El brote africano de ébola ha encendido una nueva alarma sanitaria después de que Nigeria confirmara su primer caso en más de una década. La paciente pasó 13 días enferma antes de recibir el diagnóstico correcto, un retraso que complica ahora el rastreo de todas las personas que pudieron estar expuestas.
La mujer, de origen ugandés y esposa de un diplomático suizo, había viajado recientemente desde Uganda y llegó a Abuya el 3 de octubre. Poco después comenzó a presentar síntomas, pero inicialmente fue tratada como un caso de malaria y pasó por varios centros médicos antes de que las pruebas confirmaran ébola el 19 de octubre.
Trece días que preocupan a los epidemiólogos
El problema no es únicamente la aparición del virus en Nigeria, sino el tiempo transcurrido hasta identificarlo. Durante ese periodo la paciente tuvo contacto con personal sanitario y otras personas, ampliando la tarea de vigilancia epidemiológica.
Las autoridades nigerianas han identificado hasta ahora 44 contactos, aunque los responsables sanitarios esperan que la cifra aumente a medida que reconstruyen los movimientos de la paciente y revisan los centros donde recibió atención.
Un brote que ya cruzó varias fronteras
La epidemia actual comenzó en la República Democrática del Congo y está causada por la variante Bundibugyo. El brote se ha extendido también a Uganda, Kenia y ahora Nigeria, convirtiendo la contención regional en una operación cada vez más compleja.
En el Congo se han registrado más de 4.600 muertes vinculadas al brote, según los datos citados por Reuters. La variante Bundibugyo plantea además una dificultad adicional: actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específicamente aprobados contra ella.
La detección rápida vuelve a ser decisiva
Especialistas de la Organización Mundial de la Salud y de Africa CDC consideran que la expansión demuestra que el brote está lejos de estar controlado. El caso nigeriano también vuelve a poner bajo examen la capacidad de los controles fronterizos y aeroportuarios para detectar viajeros infectados antes de que desarrollen síntomas evidentes.
Nigeria consiguió contener con rapidez la llegada del ébola durante la gran epidemia de 2014. Esta vez, el retraso de casi dos semanas en reconocer la enfermedad obliga a las autoridades a trabajar contrarreloj. Cada contacto identificado y cada diagnóstico temprano pueden marcar la diferencia entre un caso importado y una nueva cadena de transmisión.



