El papa León XIV, primer pontífice nacido en Estados Unidos, participó en las elecciones legislativas de medio término que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. La Santa Sede confirmó este viernes 30 de octubre que el pontífice envió por correo su papeleta electoral a Chicago, ejerciendo así su derecho al voto como ciudadano estadounidense.
La decisión coloca al jefe de la Iglesia católica en una situación política extraordinaria. León XIV no intervino públicamente a favor de ningún candidato ni partido y el Vaticano no reveló por quién votó. Lo relevante es el hecho mismo de que un papa en funciones haya participado en una elección estadounidense mientras dirige desde Roma una institución religiosa con más de mil millones de fieles en todo el mundo.
UN PAPA QUE SIGUE SIENDO ELECTOR ESTADOUNIDENSE
León XIV nació en Chicago con el nombre de Robert Francis Prevost y conserva la ciudadanía estadounidense. Según la Sala de Prensa de la Santa Sede, ha ejercido su derecho al voto cada vez que ha tenido la posibilidad de hacerlo, incluso durante los años en que residió en Perú.
El Vaticano explicó que el pontífice mantiene una práctica consolidada de participación cívica y considera que los ciudadanos tienen no solo el derecho, sino también el deber de participar en los procesos democráticos. Su papeleta fue enviada por correo a Chicago, donde está registrado electoralmente.
Los ciudadanos estadounidenses que viven fuera del país pueden votar en elecciones federales mediante mecanismos de voto ausente. La condición de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano no elimina por sí misma la ciudadanía estadounidense del pontífice ni su posibilidad de ejercer los derechos electorales que le correspondan.
UNA ELECCIÓN DECISIVA PARA WASHINGTON
Las elecciones del 3 de noviembre decidirán la composición completa de la Cámara de Representantes y una parte importante del Senado. Los 435 escaños de la Cámara estarán en juego, junto con 35 de los 100 puestos del Senado. También se elegirán gobernadores en 36 estados, además de numerosos cargos estatales y locales.
El resultado puede alterar profundamente el equilibrio de poder en Washington durante los dos últimos años del actual mandato presidencial. Con márgenes estrechos en varias contiendas, cada voto adquiere una importancia particular y la participación electoral se ha convertido en uno de los grandes temas de la recta final de la campaña.
León XIV ha hablado en distintas ocasiones sobre asuntos con consecuencias políticas, entre ellos la guerra, la inmigración, la dignidad humana y la necesidad de reducir la polarización. Sin embargo, votar como ciudadano es diferente de respaldar públicamente una candidatura. La Santa Sede fue cuidadosa al limitar su comunicado a confirmar la participación electoral del papa y su convicción sobre la responsabilidad cívica.
EL VOTO MÁS OBSERVADO DE CHICAGO
La noticia posee además una dimensión histórica difícil de ignorar. León XIV es el primer estadounidense que ocupa el trono de Pedro. Ninguno de sus predecesores recientes procedía de Estados Unidos y, según Vatican News, no existe constancia pública comparable sobre la participación electoral de los pontífices anteriores en elecciones nacionales durante sus respectivos papados.
Reuters informó que León XIV se convirtió en el primer pontífice en emitir un voto en una elección estadounidense. El sufragio, naturalmente, sigue siendo secreto. Ni la Casa Blanca, ni los partidos, ni los candidatos conocen oficialmente la opción marcada por el papa.
Ese silencio es importante. El gesto no convierte al Vaticano en participante de la campaña ni representa una instrucción política para los católicos estadounidenses. Es el acto individual de un ciudadano que, al mismo tiempo, ocupa uno de los cargos religiosos y diplomáticos más influyentes del planeta.
RELIGIÓN, CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA
La participación de León XIV inevitablemente atraerá atención sobre la relación entre fe y política en Estados Unidos, donde los católicos constituyen una parte significativa del electorado y pueden resultar decisivos en estados competitivos. Pero la declaración vaticana puso el énfasis en un principio más amplio: participar en la democracia es una responsabilidad ciudadana.
El 3 de noviembre millones de estadounidenses decidirán qué fuerzas controlarán el Congreso. Entre esas papeletas habrá una enviada desde Roma por un ciudadano de Chicago llamado Robert Francis Prevost. Ese ciudadano es hoy el papa León XIV.




