Anúnciate en Cañasanta
Únete a nuestro grupo de Facebook

Luis Eduardo Cantero :: Importancia de la memoria histórica en una nueva historia cristiana evangélica :: Ensayo

Raíces de un árbol cruzan el umbral de una antigua iglesia hacia la luz del campo, en blanco y negro.

El hecho de hacer memoria de los acontecimientos ocurrido en un determinado lugar, nos lleva a pensar, sentir y hacer algo desde nuestros roles que ejercemos en el tejido social de un barrio, nación, pueblo o grupo religioso. En nuestro caso, como pueblo evangélico latinoamericano, tenemos un gran número de ejemplos de personajes que hicieron memoria de su propia historia para cambiarla o mantener la doctrina de su propio grupo cristiano: Bautista, Presbiteriano, Pentecostal, etc. Mi pregunta en este artículo es ¿Qué importancia tiene la memoria en la construcción de una historia cristiana?, ¿qué nos exige el hacer memoria?

1. HACER MEMORIA ES CONSTRUIR FUTURO

El recordar  el pasado nos lleva a un proceso de enseñanza – aprendizaje, donde una persona trata de aprender y comprender a un grupo social religioso determinado, en nuestro caso evangélico cristiano. “La importancia fundamental del recuerdo radica en su poder para definir la identidad y la conducta del grupo evangélico”. (1) Gabriela Alegre, agrega: “La memoria tiene efectos actuales y determina la relación con el futuro. Recordar es necesario.”(2)

Desde que Cristo sentó las bases fundamentales de la doctrina cristiana ha sido cuestionada por el ser humano que ha tratado de justificar sus pecadillos, ajustándose a principios sociales y no bíblicos. La historia esta llena de hombres que murieron por defender el verdadero evangelio y los  principios bíblicos que regulan las normas éticas cristianas del creyente. Otros, en cambio, han tratado de modificarlos y ajustándolos a los procesos culturales, sociales, políticos y religiosos de la época. Un ejemplo, es la reforma de la iglesia católica propuesta por el monje Martín Lutero de romper el muro del condicionamiento de la fe a una iglesia católica romana. Este rompimiento se debió a la memoria del evangelio que hizo que la gente volviera a recordar las enseñanzas de Jesús, recordar que el ser humano es justificado por la fe en Cristo. Lutero como enviado por Dios, luchó por este verdadero evangelio, que ser salvo no dependía de ningún grupo religioso, en este caso de la iglesia católica romana, sino de la fe puesta en Jesús, este fue su caballito de batalla, que logró separar la iglesia católica romana a una iglesia católica alemana como una verdadera institución que velaba por el verdadero evangelio y normas enseñadas por Jesús.

Pero, el tiempo transcurrió, Lutero murió, quedaron sus seguidores, ellos no conforme con algunos principios de su fundador, que mantenía su lazo con la doctrina de la iglesia católica romana como el bautismo de niño, la penitencia, la cena, entre otros aspectos. Terminaron abriendo la brecha entre los seguidores de la fe católica luterana y los de la fe evangélica, de este grupo surgieron los anabaptistas, los pietistas, metodistas, bautistas, entre otros,  dos bandos que se mantienen hasta hoy.  Un primer bando, los que  creen en el bautismo de infantes, y un segundo que cree en el bautismo de adulto; en fin la brecha es larga, pero, ante tanta diversidad de grupos cristianos evangélicos de diferentes tendencias liberales, liberacionistas, puritanos, conservadores, neortodoxos, pentecostales, etc. Y los nuevos que tratan de justificar la iglesia del otro redil (los homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales), sincretismo religioso: la iglesia cristiana de las comunidades indígenas, afrocaribeñas, que junto con la iglesia del otro redil la llamo: la iglesia del coctel, es una ensalada de frutas: Creencias indígenas como la pachamana, el culto a los ancestros, conjuros guiados por un gurú (Chaman),  negras: budo, espiritismo con principios de doctrina cristiana evangélica. Ante esto cobra relevancia mi preocupación, por la memoria histórica de nuestras creencias en la fe del verdadero evangelio, enseñado por Jesús a sus apóstoles, asimilado y defendido por el apóstol Pablo en todas sus cartas, como aconseja al joven Timoteo de no tener en poco su juventud sino se ejemplo a los demás.

