Canadá acaba de dar un nuevo paso en uno de los debates más delicados de su política sanitaria. El Gobierno federal presentó este martes el proyecto de ley C-41, que permitiría a determinados adultos dejar por adelantado una solicitud de asistencia médica para morir (MAID) antes de perder la capacidad de tomar esa decisión.
La propuesta no convierte la solicitud anticipada en una autorización automática. El Ejecutivo asegura que el procedimiento quedaría sujeto a nuevas salvaguardas, evaluaciones y condiciones que tendrían que cumplirse cuando llegue el momento de aplicar la decisión.
Una decisión tomada antes de perder la capacidad
El proyecto está dirigido a adultos diagnosticados con una enfermedad incurable que previsiblemente pueda privarlos de su capacidad para decidir. Mientras todavía conserven esa capacidad, podrían dejar expresado su consentimiento para recibir MAID más adelante si se cumplen las condiciones previstas por la ley.
El propio Gobierno utiliza como ejemplo a una persona diagnosticada con Alzheimer. Bajo el esquema propuesto, esa persona podría definir anticipadamente las circunstancias en las que desearía recibir asistencia médica para morir una vez que la enfermedad le impidiera decidir por sí misma.
Sin embargo, haber firmado una solicitud anticipada no bastaría. El paciente tendría que experimentar sufrimiento considerado intolerable en el momento de recibir MAID y deberían cumplirse los demás requisitos legales. La persona también conservaría el derecho a retirar su solicitud mientras pudiera hacerlo.
Las provincias tendrán la última palabra sobre su aplicación
La reforma federal modificaría el marco penal que regula la asistencia médica para morir, pero no obligaría automáticamente a todas las provincias y territorios a ofrecer solicitudes anticipadas. Cada jurisdicción tendría que decidir si incorpora el mecanismo dentro de su sistema sanitario.
Quebec ya permite solicitudes anticipadas bajo determinadas condiciones. La propuesta federal busca crear un marco nacional que elimine obstáculos penales y establezca salvaguardas comunes, aunque la implementación práctica seguiría dependiendo de los gobiernos provinciales y territoriales.
Ottawa frena la expansión por enfermedad mental
El mismo proyecto introduce un giro importante en otra parte de la política canadiense sobre MAID. El Gobierno no seguirá adelante con la ampliación prevista para personas cuya única condición médica sea una enfermedad mental.
Ottawa sostiene que continúan existiendo dudas sobre si estos casos pueden evaluarse de forma segura y consistente. Un comité parlamentario integrado por senadores y diputados había recomendado que esa expansión no avanzara.
La decisión separa así dos asuntos que durante años han alimentado el debate: por un lado, ampliar la autonomía de quienes reciben un diagnóstico incurable y saben que perderán su capacidad de decidir; por otro, mantener fuera del programa a quienes padecen exclusivamente una enfermedad mental.
Un cambio que vuelve a poner a Canadá bajo la lupa
Canadá legalizó la asistencia médica para morir en 2016 y amplió la elegibilidad en 2021 para incluir a determinadas personas con enfermedades graves e incurables aunque su muerte natural no fuera razonablemente previsible.
La nueva propuesta vuelve a colocar al país en el centro del debate internacional sobre autonomía personal, protección de personas vulnerables y límites de la medicina al final de la vida. El Gobierno defiende que el nuevo sistema combinaría la voluntad expresada anticipadamente con controles adicionales para evitar presiones externas o decisiones automáticas.
El proyecto C-41 tendrá ahora que recorrer el proceso parlamentario. Si finalmente se convierte en ley, Canadá habrá abierto una vía federal para que una decisión tomada con plena capacidad pueda conservar efecto cuando esa capacidad ya no exista, pero bajo condiciones que todavía deberán ser desarrolladas y aplicadas en coordinación con las provincias y territorios.



