Una mujer de 65 años, contacto directo del primer paciente confirmado en Kenya, murió tras desarrollar síntomas mientras permanecía en cuarentena. El país suma ya nueve casos confirmados del brote de ébola causado por el virus Bundibugyo.
Kenya confirmó este 24 de octubre una segunda muerte vinculada al brote de ébola que se ha extendido desde la República Democrática del Congo hacia varios países africanos.
La víctima era una mujer de 65 años que había sido identificada como contacto cercano del primer caso confirmado en Kenya. Según las autoridades sanitarias, desarrolló síntomas mientras se encontraba bajo cuarentena y posteriormente falleció.
Nueve casos confirmados en Kenya
El Ministerio de Salud keniano ha confirmado nueve casos en total. Siete pacientes permanecen bajo atención médica en dos centros de aislamiento.
Las autoridades han rastreado a 135 contactos relacionados con los casos conocidos. Hasta el momento, los responsables sanitarios aseguran que no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida en el país.
Un brote que ya cruzó fronteras
El brote comenzó en la República Democrática del Congo y ya ha sido detectado en cuatro países africanos. Nigeria confirmó esta semana su primer caso y las autoridades investigan cómo se produjo el contagio, ya que el paciente no tenía un viaje conocido al Congo.
La expansión geográfica ha convertido este episodio en uno de los brotes de ébola más extendidos territorialmente que ha enfrentado África.
La variante Bundibugyo complica la respuesta
El virus responsable pertenece a la especie Bundibugyo. A diferencia de otras variantes del ébola, no existe actualmente una vacuna aprobada ni un tratamiento específico autorizado para esta especie, lo que obliga a concentrar la respuesta en aislamiento, seguimiento de contactos, control hospitalario y tratamiento de soporte.
En la República Democrática del Congo, el brote ya ha causado miles de infecciones y muertes. La Organización Mundial de la Salud ha advertido durante las últimas semanas sobre el riesgo de propagación transfronteriza y la presión que supone mantener un seguimiento constante de decenas de miles de contactos.
Kenya intenta cortar la cadena
El hecho de que la segunda víctima estuviera ya identificada y en cuarentena indica que formaba parte de la red de vigilancia activada tras el primer caso. Ese dato reduce el riesgo de exposición no detectada, aunque no elimina la posibilidad de nuevos diagnósticos entre los contactos que permanecen bajo observación.
Las próximas jornadas serán decisivas para comprobar si Kenya logra contener la cadena de transmisión antes de que el virus encuentre nuevas rutas fuera de los grupos ya identificados.




