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HACKEARON AL FBI: ROBARON HASTA LOS EXPEDIENTES PSIQUIÁTRICOS DE SUS AGENTES

Entre los archivos revisados había evaluaciones médicas y psiquiátricas sensibles del personal del FBI. Además, el conjunto robado incluiría nombres, domicilios, teléfonos, fechas de nacimiento, números de Seguro Social, contactos de emergencia y datos familiares. Otro archivo de unas 5.000 líneas identificaba funciones concretas de empleados que trabajaban en áreas relacionadas con contrainteligencia china y rusa, vigilancia, inteligencia humana y narcotráfico.

No se llevaron solamente nombres y teléfonos. Los hackers que aseguran haber penetrado los sistemas del FBI afirman tener en sus manos algo muchísimo más delicado: información médica y evaluaciones psiquiátricas de empleados de la principal agencia federal de investigación de Estados Unidos.

Reuters examinó parte de los documentos atribuidos al robo y logró autenticar parcialmente algunos de ellos. La información médica se suma a una cantidad extraordinaria de datos personales y profesionales: domicilios, teléfonos, fechas de nacimiento, números de Seguro Social, contactos de emergencia y detalles sobre familiares. Pero el verdadero problema aparece cuando esas piezas se juntan.

Entre los archivos examinados anteriormente existe una base de unas 5.000 líneas que describe las funciones de personal del FBI. Algunos aparecen vinculados a trabajos relacionados con China, Rusia, contrainteligencia, vigilancia electrónica, inteligencia humana y narcotráfico.

Es decir, alguien podría tener simultáneamente el nombre de un empleado, dónde vive, cómo localizarlo, quiénes son sus familiares, en qué área sensible trabaja y, en determinados casos, información privada sobre su salud.

Los responsables del ataque, el grupo conocido como ShinyHunters, aseguran haber obtenido entre dos y tres terabytes de información. El FBI no ha confirmado públicamente que todo lo que el grupo afirma poseer sea auténtico y asegura que está investigando agresivamente el incidente.  ¿Quién querría comprar semejante archivo?

Hasta ahora no existe evidencia pública de que estos documentos hayan sido vendidos. Pero para un servicio de inteligencia extranjero, una organización criminal o determinados grupos de ciberdelincuentes, una base semejante podría tener un valor extraordinario.

No solamente permitiría identificar a personas vinculadas con investigaciones sensibles. Podría utilizarse para estudiar sus relaciones familiares, preparar engaños extremadamente personalizados, intentar acercamientos clandestinos o buscar puntos de presión sobre determinados individuos. Y ahí es donde los expedientes médicos y psiquiátricos adquieren otra dimensión.

Una enfermedad, un tratamiento o cualquier información extremadamente privada puede convertirse en material para intimidar, manipular o simplemente destruir la privacidad de una persona. Eso no significa que los documentos revelen necesariamente algo comprometedor sobre los empleados afectados; significa que información que jamás debió abandonar un expediente confidencial podría estar ahora en manos desconocidas.

ShinyHunters había amenazado con publicar información del FBI después de exigir que la agencia modificara o retirara un aviso público en el que describía las tácticas del grupo. El FBI, paradójicamente, había advertido meses antes que ShinyHunters podía robar información para extorsionar a sus víctimas y posteriormente divulgarla. Ahora la agencia está del otro lado. Y mientras continúa la investigación, existe una pregunta que probablemente preocupe mucho más que el hackeo mismo:

¿quién tiene ahora una copia de todo lo que se llevaron?

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Fuentes / Referencias
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