El Pentágono ha pedido en privado a varios aliados europeos de la OTAN que moderen su discurso público sobre la amenaza de Rusia, en un momento en que Washington intenta reactivar una negociación para poner fin a la guerra en Ucrania y revisa al mismo tiempo el despliegue militar estadounidense en Europa.
La petición estadounidense fue transmitida durante reuniones bilaterales a representantes de Lituania, Letonia y Estonia, según cuatro personas familiarizadas con las conversaciones citadas por Reuters. No está claro si mensajes similares fueron enviados a otros gobiernos europeos.
WASHINGTON PIDE EVITAR PROVOCACIONES
El mensaje no habría sido presentado como una amenaza ni como una exigencia formal. Las fuentes describieron las conversaciones como cordiales, pero suficientemente claras para revelar una diferencia de enfoque dentro de la alianza sobre cómo hablar públicamente de Moscú.
El subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby, habría sido uno de los funcionarios estadounidenses encargados de transmitir esa posición. En una de las conversaciones, Colby habría recomendado a un funcionario báltico evitar cualquier gesto verbal que pudiera interpretarse como una provocación contra Rusia.
La preocupación de Washington se relaciona con declaraciones europeas que presentan a Rusia como un país acorralado o desesperado por la evolución de la guerra. El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, había descrito recientemente a Vladimir Putin como una figura acorralada mientras vinculaba las dificultades rusas en Ucrania con las operaciones de sabotaje atribuidas a Moscú en territorio europeo.
UNA DIFERENCIA DENTRO DE LA OTAN
El episodio expone un debate que lleva meses creciendo dentro de la OTAN. Una corriente considera que insistir públicamente en la posibilidad de una confrontación directa con Rusia puede alimentar el miedo, elevar innecesariamente la tensión y terminar favoreciendo la estrategia del Kremlin.
Otros gobiernos europeos sostienen exactamente lo contrario. Para ellos, minimizar el peligro ruso dificultaría explicar a sus ciudadanos por qué Europa está aumentando el gasto militar, reforzando sus fronteras orientales y manteniendo el apoyo económico y militar a Ucrania.
La discusión tiene especial importancia para Estonia, Letonia y Lituania. Los tres países pertenecieron a la esfera soviética, son miembros de la OTAN y se encuentran geográficamente expuestos a Rusia y Bielorrusia. Cualquier deterioro de la seguridad en el Báltico los coloca inmediatamente en el centro de la estrategia defensiva de la alianza.
RUSIA DICE QUE NO QUIERE UNA GUERRA CON EUROPA
Las conversaciones conocidas este viernes coinciden con nuevas declaraciones de Vladimir Putin. El dirigente ruso afirmó que Moscú desea mejorar las relaciones con los países europeos y que una guerra abierta no produciría vencedores, aunque advirtió que Rusia está preparada para responder si se produce una confrontación.
La OTAN mantiene que no existe una amenaza militar inminente contra su territorio. Su secretario general, Mark Rutte, ha insistido en que la alianza es defensiva, que Rusia no podría derrotarla militarmente y que Europa debe mantener la calma sin abandonar el fortalecimiento de sus capacidades de defensa ni el respaldo a Ucrania.
EL FACTOR TRUMP
El cambio de tono también coincide con un nuevo esfuerzo de la administración de Donald Trump para buscar una salida negociada a la guerra de Ucrania. Washington ha explorado incentivos para Moscú, incluida la posibilidad de aliviar determinadas sanciones, mientras ejerce presión sobre Kiev para limitar ataques contra infraestructura energética rusa.
Ese enfoque genera inquietud en sectores europeos que consideran que cualquier reducción prematura de la presión económica permitiría al Kremlin recuperar recursos y capacidad militar.
Al mismo tiempo, el Pentágono está revisando la presencia de fuerzas estadounidenses en Europa. Washington lleva tiempo reclamando que los aliados europeos asuman una proporción mayor de su propia defensa mientras Estados Unidos concentra recursos en otras regiones estratégicas.
EUROPA ENTRE LA CALMA Y LA DISUASIÓN
El problema para Europa es encontrar el equilibrio entre evitar una escalada verbal innecesaria y no transmitir debilidad. Las autoridades occidentales han acusado a Rusia de intensificar operaciones encubiertas, sabotajes, ciberataques y otras acciones híbridas en territorio europeo. Moscú niega estar detrás de esas operaciones.
La petición del Pentágono no significa que Estados Unidos haya dejado de considerar a Rusia una amenaza para la seguridad europea. Revela, sin embargo, una diferencia importante sobre la forma de administrar esa amenaza mientras Washington intenta abrir espacio para la diplomacia.
Europa se encuentra así ante una ecuación delicada: prepararse militarmente para un escenario peor, mantener el apoyo a Ucrania y, al mismo tiempo, evitar que la retórica política cierre las puertas a una negociación. En el Báltico, donde Rusia está literalmente al otro lado de la frontera, esa diferencia entre prudencia y debilidad puede convertirse en una cuestión de seguridad nacional.




