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Bárbara Yera :: Poesía

Una mesa preparada para alguien ausente, junto a una ventana abierta al mar.

Poemas de «Los viajes de la sarga», selección de su tercer poemario publicado por Ediciones Capiro.

 

ABSURDA VIDA DEL PEZ Y EL HOMBRE

Ven junto a las rejas a mirar
como rompe la armonía el remiso hombrecillo,
hundiendo sus manos en el éter.
Tal vez sea el fundador de una velada estirpe;
trae a cuestas la suerte inquilina
de perseguidos ballesteros,
augurios de la noria,
como vigilia constante de la madre
y el delicado bochorno de guardar todas las nereidas.

Casamenteras comentan
de la estancia ríspida de alguna amante…
llevaba para ellas el disfraz inquisidor, azul celeste.

Ayer lo vieron oficiando a un ejército
de nevados pecesillos.
Demasiado impudor para quien maldice
el desvelo del pez sobre el terral.

 

II

Sube a la pendiente de la baranda
el adúltero perfil
para contemplar los gestos de afiebrados gariteros.

En el mes más cercano a los inviernos
descubre la apostasía de un muelle milenario,
como una figura difunta sobre el mármol
finge dormir el hijo
que ve subir por las entrañas de la madre
su puño prisionero.
El infame sonecillo del eco de una espada
tal vez despierte a los peces disecados.

Andariego gigantesco,
creció ente muros y geranios
creando la infinita diferencia.

 

SOBRE EL REGRESO DE LA AMANTE DANZA EL PEZ

La hora en que la lluvia llegan a los páramos

y yo en la casa
con la misma seriedad de un tal René.

Fuego encima del solsticio
canto
vocifero
maldigo la solemnidad del sortilegio.

Qué haré cuando regrese la joven citarista
de su viaje por las Indias
según se rumora me trae una clepsidra de regalo…
heredé del invierno una postal
y un perfil de sándalo esmaltado.
Se hospeda en la casa de un músico organista:
en otoño son tan caros los jornales.

He dispuesto para su vuelta vino muy rojizo;
toda la vajilla
y hojas de siempreviva sobre los naipes.
En el corredor estará mi único presente:
el pájaro augur
que compré a un judío de nombre peregrino.

Todo será tan simple
que apenas sentirá la infausta travesía
de las bestias bramando su llegada.

 

LOS VIAJES DE LA SARGA

Mi casa es mi embajada,
amargas son las calles.
Vuelves de América
y yo sigo siendo la misma.
Ya no poseo el brillo grácil
de ciertas vedettes amoratadas por el sueño.
Tan frívolas las pobres.

 

UN ENERO CON BRUMAS

Divina hora de la cena

cuando el vacío era sólo insinuación;
el perfecto correr de las cortinas,
voraz costumbre de guardar el pan
para el que falta.

Sentada al centro de la mesa,
una señora
preguntaba:
sabrás encontrar los oscuros artificios del silencio,
una mano tal vez como aquella del pintor,
tímida y ajena,
que sane la vieja enfermedad
de la familia.

Será que Enero trae brumas
y los amantes del ayer se cubren de reproches.
Rara evanescencia del misterio.
Dónde está la algarabía, los sofismas,
el esplendor de lo que empieza.

 

EN EL AMHERST

según Noël Castillo

Muchacha, sobre tu sexo
vertí toda la miel
y lo hice tierno.
Como una pequeña maravilla
dibujé el rostro de los huérfanos
y fui próspera
y nerviosa.
Asombrada por tanta perfección,
ungí de jazmines frescos
la lividez de tu cuerpo.

Afuera es diciembre y aún espero
la urgencia del amante;
ya guardé las arcas en el aljibe
y varios caminos que no conducen a sitio alguno.
Será estupendo pasar la Navidad juntas,
aprovecharemos la niebla del invierno
para sorber cocteles junto al fuego.
El estambre con que hilaste las mantas ya es muy fino.

Mientras una dama, algo así como una prostituta de cristal,
me ofrece el camino de los cuervos.

 

AYER CONTEMPLASTE EL MAR SIN MI

Al pie del árbol
preguntabas:
de quién es la culpa,
de los feriantes ebrios
que en su pesadilla inmolan el corazón de los extraños
o de la niña anciana que va llorando
porque no sabe que el amor
es el murmullo del alférez,
la maldición del que naufraga.

Qué anillos llevé hoy al teatro
si he regalado todos mis tesoros
y el cofre donde guardaba los anhelos de mi madre
fue usurpado por el déspota.
Los muertos regresan en mi ausencia;
ella que estuvo conmigo en tiempos de cesantía
conoce del suceso.

Lo que conmueve de la huida
es descubrir la brevedad de la belleza
de manos que conducen a la desesperación.
Sin desprenderme del bochornoso secreto
escalo hipnótica y equivocada
el absurdo camino del suicida.

 

 

APÓLOGO DEL BUEN QUERER

De nada sirve que castigues
si imperdonable fue el hallazgo de saber
que felinos giros dominaba la danzante.
Mientras salpicabas tus manos en el estuario,
yo guardaba pomarrosas
y escribía en las albercas apacibles coplas
sobre el sueño,
donde asustadas libélulas volaban sobre tus pechos.
Si no durmieras junto al establo
creería en la ingenua figura de las bestias.