Haciendo memoria histórica de nuestros principios bíblicos, doctrinales y teológicos nos permitirá levantar una voz de alerta de lo que estamos dejando de lado, si miramos nuestras iglesias, los creyentes jóvenes, adultos y viejos, vemos que los valores se han perdido, hemos dejado de lado nuestros valores y principios denominacionales, en especial como pueblo escogido por Dios, que se encuentra en Su Palabra. En ella encontramos testimonios de hombres y mujeres que defendieron a muerte las enseñanzas de Jesús.

Hacer memoria nos llevará a reflexionar sobre nuestro caminar con Cristo, con la denominación que comulgamos y hacer un pare para mirar que hemos dejado a un lado por el concepto de libre albedrío, solidaridad y justicia por los otros. Concepto que son interesante, que además nos ayuda al respeto por el prójimo, terminan siendo caldo de cultivo de falsas creencias, etc. Como sucede con algunas iglesias evangélicas en Bolivia, Argentina entre otros, que mezclan en sus cultos ritos y creencias indígenas con la doctrina cristiana, sin una base bíblica que justifique tal acto. Sucede también cuando tratamos en algunas iglesias enseñar ciertos textos bíblicos en clave homosexual, con el objetivo de justificar su orientación sexual como algo normal, cosa que contradice la Biblia y la historia misma del cristianismo desde su génesis.

Por eso hacer memoria histórica nos permitirá construir un futuro por las nuevas generaciones consagradas al Dios de la vida, donde los valores y los principios  que nos diferencia entre grupos evangélicos de “sana doctrina” de las “doctrinas Light”, sigan siendo caballito de batalla y defensa de nuestras creencias cristianas basada en la Palabra de Dios y por ende, debemos respetar al otro. Pero, este otro esta llamado a respetar nuestra postura, nuestra vereda del enfrente, que a pesar que dialoguemos somos diferentes, porque esa diferencia surge desde que ellos determinaron cambiar el sentido normal del verdadero evangelio enseñado por Jesús. Si alguien no se ajusta a las normas mínimas del evangelio enseñado por Jesús, sea considerado un anticristo y anatema, porque  conociéndolo no quiere ajustarse, decide entregarse a pasiones profana, etc. Quiero con este ensayo  unir fuerzas por conservar nuestra razón de ser evangélicos conservadores, puritanos y renovados para que las generaciones de hoy como del futuro tomen conciencia de la necesidad de velar por la unidad y la diferencia entre evangélicos (conservadores, puritanos y renovados) y católicos: ecumenismo.

2. UNA HERIDA ABIERTA

Cuando leemos la historia de nuestras iglesias evangélicas  de America latina, de sus luchas con la iglesia católica y algunos gobiernos conservadores y militares. Por ser reconocida como una iglesia de sana doctrina, no sectas, sus ministros, seminarios teológicos fueran reconocidos oficialmente, libertad religiosa, etc. A pesar de luchar por una identidad justa, todavía la sombra de sectas queda en la memoria de muchos católicos y persona común. Tuvieron que pasar muchos años para que las cosas cambiaran. Hacer memoria histórica nos puede abrir ciertas heridas que todavía no han sido sanada, es por ello, que el ecumenismo y la las leyes gubernamentales dio un marco jurídico que nos permite respetar y ser respetado por los otros: a los que creen, interpretan y alaban a Dios diferente de lo que yo creo.

La historia de las iglesias evangélicas desde su inserción en America latina fue marcada por la persecución y exterminio de algunos de sus lideres, la lucha por un lugar en la sociedad, no fue bien visto por la iglesia católica que veía perder su centro de atención y dominio de los pueblos latinoamericanos; esta preocupación generó una serie de enfrentamiento y xenofobias desde un lenguaje despectivo, marginal hasta la violencia física, que involucró al mismo estado con su aparato burocrático que impidió muchos años la libertad del pueblo evangélico. Actos que hoy denigramos, que no queremos volver a repetir. Este es el trabajo que viene haciendo el ecumenismo en toda esta historia llena de xenofobia, dolor, tristeza y muerte. El ecumenismo entre nuestros pueblos latinoamericano ha sido bueno, nos ha permitido asumir la libertad, la solidaridad y el respeto por el Otro.

