{"id":3175,"date":"2026-10-17T18:44:47","date_gmt":"2026-10-17T22:44:47","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=3175"},"modified":"2026-10-17T19:24:55","modified_gmt":"2026-10-17T23:24:55","slug":"alex-fleites-orquideas-o-bromelias-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/alex-fleites-orquideas-o-bromelias-narrativa\/","title":{"rendered":"Alex Fleites :: Orchids or Bromeliads :: Fiction"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Para \u00c1ngel Garc\u00eda Proveyer, de vuelta la historia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando entr\u00f3 la llamada de Cucucho, ella respondi\u00f3: \u201cDime\u201d. As\u00ed, seca y hasta un poco desafiante. En otra circunstancia hubiera dicho: \u201cTeatro Am\u00e9rica. \u00bfEn qu\u00e9 puedo servirle?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que Elisa ten\u00eda un d\u00eda de bala. Por la ma\u00f1ana la leche se cort\u00f3, y tuvo que mandar al ni\u00f1o para la escuela s\u00f3lo con un pan con aceite y sal entre pecho y espalda. La guagua demor\u00f3 m\u00e1s de cincuenta minutos en pasar; literalmente fue alzada por el tumulto: viaj\u00f3 de extremo a extremo de la ciudad emparedada entre un viejo y una gorda. Y por si esto fuera poco, la reuni\u00f3n con los de Vectores result\u00f3 un fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda dos d\u00edas que en el teatro apenas se pod\u00eda estar por la cantidad de mosquitos. A mitad de la obra, cuando el protagonista se entera de que sus padres se hab\u00edan delatado mutuamente, un momento de mucha tensi\u00f3n, se escuch\u00f3 una palmada; y luego otra, y otra, que desencadenaron, por contagio, la ovaci\u00f3n cerrada. Los actores y el director estaban perplejos. En treinta representaciones nunca hab\u00eda sucedido eso. Todos se desconcentraron, hubo textos cambiados, intenciones insuficientemente marcadas y actores que olvidaron el momento oportuno de la r\u00e9plica. Luego se aclar\u00f3 que todo hab\u00eda comenzado cuando un espectador, desesperado, trat\u00f3 de aplastar el enjambre que, literalmente, le devoraba la cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El funcionario de Vectores, amable y puntual, realiz\u00f3 la inspecci\u00f3n de rigor. Revis\u00f3 los servicios sanitarios, los dep\u00f3sitos de agua, las plantas ornamentales, el patio donde se acumulaban, entre otros objetos inservibles, butacas desvencijadas, retazos de telones y algunos elementos de papier mach\u00e9 de viejas escenograf\u00edas. Tom\u00f3 muestras de aqu\u00ed y de all\u00e1 y, con gran destreza, atrap\u00f3 en pleno vuelo un hermoso ejemplar de mosquito. Extrajo del bolsillo una lupa y lo someti\u00f3 a minucioso an\u00e1lisis. No, definitivamente no eran aedes aegypti los insectos que tomaron el edificio art deco por asalto, sino culex pipiens o mosquitos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY entonces? \u2013pregunt\u00f3 Elisa, sin perder del todo la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No podemos hacer nada. La campa\u00f1a es contra el aedes, que trasmite la fiebre amarilla y el dengue. Fumigar el teatro ser\u00eda desviar recursos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Venga ac\u00e1, compa\u00f1ero \u2013reaccion\u00f3 ella un tanto molesta\u2013, la picada de esos culis o como quiera que se llamen, \u00bfno duele, no se irrita, no se puede infectar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Claro que s\u00ed. Pero solamente eso. Por lo dem\u00e1s, son inofensivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 O sea, usted me est\u00e1 diciendo que debo abrir las puertas y las ventanas para que los bichos se vayan cuando quieran. Y mientras tanto, paro las funciones, cancelo el contrato con Cultura, mando a los actores y los t\u00e9cnicos para la casa con la mitad del salario y retiro la obra de la cartelera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Haga lo que estime conveniente \u2013respondi\u00f3 el hombre tratando de no perder la compostura\u2013. Yo le digo las cosas como son. Sencillamente se puso fatal. \u00bfSabe cu\u00e1ntas especies forman la familia de los culicidos? Dos mil quinientas. Y vino a tocarle una de las pocas que no trasmiten enfermedad alguna. Todav\u00eda si fueran anopheles, difusores de la malaria, o el aedes albopictus, tambi\u00e9n conocido como tigre asi\u00e1tico, que propaga un tipo de encefalitis, podr\u00edamos hacer una excepci\u00f3n y salirnos del programa, pero con el culex pipiens no, ni pensarlo. Mire \u2013y le ense\u00f1\u00f3 las manos\u2013, estoy atado por un sistema de control muy f\u00e9rreo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Co\u00f1o! \u2013explot\u00f3 Elisa\u2013. Pero algo se tendr\u00e1 que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Usted disculpe, la conversaci\u00f3n es muy grata pero tengo que marcharme. All\u00e1 afuera est\u00e1 el verdadero enemigo. Y ese s\u00ed que no espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y el hombre se fue tan fresco como vino. Elisa qued\u00f3 en la oficina, la cabeza entre las manos, mirando sin ver el reporte del t\u00e9cnico que ella se neg\u00f3 a firmar. Por eso dej\u00f3 que el tel\u00e9fono repicara seis veces, a pesar de que lo ten\u00eda ah\u00ed, sobre el bur\u00f3, al alcance de la mano. Hasta que se decidi\u00f3 a atender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Dime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la l\u00ednea le lleg\u00f3 un ruido indescifrable, met\u00e1lico, y despu\u00e9s, con un feed back tremendo, la voz de Cucucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfVieja? Soy yo. \u00bfEst\u00e1s sola en la oficina?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, cari\u00f1o? \u00bfQu\u00e9 tal el viaje?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfEst\u00e1s sola o no?