Canadá acaba de dar uno de sus pasos comerciales más importantes del año. Ottawa y Emiratos Árabes Unidos firmaron este martes un nuevo acuerdo económico que busca abrir mercados, atraer inversiones y reducir la dependencia canadiense de Estados Unidos en medio de una relación comercial cada vez más tensa con Washington.
El primer ministro Mark Carney y el príncipe heredero de Abu Dhabi, Sheikh Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidieron en Ottawa la firma del Acuerdo de Asociación Económica Integral, conocido como CEPA. El pacto fue negociado en apenas 47 días y ahora deberá completar el proceso de ratificación antes de su entrada en vigor, prevista para 2027.
Más del 99% de las exportaciones
El alcance del acuerdo es considerable. Una vez aplicado por completo, reducirá o eliminará aranceles sobre más del 99% de las exportaciones canadienses que actualmente llegan a Emiratos Árabes Unidos.
Entre los sectores que podrían beneficiarse aparecen la agricultura, la maquinaria industrial, los equipos de generación eléctrica, la industria aeroespacial, los productos forestales, la pesca, los servicios ambientales y la ingeniería. El pacto también pretende reducir barreras no arancelarias y ofrecer reglas más previsibles para empresas e inversionistas.
Emiratos ya es el mayor mercado de Oriente Medio para las exportaciones canadienses. El comercio bilateral de mercancías alcanzó aproximadamente 3.500 millones de dólares canadienses en 2025 y Ottawa aspira a llevarlo a 7.000 millones durante la próxima década.
Carney acelera la diversificación
La firma llega en un momento especialmente sensible para la economía canadiense. El gobierno de Carney ha fijado como objetivo duplicar el comercio de Canadá con mercados distintos de Estados Unidos durante la próxima década.
La estrategia ha ganado urgencia a medida que los aranceles estadounidenses y las dificultades de las negociaciones con Washington han aumentado la presión sobre industrias canadienses como el acero, los automóviles y otros sectores manufactureros.
El acuerdo con Emiratos convierte esa estrategia de diversificación en una medida concreta: acceso preferencial a una economía de unos 700.000 millones de dólares y, a través de ella, una plataforma comercial hacia Oriente Medio y el norte de África.
Una relación que va mucho más allá del comercio
Ottawa y Abu Dhabi no se limitaron a los aranceles. Los dos gobiernos lanzaron una nueva Asociación Estratégica y firmaron acuerdos de cooperación en energía, defensa y formación diplomática.
En defensa, el memorando contempla educación y entrenamiento militar, diálogo de políticas, ejercicios conjuntos, cooperación industrial, ciberseguridad e intercambio de información. También se creará un comité militar conjunto para coordinar esa relación.
En paralelo, ambos países avanzan sobre el compromiso anunciado anteriormente por Emiratos de invertir hasta 70.000 millones de dólares canadienses en Canadá. Entre los proyectos destacados aparece una cooperación logística que conecta el Puerto de Churchill, el ferrocarril de Hudson Bay y la red internacional de DP World.
Un giro económico con consecuencias políticas
Estados Unidos seguirá siendo, con enorme diferencia, el principal socio económico de Canadá. Ningún acuerdo individual puede sustituir una relación comercial construida durante décadas y sostenida por cadenas industriales profundamente integradas.
Pero el mensaje político de Ottawa es inequívoco: Canadá quiere ampliar rápidamente el número de mercados de los que depende y atraer capital desde nuevos centros financieros globales.
La firma con Emiratos es una de las demostraciones más claras de esa estrategia. En un escenario internacional marcado por aranceles, conflictos y competencia por inversiones, Canadá está intentando convertir la diversificación comercial en una política de seguridad económica.




