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Augusto Rodríguez :: Poesía

Silla vacía y copa de vino frente a un bar cerrado en una calle lluviosa.

Nos topamos ante el vocablo de un poeta de nuestros tiempos, tal vez conversacional, metodista, extático, insurrecto, vehemente, dilatado grandemente a las nuevas formas del decir épico, pero siempre versátil, vertible.

El camino de Augusto Rodríguez aún es largo. El descubrimiento está al acecho, detenido tras su puerta en espera del ataque. Su aguda metaforización lo ayuda a elevarse, a conservar el ego de la palabra, el sustento de su propia sed. Sí, podemos decir que nos encontramos ante uno de los poetas más relevantes y prometedores del Ecuador actual.

 

Todo se irá a la basura

Mi corazón estallará como piñata de fiesta

de lo que algún día fui no queda nada
solo vómitos de transeúntes

la borrachera es la última victoria
en estos días

la mejor poesía se sigue escribiendo en los baños públicos

tanta es mi náusea
que le vomitaré a la mujer que amo

y después me la devoraré

con un poco de esfuerzo pero con la muerte
dividida en mi garganta

 

Trabajar cansa

“Trabajar cansa”, ya lo dijo el poeta Pavese

y es que todo me cansa
hasta lavarme los dientes
o ponerme medias para dormir

¿quién pudiera ser
todavía un niño que juega al balón
y no tuviera miedo
de envejecer o morir?

¿quién me regalará pronto
un poco de veneno
para beber antes que llegue el fin?

 

El animal que hay en mí

Mi cuchillo tiembla en mi puño.
No hay nadie en la casa,

me escondo en el corredor
y sigo pensando
que no hay nadie.

Pero una sombra cruza sospechosa
el animal que hay en mí
me incita a atacar y ataco:

otro muerto más
para que los periódicos
se sigan enriqueciendo

y yo en mi clandestinidad, solo,
con hambre

y sin que nadie
me tome una maldita foto
No hay nadie en la casa.
Me escondo en el corredor y sigo pensando que no hay nadie.
El animal que hay en mí me incita a atacar y finalmente ataco
luego duermo tranquilo, un muerto más para que los diarios sigan enriqueciéndose y yo mientras en mi clandestinidad solo y muerto de hambre y sin que nadie me tome una mínima foto

 

Escupo sobre mis banales contradicciones

Lo escribiré trescientas veces en mi piel:

es inútil respirar
cuando tenemos la muerte
tan cerca

es inútil soñar
cuando solo tenemos
un vaso de vino por delante

es inútil cantar
cuando no tenemos nada con qué saciar

nuestros apetitos sexuales,
ni nuestra vergüenza,
ni nuestras canalladas

es inútil creer en dios
cuando hemos vivido negando
las religiones

escupo
sobre mis banales contradicciones

y repito:

todo es inútil

lo escribiré miles de veces en mi piel

 

No me prives de tu carne

Llámame canalla, vendepatrias,
mentiroso
o llámame Lucifer
pero no me prives de tu carne

yo soy un rey que perdió
hasta su corona
mi poder está hecho pedazos

he vuelto a ti para coronarte
como la nueva reina
de mis tinieblas

es lo único que puedo hacer por ti
llámame vagabundo
o Satanás
pero no me prives de tu carne

 

Los dioses leen en mi piel

Los códigos de tu cuerpo
tienen múltiples alas

donde mi enajenación se estremece
y encuentra su espacio

tu cuerpo es un pequeño lenguaje
que los dioses leen en mi piel

tu cuerpo está lleno de significados
y de significantes

que sólo yo descifro
en mi locura

 

Los muertos copulan con otros cuerpos

Nada somos
más que un poco de sol
en los ojos
y aire movido
por los labios

(el pecado original nos sigue pesando,
en nuestra estúpida conciencia humana)

hay muertos que copulan
con otros cuerpos

nada queda
sólo mi rostro bañado
de venenosas serpientes

 

Quemaré todas mis naves en tu cuerpo

Todos se han ido
nadie queda al lado
de mis huesos

mas esa vela encendida que alguna
ardió en tu cuerpo

la cera se fue derritiendo en tu piel
mordías el aire
de la locura

quemaré todas mis naves en tu cuerpo
pues ya no queda
nada de nada

mas esa vela encendida que arderá
eternamente

 

Bocetos ingenuos

Los cuerpos son pequeños grabados
o bocetos ingenuos
de Dios

Él nos hace volar por el papel
con su pincel

pero Dios
se ha marchado

y se niega a terminar
lo arruinado

 

Adiós padre

Padre me voy: voy a jugar en la muerte,
padre me voy. Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy.
Leopoldo María Panero

Padre me voy
me voy definitivamente
a jugar con la muerte

mis días se han tornado tenebrosos
y ya no tengo tu mano
sobre mi hombro
ni tu sonrisa cariada
y benévola

Padre lo he decidido
tengo que irme pronto

ya hice las maletas
y es inminente mi partida

despídeme de mamá, de mis hermanos,
de la abuela
y del perro hijo de puta del vecino

Padre me voy
sí pero aquí te dejo
mis poemas
para que los leas y después
los quemes

pero antes te darás cuenta, tal vez, de todo
lo que en vida, te amé y odié

 

El día del entierro de un amigo

Todos los presentes
lloraban a moco destemplado
por la muerte de mi amigo

leyeron poemas
corearon canciones cortavenas

y contaron
una que otra anécdota
sobre su vida
en este mundo

cuando me quedé solo
frente a la lápida
de mi difunto amigo

le arrojé semen y vino
porque fue lo único
que a él
en vida le interesó

 

El amor de las putas del bar

Fíjate, incluso las putas en el bar
piensan en él
beben demasiado
y casi se olvidan del negocio
Charles Bukowski

¿Quién dijo que las putas
no tienen derecho a enamorarse?
es verdad que algunas ni besan
a sus clientes

otras sí
a otras les gustan los tres platos, a otras dos,
a otras ni uno

pero ellas
se ponen como gallinas pisadas
cuando el poeta
llega al bar

porque mientras él las penetra
también les lee al oído poemas de amor
que
jamás olvidarán

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Sources / References

Del archivo de Cañasanta. Republicación revisada de la antigua revista, conservada en una captura de Internet Archive del 04/11/2007. Dirección original. La fecha exacta de publicación en Cañasanta no figura en la copia recuperada; la fecha de captura no equivale a la de publicación.

Se conserva la presentación de la edición antigua, así como sus doce poemas y epígrafes. Las valoraciones temporales de la presentación corresponden a aquella edición.

Augusto Rodríguez

Poeta ecuatoriano y colaborador de la antigua Cañasanta, donde publicó la selección que incluye «Todo se irá a la basura», «Trabajar cansa» y «Los dioses leen en mi piel».

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