Canadá y la Unión Europea llegan a su cumbre de Montreal con una ambición clara de estrechar su alianza, pero con una fórmula menos explosiva de la que se discutía hace apenas seis semanas. Un borrador de la declaración conjunta eliminó la expresión ‘miembro asociado’ para describir la futura relación de Canadá con el bloque europeo, según informó Reuters este miércoles 28 de octubre.
La idea que desapareció del comunicado
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había propuesto en septiembre abrir la puerta a que Canadá se convirtiera en el primer ‘miembro asociado’ de la Unión Europea. El planteamiento fue recibido favorablemente por el primer ministro Mark Carney como símbolo de una relación transatlántica mucho más profunda, aunque nunca existió una categoría jurídica europea definida con ese nombre.
Ahora, a las puertas de la cumbre Canadá-UE del 29 y 30 de octubre, el lenguaje se ha moderado. El borrador conocido por Reuters mantiene el compromiso de avanzar hacia una asociación cada vez más estrecha, pero deja fuera la expresión que había generado reservas entre varios gobiernos europeos.
Alemania encabezó las reservas
La discusión no era únicamente semántica. Según diplomáticos citados por Reuters, Alemania encabezó un grupo de países que consideraba difícil respaldar un concepto sin estatus legal dentro de la arquitectura institucional de la Unión Europea y cuyos alcances todavía no habían sido definidos.
Eso no significa que Bruselas y Ottawa estén frenando su acercamiento. El texto prevé continuar durante los próximos meses el trabajo para definir una nueva relación y llevar resultados a la siguiente cumbre Canadá-UE. La diferencia es que, por ahora, las partes prefieren construir primero el contenido de esa alianza antes de colocarle una etiqueta institucional inédita.
Mucho más que un acuerdo comercial
Canadá y la Unión Europea ya están unidos por el acuerdo comercial CETA, pero las conversaciones actuales van considerablemente más lejos. Ottawa y Bruselas han identificado como áreas prioritarias los minerales críticos, la industria de defensa, la inteligencia artificial y la capacidad de cómputo, la seguridad energética, el espacio, los servicios financieros y el comercio digital.
El Gobierno canadiense también ha defendido una cooperación más profunda en investigación, movilidad y seguridad. Canadá participa ya en Horizon Europe y ha avanzado en su integración con iniciativas europeas de defensa, dentro de una estrategia destinada a diversificar relaciones económicas y estratégicas en un escenario internacional cada vez más fragmentado.
El factor Estados Unidos
El acercamiento ocurre mientras Canadá atraviesa una relación comercial particularmente difícil con Estados Unidos. Ottawa reconoció este mismo miércoles que los avances en las negociaciones con Washington para aliviar los aranceles sobre el acero y los automóviles siguen siendo limitados.
Ese contexto ha acelerado la búsqueda canadiense de nuevos mercados y alianzas. La Unión Europea es ya uno de los principales socios comerciales y de inversión de Canadá y ofrece una plataforma de cooperación que abarca desde materias primas estratégicas hasta defensa y tecnologías avanzadas.
Montreal decidirá el siguiente paso
La cumbre que comienza este jueves en Montreal será, por tanto, menos una discusión sobre si Canadá puede recibir un título extraordinario dentro de la Unión Europea y más una negociación sobre qué puede significar realmente esa nueva alianza.
La desaparición de ‘miembro asociado’ del borrador evita por ahora una batalla institucional dentro de Europa, pero no elimina el movimiento político que dio origen a la propuesta. Canadá y la UE siguen buscando una relación más estrecha; lo que cambia es el nombre y, sobre todo, la decisión de definir primero sus reglas concretas.




