Una jueza federal de Estados Unidos amplió este 27 de octubre la orden que frena partes de la remodelación impulsada por el presidente Donald Trump en el histórico East Potomac Golf Course de Washington, una disputa que comenzó por árboles talados y conservación patrimonial y que ahora enfrenta directamente al Gobierno con el tribunal.
La orden impide más daños irreversibles
La jueza federal Ana Reyes prohibió al Gobierno retirar o dañar más árboles en el campo de golf mientras continúa el litigio. También ordenó que la administración entregue un aviso escrito con diez días laborables de antelación antes de realizar cualquier modificación que pueda resultar irreversible.
El caso fue presentado en febrero por la DC Preservation League, que sostiene que la intervención gubernamental puede vulnerar normas ambientales y de preservación histórica. La organización busca impedir cambios que, a su juicio, destruirían de forma permanente una parte significativa del paisaje histórico de la capital estadounidense.
Cientos de árboles en el centro de la disputa
El conflicto se agravó después de que cientos de árboles fueran retirados del lugar. Reyes calificó anteriormente esa actuación de inexcusable y cuestionó la conducta de los abogados del Departamento de Justicia durante el proceso.
La magistrada señaló que el expediente ya no puede reducirse a una discusión sobre un campo de golf. El tribunal debe contrastar las declaraciones públicas del presidente con testimonios jurados de empleados federales y con los argumentos presentados formalmente por el propio Departamento de Justicia.
Trump anuncia una apelación
Trump respondió que su administración apelará la decisión. El presidente mantiene además su intención de cerrar el East Potomac Golf Course el 15 de noviembre para avanzar con la renovación y reconstrucción del complejo.
La nueva orden no resuelve todavía el fondo del litigio. Su efecto inmediato es conservar el estado del lugar y obligar al Gobierno a informar al tribunal antes de emprender actuaciones que no puedan revertirse mientras se decide el caso.
Una batalla que ya trasciende el golf
East Potomac Golf Course forma parte del paisaje recreativo de Washington y la controversia se ha convertido en otro frente judicial sobre el alcance de las decisiones presidenciales en espacios públicos de la capital. La demanda mezcla cuestiones ambientales, protección histórica y límites administrativos.
Reyes resumió el alcance adquirido por el expediente al sostener que el tribunal debe hacer algo más que evaluar una remodelación: debe aplicar el Estado de derecho cuando las afirmaciones públicas del poder ejecutivo chocan con las posiciones que sus propios representantes presentan bajo juramento.
Mientras la apelación anunciada por Trump toma forma, la orden mantiene una barrera concreta: no pueden talarse más árboles ni ejecutarse modificaciones irreversibles sin el aviso exigido por el tribunal. El proyecto presidencial sigue en pie, pero por ahora deberá avanzar dentro de los límites fijados por una jueza federal.