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Si, pero qu\u00e9 importa eso. \u00bfDe d\u00f3nde me llamas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 De Toronto. Mira, tengo problemas \u2013la voz del hombre se sent\u00eda cascada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Co\u00f1o, Cucucho, que no sea lo que estoy pensando \u2013. Elisa se llev\u00f3 una mano a la cabeza. Por su mente, como un rel\u00e1mpago, pasaron millones de im\u00e1genes de cuando se conocieron, de la primera noche que hicieron el amor, del parto del ni\u00f1o, de las numerosas fiestas con los amigos de toda la vida\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Oye, es dif\u00edcil explicarlo por tel\u00e9fono. Todo est\u00e1 muy enredado. Te voy a pasar un e-mail ahora mismo. Tr\u00e1ncate en el ba\u00f1o y l\u00e9elo. Resp\u00f3ndeme enseguida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 T\u00fa no nos puedes hacer esa cochinada a m\u00ed y al ni\u00f1o, viejo. \u00a1Si lo ve\u00eda venir! Algo me dec\u00eda que esto iba a pasar. \u00a1Le ronca, Cucucho! Nos vas a echar un cubo de mierda encima\u2013. Y en este punto record\u00f3 las constantes inconformidades del marido con su nivel de vida, con el resultado del trabajo que, dec\u00eda, siempre se cog\u00eda otro para su provecho; con el apartamentico en Marianao, despintado y caluroso, las cabillas del techo a la vista, de un solo dormitorio para los tres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tir\u00f3 el tel\u00e9fono. A causa del impacto, algunos mosquitos, posados a los lados del bur\u00f3, salieron volando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Instituto de Biopreparados (IBP) queda al oeste de La Habana, en el llamado Polo Cient\u00edfico, una edificaci\u00f3n falsamente futurista levantada con m\u00e1s pretensiones que materiales de calidad. Por donde quiera que se le mire, la instalaci\u00f3n parece una nave espacial posada en medio del paisaje, de un verde intenso en el cuarto mes del a\u00f1o, salpicado aqu\u00ed y all\u00e1 por las notas vivas \u2013rojas, moradas y blancas\u2013 de las buganvillas. Sin embargo, de puertas hacia adentro la atm\u00f3sfera es agradable. Hay limpieza, silencio, algunas serigraf\u00edas de pintores cubanos muy conocidos adornan las paredes, el aroma de caf\u00e9 domina el ambiente y, lo m\u00e1s importante, los term\u00f3metros marcan una climatizaci\u00f3n de 20 grados cent\u00edgrados en las \u00e1reas comunes, cuando afuera un sol luciferino literalmente derrite al resto de los pobladores de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Doctor en Ciencias Biol\u00f3gicas Lu\u00eds Demetrio, Cucucho para familiares y allegados, trabaja en el Departamento de Vacunas, al frente de la l\u00ednea \u201cEnfermedades tropicales end\u00e9micas\u201d. Con \u00e9l colabora un equipo muy competente de quince j\u00f3venes, formados en Qu\u00edmica, Biolog\u00eda, Medicina Nuclear, Farmacopea e Inmunolog\u00eda. Es un grupo risue\u00f1o y compacto, laborioso en extremo, que Lu\u00eds tuvo el cuidado de conformar atendiendo a la sapiencia de cada cual, s\u00ed, pero tambi\u00e9n a sus afinidades electivas. Su liderazgo se ejerce de manera natural, sin imposiciones ni acritudes, b\u00e1sicamente porque no exige lo que \u00e9l mismo no est\u00e1 dispuesto a hacer. Adem\u00e1s, todos reconocen en \u00e9l la experiencia y las excelentes investigaciones que desembocaron en la creaci\u00f3n de la vacuna cubana contra la tripanosomiasis, orgullo del Instituto y su principal aportaci\u00f3n a la econom\u00eda del pa\u00eds, pues ya se estaba comercializando con \u00e9xito creciente en Am\u00e9rica Latina, Asia y \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo lo que tuvo que pasar para que le aprobaran un presupuesto m\u00ednimo para los trabajos con la tripanosomiasis, hoy pertenece al folclor cient\u00edfico de La Habana. El principal razonamiento que esgrimieron en su contra es que esa enfermedad no existe en la Isla y que, por tanto, la vacuna no tendr\u00eda una aplicaci\u00f3n directa en la poblaci\u00f3n, que es, en definitiva, el primer objeto social del Instituto. Lu\u00eds se defendi\u00f3 como gato boca arriba a todos los niveles, elev\u00f3 cartas a la Asamblea Nacional, pidi\u00f3 citas con dirigentes del Partido y del Consejo de Estado, y, como \u00faltimo recurso, sac\u00f3 el asunto en una asamblea de servicios. La Direcci\u00f3n y el Sindicato intentaron callarlo con el argumento de que aquel no era el marco adecuado para ese tipo de planteamientos, pero \u00e9l se hizo el sordo. Explic\u00f3 prolijamente de qu\u00e9 se trataba el proyecto e invit\u00f3 a razonar, explic\u00f3 que con tantos m\u00e9dicos y t\u00e9cnicos cubanos en \u00c1frica y Sur Am\u00e9rica no era descabellado pensar que cualquier d\u00eda la enfermedad del sue\u00f1o pod\u00eda aparecer entre nosotros; adem\u00e1s, cab\u00eda la posibilidad de que la CIA la introdujera de forma artificial en el pa\u00eds; y si ni una ni otra cosa pasaba, y ojala as\u00ed fuera, entonces podr\u00edan comercializar la vacuna. El n\u00edquel que se procesa en Oriente, abund\u00f3, se destina \u00edntegramente a la exportaci\u00f3n, as\u00ed como la langosta que, aunque a todos les gusta, se vende en el mercado internacional y es una importante fuente de divisas. La gente se par\u00f3 a aplaudir, y ya no se pudo seguir hablando de asuntos administrativos, consumo energ\u00e9tico, emulaciones y cumplimientos de jornadas ideol\u00f3gicas. La asamblea de marras, seg\u00fan muchos, fue el punto de giro en la carrera de Lu\u00eds, hasta ese momento un afable aunque oscuro investigador. Viaj\u00f3 por medio mundo, recogi\u00f3 cepas en distintos puntos del mapa y confront\u00f3 sus ideas en eventos cient\u00edficos de primer nivel, donde recibi\u00f3 sobradas muestras de reconocimiento, entre otras el Premio \u201cEdward Jenner\u201d del 2005. Pero no todo era color de rosa. El director del IBP, Marcelo Z\u00fa\u00f1iga, no hab\u00eda encajado la derrota con elegancia, y muy sutilmente le hac\u00eda ver a Lu\u00eds que se la ten\u00eda jurada, y que como sacara el pie de la raya, aunque fuera un mil\u00edmetro, se lo iba a cortar. De ah\u00ed los riguros\u00edsimos controles sobre los materiales e insumos puestos a su cargo, la utilizaci\u00f3n \u00f3ptima del fondo de tiempo de los investigadores y los gastos en el extranjero por comisiones de servicio. En su departamento, le advirti\u00f3, no se pod\u00eda perder ni una presilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora el Dr. Lu\u00eds Demetrio y sus colegas est\u00e1n intentando combatir el pneumocystis carinii, un protozoo causante del tipo de neumon\u00eda que ataca preferentemente a los enfermos de VIH y leucemia. Los trabajos van bien encaminados pero, como siempre, la falta de recursos materiales hace muy fatigosa la labor. Parad\u00f3jicamente, lo m\u00e1s complicado, el talento humano, est\u00e1 ah\u00ed, a borbotones, pero escasean las computadoras, los reactivos y otras sustancias qu\u00edmicas imprescindibles para seguir avanzando. Y eso que el Instituto goza de una atenci\u00f3n privilegiada por parte de la dirigencia del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los d\u00edas que el equipo de Lu\u00eds tiene media jornada de m\u00e1quina suele ir al gimnasio, all\u00ed mismo, en los s\u00f3tanos de la instalaci\u00f3n. La pol\u00edtica de consagraci\u00f3n al trabajo que ha formulado el Partido para los cient\u00edficos, viene aderezada con una alimentaci\u00f3n de notable para buena \u2013balanceada y con las calor\u00edas justas\u2013 y abundante ejercicio f\u00edsico para conservar una forma \u00f3ptima, no