Japón está a punto de enviar una nave hacia las dos pequeñas lunas de Marte con una ambición extraordinaria: aterrizar en Fobos, arrancar material de su superficie y traerlo de regreso a la Tierra. Si la misión MMX cumple su objetivo, una muestra llegada en 2031 podría resolver una discusión que lleva décadas abierta: de dónde salieron realmente Fobos y Deimos.
La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) prepara el lanzamiento de Martian Moons eXploration, conocida como MMX, desde el Centro Espacial de Tanegashima. NASA informó el 15 de octubre que el despegue está previsto para las 4:41 de la madrugada del martes 20 de octubre en Japón —3:41 p. m. EDT del lunes 19—, a bordo de un cohete H3.
Dos lunas y un viejo misterio
Fobos y Deimos son cuerpos diminutos e irregulares. Durante años, los científicos han debatido dos explicaciones principales para su existencia. Podrían ser antiguos asteroides capturados por la gravedad marciana o los restos de una colisión gigantesca que lanzó material de Marte al espacio y terminó formando satélites.
La diferencia no es menor. Determinar cuál de esas historias es correcta permitiría reconstruir una etapa muy temprana del sistema solar y entender mejor el entorno en el que los planetas interiores adquirieron parte de su agua y sus compuestos orgánicos.
La nave llegará a Marte en 2027
Según NASA, MMX alcanzará Marte en agosto de 2027. Desde allí estudiará Fobos y Deimos antes de concentrarse en Fobos. La nave analizará su forma, superficie y composición y preparará una operación que convierte esta misión en algo mucho más ambicioso que un simple orbitador: recoger material directamente de la luna marciana.
La toma de muestras está prevista no antes de diciembre de 2028. Si todo sale según lo planeado, una cápsula con ese material regresará a la Tierra en 2031. Tener fragmentos reales de Fobos en laboratorios terrestres permitiría aplicar técnicas mucho más precisas que las disponibles a bordo de una sonda.
NASA también viajará en MMX
Aunque JAXA dirige la misión, Estados Unidos aporta instrumentos y tecnología. Uno de los elementos centrales es MEGANE, un espectrómetro de rayos gamma y neutrones desarrollado por el Johns Hopkins Applied Physics Laboratory con participación del Lawrence Livermore National Laboratory.
MEGANE medirá neutrones y rayos gamma emitidos desde la superficie de Fobos para determinar su composición elemental. Es, en esencia, una forma de mirar químicamente la luna sin tener que excavarla primero. Su propio nombre significa “gafas” en japonés.
NASA aporta además P-Sampler, un sistema instalado en una de las patas de la nave que utilizará ráfagas de nitrógeno a alta presión para levantar y capturar material superficial. Trabajará junto al sistema japonés C-Sampler, diseñado para obtener material a mayor profundidad.
Una muestra que se estudiará durante décadas
NASA recibirá aproximadamente el 15 % del material que regrese a la Tierra y lo conservará en su laboratorio de astromateriales del Johnson Space Center. La estrategia sigue la lógica de otras misiones de retorno de muestras: preservar parte del material para generaciones futuras, cuando existan instrumentos capaces de hacer análisis que hoy todavía no son posibles.
El valor científico podría ser enorme. Si Fobos resulta ser material expulsado de Marte por un impacto, sus granos conservarían información sobre la composición y evolución temprana del planeta. Si, en cambio, es un asteroide capturado, podría guardar una muestra prácticamente intacta de otra región del sistema solar primitivo.
Japón intenta traer a la Tierra una pieza del sistema marciano
Las grandes misiones espaciales suelen mirar mundos distantes desde órbita. MMX pretende algo distinto: tocar una luna de Marte y regresar con una parte de ella. En menos de dos días, si el calendario se mantiene, comenzará un viaje que durará años y cuyo resultado final cabrá probablemente en un recipiente pequeño.
Pero ese puñado de material podría responder una pregunta gigantesca. Saber cómo nacieron Fobos y Deimos ayudaría a reconstruir no solo la historia de Marte, sino también el violento periodo en que se formaron y transformaron los mundos rocosos del sistema solar.




