Un nuevo ataque contra un petrolero en el estrecho de Ormuz volvió a encender este viernes las alarmas sobre la seguridad de una de las rutas energéticas más importantes del planeta y empujó nuevamente al alza los precios internacionales del crudo.
El incidente ocurre cuando la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán entra en su octavo mes y los mercados comienzan a asumir que el riesgo sobre el suministro de petróleo del Golfo Pérsico ya no es un episodio pasajero.
UN PETROLERO ATACADO CON EXPLOSIVOS
La agencia británica United Kingdom Maritime Trade Operations informó que un petrolero que navegaba por el estrecho de Ormuz fue alcanzado por dispositivos explosivos colocados desde una pequeña embarcación. Hasta el momento no se ha determinado públicamente quién estuvo detrás del ataque.
El hecho vuelve a colocar el foco sobre una franja marítima de apenas unas decenas de kilómetros de ancho por donde transita una parte crucial del petróleo y los combustibles que salen del Golfo hacia los mercados internacionales.
La amenaza no es teórica. Octubre ya había registrado una intensidad extraordinaria de ataques contra buques en la zona, elevando los costos de seguros, transporte y protección de las embarcaciones que continúan utilizando la ruta.
EL PETRÓLEO REACCIONA DE INMEDIATO
El Brent para entrega en diciembre subió 1,04% hasta 116,08 dólares por barril durante las primeras operaciones del viernes, mientras el West Texas Intermediate estadounidense avanzó 1,34% hasta 103,37 dólares.
El movimiento completa un mes especialmente fuerte para la energía. El Brent se encamina a cerrar octubre con una ganancia cercana al 11%, mientras el WTI acumula alrededor de 14%.
Detrás de esas cifras existe una preocupación sencilla: cada ataque en Ormuz aumenta la posibilidad de una interrupción más grave del tráfico marítimo. Una alteración prolongada de esa ruta tendría consecuencias que podrían sentirse mucho más allá del precio del barril, desde el costo de los vuelos y el transporte terrestre hasta alimentos y bienes de consumo.
LA GUERRA GOLPEA LA INFRAESTRUCTURA ENERGÉTICA
La tensión tampoco se limita al estrecho. Los hutíes afirmaron el jueves haber atacado varios objetivos en Arabia Saudita, entre ellos la gran refinería de Ras Tanura, la refinería de Rabigh y una instalación de producción de Abqaiq perteneciente a Saudi Aramco.
Una coalición encabezada por Arabia Saudita dijo, por su parte, que interceptó un misil de crucero lanzado por los hutíes hacia la región occidental del reino.
La sucesión de incidentes está transformando el riesgo geopolítico en un costo económico tangible. Las grandes petroleras también están modificando sus planes: ExxonMobil y Chevron cancelaron los viajes previstos de ejecutivos a la principal feria petrolera de Emiratos Árabes Unidos ante las preocupaciones de seguridad.
UNA SALIDA DIPLOMÁTICA TODAVÍA LEJANA
Washington mantiene contactos con Teherán en busca de algún espacio para reducir la escalada. El presidente Donald Trump dijo que el vicepresidente JD Vance se había comunicado con Irán para facilitar suministros médicos, después de informaciones sobre una carta destinada a reactivar conversaciones de paz.
Irán confirmó haber recibido una carta de Vance, pero hasta ahora no ha respondido. Teherán sostiene que cualquier propuesta estadounidense deberá respetar sus condiciones.
Para los mercados, esa incertidumbre es suficiente para mantener una prima de riesgo elevada. Analistas citados por Reuters advierten que la combinación de ataques persistentes y pocas señales de una vía diplomática viable puede sostener los precios en niveles altos y provocar nuevas oscilaciones en las próximas semanas.
ORMUZ SIGUE SIENDO EL PUNTO CRÍTICO
El estrecho de Ormuz es uno de esos lugares donde un incidente localizado puede convertirse rápidamente en un problema mundial. No hace falta que la ruta quede completamente cerrada: el simple aumento del riesgo modifica seguros, fletes, decisiones de las navieras y expectativas de los compradores.
El ataque de este viernes confirma que la navegación comercial continúa expuesta pese a los esfuerzos militares por protegerla. Y mientras la guerra siga abierta, cada petrolero que atraviese esas aguas lo hará dentro de un escenario donde una explosión puede repercutir casi inmediatamente en los mercados de todo el planeta.




