El Banco de Canadá elevó este miércoles su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 2,5%, en su primera subida en más de tres años. La decisión marca un giro importante para hogares y empresas justo cuando el país enfrenta una inflación nuevamente presionada por el encarecimiento de la energía.
El banco central advirtió además que podrían ser necesarios nuevos aumentos si los altos costos energéticos comienzan a extenderse al resto de los precios. La inflación anual canadiense alcanzó el 3,1% en septiembre y la institución elevó con fuerza su previsión para 2027.
Primera subida en más de tres años
El Consejo de Gobierno aumentó el objetivo para la tasa overnight desde 2,25% hasta 2,50%. El movimiento era esperado por una mayoría ajustada de economistas consultados por Reuters y representa la primera subida de la tasa de política monetaria desde 2023.
La decisión llega después de meses en los que el Banco de Canadá había mantenido el costo del dinero sin cambios mientras evaluaba una economía con crecimiento moderado, un mercado laboral todavía frágil y nuevas amenazas inflacionarias procedentes del exterior.
La energía vuelve a presionar los precios
El principal problema es el petróleo. La prolongación del conflicto en Oriente Medio ha mantenido elevados los precios del crudo y de los combustibles, aumentando los costos de transporte y producción. Hasta ahora, la inflación subyacente había permanecido relativamente contenida, pero el banco teme que el impacto energético termine propagándose a más bienes y servicios.
Ese riesgo llevó a las autoridades monetarias a actuar incluso cuando la economía canadiense no muestra señales de sobrecalentamiento. La institución busca evitar que hogares y empresas comiencen a asumir que una inflación cercana o superior al 3% será permanente.
La previsión para 2027 cambia drásticamente
El Banco de Canadá elevó su previsión de inflación para 2027 al 3,1%, desde el 2,0% que proyectaba en julio, según Reuters. Es una revisión considerable y ayuda a explicar por qué el organismo decidió endurecer la política monetaria ahora.
El gobernador Tiff Macklem señaló que la tasa podría tener que subir nuevamente, aunque dejó claro que el banco procederá con cautela. El desafío consiste en contener las presiones de precios sin frenar innecesariamente una economía que continúa expuesta a las tensiones comerciales con Estados Unidos y a un crecimiento relativamente débil.
Qué significa para los canadienses
Una tasa oficial más alta puede trasladarse gradualmente a hipotecas variables, líneas de crédito, préstamos comerciales y otras formas de financiamiento. Para los hogares endeudados, el giro monetario significa que el período de alivio en los costos de crédito podría haber terminado antes de lo previsto.
También aumenta la presión sobre el mercado inmobiliario. Los compradores que esperaban nuevas reducciones de tasas tendrán que recalcular presupuestos, mientras quienes renueven hipotecas seguirán enfrentándose a costos financieros muy superiores a los de la era de tasas ultrabajas.
El próximo movimiento ya está sobre la mesa
La subida al 2,5% no garantiza una cadena automática de aumentos. El Banco de Canadá observará especialmente la evolución del petróleo, la inflación subyacente, el empleo, el consumo y las expectativas de precios antes de decidir su próximo paso.
Pero el mensaje de este miércoles es inequívoco: la lucha contra la inflación vuelve a ocupar el centro de la política monetaria canadiense. Si la energía continúa encareciéndose y ese impacto se filtra al resto de la economía, el 2,5% podría no ser el techo.