El problema que percibo es que tanta homogenización nos ha llevado a olvidar nuestra razón de ser como iglesia bautista, metodista, presbiteriana, Pentecostal, etc. Hoy es común ver a un bautista cruzado con un Pentecostal (baupen: Bautista renovado) (3), hoy es difícil diferenciar a un bautista de un Pentecostal, más aun, un metodista y un católico. En el primer grupo viven la misma fe evangélica, forma de entender y alabar al Señor hay pequeñas diferencias, en el segundo, no hay diferencia, conservan la misma estructura alegórica de  leer y comprender el texto bíblico, la misma liturgia con un agregado: a los pobres, a los marginados y excluidos.

Ahora bien, no trato de levantar las escarchas de las heridas, ni mucho menos generarlas. Al contrario, quiero que mantengamos el dialogo, pero debemos volver a la fuente de la que un día nos comprometimos como seguidores de Cristo: Su Palabra (La Biblia), que nos marca la unidad en la diversidad y la diferencia. Una herida histórica que ha sido curada en una cortina de dialogo nos ha permitido avanzar en detrimento de cualquier otro elemento que nos generaban conflicto, uno de ellos es el bautismo de infantes vs. Adultos. Creo que debemos conservar los elementos que nos diferenciaban, volver a ellos, no nos impedirá seguir trabajando junto en una sociedad donde todos quepamos. Creo que el esfuerzo hecho por los líderes y hermanos en la historia de nuestras iglesias evangélicas (aun está viva en nuestra memoria) no fue un error, fue necesario y seguirá siendo necesario hoy para seguir construyendo una sociedad cristiana y civil más justa. Carmen La Paco, nos alerta con estas palabras: “Quienes cierran los ojos al pasado, se convierten en ciegos para el futuro.”(4)

3. EL PENSAR ES UNA HERRAMIENTA PEDAGÓGICA(5)

Hace dos años realice un seminario de doctorando interdisciplinario en el Instituto Universitario ISEDET, dirigido por Dr. Jerónimo Granados, que tiene un Ph.D en Teología y Arte, junto a la Dra. Diana Rocco, entre otros colaboradores. En la primera sesión el Dr. Granados nos desafió a hacer un ejercicio que apelaba al intelecto, nos dio a cada uno laminas con imágenes, el ejercicio implicaba el pensar, sentir y reproducir algo, les cuento, me costó mucho, debido a lo que guardo en mi memoria, como ser bautista, que implicaba no pensar en las imágenes sino en Dios, pensar en imágenes era para mi un volver a las fuentes de mi antigua iglesia católica romana. Los minutos pasaban y mi mente no podía. Hasta que fluyó algo y pude pensar, por eso el pensar además que es revolucionario, porque cuestiona todo lo que has aprendido a oídas, a lo que te han enseñado, pero cuando vos  lees te das cuenta que es diferente de lo que te han enseñado, es revolucionario, al mismo tiempo una herramienta pedagógica para trabajar la teología. Esta experiencia de compartir con otros especialistas en diferentes campos del arte, me permitió asistir a la presentación de las obras de artes que representaban la lucha por la justicia sobre los desaparecidos, dirigida por las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, cada obra representaba el dolor que la sociedad argentina soporta.

Una de las obras que me llamó la atención es la de Marie Orensanz, nacida en Mar del Plata, experta en artes plásticas, su obra esta sustentada en una frase que recoge el sentir de la época: “Pensar es un hecho revolucionario”, pone el énfasis visual en el concepto mismo que propone como objeto de reflexión. Esta consiste en dos bloques de cemento de color natural, de seis metros de altura, separado uno de otro, en el fondo esta grabada la frase. Cada palabra del texto deja ver al otro lado, se puede leer en el vacío, y ha sido diseñado así para que el espectador pueda participar del proceso de aprendizaje que la autora desea compartir.(6) Allí desarrolla una herramienta pedagógica que a través del arte logra impresionar al espectador, produciendo en él una reacción a lo que lee, ve. Logra una reacción intelectual, emotiva en lo que vemos, por eso su obra nos invita hacer uso del pensar, como una herramienta pedagógica  revolucionaria, porque implica un trabajo individual que cada ser humano debe hacer todos los días. Es propio de los seres humanos. Pensar significa dudar, analizar, buscar, proyectar, dialogar, reflexionar (…) significa libertad, considerar al otro (…) tener presente que cuando uno habla hay otro que escucha. Pensar es algo que poseemos y tenemos que desarrollar. Pensar es una forma de transformar y mejorar las condiciones de vida a las que todo ser humano tiene derecho. Pensar es la construcción del futuro.” (7)

