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Omar Cid :: Obras escogidas :: Poesía

Luces de ciudad tras un cristal cubierto de lluvia, en blanco y negro.

A PESAR DE LA PIEZA OSCURA *

Enrique
la precariedad de tus pasos desgastados
tu carne somnolienta
a punta de litigios con Freud y Rilke
porque como buen hijo de inmigrante / te gustaba
esa cercanía del lenguaje
que  Otros  llaman lengua madre
perdiste algo de tus días en esos jueguitos de niño bien 
Yo en cambio / como tantos /Enrique
conozco esa trama universal
la discusión del hombre / a pesar del hombre
que más dan los toqueteos de infancia
el viaje escrupuloso a la inconsciencia
No Enrique
                  NO  Enriquesss / el truquillo 
se espesa en la mutación de la pieza oscura
y los recuerdos de erecciones varias / se entumecen
para convertirse en esa amalgama  poética 
Los palotes de la infancia tienen ese aire corruptible
ese deslizamiento de la mano que corrige
Y el espesor de la otra pieza Enrique
nos sitúa en un nicho / ese escrito con tiza negra
NN + NN + NN
Sobre nuestras espaldas un latido de máquina
de las máquinas
La nausea refriega lo públicoprivado
el teclado sigue su marcha / Enrique
la cabalgata sin puntos ni comas 
cae sobre mis hombros
extremando su condena
obligándome a respirar
esta cámara secreta
con su reverso
Un gusano cosquillea mi nariz
Se acabó el tiempo de los lingüistas 
el estructuralismo no sirvió para nada 
Una bala incrustada en las cajas  / Vocifera 
Ustedes que quieren matar de-construir dilapidar / al sujeto
no tienen la puta idea de la muerte 

SIMPLEMENTE LOS NIÑOS

Esos niños recogen  basura 
sus manos  deambulan por nuestra intimidad 
Recorren sin escozor  los papeles que quisiéramos esconder
sacudiendo nuestras menudencias 
El cepillo viejo 
hasta el pan desbordado por hongos
son así /  cumplen su labor extrema del retorno 
desde el basurero /  jamás nos miran
sus ojillos se pierden en la inmensidad de los despojos 
Nosotros no quisiéramos que estén allí 
los mandaríamos a la escuela 
a beber  leche caliente / en el alero materno
pero nuestra basura 
necesita manos pequeñas
                                        seleccionadoras prolijas 
de lo útil lo Re-tornable
porque las cosas funcionan así 
siempre hay otros / recogiendo sobras del mundo 
y  nuestras manos buscan entre calzones y calcetines 
de algún gringo / su medida 
A veces encontramos en  un libro 
el destello alicaído de una metáfora
en la inmensidad de los despojos 
y ellos / no quisieran vernos  allí / nos mandarían a beber
nuestra leche 
                     a leer /  nuestros libros 
para que dejemos tranquilos / sus basureros 
ligeramente  globalizados 
Pudo haber sido la escuela de Friburgo
pero el silencio no nos sentaba bien
preferíamos el grito y la histeria
la daga mortal de quien juega sus cartas
en un circo imaginario
más cerca de Benjamín que de Adorno. 
Besándonos descaradamente
con las gotas de modernidad
que golpean la acera,
en la pulsación de la vida y la muerte. 
Fuimos desde el inicio
el curso perfecto
para asegurarnos un lugar
en el mausoleo de los innombrables
Busqué las huellas de tú cuerpo
si por buscar entiendes:
husmear los rincones de un puterío
zanjar las dudas que tuve
cuando nos topamos
y re-topamos en el privado 
de Mc-Iver. 
Busqué si entiendes por ello
indagar por la ruta de tu nombre
y de tus hombres.
No lo hice,  ni lo haría 
si supones por ello
repasar los camastros
con el olor de tu sexo
tropezar con tu ausencia 
a costa de rasgarme
las rodillas 
 
Qué palabra
Qué imagen
Qué verso
Escrito aquí/ ahora
Merece la totalidad
de la hoja en blanco 
¿Para que se escribe?
Para escapar de la mentira
o para mentir
descaradamente 
Queríamos llegar a Frankfurt 
y no teníamos otra cosa 
que un pasaje a Matucana 
Meamos      cada paradero 
Manoseamos  paredes y esquinas
escribiendo como un par-pa-de-o 
                              un guiño
una exaltaciónnnnnnn  
Conocimos las cunetas cual ciego 
recién ingresado al club mendicante .
La hoja en blanco para nosotros 
fue una mancha de baba y sangre .
Hicimos recorridos necesarios 
de lecturas innecesarias.  
Terminamos como tantos 
en un mostrador
                  una vitrina 
Estrujando las tripas en un pub
condenados a la relectura.
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Fuentes / Referencias

Procedencia

Omar Cid, «Obras escogidas», archivo histórico de Cañasanta. Selección íntegra conservada en la captura del 9 de enero de 2009. La copia no muestra una fecha de publicación. Se conservan los siete poemas, sus versos y sangrías; los cinco últimos carecen de título en el original.

Notas y procedencia de los poemas

Poema 1: (Del texto “Estrategias de O-tredad” año 2001, inédito)

Poema 2: (Del texto “Estrategias de O-tredad” año 2001, inédito)

Poema 3: (Del texto “La Escuela de Matucana” año 2004, inédito)

Poema 4: (Del texto “La Escuela de Matucana” año 2004, inédito)

Poema 5: (Del texto “La Escuela de Matucana” año 2004, inédito)

Poema 6: (Del texto “La Escuela de Matucana”  año 2004, inédito)

Poema 7: (Del texto “La Escuela de Matucana” año 2004 inédito)

* “La pieza oscura”,  Del poeta Enrique Lihn,  símbolo de la poesía chilena de los años sesenta.

Fotografía de portada

Gil Ribeiro / Unsplash. Recorte a 1200 × 630 y conversión a blanco y negro.

Omar Cid

Omar Cid es el nombre literario de Aldo Patricio Jara Reyes (1967), según la semblanza conservada por Cañasanta. La ficha histórica señala estudios de Derecho en la Universidad Finis Terrae y publicaciones en «Travesía por el río de las nieblas» (2000), Letralia, Voces y Almiar.

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