indicadores de fuerza, capacidad física y salud cardiovascular.
Este punto es relevante porque perder peso repetidamente y recuperarlo después puede contribuir con el tiempo a reducir la masa muscular. El ensayo sugiere que combinar la restricción energética con entrenamiento de resistencia podría ayudar a evitar parte de ese problema.
POR QUÉ IMPORTA EN LOS MÁS JÓVENES
La diabetes tipo 2 diagnosticada antes de los 45 años preocupa especialmente a los médicos. Quien desarrolla la enfermedad a una edad temprana acumula muchos más años de exposición a niveles elevados de glucosa y, con ello, un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y otras complicaciones.
Los investigadores consideran que intervenir temprano para conseguir una remisión podría modificar esa trayectoria. El resultado adquiere además una dimensión canadiense: más de la mitad de los participantes fueron reclutados en Canadá y el trabajo fue codirigido desde McGill, en Montreal.
NO ES UNA CURA MÁGICA
El resultado es prometedor, pero tiene límites claros. El estudio fue relativamente pequeño, duró seis meses y no incluyó un grupo que siguiera únicamente la dieta sin el programa de ejercicio. Por eso todavía no puede determinarse con precisión cuánto del efecto adicional corresponde al entrenamiento físico.
Tampoco se sabe todavía qué proporción de los participantes mantendrá la remisión durante años. Esa es una de las preguntas fundamentales que deberán responder estudios de seguimiento más largos y programas aplicados fuera de las condiciones controladas de un ensayo clínico.
Aun así, la diferencia entre 54% y 4% es considerable. El estudio refuerza una idea cada vez más importante en medicina metabólica: para una parte de las personas con diabetes tipo 2, especialmente cuando la enfermedad se aborda temprano, la remisión puede ser un objetivo terapéutico real y no simplemente una posibilidad excepcional.




