Novartis acaba de convertir un tropiezo de laboratorio en una factura de US$1.900 millones. La farmacéutica suiza registró este martes un fuerte deterioro contable relacionado con del-desiran, un tratamiento experimental para la distrofia miotónica tipo 1 que no alcanzó su objetivo principal en un ensayo avanzado.
El golpe hundió un 61% el beneficio operativo del tercer trimestre, pero la reacción del mercado fue mucho menos dramática de lo que podría sugerir esa cifra. La compañía elevó al mismo tiempo sus previsiones para el conjunto del año, apoyada en la fortaleza de varios medicamentos contra el cáncer y la esclerosis múltiple.
UN ENSAYO QUE NO CUMPLIÓ SU OBJETIVO
El centro del problema es del-desiran, una terapia experimental adquirida por Novartis mediante la compra de Avidity por US$12.000 millones. El medicamento se estudia para la distrofia miotónica tipo 1, una enfermedad neuromuscular progresiva para la que actualmente no existe un tratamiento aprobado capaz de modificar su curso.
En septiembre, el ensayo de fase III HARBOR no consiguió demostrar una mejora estadísticamente significativa frente a placebo en su objetivo principal: el tiempo necesario para abrir la mano después de cerrarla. Novartis señaló entonces que el fármaco había mostrado señales de actividad clínica en objetivos secundarios y exploratorios y que continuaría analizando los datos antes de decidir el futuro del programa.
LA FACTURA LLEGA AL BALANCE
Ahora ese fracaso clínico ya tiene una cifra concreta. Novartis reconoció un deterioro parcial de US$1.900 millones asociado al medicamento. La compañía informó además que su beneficio operativo trimestral cayó 61%, afectado tanto por ese ajuste como por mayores gastos de investigación y desarrollo.
El revés es especialmente sensible porque del-desiran era uno de los activos más observados de la cartera adquirida con Avidity. También se suma a otros resultados clínicos decepcionantes que durante las últimas semanas han aumentado la presión de los inversores sobre la estrategia de adquisiciones y desarrollo de nuevos fármacos de la multinacional.
EL RESTO DEL NEGOCIO RESISTE
Sin embargo, las cifras ajustadas ofrecieron una fotografía diferente. El beneficio operativo básico creció 10% a tipos de cambio constantes, impulsado por la demanda de tratamientos clave contra el cáncer y la esclerosis múltiple. Esa fortaleza permitió a Novartis mejorar su previsión anual: ahora espera un crecimiento de un dígito bajo en el beneficio operativo básico, frente a la caída de un dígito bajo que anticipaba anteriormente.
Las acciones subieron alrededor de 2,3% en las primeras operaciones europeas, señal de que los inversores dieron más peso a la mejora de las perspectivas del negocio que al deterioro contable relacionado con del-desiran.
UNA APUESTA DE US$12.000 MILLONES BAJO LA LUPA
El episodio ilustra el riesgo de la industria farmacéutica: incluso después de años de investigación y miles de millones invertidos, un ensayo de fase avanzada puede alterar en semanas el valor esperado de una terapia. El consejero delegado, Vas Narasimhan, sostuvo que los tropiezos recientes no justifican cambiar la estrategia de adquisiciones de Novartis y reafirmó su confianza en la operación con Avidity.
La compañía conserva otros programas procedentes de esa adquisición y mantiene sus objetivos de crecimiento a medio plazo. Pero el mercado seguirá observando con especial atención cada nuevo resultado clínico. La apuesta sigue viva; US$1.900 millones de valor contable ya no.