en balde a la entrada del gimnasio puede leerse la cita de Juvenal: \u201cMente sana en cuerpo sano\u201d, pero no as\u00ed, sino en lat\u00edn, \u00bfo acaso no estamos entre gente cultivada? Hay que decir que esas ocasiones las disfrutan todos menos Lu\u00eds, que es m\u00e1s dado a los deportes de mesa, aunque para su discreta cardiopat\u00eda el m\u00e9dico le recomienda que mueva m\u00e1s a menudo el esqueleto. Adversario temible en las damas, puede ser, si se concentra, un aceptable jugador de ajedrez. Lo \u00fanico que compensa la fatiga de los abdominales, los quince minutos en la bicicleta est\u00e1tica y la triple rotaci\u00f3n por todas las modalidades del H\u00e9rcules, es contemplar el prodigio que es Alina en licra. Se trata de una microbi\u00f3loga graduada con diploma de oro metida en un cuerpo de cubana de id\u00e9ntico metal. Una trigue\u00f1a exuberante, de ojos redondos y de un verde misterioso, con las carnes de veinticinco a\u00f1os luchando exitosamente contra la ley de gravitaci\u00f3n universal. Un caramelo, como la catalog\u00f3 el qu\u00edmico Paulino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Lu\u00eds le gusta Alina, pero hay que decir en su favor qu\u00e9 \u00e9l no la escogi\u00f3 como colaboradora. M\u00e1s bien se la impusieron \u201cde arriba\u201d, pues es hija de la hermana de una amiga de la esposa de Z\u00fa\u00f1iga. \u00c9l estuvo a punto de objetar la designaci\u00f3n, pero cuando recibi\u00f3 su expediente no pudo decir nada. En realidad necesitaban alguien con sus potencialidades, y las credenciales que tra\u00eda eran inmejorables. Ya cuando la vio en persona \u2013en sus documentos hab\u00eda una foto que no le hac\u00eda entera justicia\u2013, recibi\u00f3 un pu\u00f1etazo en su adolorido coraz\u00f3n. Algo as\u00ed le tendr\u00eda que recetar el m\u00e9dico, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde un inicio la simpat\u00eda fue mutua. Adem\u00e1s de las relaciones laborales de rigor, de la camarader\u00eda que compartir un mismo sue\u00f1o cient\u00edfico conforma, ambos sent\u00edan id\u00e9ntica pasi\u00f3n por las canciones de la vieja trova: Sindo y Corona a la cabeza y, claro, como int\u00e9rprete, Mar\u00eda Teresa Vera, de la que casualmente los dos atesoraban aquella foto, tan atrevida para la \u00e9poca, de la mulata vestida de hombre, con sombrero al\u00f3n y todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas bromas intercambiadas en los raros momentos de descanso, el trasiego de cintas y discos y la participaci\u00f3n en un campismo en Taramar, Cienfuegos, \u201cs\u00f3lo para cient\u00edficos\u201d, sin familia, \u201cpara desconectar de todo\u201d, programado por la Secci\u00f3n Sindical del Instituto, sellaron una relaci\u00f3n que se iba profundizando con los d\u00edas. Lu\u00eds sinti\u00f3 desde entonces que la vida pod\u00eda no ser tan fatigosa, y empez\u00f3 a pensar seriamente en abandonar a su esposa, a quien \u00faltimamente apenas le dirig\u00eda la palabra: s\u00f3lo para atender los asuntos de Bertico, el peque\u00f1o hijo de ambos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Taramar, alrededor de la fogata, cuando ya todos los compa\u00f1eros se hab\u00edan retirado muertos de sue\u00f1o a sus caba\u00f1as, Alina le hizo escuchar a Lu\u00eds una cinta de Cayamba, artista de Baracoa, autotitulado \u2013con raz\u00f3n\u2013 \u201cel trovador de la voz m\u00e1s fea del mundo\u201d. Literalmente Cayamba destrozaba aquellas piezas antol\u00f3gicas que tanto amaban: \u201cLongina\u201d, \u201cPerla marina\u201d, \u201cVeinte a\u00f1os\u201d; pero donde su \u201carte\u201d llegaba a la cima era en las canciones de su propia inspiraci\u00f3n, verdaderos pastiches de discursos pol\u00edticos y editoriales de prensa, frases de otros cantautores e ingenuidades varias, envueltas invariablemente en melod\u00edas sencillamente atroces. Los dos rieron hasta tener que sujetarse las tripas, que pugnaban por sal\u00edrseles por la boca, se daban manotazos en los hombros y celebraban con aullidos de j\u00fabilo las m\u00faltiples desafinaciones del bardo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las caba\u00f1as empezaron a protestar por el ruido, y ellos, que estaban muy colocados con el subid\u00f3n de adrenalina, decidieron darse un chapuz\u00f3n en el mar, a esa hora en calma e iluminado por una luna llena de esas que s\u00f3lo se ven en las pel\u00edculas mexicanas de antes, a riesgo de que sus compa\u00f1eros lo notaran y luego les trajera alguna complicaci\u00f3n con el Partido. La moral entre los cient\u00edficos era asunto de mucho cuidado. Y si Alina era soltera, Lu\u00eds ten\u00eda familia constituida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta ese momento entre Alina y Lu\u00eds no hab\u00eda pasado nada. Ni siquiera se hab\u00edan atrevido a poner en palabras el sentimiento que entre los dos se enraizaba. Camino a la costa Lu\u00eds le tomo la mano, con alguna timidez. Ella le correspondi\u00f3 entrelazando sus dedos a los de \u00e9l, con una soltura y firmeza que lo maravillaron. Record\u00f3 entonces una frase lapidaria de Paulino, el jevoso del grupo: \u201ca la mujer que se r\u00eda conmigo, le paso la cuchilla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No llevaban los trajes de ba\u00f1o. Lu\u00eds se quit\u00f3 la camiseta y entr\u00f3 al mar s\u00f3lo con el short de caqui. En cambio, Alina usaba una bata vaporosa con motivos marinos, que se sac\u00f3 por la cabeza, y qued\u00f3 en ropa interior: unos ajustadores azul prusia min\u00fasculos y una tanga negra que, m\u00e1s que vestirla, se le encajaba entre las nalgas portentosas. La muchacha mir\u00f3 hacia todos lados para detectar si eran observados, pero como no vio nada sospechoso, se quit\u00f3 el brasier y comenz\u00f3 a adentrarse en el agua. La visi\u00f3n de Alina semidesnuda, a contraluz, dispar\u00f3 las hormonas de Lu\u00eds. Su cuerpo de basalto se aproximaba peligrosamente al de \u00e9l. \u201c\u00a1Ahora s\u00ed se jodi\u00f3 Elisa!