ESTRASBURGO — La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa una propuesta que podría cambiar la relación de millones de familias con las redes sociales: impedir el acceso a los menores de 13 años y reservar las cuentas personales autónomas para quienes hayan cumplido los 15.
La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, anunció las líneas principales de la iniciativa el 16 de septiembre, durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo. El proyecto, denominado EU Kids Act, establece distintos niveles de protección según la edad.
Para los adolescentes de 13 y 14 años, el modelo contempla cuentas creadas y supervisadas por sus padres, con funciones reducidas y límites de tiempo. A partir de los 15 podrían gestionar sus propios perfiles, pero las plataformas seguirían obligadas a ofrecer un diseño seguro hasta la mayoría de edad.
La Comisión también plantea exigir a las empresas que demuestren que sus servicios son seguros para los menores. La responsabilidad de protegerlos recaería así de forma más explícita sobre quienes diseñan y administran las plataformas. Comisión Europea.
EL FOCO EN EL DISEÑO DE LAS PLATAFORMAS
La propuesta responde a una preocupación que va más allá de cuántas horas pasa un adolescente mirando el teléfono. Von der Leyen cuestionó las funciones diseñadas para mantener al usuario conectado y los mecanismos que pueden conducir a los menores hacia contenidos cada vez más extremos.
El planteamiento busca combinar la supervisión familiar con obligaciones para las compañías. Una cuenta autorizada por un adulto no equivaldría, según el esquema anunciado, a un acceso sin restricciones: tendría que funcionar bajo condiciones específicas para esa franja de edad.
La iniciativa llega después de las recomendaciones de un grupo de expertos y de la presión de países como Francia y España para establecer límites comunes. El debate europeo incluye tanto la edad de entrada como las condiciones en las que los menores pueden permanecer en estos servicios.
Von der Leyen también anunció para este otoño una propuesta más amplia de equidad digital. Su argumento es que los diseños que fomentan un uso compulsivo pueden afectar a usuarios de todas las edades, por lo que la respuesta no debería limitarse a la infancia. Europa Press.
QUÉ CAMBIA AHORA PARA LAS FAMILIAS
El anuncio no significa que las cuentas de los menores de 13 años deban desaparecer inmediatamente. Se trata de una iniciativa legislativa que necesita negociación y aprobación europea antes de convertirse en una obligación aplicable.
Esa diferencia es esencial para entender la noticia: las edades y los mecanismos anunciados describen el modelo que Bruselas quiere implantar, no una prohibición que ya pueda darse por vigente en los 27 Estados miembros.
El proyecto pretende establecer reglas comunes en un escenario donde distintos países han impulsado sus propias medidas. La verificación de edad, la supervisión parental y las características de las cuentas juveniles serán elementos centrales de ese marco.
Para las familias, la cuestión será cómo se traducen esos principios en herramientas concretas y comprensibles. Para las plataformas, el debate supone una mayor presión para incorporar la protección infantil al funcionamiento cotidiano de sus servicios.
La discusión entra ahora en una fase decisiva: convertir el anuncio político en reglas que definan quién puede acceder, bajo qué condiciones y con qué responsabilidades para las empresas. RTVE.




