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CIENTOS DE DIENTES REVELAN UN OSCURO RITUAL MAYA

Ruinas mayas en Guatemala, imagen de contexto para el hallazgo arqueológico sobre prácticas funerarias en Zacpetén

 

Un depósito arqueológico repleto de restos humanos en Zacpetén, Guatemala, está ofreciendo una mirada inquietante y mucho más compleja sobre la forma en que algunos grupos mayas del período Posclásico trataron a sus muertos. Entre los hallazgos destaca una concentración extraordinaria de dientes humanos que, lejos de corresponder a un entierro convencional, apunta a la exhumación, manipulación y posterior redeposición de cadáveres.

 

Una fosa con decenas de individuos

La investigación arqueológica describe una fosa utilizada durante un largo período en Zacpetén, en la región de los lagos de Petén. En ella fueron depositados restos mezclados de al menos 37 personas, entre adultos y jóvenes, hombres y mujeres. Los esqueletos estaban desarticulados y algunos huesos mostraban señales de un procesamiento más complejo, compatible con la eliminación de tejidos después de la muerte.

 

Pero uno de los detalles más llamativos apareció en una unidad de excavación de apenas dos por dos metros: allí los arqueólogos contabilizaron más de 70 dientes humanos sueltos. Muchos molares superiores habían sido retirados después de la muerte y algunos dientes, tanto humanos como animales, presentaban perforaciones en las raíces.

 

Dientes retirados y posiblemente exhibidos

Las perforaciones sugieren que determinados dientes pudieron ser seleccionados deliberadamente y utilizados para ser mostrados o incorporados a objetos rituales. El patrón tampoco parece aleatorio: el análisis de las distintas clases dentales indica que algunos tipos de dientes fueron escogidos o excluidos de manera específica.

 

El conjunto fue finalmente colocado sobre una zona donde previamente se había quemado madera y después quedó sellado ritualmente con piedras calizas y bloques arquitectónicos. No se encontraron ajuares funerarios acompañando los restos, otro indicio de que no se trataba de una sepultura ordinaria.

 

Muertos que fueron desenterrados

Los investigadores interpretan los restos de Zacpetén como personas que habían sido enterradas anteriormente y cuyos cuerpos fueron posteriormente exhumados, alterados y depositados de nuevo. La evidencia isotópica obtenida del esmalte dental indica que la mayoría de los individuos analizados procedía de Petén y que muchos podrían haber pertenecido a la misma población de la zona.

La hipótesis planteada por los especialistas conecta estos restos con sacrificios y ceremonias realizadas durante el Posclásico Temprano. Siglos después, aproximadamente entre 1350 y 1400, aquellos enterramientos habrían sido abiertos y los restos profanados durante un cambio político en la comunidad.

 

El conflicto entre itzáes y kowoj

El estudio sitúa el episodio dentro de las tensiones entre grupos itzáes y kowoj en el área de los lagos de Petén. Los investigadores consideran probable que los sacrificios originales estuvieran relacionados con los itzáes, mientras que la posterior exhumación y destrucción del santuario habría ocurrido cuando los kowoj tomaron el control de Zacpetén.

En ese contexto, manipular los restos de quienes habían sido enterrados bajo un santuario podía ser mucho más que una práctica funeraria: podía constituir una declaración de poder sobre el grupo derrotado, sus antepasados y sus lugares sagrados.

 

La muerte como instrumento de poder

Los mayas del Posclásico utilizaron cráneos, mandíbulas y otros restos humanos en distintos contextos ceremoniales. Los llamados tzompantli, estructuras destinadas a exhibir cráneos, son una de las expresiones más conocidas de esa relación entre ritual, muerte y autoridad política.

Los dientes de Zacpetén añaden una pieza especialmente reveladora. No muestran simplemente cómo fueron enterrados los muertos, sino cómo los cuerpos podían conservar significado político mucho después de la muerte. Desenterrar, seleccionar, perforar, exhibir o volver a sepultar determinadas partes del cuerpo podía convertirse en una forma de apropiarse simbólicamente de quienes habían ocupado el territorio antes.

Más de seis siglos después, aquel pequeño espacio lleno de dientes humanos permite reconstruir una historia que no quedó escrita en piedra: la de comunidades que también libraban sus disputas mediante la memoria de sus muertos.

 

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Fuentes / Referencias

Science — “Stash of hundreds of human teeth reveal surprising Maya burial practice”.

Ancient Mesoamerica / Cambridge University Press — “Postclassic political conflict and isotope analysis in the central Peten lakes area, Guatemala”.

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