\u201d, se dijo, y comenz\u00f3 a bracear rumbo a la ninfa que lo saludaba con la mano mientras bland\u00eda una sonrisa tan prometedora como c\u00e1ndida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En plena crisis de los cuarenta, Alina se la pon\u00eda por el centro de home. Si lo que estaba buscando era una confirmaci\u00f3n de que a\u00fan pod\u00eda gustar a las mujeres, all\u00ed la ten\u00eda, de cuerpo presente. \u00a1Y qu\u00e9 cuerpo! Se besaron, nadaron, juguetearon como focas adolescentes. Alina, a pesar de estar ba\u00f1ada por el Caribe, era dulce. Su sabor se pegaba al paladar, como los licores de excelencia. Y Lu\u00eds prob\u00f3 a fondo. Una y otra vez. Se disfrutaron tanto y tan despreocupadamente que por poco los sorprende la salida del sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les cost\u00f3 trabajo despegarse. El suyo hab\u00eda sido un acto instintivo, animal. \u00bfQu\u00e9 los esperaba en lo adelante? No sab\u00edan. La mujer sali\u00f3 primero a la orilla, se visti\u00f3 de prisa y se dirigi\u00f3 corriendo a su caba\u00f1a, que compart\u00eda con Matilde, la farmac\u00f3loga, casi sin tiempo para ordenar el equipaje para el regreso a La Habana. Lu\u00eds se qued\u00f3 un rato m\u00e1s en el agua, la observ\u00f3 perderse en la oscuridad y luego, para demostrarse que a\u00fan estaba lleno de energ\u00eda, nad\u00f3 con gran velocidad unos doscientos metros hacia lo profundo. Entonces sinti\u00f3 miedo. \u00bfS\u00f3lo a los peligros del mar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vieja guagua del Instituto se rompi\u00f3 en tres ocasiones antes de entrar en La Habana. Finalmente los fue repartiendo. Lu\u00eds qued\u00f3 para \u00faltimo, pues su barrio era el m\u00e1s alejado. Alina y \u00e9l se sentaron distantes. S\u00f3lo cuando la muchacha baj\u00f3 a la acera, cambiaron una breve mirada. Ella qued\u00f3 est\u00e1tica un momento, envuelta en la densa nube de mon\u00f3xido de carbono que tosi\u00f3 el veh\u00edculo antes de perderse, rugiendo, en la calle mal iluminada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viaje hab\u00eda sido lento. Los participantes del campismo ven\u00edan, en su mayor\u00eda, insolados. Nadie hablaba. Era como si la certeza del inmenso trabajo que los estar\u00eda esperando en el laboratorio el lunes hubiera empezado a pesar sobre sus conciencias. Deformaci\u00f3n profesional o exceso de celo, todos compart\u00edan la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que ese fin de semana hab\u00edan estado, imp\u00fadicamente, rob\u00e1ndole tiempo a obligaciones apremiantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esa hora de la noche, Elisa y el ni\u00f1o dorm\u00edan. Lu\u00eds not\u00f3 sobre la mesa un plato tapado con otro, y los cubiertos y su vaso dispuestos. Seguramente lo estuvieron esperando. Su mujer hab\u00eda cocinado fricas\u00e9s de pollo, arroz blanco y pl\u00e1tanos maduros fritos, su comida preferida; la lechuga de la ensalada estaba mustia: no resisti\u00f3 la mordacidad del jugo de lim\u00f3n. C\u00f3mo har\u00eda la pobre, se pregunt\u00f3, para siempre ofrecerles algo agradable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comi\u00f3 de pie, mientras observaba un dibujo que le hab\u00eda dedicado Bertico. Era un barco con una bandera cubana en la proa, y junto al asta tres figuritas apenas reconocibles; una, sin duda, era hombre, pues ten\u00eda barba como \u00e9l. Lo gracioso de la obrita de su hijo era que en el malec\u00f3n, mirando a aquellos del barco, hab\u00eda otros tres seres bastante parecidos. \u00bfSer\u00edan los mismos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se duch\u00f3 r\u00e1pido. Fue hasta la camita del ni\u00f1o y lo cubri\u00f3 con la s\u00e1bana, que hab\u00eda ca\u00eddo al suelo. Despu\u00e9s se desliz\u00f3 junto a Elisa con mucho cuidado, para no despertarla. El amable olor de su mujer, tan conocido, lo recibi\u00f3 de golpe. Era una mezcla de carne limpia y lavanda, con una lejana reminiscencia de violetas. Observ\u00f3 su espalda semidesnuda, fuerte a\u00fan, punteada por lunares diminutos; la nuca fina, que apenas cubr\u00eda una suelta cola de caballo. Y le sobrevino un ataque de ternura. All\u00ed estaba la compa\u00f1era de tantas escaramuzas, defendiendo el hogar y la familia con m\u00e1s decoro que violencia; la que lo hab\u00eda levantado cuando el fracaso lo rondaba, la que siempre celebraba sinceramente sus \u00e9xitos, su primera muchacha de veras, desde los lejanos tiempos de la Universidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pudo contenerse y la abraz\u00f3 ligeramente. Ella lo sinti\u00f3. Acomod\u00f3 sus nalgas en el hueco de su pelvis y se apret\u00f3 a su cuerpo, en se\u00f1al de que era bien recibido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hicieron el amor, como tantas veces, en un filme silente. Tambi\u00e9n, como tantas veces, ella le hizo creer que era \u00e9l quien llevaba las riendas. La cama se quejaba levemente ante el embate de los cuerpos. Cada cierto tiempo, el que quedaba arriba alzaba la cabeza para chequear que el ni\u00f1o no se hubiera despertado. Y luego volv\u00edan a sumergirse en el goce antiguo, nacido del exacto conocimiento de sus cuerpos, de la total falta de inhibiciones y de una confianza mutua ganada con paciencia al comp\u00e1s de los a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo hab\u00edan conversado muchas veces: el ni\u00f1o iba creciendo y ya pronto no podr\u00edan tener sexo tan cerca de su cama. Tambi\u00e9n se dijeron que, a\u00fan si mejoraban sus condiciones de vida y pod\u00edan disponer de un dormitorio propio, iban a extra\u00f1ar aquellas jornadas sin banda sonora, excitantes como hacer el amor en el ba\u00f1o de un avi\u00f3n o al borde de un abismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00edan que reconocer que la presencia inocente del ni\u00f1o los estimulaba, pues en definitiva Bertico era la constancia de que se hab\u00edan querido. No sab\u00edan bien por qu\u00e9, pero a los dos desde hac\u00eda un tiempo les hab\u00eda dado por hablar de su amor en pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ma\u00f1ana que se recibi\u00f3 la carta del Centro Joseph &amp; Wolf Lebovic, de Ontario, Lu\u00eds hab\u00eda decidido tener una seria conversaci\u00f3n con Alina. Ya no pod\u00eda esperar ni un minuto m\u00e1s. Su situaci\u00f3n era insostenible. En la medida que conoc\u00eda a la muchacha, en el sentido b\u00edblico, la quer\u00eda m\u00e1s. Sus encuentros furtivos, en un cuarto alquilado por horas, eran intensos y muy gratificantes. Cuando se hallaban solos en la habitaci\u00f3n, el mundo, afuera, se deten\u00eda. Nada importaba en ese momento. S\u00f3lo exist\u00edan ellos dos, desnudos y hermosos, entregados a una pr\u00e1ctica que la culpa (en el caso de Lu\u00eds) y la admiraci\u00f3n (eso sent\u00eda Alina) sazonaban de forma muy satisfactoria. Lo curioso era que a pesar de la relaci\u00f3n que sosten\u00eda con la muchacha, sometida a innumerables tensiones, secretos y veladas clandestinas, las cosas con Elisa hab\u00edan mejorado ostensiblemente. Ya no discut\u00edan por todo, en la casa reinaba un ambiente m\u00e1s bien alegre e, incluso, se permitieron hacer planes para un futuro no tan inmediato. Como Lu\u00eds era doblemente correspondido, como su sexualidad se estaba comportando con la exactitud y eficiencia de un reloj suizo, se sent\u00eda magn\u00e1nimo, generoso, comprensivo, y no escatimaba piropos y frases