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Roman abre los ojos: el nuevo telescopio de NASA ve un 30% mejor de lo esperado

Telescopio espacial frente a un campo profundo de galaxias

NASA acaba de comprobar que uno de sus observatorios espaciales más ambiciosos está viendo el universo con una precisión superior a la prevista. El telescopio espacial Nancy Grace Roman, lanzado el pasado 30 de agosto, ha terminado una delicada fase de ajustes en órbita y su instrumento principal está ofreciendo una calidad óptica casi un 30 % mejor de lo que los ingenieros habían calculado antes del lanzamiento.

La diferencia entre una imagen correcta y una imagen extraordinaria dependió de un movimiento casi absurdo por su pequeñez. Los ingenieros desplazaron el espejo secundario aproximadamente una dieciseisava parte del diámetro de un cabello humano. Esa corrección microscópica fue suficiente para llevar el sistema óptico a un nivel de precisión que coloca al Roman en una posición excepcional antes del comienzo de sus grandes campañas científicas.

Un error de apenas 63 nanómetros

El Wide Field Instrument, la enorme cámara infrarroja de 300 megapíxeles que será el corazón científico del observatorio, tenía como requisito una desviación óptica de alrededor de 90 nanómetros RMS. Después de las correcciones realizadas en el espacio, NASA midió solamente 63 nanómetros. Estamos hablando de imperfecciones aproximadamente mil veces más delgadas que un cabello humano.

El resultado significa algo muy concreto para la astronomía: las imágenes de los grandes censos cósmicos de Roman serán más nítidas de lo previsto. Esa precisión adicional será especialmente valiosa porque el observatorio no fue construido para mirar una pequeña región del cielo durante mucho tiempo, sino para cartografiar enormes extensiones del universo con una combinación poco habitual de amplitud y detalle.

Un Hubble con una mirada gigantesca

Roman posee un espejo principal de 2,4 metros, comparable en tamaño al del Hubble, pero su campo de visión es al menos cien veces mayor. En lugar de contemplar el cosmos a través de una ventana estrecha, podrá construir panoramas inmensos y estudiar potencialmente la luz de alrededor de mil millones de galaxias durante su vida científica.

Ese volumen de información está destinado a atacar algunos de los problemas más difíciles de la cosmología moderna. Roman estudiará cómo se distribuye la materia oscura, seguirá la expansión acelerada del universo para investigar la naturaleza de la energía oscura y realizará censos de exoplanetas que permitirán estimar con mucha mayor precisión qué tipos de sistemas planetarios existen en nuestra galaxia.

El coronógrafo también despierta

El segundo gran instrumento del telescopio, el Coronagraph Instrument, también atravesó su propia fase de enfoque. Sus primeras imágenes presentaban un ligero desenfoque, pero el problema estaba dentro de lo esperado y pudo corregirse. El equipo continuará calibrando la cámara y sus espejos deformables antes de intentar una de las pruebas tecnológicas más importantes de la misión: bloquear la luz de una estrella para observar directamente objetos mucho más débiles a su alrededor.

La técnica es extremadamente difícil porque una estrella puede ser millones o miles de millones de veces más brillante que un planeta cercano. Conseguir suprimir esa luz con precisión abre el camino hacia futuras generaciones de telescopios capaces de fotografiar mundos parecidos a la Tierra y estudiar directamente sus características.

El universo acaba de ganar otro par de ojos

Lo más notable es que Roman todavía está en su etapa de puesta a punto. Las operaciones científicas rutinarias están previstas para comenzar a comienzos de 2027, pero las primeras pruebas ya muestran que el observatorio llegó al espacio en condiciones excepcionales. NASA señala que tanto el Wide Field Instrument como el coronógrafo están igualando o superando el rendimiento previsto durante las pruebas realizadas en tierra.

Durante años, el Hubble cambió nuestra manera de mirar el universo y el James Webb abrió una ventana infrarroja hacia épocas cósmicas que antes apenas podíamos alcanzar. Roman tendrá una misión diferente: mirar muchísimo cielo, hacerlo con enorme precisión y repetir esas observaciones hasta convertir el universo en un gigantesco mapa dinámico. Si sus primeras mediciones son una indicación de lo que viene, ese mapa será todavía más nítido de lo que NASA esperaba.

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Fuentes / Referencias

NASA Science. “NASA Roman Team Checks Out Main Instrument, Sharpens Telescope’s Focus”, 14 de octubre de 2026.

NASA Science — Nancy Grace Roman Space Telescope

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