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LA QUÍMICA REVELA SECRETOS DE LA CHINA ANTIGUA

Artesanos en un taller tradicional, fotografía de contexto no perteneciente al estudio

En el noroeste de China, pequeños restos de objetos lacados están revelando una tecnología sorprendentemente sofisticada. Un estudio publicado el 5 de noviembre de 2026 en la revista científica npj Heritage Science examinó materiales recuperados en Yaoheyuan, un yacimiento relacionado con el antiguo estado de Huo durante la dinastía Zhou occidental, entre los siglos XI y VIII antes de nuestra era. Los análisis muestran que sus artesanos no se limitaban a pintar superficies: construían recubrimientos mediante una combinación cuidadosamente seleccionada de sustancias vegetales, minerales y animales.

The team led by Yingchun Fu, junto con Lulu Li, Qiang Ma y otros investigadores, estudió la composición de fragmentos de objetos lacados mediante varias técnicas instrumentales. Su objetivo era reconstruir cómo se elaboraban esas piezas, qué ingredientes se utilizaban y qué información podían ofrecer los restos sobre la organización artesanal de una sociedad de hace casi tres milenios.

UNA SUPERFICIE HECHA DE CAPAS

Una de las observaciones principales fue la presencia habitual de una estructura de tres niveles: una preparación de base, una capa de laca y una superficie coloreada. Este esquema no era una simple decoración añadida al final de la fabricación. Cada nivel desempeñaba una función en la apariencia y el comportamiento del recubrimiento. La investigación encontró además algunos fragmentos con varias capas de preparación o de laca, señal de procedimientos más elaborados que los de una aplicación única.

Los investigadores identificaron laca basada en urushiol, una sustancia asociada a determinadas resinas vegetales utilizadas históricamente en Asia oriental. También detectaron aceites secantes, cola animal y arcilla. Para los colores, aparecieron materiales como cinabrio, un mineral de tonalidad roja, y malaquita, conocida por sus verdes. La combinación revela una selección de materias primas con propiedades diferentes, no una fórmula homogénea para todas las piezas.

LA QUÍMICA LEE LO QUE LOS OJOS NO VEN

Para reconocer esos ingredientes, el grupo recurrió a microscopía óptica, microscopía electrónica con análisis elemental, espectroscopía Raman, difracción de rayos X y técnicas de pirólisis acopladas a cromatografía y espectrometría de masas. Cada método aporta una parte del rompecabezas: algunos muestran la disposición de las capas, otros ayudan a reconocer minerales y otros permiten identificar componentes orgánicos conservados en cantidades diminutas.

El trabajo demuestra por qué la arqueología actual no depende exclusivamente de inscripciones o de objetos completos. Incluso una película deteriorada puede conservar señales químicas suficientes para reconstruir decisiones de fabricación. Esas señales permiten distinguir entre una base mineral, un adhesivo animal y un recubrimiento vegetal, aunque a simple vista parezcan una sola superficie oscura.

Piezas de cerámica antigua, fotografía de contexto ajena al yacimiento
Piezas antiguas de contexto, no pertenecientes a Yaoheyuan. Foto: Swastik Arora / Unsplash.

UNA ARTESANÍA CON CONOCIMIENTO ACUMULADO

Los hallazgos sitúan a los artesanos de Yaoheyuan dentro de una tradición técnica compleja. Preparar una superficie, aplicar materiales compatibles y obtener un acabado coloreado exige práctica y transmisión de conocimientos. Sin embargo, el estudio no demuestra por sí solo la existencia de talleres especializados concretos, rutas comerciales determinadas o una producción industrial organizada. Esas posibilidades necesitan otros indicios arqueológicos.

El sitio está asociado al estado de Huo, identificado en el contexto de la dinastía Zhou occidental. Por eso, los fragmentos aportan información sobre las técnicas disponibles en un territorio y un periodo precisos, sin autorizar a generalizar automáticamente los resultados a toda China antigua. Los autores también examinan la posible procedencia de los materiales, una cuestión especialmente relevante cuando las sustancias empleadas podían obtenerse en regiones distintas.

CONSERVAR EL PASADO SIN INVENTARLO

Conocer la composición original es importante para los especialistas en conservación. Un tratamiento apropiado para una capa mineral puede resultar inadecuado para una resina envejecida o para un adhesivo orgánico. Identificar los componentes ayuda a decidir cómo estabilizar las piezas y qué intervenciones podrían alterar irreversiblemente su estructura.

El estudio tiene límites claros: analiza los materiales conservados en los fragmentos examinados y no permite reconstruir todos los objetos tal como lucían cuando eran nuevos. Tampoco identifica con certeza a sus fabricantes individuales. Su aportación es más concreta y verificable: ofrece evidencia instrumental de una tecnología de recubrimientos multicapa que combinaba ingredientes orgánicos e inorgánicos en la China de la dinastía Zhou occidental.

Lejos de ser un detalle menor de la historia del arte, la composición de estas superficies muestra que la innovación también puede esconderse en gestos cotidianos: mezclar, preparar, secar y volver a aplicar. Casi tres mil años después, la química está haciendo visibles esas decisiones técnicas que los objetos, por sí solos, ya no podían contar.

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Sources / References

Fu, Y., Li, L., Zhang, Y. et al. (2026). Revealing the lacquering materials and techniques in Northwest China during the Western Zhou period. npj Heritage Science. https://doi.org/10.1038/s40494-026-03098-y

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