agradables para su esposa, pr\u00e1ctica que, a decir verdad, hab\u00eda olvidado dos o tres a\u00f1os atr\u00e1s. Por esos d\u00edas se sorprendi\u00f3 tarareando \u201cCoraz\u00f3n loco\u201d, canci\u00f3n que lanzara en Espa\u00f1a el cubano Antonio Mach\u00edn por la d\u00e9cada del cuarenta, y que ahora volv\u00eda a estar de moda en la Isla gracias a la versi\u00f3n de El Cigala, un gitano por m\u00e1s se\u00f1as. Se preguntaba, igual que en el numerito, c\u00f3mo se pueden querer dos mujeres a la vez, y no estar loco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La carta del Centro Joseph &amp; Wolf Lebovic, cuarto en importancia de Am\u00e9rica del Norte, lleg\u00f3 a la direcci\u00f3n. Y por eso Z\u00fa\u00f1iga lo llam\u00f3. Estaban invitando a un especialista menor de treinta a\u00f1os a pasar un curso intensivo sobre la producci\u00f3n de biomateriales, algo que resultaba de extremo inter\u00e9s para el Instituto. Como Lu\u00eds pod\u00eda comprender, esa ocasi\u00f3n no deber\u00edan dejarla escapar. El Consejo de Direcci\u00f3n se hab\u00eda reunido para analizar propuestas, y todos sus miembros estuvieron de acuerdo en que la persona indicada era la Licenciada Alina N\u00fa\u00f1ez, no s\u00f3lo por ser la \u00fanica que cumpl\u00eda con el requisito de la edad, sino, adem\u00e1s, por su rendimiento y su dedicaci\u00f3n al trabajo. En dos palabras, era una inversi\u00f3n para el futuro. Lu\u00eds fue a decir que no ten\u00eda objeci\u00f3n, pero Z\u00fa\u00f1iga sigui\u00f3 hablando. Todos entend\u00edan que sacar a un especialista de una l\u00ednea de investigaci\u00f3n priorizada supondr\u00eda un esfuerzo extra para el resto del equipo, pero qu\u00e9 iban a hacer: all\u00ed donde se cae el burro es donde hay que darle los palos. Era una decisi\u00f3n. Simplemente se lo estaban informando. \u00c9l deber\u00eda, en calidad de jefe inmediato, \u201ctrasladarle\u201d \u2013perla del lenguaje burocr\u00e1tico\u2013 la informaci\u00f3n a la compa\u00f1era.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Lu\u00eds le jodi\u00f3 que lo desconocieran de esa manera. En cualquier caso \u00e9l era la cabeza del team, y su opini\u00f3n deb\u00eda pesar como ninguna antes de decidir sobre el destino de sus subordinados. Y si no form\u00f3 una perreta en ese momento fue porque la posibilidad de separase de Alina por tres meses le ven\u00eda como anillo al dedo. Tendr\u00eda tiempo de pensar, de tomar una decisi\u00f3n definitiva sobre su vida, de sacarse de una vez el bolero de la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa tarde Lu\u00eds y Alina se encontraron donde siempre, un cuartico de Centro Habana al que se llegaba despu\u00e9s de sortear un laberinto de pasillos, tendederas de ropa, cables el\u00e9ctricos, escombros y monta\u00f1as de basura. El lugar era s\u00f3rdido. Pero a ellos, hasta ahora, no les importaba. Si ni siquiera hab\u00edan tenido tiempo para mirar a su alrededor. Lu\u00eds le pidi\u00f3 que no se desnudara todav\u00eda. Antes, deber\u00edan hablar. Y se prepar\u00f3 para darle la gran noticia del viaje. S\u00ed, dijo ella adelant\u00e1ndosele, tambi\u00e9n pensaba que las cosas estaban llegando a un punto insostenible. La verdad, sigui\u00f3, la mataba la mala conciencia. Era evidente que para Lu\u00eds su familia estaba en un primer\u00edsimo plano; a su edad ella no deber\u00eda pensar en decisiones definitivas: si \u00e9l lo dejaba todo para irse a su lado, siempre pesar\u00eda la gravedad de esa determinaci\u00f3n en el futuro. Para decirlo r\u00e1pido y mal: no estaba preparada para un compromiso estable, entre otras razones materiales, porque su carrera no hab\u00eda hecho sino empezar; adem\u00e1s, tanta escondedera, tanta simulaci\u00f3n ya no eran graciosas, m\u00e1s bien la ten\u00edan bastante jodida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Lu\u00eds se le cayeron las alas del coraz\u00f3n. Justo cuando decidi\u00f3 darse un comp\u00e1s de espera, la muchacha lo estaba zumbando. No pod\u00eda tragar, era como si por la garganta le estuvieran bajando peque\u00f1os cristales. Con mucha dificultad le salieron las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfHay otro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Nadie. Acepta mis razones. Es eso y nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00daltimamente te he visto hablando mucho con Paulino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfEse rid\u00edculo? Le dispara a todas. Pero tiene una punter\u00eda terrible\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Bueno \u2013se exprimi\u00f3 el pecho\u2013, entonces no hay m\u00e1s que hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ech\u00f3 mano al portafolio que estaba sobre la desvencijada mesita de noche, e inici\u00f3 la retirada, pero ella lo sujet\u00f3 por la mu\u00f1eca. En el gesto hab\u00eda firmeza y cari\u00f1o. No ten\u00edan por qu\u00e9 separarse como enemigos, dijo ella. Tampoco quer\u00eda llevarse un mal recuerdo de la \u00faltima cita. Entonces se sac\u00f3 el ajustado pul\u00f3ver y se solt\u00f3 el pelo, que lo ten\u00eda anudado en un mo\u00f1o alto. A Lu\u00eds siempre le hab\u00edan gustado sus tetas apretadas, respondonas, coronadas por dos cerezas moradas que se ergu\u00edan al m\u00e1s m\u00ednimo roce. Fue a decir algo, pero no supo qu\u00e9. Record\u00f3 un texto que ley\u00f3 en alguna parte: \u201cdesnuda pierdes elocuencia, pero ganas poder de persuasi\u00f3n\u201d. En otro momento se lo hubiera soltado de sopet\u00f3n, dej\u00e1ndola con la duda de si se trataba de una cita o de algo propio, pero ahora le parec\u00eda rid\u00edculo hablar de poes\u00eda. La prosa de la vida comenzaba a separarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su papel de amante melanc\u00f3lico, le dej\u00f3 hacer a la muchacha. Alina se esmer\u00f3. Lo trat\u00f3 con ternura infinita. En dos oportunidades Lu\u00eds estuvo a punto de dispararse, pues ya no toleraba m\u00e1s las intensas sensaciones que ella le provocaba con manos y lengua, pero la muchacha, con sabidur\u00eda asi\u00e1tica, le contuvo los orgasmos por el simple procedimiento de presionarle con el \u00edndice y el dedo del medio la cara interior del pene, a la altura de la ra\u00edz. Y vuelta a comenzar. Por \u00faltimo, la futura viajera le pidi\u00f3 que la observara, desde la cama, masturbarse; ella entrar\u00eda en el ba\u00f1o y dejar\u00eda la puerta semiabierta. Y que s\u00f3lo pasara cuando se lo reclamara. Era una fantas\u00eda que ten\u00eda desde siempre, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Qu\u00e9 casualidad! \u2013exclam\u00f3 Lu\u00eds\u2013. Yo tambi\u00e9n he so\u00f1ado con eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfEspec\u00edficamente conmigo? \u2013quiso saber ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Bueno, antes no te conoc\u00eda, pero creo que en lo adelante ese sue\u00f1o va a tener tu rostro. \u00bfQuieres que yo tambi\u00e9n me masturbe?