Corea del Norte ha convertido los drones y la inteligencia artificial en una prioridad militar. Kim Jong Un pidió alcanzar una superioridad absoluta en tecnología no tripulada durante una exposición y demostración de armas celebrada el jueves, en una nueva señal de que Pyongyang está adaptando su arsenal a las lecciones que dejan las guerras modernas.
La exhibición incluyó drones de ataque suicida, drones multipropósito, misiles de crucero tácticos y lanzacohetes múltiples de 600 milímetros. Las imágenes difundidas por los medios estatales mostraron además vehículos aéreos no tripulados con insignias de la Fuerza Aérea norcoreana y ataques contra blancos simulados.
LA IA ENTRA EN EL ARSENAL
Kim sostuvo que el uso de inteligencia artificial avanzada en sistemas de armas no tripulados debe convertirse en una de las principales prioridades para modernizar las fuerzas armadas. No se trata de una declaración aislada. En noviembre de 2024 ordenó la producción masiva de drones de ataque suicida y en marzo de 2025 supervisó pruebas de versiones que Pyongyang presentó como equipadas con inteligencia artificial.
La apuesta norcoreana refleja un cambio que ya ha transformado los campos de batalla de Ucrania y Oriente Medio. Drones relativamente baratos pueden localizar posiciones, corregir fuego de artillería, atacar vehículos y saturar defensas que dependen de interceptores mucho más costosos. Para un país sometido a fuertes restricciones económicas y tecnológicas, esa relación entre costo y capacidad resulta especialmente atractiva.
MÁS DE 30 TIPOS DE DRONES
Según Associated Press, la muestra habría reunido más de 30 tipos de aparatos, entre ellos modelos furtivos y drones de ataque en primera persona. Corea del Norte lleva años desarrollando sistemas no tripulados, pero la escala y el énfasis de esta exhibición muestran una aceleración del programa.
La demostración de fuego fue igualmente significativa. La agencia surcoreana Yonhap informó que fueron utilizados drones tácticos de ataque suicida, misiles aire-tierra lanzados desde drones multipropósito, misiles de crucero y el sistema de lanzacohetes múltiples de 600 milímetros conocido como Sniper. Pyongyang aseguró que los principales sistemas alcanzaron sus objetivos, una afirmación que no puede verificarse de manera independiente.
LA EXPERIENCIA DE UCRANIA
La evolución del programa también está vinculada a la relación militar entre Corea del Norte y Rusia. La inteligencia surcoreana calcula que más de 16.000 efectivos norcoreanos han sido enviados a Rusia desde octubre de 2024. Esa participación habría proporcionado experiencia directa en operaciones con drones, guerra electrónica y combate combinado.
Ese aprendizaje puede ser más importante que cualquier pieza concreta de tecnología. La guerra en Ucrania ha demostrado que la capacidad para producir, modificar y reemplazar rápidamente miles de drones puede alterar la forma en que operan unidades terrestres enteras. Pyongyang parece decidido a incorporar esa experiencia a sus propias fuerzas.
MISILES Y TENSIÓN EN LA PENÍNSULA
La exhibición coincidió con una nueva demostración de fuerza. Corea del Sur detectó alrededor de diez proyectiles lanzados desde la zona de Wonsan hacia el mar del Este. Funcionarios militares surcoreanos consideran que entre ellos había misiles balísticos de corto alcance y sistemas KN-25 de 600 milímetros, armas que Corea del Norte afirma que pueden portar cargas nucleares tácticas.
Al mismo tiempo, Pyongyang condenó los ejercicios aéreos Freedom Flag que realizan Corea del Sur y Estados Unidos. Las maniobras incluyen cazas furtivos F-35A surcoreanos y F-35B del Cuerpo de Marines estadounidense y están previstas hasta el 6 de noviembre.
UNA NUEVA CARRERA MILITAR
El mensaje de Kim es claro: Corea del Norte no quiere limitarse a aumentar su número de misiles. Busca integrar drones, inteligencia artificial, guerra electrónica y armamento convencional en una fuerza capaz de operar con mayor autonomía y velocidad.
La incógnita es cuánto de lo exhibido corresponde a capacidades plenamente operativas y cuánto forma parte de la propaganda militar del régimen. Pero incluso con esa cautela, la dirección estratégica resulta evidente. Los drones dejaron de ser un complemento del arsenal norcoreano para convertirse en uno de sus ejes de modernización.
En una península donde cualquier incidente puede escalar rápidamente, la combinación de armas autónomas, misiles de corto alcance y una frontera fuertemente militarizada añade una nueva capa de riesgo. La carrera por dominar el aire ya no depende únicamente de cazas y misiles. También se libra con máquinas pequeñas, baratas y cada vez más inteligentes.



