La gran reserva de emergencia de Estados Unidos acaba de retroceder más de cuatro décadas. Las existencias de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) cayeron la semana pasada a 282,6 millones de barriles, el nivel más bajo desde octubre de 1982, según datos del Departamento de Energía citados por Reuters.
La cifra llega en un momento especialmente delicado para el mercado energético: Washington continúa liberando petróleo como parte del esfuerzo internacional para amortiguar las interrupciones de suministro, mientras la tensión en Oriente Medio mantiene bajo presión los precios y las rutas estratégicas.
Una reserva que vuelve a los años ochenta
La SPR fue creada después de la crisis petrolera de la década de 1970 para proporcionar a Estados Unidos un colchón frente a interrupciones graves del suministro. Su máximo histórico llegó en diciembre de 2009, cuando almacenaba 726,6 millones de barriles.
Hoy la fotografía es radicalmente distinta. El Departamento de Energía registraba 282,2 millones de barriles el 16 de octubre y Reuters informó que el volumen descendió posteriormente hasta 282,6 millones en el último dato semanal comparable, situando las existencias en niveles no vistos desde hace 44 años.
172 millones de barriles comprometidos
La caída no es accidental. En marzo, Estados Unidos se comprometió a liberar 172 millones de barriles de la reserva como parte de una acción coordinada de los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía. El plan internacional contempla la salida de 400 millones de barriles de petróleo y productos refinados para aliviar la presión sobre el mercado.
El Departamento de Energía ha ido ejecutando esas entregas mediante ventas e intercambios. A finales de septiembre lanzó otra solicitud para intercambiar hasta 40 millones de barriles procedentes de los depósitos de Big Hill y Bryan Mound, con entregas previstas para noviembre y diciembre.
El Gobierno promete devolver el petróleo
Washington sostiene que las salidas actuales no significan un vaciamiento permanente. Los contratos de intercambio obligan a las compañías participantes a devolver posteriormente el crudo recibido junto con barriles adicionales como prima. La Administración asegura que ese mecanismo permitirá reconstruir las existencias sin trasladar el costo de la reposición al contribuyente.
El problema es el tiempo. Una reserva estratégica tiene valor precisamente porque el petróleo está disponible cuando ocurre una crisis. Mientras los barriles están en el mercado y todavía no han regresado a las cavernas, el margen físico de respuesta es menor. La capacidad autorizada de la SPR ronda los 714 millones de barriles, muy por encima del inventario actual.
Menos colchón en un mercado más peligroso
El descenso adquiere especial relevancia por el contexto internacional. La guerra con Irán y las alteraciones del tránsito energético por el estrecho de Ormuz han convertido nuevamente la seguridad del suministro en una cuestión central para Washington y sus aliados.
Estados Unidos sigue siendo uno de los mayores productores de petróleo del planeta, pero la SPR cumple una función distinta: no sustituye la producción comercial, sino que ofrece una reserva federal disponible ante emergencias, bloqueos, huracanes o interrupciones extraordinarias.
Volver a un nivel de inventario propio de 1982 no significa que Estados Unidos se haya quedado sin petróleo. Sí significa que su principal seguro público contra una crisis petrolera dispone hoy de mucho menos crudo que durante buena parte de las últimas cuatro décadas. En un mercado sometido otra vez a guerras, bloqueos y sobresaltos geopolíticos, esa diferencia importa.