Te dejaré ir
si espantas las pasionarias,
vigilan desde el espejo.
Ahora el naufragio devuelve a los sirgadores
la carnada.
Ya no importa que no estés.

Comienza el año y todo muere.

 

EN LA NOCHE RELUCE EL CIRIO. ESPERO


El bosque es para nosotros una serafina reminiscencia
JOSÉ LEZAMA LIMA

Los jueves parecen ser la eterna premonición del cazador que, cargado
de saetas, sólo encuentra las huellas de aun animal veloz y moribundo.

Lejanos son ya los augurios de la anciana pitonisa… déjame leerte –me
decía- cuáles serán tus días aciagos. El lunes no absorbas el humo del
té, disfruta de ciertas veleidades que te ofrece la joven de rara
ensoñación. Salva el martes del ocio y olvida la llovizna pertinaz que
suele aparecer en el invierno. Discreto será el miércoles, de
recogimiento tal vez. No olvides la suerte que tuvo el cazador un día
jueves. Junto al tañedor de cítaras espera el viernes la barcaza, quien te
ama viene en ella.

Es el séptimo mes y presiento que no verá los jazmines florecidos,
quizás encuentre el ciruelo más frondoso…

Debí detenerla, hablarle de lo sereno que resulta apacentar ovejas en la isla.

En vísperas de nuevas nupcias, hago pócimas al sueño, mientras los ladronzuelos esconden un cuchillo de hoja muy filosa.

CON CIGARROS, TAZAS DE CAFÉ Y UNA LARGA NOCHE SIN SUEÑO
…que es necesario que soñemos y en soñar perdamos la vida
y aún soñemos?
Saint-John Perse

Hago este cántico
a la gracia con que leía la pitonisa.
Los perfiles solazados al vórtice de la luna.
Todo fluye, resbala, nada importa.
No llores a las pasionarias
no vuelvas a creer en la mimosa silueta de las reinas
vigila al durmiente escandalizado
por los senos de la amante.

Llegó con la insospechada confusión de perdurar
ahora nada debe avergonzarte
si nadie mira el trazado hecho a contraluz
por la mano de la víctima
arroja al mar los embrujos del orgasmo.

Se marchará creyéndose sabia
ajena
a la inocente ilusión del deambulante pez
que sueña con las parcas.
En el mes de las espigas volverás a enamorarte.

 

COMO SUEÑAN HUMILLARNOS

Es inútil que esperes los barcos en el puente
anunciaba el hombre mísero. Ebrio
como si escuchara el sonido de los naipes
“busca con urgencia una modesta casa de huésped
mientras dure la arrogancia”.
Ya es demasiado tarde. Repetía
para usar desde el mástil las ondinas
la de la foto cruzará por barlovento,
trae encargos.
Debe cuidarse el jugador enfurecido,
su peregrina evanescencia acerca los desvelos.

 

RESURRECCION DEL ELEGIDO


a René Coyra

Guarda algo para el invierno
arengaba el amigo
no ves que sobre el lomo desnudo de los belfos
se oculta la diminuta verdad de los soberbios.
No sigas escondiendo mensajes cabalísticos
en el único aposento donde resuenan los címbalos.

Sin necesidad de los excesos, vuelve a ser feliz.
Nosotros necesitamos certidumbre
un mínimo agujero donde guardar el pan
donde agazapar los besos .

La ausencia puede ser el más brutal de los despojos
o el quejido memorial de los insomnes.
Vuelve tranquilo, organiza la casa
y acepta lo que queda del conjuro.

 

DIBUJANDO SIGNOS EFÍMEROS


¿Cuánto falta para Jerusalén?
F.G.LORCA
¿A dónde voy a mirar entonces?
LINA DE FERIA

Esta felicidad de mirar por los visillos
como ronronea el agua sobre plañideras.
No conoce la danzante de mis ruegos,
de mi lástima por el desdichado maniquí.

Rostros mansos,
si supieran
que guardo una postal
y escribo bellas cartas a los muertos.

Es el mes de las guirnaldas y las cenas,
de frutas en lontananzas.
Bermejo ha de ser el vino para tales ocasiones,
quizás algo transparente.

Mientras recojo mirlos y otras sutilezas
las luminarias levitan.
Lloro entonces por la amada de mejillas púrpuras
que en otros tiempos me ofreció eternidad.

Suerte la del grumete,
blasfema y nadie se sorprende.

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Fuentes / Referencias

Del archivo de Cañasanta. Texto recuperado de la primera etapa de la revista y conservado en una captura del 30 de agosto de 2006. La fecha exacta de publicación original no figura en la página recuperada. Se conserva el contenido y la voz de su autora, así como la disposición de los versos. Consultar el original archivado.

Bárbara Yera

Poeta y colaboradora de la primera etapa de Cañasanta. La revista publicó una selección de «Los viajes de la sarga», su tercer poemario, editado por Ediciones Capiro.

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