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No, eso d\u00e9jamelo a m\u00ed. T\u00fa s\u00f3lo mira.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los d\u00edas posteriores transcurrieron para Lu\u00eds por su cause habitual. Mucho trabajo, dejar al ni\u00f1o en la escuela, cinco p\u00e1ginas de lectura por noche, pues el sue\u00f1o no lo dejaba avanzar m\u00e1s; los domingos, domin\u00f3 con los amigos de los a\u00f1os y ron con mesura; y siempre la sabia comprensi\u00f3n de Elisa, que no le pregunt\u00f3 nada al verlo tan abatido. Ella supon\u00eda que algo andaba mal en el Instituto. Ya Cucucho le dir\u00eda si es que necesitaba, como tantas veces, su consejo. Las relaciones con Alina parec\u00edan normales, pero en realidad \u00e9l sufr\u00eda: ahora que no le pertenec\u00eda \u2013\u00bfalguna vez fue realmente suya? \u2013 la encontraba intolerablemente buena, y todos sus gestos, desde un l\u00e1piz roz\u00e1ndole los labios, acomodarse los cabellos o alisarse la falda, le parec\u00edan una provocaci\u00f3n de la muchacha que, fuerza es decirlo, hab\u00eda desconectado totalmente de \u00e9l, embullada como estaba en preparar su viaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana, al llegar al trabajo, Lu\u00eds encontr\u00f3 sobre su mesa un mensaje de la Direcci\u00f3n. Lo citaban para una reuni\u00f3n a primera hora. Siempre lo sobrecog\u00eda que lo llamaran \u201cde arriba\u201d; desde ni\u00f1o ten\u00eda la est\u00fapida sensaci\u00f3n de que constantemente estaba haciendo algo malo, fuera de la norma, por lo dem\u00e1s un enmara\u00f1ado sistema de disposiciones y leyes absurdas que no llegaba a dominar del todo. En el socialismo, le hab\u00eda dicho alguien que no recordaba, el ciudadano es un eterno adolescente. Y ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba la plana mayor del IBP en el sal\u00f3n de reuniones. Los rostros eran graves. Algunos de sus colegas m\u00e1s simp\u00e1ticos le dieron la mano, otros lo saludaron de lejos con un leve movimiento de cabeza. A juzgar por la disposici\u00f3n de los asientos, \u00e9l era una figura de importancia en la representaci\u00f3n que se iba a desarrollar. \u00bfDe d\u00f3nde co\u00f1o habr\u00e1 salido tanta solemnidad?, se pregunt\u00f3; \u00bfnos habremos contagiado con los rusos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Z\u00fa\u00f1iga dio los buenos d\u00edas y le pas\u00f3 la palabra al Dr. Remberto Granado, presidente del Consejo Cient\u00edfico, quien tendr\u00eda que comunicar algo importante. \u00c9ste comenz\u00f3 evaluando el trabajo del Instituto, donde sobresal\u00eda notablemente el aporte del equipo de Lu\u00eds, \u00fanico que ya pod\u00eda mostrar alentadores resultados parciales en su nueva l\u00ednea de investigaci\u00f3n. Tambi\u00e9n dijo que estaban a las puertas de un nuevo cap\u00edtulo en la historia del Centro: hab\u00edan recibido de la direcci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n la tarea de desarrollar con urgencia la vacuna pentavalente l\u00edquida combinada, de gran demanda, la que habr\u00eda que elaborar \u00edntegramente con productos cubanos. Como pod\u00edan comprender, tal empe\u00f1o supon\u00eda poner en tensi\u00f3n todas las fuerzas, pues estaban en mayo y el compromiso que se trazaron era tenerla lista para su primera prueba cl\u00ednica en diciembre, como un regalo \u2013ya sab\u00edan ellos para qui\u00e9n\u2013 por el fin de a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Bueno, compa\u00f1eros \u2013continu\u00f3 Granado\u2013, desde este momento se detienen todos los trabajos que no vayan en esa direcci\u00f3n. Yo me har\u00e9 cargo del personal cient\u00edfico, que ser\u00e1 reacomodado de acuerdo a las nuevas exigencias. Moment\u00e1neamente se disuelven los grupos. \u00bfAlguna pregunta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un silencio enorme cay\u00f3 sobre los asistentes. O no hab\u00edan entendido o, simplemente, se negaban a creer lo que escuchaban. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan en un segundo cambiar as\u00ed la filosof\u00eda del trabajo, los objetivos minuciosamente estudiados? \u00bfEn s\u00f3lo ocho meses conseguir lo que otros centros cient\u00edficos del mundo desarrollado llevan a\u00f1os intentando?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Z\u00fa\u00f1iga ley\u00f3 estas y otras preguntas en los rostros de los atontados colegas. Por eso dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Formamos parte de un pueblo heroico, que sabe revertir los reveses en victorias. Nuestros obreros y campesinos se sacrifican cada d\u00eda para que nos podamos desempe\u00f1ar con las mejores condiciones al alcance del pa\u00eds. No debemos defraudar a quienes han puesto toda su confianza en el potencial cient\u00edfico del Instituto. Si ellos piensan que nosotros estamos en condiciones de lograr esa inmensa proeza, pues a sentirnos orgullosos y a meterle con la manga al codo. \u00bfQui\u00e9n dijo miedo por ah\u00ed? \u2013y con mirada de \u00e1guila recorri\u00f3 a los presentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds levant\u00f3 la mano. Z\u00fa\u00f1iga le concedi\u00f3, no de muy buen grado, la palabra. \u00bfSe trataba de una broma?, pregunt\u00f3. \u00bfSab\u00edan los compa\u00f1eros que tomaron esa decisi\u00f3n que los resultados fragmentados que tanto alababan se malograr\u00edan, pues las cepas de pneumocystis carinii no podr\u00edan guardarse por tiempo indefinido, que cuando retomaran los estudios tendr\u00edan que comenzar de cero, con la consiguiente p\u00e9rdida de recursos, cuantificables en varios cientos de miles de d\u00f3lares?