Una posible sospecha de Ébola activó este jueves los protocolos de emergencia en el Centre hospitalier de l’Université de Montréal (CHUM), después de que una mujer de unos 50 años, llegada recientemente de la República Democrática del Congo, fuera trasladada al hospital para evaluación.
El caso obligó al CHUM a tomar medidas preventivas poco habituales. Durante el traslado de la paciente hacia una sala de aislamiento especialmente preparada, las ambulancias fueron desviadas temporalmente para evitar cualquier exposición innecesaria dentro del área de urgencias. La alarma fue seria, pero duró pocas horas.
LA SOSPECHA NO SE CONFIRMÓ
Más tarde, el hospital levantó el aislamiento de la paciente y decidió no activar el protocolo completo para Ébola, señal de que la evaluación médica no confirmó la sospecha inicial.
Hasta este momento no existe un caso confirmado de Ébola en Canadá relacionado con este episodio.
La Agencia de Salud Pública de Canadá mantiene que el riesgo para la población general continúa siendo bajo, aunque el país sigue vigilando de cerca el brote que afecta a la República Democrática del Congo y otras zonas de África.
CANADÁ YA HABÍA REFORZADO SUS MEDIDAS
El episodio ocurre en un momento especialmente sensible. Canadá mantiene medidas fronterizas temporales para personas procedentes o residentes en la República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur, precisamente por el brote actual. El brote de Ébola en la República Democrática del Congo ya supera las 4.000 muertes, según datos oficiales publicados hoy, 2 de octubre. Es además el brote más letal registrado en la historia del país. Ayer se confirmó que un médico de Médicos Sin Fronteras que trabajaba en la respuesta también contrajo la variante Bundibugyo y fue evacuado a Países Bajos bajo aislamiento estricto.
Estas medidas fueron prorrogadas recientemente hasta finales de noviembre e incluyen controles adicionales y restricciones migratorias temporales para reducir el riesgo de entrada del virus.
La sospecha registrada en Montréal demuestra que los protocolos están preparados para reaccionar rápidamente ante cualquier caso que pueda parecer compatible con Ébola. Esta vez fue una falsa alarma. Pero con un brote activo y miles de casos en África, la vigilancia continúa.