El objetivo de mi artículo apunta a generar reflexión a los lectores y los implicados en los cuerpos religiosos de líderes, pastores y ministros en general, en torno a la relectura de nuestros principios como pueblo evangélico, en especial al pueblo bautista hispano y latinoamericano, que nos diferenciaban de otros grupos evangélicos: Pentecostal, Metodista, Presbiteriano, Luterano, entre otros. Negarse a este desafío, es negarnos mirar el pasado histórico, es convertirnos ciegos para el futuro. El pensar es una herramienta pedagógica para la elaboración de la memoria colectiva. Para ello, debemos ser activos y no contemplativos con los demás, estableciendo una serie de principios basados en criterio de orden ético y doctrinario coherente con el propósito de Dios de mantener viva la memoria de la fuente de nuestra fe y doctrina que es la Palabra de Dios. Libro que se convierta en una base para construir  un futuro promisorio donde todos quepamos, teniendo una nube de testigo que lucharon por una comunidad de creyentes fieles y consagrados a Dios y con el compromiso de mantener viva la memoria de nuestro Salvador, sus ideales y legado; emprendieron este peregrinaje hasta nuestros días. Esto implica que debemos continuar viva la memoria histórica de nuestra fe y doctrina en Cristo. Debemos emprender esta empresa hasta contemplar y ver una comunidad que camina en la dirección correcta unida en la diferencia (ecumenismo). En fin, este ha sido mi propósito marcado en este articulo que toda la sociedad evangélica del mundo reflexione sobre sus principios, dogmas y fe, que miren sobre lo que han dejado del verdadero evangelio y les animo a volver a retomar la senda, a volver a tomar de la fuente de la Palabra de Dios…

COMPARTIR
Fuentes / Referencias

Procedencia

Cañasanta, archivo histórico. Texto firmado por Luis Eduardo Cantero. La página original muestra el 3 de octubre de 2010 como fecha de publicación. Se conserva el texto completo de la copia local; no se infiere una fecha de captura no documentada.

Página original de Cañasanta

Referencias bibliográficas originales

(1)    Nota del editor, “Recordar es necesario”, en un proyecto para la memoria, http://www.parquedelamemoria.org.ar/home/index.htm [Consultada: 28/01/10]

(2)    Gabriela Alegre, Proyecto parque de la memoria, Buenos Aires, Comisión pro monumento, 2003, pp. 6 – 7.

(3)    Si el lector desea profundizar sobre el tema puede leer mi artículo publicado en mi blog de transformando vida: Luis Eduardo Cantero, “¿Cómo se disuelve la identidad protestante debido a los nuevos movimientos religiosos? ¿Y las iglesias bautistas por donde van?”, http://luiseduardocantero.blogspot.com/2008/03/cmo-se-disuelve-la-identidad.html

(4)    Llilian Llanes, “Fragmento de las palabras en representación de las Madres de la Plaza de Mayo”,  Proyecto parque de la memoria,  Op., cit., p. 14

(5)    Una parte ha sido tomada del articulo PENSAR ES UNA HERRAMIENTA PEDAGÓGICA REVOLUCIONARIA PARA TRABAJAR LA TEOLOGÍA EN NUESTRAS IGLESIAS, en Revista de Arte y Literatura Latinoamericana Contemporánea Caña Santa, Toronto, Canadá, 02 de marzo de 2010, [http://www.canasanta.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=1537]

(6)    Llanes, Op., cit., p. 18.

(7)    Marie Orensanz, “Pensar es un hecho revolucionario”, en Proyecto parque de la memoria,  Op., cit., Pp. 50 – 51.

Luis Eduardo Cantero

Teólogo y autor de «Desafío de los científicos a la teología». La semblanza de Cañasanta de 2010 lo presenta como licenciado en Sagrada Teología, magíster en Teología Pastoral, doctor en Filosofía y pastor bautista. Registra su labor docente y como decano del Seminario Teológico Misionero Tiranno de Buenos Aires, Argentina, así como su investigación doctoral en Historia en ISEDET. Son datos de aquella ficha histórica.

Deja un comentario