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se analizaron, respondi\u00f3 Z\u00fa\u00f1iga, los pro y los contra, antes de aceptar el reto; pero este era uno de los pocos casos en que el fin justificar\u00eda los medios. Adem\u00e1s, enfatiz\u00f3, las \u00f3rdenes se cumplen, no se discuten, y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Eso es en el ej\u00e9rcito \u2013interrumpi\u00f3 Lu\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Cuba est\u00e1 en pie de guerra desde 1959. Todos somos soldados \u2013argument\u00f3 el director con acritud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfEl gran salto en la esfera de la ciencia, al estilo chino? \u2013continu\u00f3 polemizando Lu\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No estamos para iron\u00edas, compa\u00f1ero \u2013le respondi\u00f3 Z\u00fa\u00f1iga\u2013. Adem\u00e1s, esta medida no s\u00f3lo afecta a tu equipo, sino a todos y cada uno de los especialistas del Centro, cuyas investigaciones tienen el mismo valor cient\u00edfico e importancia econ\u00f3mica que la tuya. El asunto \u2013remat\u00f3 \u2013 se plantea en t\u00e9rminos muy claros: o somos parte del problema o somos parte de la soluci\u00f3n, y el IBP se cre\u00f3 para dar soluciones a los problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo varias intervenciones m\u00e1s, algunas conciliadoras, otras t\u00edmidamente cr\u00edticas; tambi\u00e9n oportunistas, de los sin escr\u00fapulos de siempre, que giran, como veletas, hacia donde sople el viento de la conveniencia. Estos \u00faltimos dijeron que, incluso, la pentavalente podr\u00eda alcanzarse en menos tiempo. A Lu\u00eds por poco le da un infarto. La reuni\u00f3n se dio por terminada. Los presentes fueron abandonando el sal\u00f3n. Z\u00fa\u00f1iga, que se qued\u00f3 sentado en su sitio, le hizo una se\u00f1a a Lu\u00eds para que se acercara a la Presidencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Te espero en media hora en mi oficina \u2013le dijo secamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds respondi\u00f3 que s\u00ed con un gesto. \u00bfHabr\u00eda m\u00e1s sorpresas para \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que Z\u00fa\u00f1iga le comunic\u00f3 a Lu\u00eds, lo dej\u00f3 lelo. Primero el dirigente le endulz\u00f3 la p\u00edldora con elogios sobre su desempe\u00f1o cient\u00edfico, su esp\u00edritu cr\u00edtico y la correcta conducci\u00f3n de sus subordinados. Tambi\u00e9n se permiti\u00f3 deslizar, aunque con tono amable, una observaci\u00f3n: no deb\u00eda ser tan impulsivo ni tan rotundo en sus planteamientos; \u00e9l, que lo conoc\u00eda de mucho tiempo atr\u00e1s, no albergaba dudas sobre su integridad revolucionaria, pero no todo el mundo ten\u00eda que pensar as\u00ed. Lu\u00eds se defendi\u00f3 sin mucha energ\u00eda. El n\u00facleo de su argumento: los actos son, en definitiva, lo que cuentan, y a \u00e9l habr\u00eda que juzgarlo en primera y \u00faltima instancia por su eficiencia all\u00ed, en el puesto de trabajo. La Revoluci\u00f3n, sentenci\u00f3, no se hace con palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No s\u00f3lo con palabras \u2013lo corrigi\u00f3 su jefe\u2013. Pero las palabras tambi\u00e9n cuentan. Y mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguidamente Z\u00fa\u00f1iga le mostr\u00f3 un sobre con el membrete del Centro de Investigaciones Joseph &amp; Wolf Lebovic.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfAlgo nuevo sobre eso? \u2013pregunt\u00f3\u2013. Yo pens\u00e9 que la designaci\u00f3n de Alina para el curso era asunto cerrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Y lo es. Se trata de otra convocatoria. Nos ofrecen una beca, \u00e9sta por un a\u00f1o, para estudiar gerencia de centros de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY qu\u00e9 tengo yo que ver con eso?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 M\u00e1s de lo que imaginas. La proyecci\u00f3n del IBP para los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os contempla la atomizaci\u00f3n del Instituto en centros relativamente aut\u00f3nomos, con sedes propias. Cuando llegue el momento, vamos a necesitar al frente de cada uno de ellos compa\u00f1eros que a su calidad como investigadores sumen conocimientos de organizaci\u00f3n y administraci\u00f3n de empresa. Y t\u00fa debes ser uno de esos. Te vas para Canad\u00e1 en una semana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Co\u00f1o, Z\u00fa\u00f1iga! \u2013protest\u00f3\u2013. \u00bfT\u00fa te has propuesto matarme del coraz\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo me vas a sacar ahora del juego en la novena entrada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Al contrario, te estoy promoviendo para una liga mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfFue Granado quien te pidi\u00f3 que me quites del medio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No veas fantasmas donde no los hay, Lu\u00eds. A Granado no le caes simp\u00e1tico, es cierto, pero eso nada tiene que ver con mi decisi\u00f3n. Hay que pensar con luz larga. Lo de la pentavalente es importante, s\u00ed, pero s\u00f3lo es una etapa en el camino. Nos llover\u00e1n solicitudes tanto o m\u00e1s complejas que esa, y hay que estar preparados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No s\u00e9, creo que yo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Anal\u00edzalo. Cons\u00faltalo con tu mujer. Y ma\u00f1ana me respondes. Ahora vete para la casa. El resto del d\u00eda lo tienes libre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds se apareci\u00f3 en el Teatro Am\u00e9rica a media ma\u00f1ana. Elisa discut\u00eda con una empleada encargada de la limpieza de los ba\u00f1os. De lejos observ\u00f3 a su esposa. Y le gust\u00f3 lo que ve\u00eda: una mujer a\u00fan atractiva, de buena figura, que llevaba con mucha clase su ropa informal. Estaba alterada, pero trataba de no demostrarlo. \u00c9l, que la conoc\u00eda tanto, sab\u00eda que ese pu\u00f1o cerrado y escondido en la espalada era un signo evidente de que luchaba por no perder los estribos. Cuando la discusi\u00f3n comenz\u00f3 a subir de tono, se acerc\u00f3 a las dos mujeres. Elisa lo advirti\u00f3, y se mostr\u00f3 extra\u00f1ada; le dijo con un gesto que esperara un momento. La otra mujer dej\u00f3 de hablar. Elisa remat\u00f3 el tema:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Y que sea la \u00faltima vez, Teresa, que yo me entere que est\u00e1s cobrando el acceso al ba\u00f1o. T\u00fa tienes un salario. Si te dan propina, felicidades; pero no puedes exigirla. \u00bfEst\u00e1 claro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer tom\u00f3 la reprimenda con tal indiferencia que parec\u00eda que no era con ella el asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds bes\u00f3 a Elisa en la mejilla. Ella le pidi\u00f3 que fueran a la oficina, all\u00ed podr\u00edan hablar m\u00e1s c\u00f3modamente. \u00c9l le pregunt\u00f3 si estaba muy ocupada. Depende, respondi\u00f3 ella, con algo de coqueter\u00eda. Lu\u00eds le propuso ir hasta la galer\u00eda La Acacia, a un costado del Capitolio, a dos o tres cuadras de all\u00ed; hab\u00eda una exposici\u00f3n del maestro Antonio Vidal que no deb\u00edan perderse. \u00bfY luego?, continu\u00f3 ella con su juego. El Barrio Chino, propuso \u00e9l, un almuerzo ligero, pues s\u00f3lo pod\u00edan gastar hasta veinte pesos de los de verdad. \u00bfY de postre? De postre, lo que t\u00fa quieras, china. Bueno, decidi\u00f3 ella, el postre lo tomamos en casa, entre dos y cuatro, y despu\u00e9s vamos a buscar al ni\u00f1o a la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Esp\u00e9rame