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La grasa marrón puede ser beneficiosa para el cuerpo, y un medicamento para la presión arterial podría encenderla

Imagen médica tipo PET/CT con actividad de grasa parda en cuello y clavículas, junto a medicamento para la presión arterial.

La grasa marrón, un tipo especial de tejido adiposo capaz de quemar energía para producir calor, vuelve a colocarse en el centro de la investigación metabólica. Un estudio publicado en Nature y financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos sugiere que el losartán —un medicamento ampliamente utilizado contra la hipertensión— puede aumentar la actividad de este tejido y abrir una nueva vía para futuros tratamientos metabólicos.

 

Una grasa que no se comporta como las demás

La mayor parte de la grasa del organismo es grasa blanca. Su función principal es almacenar energía. La grasa parda o marrón, en cambio, está especializada en consumir combustible para producir calor, un proceso conocido como termogénesis.

Durante años se creyó que este tejido era importante sobre todo en bebés y que prácticamente desaparecía en los adultos. Hoy se sabe que muchas personas conservan depósitos funcionales de grasa parda, principalmente en el cuello, alrededor de las clavículas, las axilas y otras regiones del torso.

El interés científico ha crecido porque una mayor presencia y actividad de grasa parda se ha asociado con mejores indicadores metabólicos y cardiovasculares.

 

Más de 100.000 pacientes bajo la lupa

El nuevo trabajo examinó datos clínicos de 101.243 pacientes que habían sido sometidos a estudios PET/CT. Estos exámenes permiten detectar la actividad metabólica de la grasa parda porque el tejido consume glucosa cuando está activo.

Los investigadores encontraron que las personas con grasa parda detectable presentaban, en términos generales, una menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. También observaron perfiles de glucosa, lípidos e inflamación más favorables entre quienes mostraban una mayor actividad de este tejido.

Uno de los hallazgos que llamó especialmente la atención fue la relación entre determinados medicamentos para la presión arterial y una mayor presencia de grasa parda.

 

El losartán apareció en el centro de la investigación

El losartán pertenece a una familia de medicamentos conocidos como bloqueadores de los receptores de angiotensina, utilizados de manera habitual para tratar la hipertensión.

Al analizar los tratamientos recibidos por los pacientes, los investigadores observaron una asociación positiva entre este grupo de fármacos y la presencia de grasa parda. A partir de esa señal decidieron estudiar directamente el losartán.

En células de grasa parda cultivadas en laboratorio, el medicamento aumentó la actividad metabólica y estimuló genes relacionados con la producción de calor, incluida la proteína UCP1, una de las piezas centrales de la termogénesis.

Los experimentos también indicaron que este efecto puede ocurrir mediante mecanismos diferentes de aquellos responsables de la reducción de la presión arterial.

 

Los ratones gastaron más energía, pero no perdieron peso

Los investigadores probaron además el medicamento en ratones sanos. Los animales tratados con losartán mostraron un incremento del gasto energético, del consumo de oxígeno y de la producción de dióxido de carbono, indicadores compatibles con una mayor actividad metabólica.

Sin embargo, su peso corporal permaneció estable. Este detalle es importante porque impide convertir los resultados en una promesa de adelgazamiento.

El estudio demuestra que el losartán puede activar mecanismos relacionados con la grasa parda en modelos experimentales, pero todavía no prueba que tomar este medicamento provoque pérdida de peso en seres humanos ni que deba utilizarse con ese objetivo.

 

Una posible nueva vía contra las enfermedades metabólicas

La relevancia del hallazgo está en otra dirección. Si los investigadores consiguen identificar con precisión la ruta mediante la cual el losartán activa la grasa parda, podrían desarrollar medicamentos capaces de estimular ese tejido sin producir necesariamente los mismos efectos sobre la presión arterial.

Ese escenario podría ser especialmente interesante para personas con presión normal que, en el futuro, pudieran beneficiarse de una terapia dirigida específicamente al metabolismo.

Los autores también encontraron que una mayor actividad de grasa parda se relacionaba con una distribución más favorable de la grasa blanca y con mejores parámetros cardiometabólicos.

 

La investigación todavía está en una etapa temprana

El losartán es un medicamento de prescripción y no debe utilizarse para intentar activar la grasa parda ni para perder peso fuera de las indicaciones médicas establecidas.

La investigación proporciona una prueba de concepto y una pista prometedora para futuros estudios en humanos, pero todavía faltan ensayos clínicos diseñados específicamente para determinar si estimular farmacológicamente la grasa parda produce beneficios médicos reales, sostenidos y seguros.

Lo que hace especialmente interesante este trabajo es que convierte a un tejido que durante mucho tiempo fue considerado casi una curiosidad fisiológica en un posible objetivo terapéutico. La grasa marrón no está simplemente almacenando energía: la está gastando. Y ahora los científicos creen haber encontrado una forma farmacológica de encender parte de ese mecanismo.

 

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Sources / References

National Institutes of Health (NIH). “A blood-pressure drug may activate health-promoting brown fat”, 14 de octubre de 2026.

Nature. Estudio publicado el 14 de octubre de 2026. DOI: 10.1038/s41586-026-11162-7.

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