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Luis Manuel Pérez Boitel :: Plato fuerte — Poesía inédita :: Poesía

Un plato de porcelana contiene un pequeño barrio vacío y una calle que se eleva como un pétalo de lila, en blanco y negro.

PLATO FUERTE

POEMAS PARA ALGUIEN, UN ALGUIEN QUE ESCRIBE DESDE UNA CABINA DE TELÉFONO

después de las 12 espérame[1], aunque la ciudad no sirva para otra cosa y esta cabina sea el fin del mundo, un algo del fin del mundo,  el comienzo del fin del mundo, la sobrevida, la mala noticia. incluso ahora mismo pudiera llamarme Jacinto, Enrique, Javier, y simular que tengo una amante que me traerá lilas y otoños y algunos versos donde encuentro sobrenombres  y  lilas para cuando el otoño sea esa realidad que puede aparecer y desaparecer en una cabina como esta. yo estoy solo, aunque un amigo dice que con la soledad se puede hacer una gran fiesta, yo estoy solo;   pero déjame que te cuente, déjame que pueda yo amarte en esa sobredosis que imponen los comienzos, un número en este citadino espacio de penumbra, un número para el andén, un número para Raquel, María Inés, Estela, Eduarda   aunque pueda yo llamarme Jacinto, Enrique, Javier, ya nada importa, no importa si tengo una amante, y unos versos para la amante, y no tenga otro lugar donde escribir mi nombre, y no tenga otro lugar donde decir que puedo amar con toda la intensidad de esas lilas del trópico,  ya en mis manos, de esta ciudad que puede darme la espalda de un momento a otro.  no puedo estar mucho tiempo escribiendo en esta pared cosas que pudieran servir al copista,  quizás cosas intrascendentes.  después de estar frente a la Sagrada Familia, Gaudí está de mi lado[2],  pero no soy el amante, no soy el que puede ocultar mi soledad y dar la vuelta. un número es lo que te ofrezco, después de las 12 te veré en la esquina de San Miguel,  pero ve sola, ve mirando el cielo que nos golpea, las fachadas de tránsito (algo que nos queda de la ciudad de extramuros),  y lleva alguna levita gris para que no te parezcas a nadie,  y sea ese el indicio. yo iré despacio y ya en el banco, el único banco que hay para ti en la ciudad, te tomaré los brazos y como un cartomántico te marcaré las líneas de la vida, separaré los amores y los que ya no son,  dibujaré  en tu mano un poema, que tomaría para acariciarte con raros dibujecues, para volver a la cabina de teléfono y dejar allí, como un toque de queda, después de las 12, un número. aunque con la soledad pudiera hacer una gran fiesta, te mostraría lo que hay y lo que nos queda en esos extramuros de la ciudad, y así dejaré tu mano como si fuera algo sagrado para mí, , y no te diga más, y no te diga.

Y NO TE DIGA

que todo ha sido un instante para encontrar al otro[3], el difumino de la mala memoria, pues ya nos habíamos encontrado antes. en aquel mismo banco, en aquella misma cabina de teléfono.
 
dime algo que pueda suponerse que esta línea llega hasta el corazón. y la mano queda sosteniendo el mundo, la mitad del mudo. platónico mundo. lo ideal.
 
y no te diga cosas que pudiera empequeñecer este encuentro en la esquina de San Miguel, después de las 12, aunque no creo que te llames T.Q .  no creo y punto.  (aquí hay un punto,) ratifico
 
que todo ha sido un instante /  dime algo que pueda suponerse / y no te diga cosas que pudiera.

Y NO TE DIGA COSAS QUE PUDIERA

con cierto razonamiento, el teléfono no está,
el alumbrado público
no está, y no te diga cosas que pudiera
como aquella razón de estar  (de no estar?)
 lejos el banco de los extramuros. la ciudad
de los extramuros. la lluvia que nos identificó
a deshora entre el banco y la ciudad. la lluvia de los extramuros
por supuesto.  el amor que fue fugaz
porque aprendimos a decir
fugaz.[4]
                            fugaz.[5]
 
 
                                                         fugaz.[6]
                                                                               hasta  el cansancio.[7]

UN POEMA COMO PLATO FUERTE

Dibujaría estaciones y alcanzaría las cúspides

Más sagradas / pero el tiempo nos separa /

Los que me acompañan no descifran qué hay

Bajo la ciudad.

Socio / no busques en el poema de ayer lo que te advertí

Sobre la ciudad y la soledad de un hombre.

Estoy bajo el réprobo instante de la isla.

 

Disfrutar que te olviden / que te den un punta pie /

Dejar de existir por el poema como plato

Fuerte.

 

Socio/ no busques en el poema de ayer lo que te advertí.

Una navaja es lo que tengo / el amor es mentira.

 

Calla.

 

Después te hablaré de poesía.
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Fuentes / Referencias

Texto de Luis Manuel Pérez Boitel, publicado por Cañasanta el 1 de noviembre de 2010, según la página original. Recuperado de la copia conservada en Internet Archive. Se conserva íntegramente el texto de la fuente y se limpia su formato, sin completar ni reconstruir pasajes.

Se conserva el encabezado «Plato fuerte», las cuatro piezas y las siete notas del poeta. «Poesía inédita» reproduce la denominación histórica de la entrega de 2010. Esta selección es distinta de los poemas ya publicados en la ficha existente del autor.

[1] quizás mejor dime otra cosa. escribe un poema en la pared, y ya no me dejes teléfonos inexistentes, declaraciones comunes en esta ciudad que ya no importa a nadie.  estoy quedándome solo y creo que la soledad y yo podemos hacer una gran fiesta e invitarte, que seas el comensal, el plato fuerte. quizás mejor dime otra cosa.  escribe un poema en la pared para amarte por cada palabra, para sentir tu voz que nada tiene que ver con la ciudad.

[2] pero la ciudad es algo distante como las cúspides que van al cielo, simbolismo de magnanimidad, después fui hasta la otra cabina.  habían otros tantos teléfonos y el amor era el mismo.  aparente. como los amantes de Teruel, como si fuera el amante.

[3] aunque el otro no responde, no quiere saber de ti y enmudeces cuando debes decir cuatro palabras para encontrar al otro. así de fácil.

[4] (aquí puede haber un salto de página)  fugaz para quemarte la ropa y  tu nombre también fugaz en la memoria del paseante. que ya no es la mía, es decir, la mala memoria, ciertos abismos.

[5] eliminaría aquí la palabra fugaz. tacharía tu nombre, tu fecha de nacimiento. el lugar donde vas a morir.

[6] fugaz, porque con la soledad se puede hacer una gran fiesta, para no decirte cosas que pudiera. un poema para alguien, un alguien que escribe desde una cabina de teléfono.

[7] el simbolismo aquí es demasiado evidente. debe suponerse hasta la sobrevida, pero el autor insistió en que fuera este el final,  y no otro hasta el cansancio.

Luis Manuel Pérez Boitel

Remedios, Cuba, 1969. Abogado y poeta. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz y de la UNEAC. Fue elegido egresado más destacado a nivel nacional de la FEU en la esfera de la cultura en 1996. Obtuvo el Premio XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de poesía, con el que fue delegado directo al Festival Mundial celebrado en Argelia en 2001.

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