Los astrónomos han detectado una estrella siendo despedazada por un agujero negro supermasivo situado lejos del centro de su galaxia. El fenómeno, conocido como evento de disrupción por marea, permitió descubrir un agujero negro “errante” que hasta entonces permanecía prácticamente invisible.
La señal fue identificada por la Zwicky Transient Facility, que detectó un aumento repentino de brillo en una galaxia situada a unos 750 millones de años luz de la Tierra. Un sistema de inteligencia artificial ayudó a clasificar el destello como un posible caso de una estrella destruida por la gravedad de un agujero negro.
Los investigadores estiman que el agujero negro responsable tiene alrededor de un millón de veces la masa del Sol. Lo sorprendente es su ubicación: se encuentra a decenas de miles de años luz del núcleo de la galaxia, donde normalmente se concentran los grandes agujeros negros supermasivos.
Cuando una estrella se acerca demasiado a un agujero negro, la diferencia de gravedad entre sus extremos puede estirarla y romperla. Parte del material cae hacia el agujero negro formando un disco extremadamente caliente que emite grandes cantidades de radiación, mientras otra parte puede ser expulsada al espacio.
El hallazgo resulta importante porque sugiere que podrían existir muchos otros agujeros negros supermasivos vagando por las afueras de las galaxias. Estos objetos serían muy difíciles de detectar mientras permanecen inactivos y solo se revelarían cuando capturan una estrella u otra gran cantidad de materia.
Los científicos consideran dos explicaciones principales para la presencia de este agujero negro fuera del núcleo galáctico. Puede haber sido expulsado durante una interacción gravitatoria violenta, o podría ser el remanente central de una galaxia enana que fue absorbida por otra mucho mayor.
Más allá de la espectacularidad de ver una estrella siendo destruida, el descubrimiento ofrece una nueva herramienta para encontrar agujeros negros ocultos y reconstruir la historia de las fusiones entre galaxias.
Esta vez, la muerte de una estrella terminó revelando algo aún más difícil de encontrar: un gigantesco depredador cósmico escondido en la oscuridad.




