ANATEMA DEL CREPÚSCULO
(*)
La Tierra es un poco más que azul.
Bajo esa transparencia la náusea se redime,
se convoca a los excesos y el hábito sucumbe.
Será tal vez que hemos llegado a otras cimas,
otros climas cobran vida,
otra vida se mueve en las alturas,
las alturas sucumben como peces.
Desde esas nubes todo es más azul.
Todo equívoco renace.
Las nubes nunca tomarán las formas de los sueños,
a menos que sean los de un vetusto infante.
(**)
Busco colocarme en el ámbito del eje.
Busco el sonido inmóvil,
que ahí está imperceptible
en la trémula maraña,
invisible a los ojos de la búsqueda.
La palabra que repica en el centro
y en las orillas es muda,
como el anatema del crepúsculo.
Vivo casi siempre buscando el centro,
el refugio de los agonizantes
o de los que creen
que éste teatro cierra a las 15 para las 10.
Y la búsqueda cobra sentido
cuando el día se abre con una nueva luz.
(***)
Los cielos son los cielos
Y nombrar la claridad es un abismo
Que prefiero evadir
Igual que a un horizonte de aves
Igual que el despertar de la cera
Diferente al calentamiento global
Y al ayuno de las calamidades
El cielo será los cielos
Y un túnel está cayendo
Gota agota su amplitud
Su eco se achica en la fila
De sopesar la fuerza de los astros
De transpirar la lectura del Chilam Balam
De decantar la voz que no es la mía
Y es de todos los que no asisten
A la sublevación y al cubículo
Donde la sangre cohabita cúbica(mente)
Con el raciocinio y la piedra.
(****)
Como la soledad
Ante el seno de la multitud
Así me rindo
Sin oponer lo mundano del organismo
Sin parpadear
Porque la lágrima no está (ex)tinta ni en el papel
Ni en el filo árido del ojo
Como la soledad
He crecido en dirección opuesta
A las manecillas de la flor
Y he sido veneno espina y caos
Hasta tocarle la cintura a la renovación
Renovar(C) o sucumbir como la soledad
Sucumbir(C) o renovar como la edad
La edad se pierde como los frutos fríos del sol
Los gajos de la soledad son los bumeráns
Que lanza el múltiple espíritu de la tierra
Hacia los tristes seres que sucumbirían
Antes que continuar(C)
(*****)
Por ser sombra untada en la carne
He sido demasiado fuente
Y he alcanzado la longeva velocidad
De los sueños despostillados.
Por ser carne perpetuada en la sombra
Sólo me remito a la ceniza del agua,
Al diáfano dolor de la derrota
Que está por ser más
Una viga en el ojo de Dios
Que un centenario en la bolsa del menesteroso.
Por haber sido y para ser
La sangre me limita
Pero permanece intacta la distancia
Entre el aire y los esquemas espectrales.
(******)
El corazón es una hostia pegajosa
En las manos de un usurero,
Una fruta pudriéndose en el refrigerador
De la melancolía.
El corazón rueda como una canica
Oxidada de olvido y presentimiento.
[(Rueda que rueda,
Rueca, que rueca la melancolía,
Ciega que ciega el olvido.
Parte que parte el presentimiento,
Hacia que hacía la oxidación
Que se concentra en la hostia
Que rueda como fruta.
Frota que frota la lámpara del corazón.)]
(*******)
Ha sido tropezar con el ayuno y el estropicio
Que se concentra en el semáforo inalámbrico.
Con estrías de la voz y el gazapo inerte,
Estricto es el congal, la lámpara, la calle alada
Y helada es la circunstancia de los transeúntes
Y por si acaso acoso o acuso
De la verdad a la gracia
No para hundirme sino para levantarle
El vestido a la belleza
Y sentármela en las piernas como Rimbaud,
Ése estridente seminarista del trueque en África.
(********)
Ecepto el canto,
Todo ha sido un muro de lamentaciones,
Una granada de sombras suplantando
La algarabía de la resurrección
Como ocultando la cabeza de avestruz
en el sueño del condenado
que opta por el suicidio asistido,
omitiendo la labor del Estado.
(*********)
Un tiempo diferencial se mimetiza,
Se sustrae de la glorieta
Donde ha crecido la velocidad
Espontánea del ser,
Del pensamiento que cae como un kilo de algodón
Como la sombra del agravio
Insostenido por el reino de la sangre.
Pasa un clima que ensordece
Los pasos y la mirada del camino.
Se avanza pero las piernas
No responden al llamado que hurta
el corazón de lo esporádico
Y estamos ciertos*
que el viaje es una ramificación del espíritu
Que ejerce tensión en el espacio.
(**********)
Estamos ciertos
Como cierto es el hálito
De la piedra,
Y cierto el abismo
En la longitud de los actos.
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Texto de Alejandro Mitre, publicado por Cañasanta el 21 de julio de 2009, según la página original. Recuperado de la copia conservada en Internet Archive. Se conserva íntegramente el texto de la fuente y se limpia su formato, sin completar ni reconstruir pasajes.
El encabezado y la semblanza identifican a Alejandro Mitre. Se conservan los diez apartados señalados con asteriscos, los versos y las grafías de la fuente.