Hay momentos en que callarse también duele. ¿Cómo cojone’ sobrevive un pueblo cuando trabaja un mes entero y el salario apenas alcanza para poner UNA comida sobre la mesa? ¿Cómo se vive entre apagones eternos, escasez, medicamentos que no aparecen, que no existen y precios que convierten cualquier compra en una angustia?
Entro en las redes y lo que veo me rompe por dentro. Cubanos mostrando refrigeradores vacíos. Madres contando lo que tienen que inventar para alimentar a sus hijos. Ancianos que después de trabajar toda una vida no pueden comprar lo indispensable. Familias viviendo pendientes de cuándo llega la corriente, el agua o un poco de comida… familias muriendo.
Esto no puede normalizarse.
Denuncio un sistema que durante más de seis décadas ha obligado al cubano a vivir entre carencias, miedo, censura y represión. Denuncio que reclamar derechos básicos pueda tener consecuencias. Denuncio que la pobreza termine convirtiéndose en rutina mientras quienes gobiernan continúan exigiendo sacrificios a una población exhausta.
No hay dignidad posible cuando un trabajador no puede alimentarse con su salario. No hay justicia cuando un anciano tiene que escoger entre comer y comprar una medicina. No hay futuro cuando una madre tiene que acostar a sus hijos con hambre.
ANCIANOS CUBANOS: HAMBRE Y ABANDONO
La crisis golpea con especial dureza a quienes trabajaron toda una vida y hoy apenas consiguen alimentarse.
CUBA, LA ISLA QUE SE APAGA
Un recorrido por La Habana documenta falta de alimentos, apagones, escasez de medicamentos, viviendas deterioradas y familias obligadas a subsistir en condiciones cada vez más precarias.
Y no acepto que se culpe al cubano por sobrevivir como puede.
Los cubanos no son carneros. No son esclavos. No son propiedad de ningún partido ni de ningún gobernante. Son ciudadanos y tienen derecho a comida, electricidad, medicamentos, libertad de expresión, libertad política y una vida digna.
También tienen derecho a protestar pacíficamente, a reclamar, a disentir y a exigir responsabilidades sin terminar golpeados, perseguidos o encarcelados.
Por eso escribo estas palabras. No para pedir violencia. No para pedir sangre.
Las escribo para denunciar lo que está ocurriendo en Cuba y negarme a aceptar que el hambre, el miedo y la desesperanza sean considerados normales.
PA’ LA CALLE!!!!!! es aquí el grito de indignación de quien se niega a permanecer indiferente mientras su país se desangra lentamente.
Cuba merece algo mejor.
Y callarse ante esto también sería una forma de abandonarla. ABAJOS LOS CASTROS, ABAJO EL SING’AO DE DIAZ-CANEL, ABAJO EL MALDITO COMUNISMO.





Un comentario
PATEIA Y VIDA!!!!