aqu\u00ed \u2013dijo ella con el \u00e1nimo bastante restablecido\u2013. Voy por mis cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminaron de la mano. Estaban en el l\u00edmite de Centro Habana y La Habana Vieja. Hasta ah\u00ed no hab\u00eda llegado la ola restauradora de los \u00faltimos tiempos, y los edificios, vetustos, mostraban sus entra\u00f1as: cabillas, vigas, amasijos de cables y manchas de humedad. Elisa no le pregunt\u00f3 nada a Lu\u00eds. \u00c9l no se extra\u00f1\u00f3 por eso. Su mujer era la discreci\u00f3n en persona, nunca forzaba las conversaciones, pero cuando entraba, era una polemista temible, pues sab\u00eda combinar sentido com\u00fan con ecuanimidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La exposici\u00f3n no les gust\u00f3 tanto. Los cuadros eran hermosos, pero la curadur\u00eda, pobre. Los dos estuvieron de acuerdo en que lo mejor eran unas peque\u00f1as esculturas en hierro, que el viejo maestro hab\u00eda realizado en los sesenta, y que ahora se exhib\u00edan por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en el Barrio Chino escogieron un restaurante al azar. Era su costumbre ir siempre a uno distinto. Hab\u00edan calculado, entre veras y bromas, que, con su nivel adquisitivo y la frecuencia con que com\u00edan fuera, necesitar\u00edan unos veinte a\u00f1os para conocerlos todos. Esta vez incursionaron en las calles menos tur\u00edsticas, y encontraron uno, el Long Sai Li, en Dragones 313, que ten\u00eda un sal\u00f3n aceptable, con buena temperatura, limpio, m\u00fasica baja y pocos comensales. Por lo dem\u00e1s, la carta era variada y los precios, si no tan compasivos como a\u00f1os atr\u00e1s, cuando se permitieron nuevamente los restaurantes privados, menos crueles que en otros lugares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pidieron arroz frito especial, rollos primavera, pollo tim pan y masas de pescado en salsa agridulce. Era, en realidad, mucha comida, pero lo hac\u00edan ex profeso, pues le llevar\u00edan al ni\u00f1o \u2013no pod\u00edan dejar de sentir cierto remordimiento cuando sal\u00edan sin \u00e9l\u2013 y hasta quedar\u00eda para el desayuno del d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la segunda cerveza Bucanero Lu\u00eds le cont\u00f3 a Elisa la reuni\u00f3n de la ma\u00f1ana. Ella escuch\u00f3 atentamente, sin interrumpir. Luego opin\u00f3 lo que \u00e9l ya sab\u00eda. Incre\u00edble que tanta gente inteligente se dejara arrastrar por la estupidez y el voluntarismo pol\u00edtico. La b\u00fasqueda de la vacuna, en esas condiciones, estaba condenada al fracaso, y si algo consegu\u00edan, por fuerza de la raz\u00f3n ten\u00eda que ser un producto mediocre. \u00bfHasta cuando \u2013se preguntaron ambos\u2013 la pir\u00e1mide estar\u00eda invertida: los pol\u00edticos no se nutr\u00edan de las opiniones de los cient\u00edficos, sino que, por el contrario, les dictaban metas aberradas, que s\u00f3lo podr\u00edan \u201ccumplirse\u201d alterando resultados y trucando informes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego \u00e9l dej\u00f3 caer lentamente lo relativo al viaje a Canad\u00e1. De la manera que lo dijo, apenas quedaba margen para el di\u00e1logo: hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de rechazar la oferta de Z\u00fa\u00f1iga. Primero estaba su dignidad. Elisa expres\u00f3 sus dudas sobre el razonamiento de Cucucho. Hab\u00eda que enfocar el asunto desde otro \u00e1ngulo. \u00bfQu\u00e9 ganaba, adem\u00e1s de los disgustos y encontronazos con Granado que se ve\u00edan venir, si se incorporaba a los trabajos de la pentavalente? \u00bfConocimientos? \u00bfPrestigio? \u00c9l sab\u00eda muy bien las respuestas. En cambio, si se marchaba al Canad\u00e1 podr\u00eda incorporar a su aval nuevas experiencias, conocer colegas valiosos y, lo que no era menos importante, ahorrar alg\u00fan dinero de los vi\u00e1ticos, que muy bien les vendr\u00eda para adecentar la casa y renovar el ropero del ni\u00f1o, que estaba estirando a una velocidad tremenda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Yo t\u00fa \u2013concluy\u00f3 Elisa\u2013, acepto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Pero no se trata de una semana o dos. Es todo un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY qu\u00e9? La retaguardia aqu\u00ed est\u00e1 cubierta. T\u00fa manda de vez en cuando una tierrita, que Bertico y yo nos arreglamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Mira que la salida es la pr\u00f3xima semana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Como si fuera ayer. Aqu\u00ed hay una mujer para aguantar hasta que pase la tormenta. Y hablando de ese tema, ve pidiendo la cuenta, que todav\u00eda nos falta el postre. Y ese va por m\u00ed; aunque, claro \u2013 y aqu\u00ed solt\u00f3 una risita por lo bajo\u2013, t\u00fa tendr\u00e1s que poner algo de tu parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el aeropuerto \u201cJos\u00e9 Mart\u00ed\u201d de La Habana, luego de llenar los formularios y sortear todos los controles, Lu\u00eds se sorprendi\u00f3 con la presencia de Alina. La muchacha lo observaba de lejos, y se divert\u00eda con su torpeza: se le ca\u00edan los documentos, no atinaba a colocarse nuevamente el cinto, se enredaba con el equipaje de mano y el abrigo, un palt\u00f3 bastante pasado de moda, de la \u00e9poca ya lejana de los estudiantes cubanos en la URSS. Ella fue a su encuentro y se prendi\u00f3 jovialmente de su brazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY qu\u00e9 t\u00fa haces aqu\u00ed? \u2013pregunt\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Vamos en el mismo vuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Pero si ya deb\u00edas estar en Canad\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No hab\u00eda pasaje hasta hoy. El destino nos junta de nuevo \u2013y le bes\u00f3 en los labios, apenas un contacto r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Yo cre\u00ed que t\u00fa y yo ya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Lo que hablamos se mantiene, querido. Pero s\u00f3lo dentro de las fronteras nacionales \u2013dijo la muchacha hinc\u00e1ndolo con su \u00edndice afilado en el pecho. Luego se desprendi\u00f3 de \u00e9l y avanz\u00f3 por el pasillo contone\u00e1ndose exageradamente. Cada cierto tramo se volv\u00eda a ver el efecto que su pantomima provocaba en Lu\u00eds. De una tienda de m\u00fasica sal\u00eda, grave, la voz de Elena Burke interpretando una vieja canci\u00f3n que habla de lluvia, olvido y todas esas cosas que quedan tan bien en los boleros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l suspir\u00f3 profundamente. \u00bfQu\u00e9 co\u00f1o era aquello? Con la prisa de los \u00faltimos d\u00edas no hab\u00eda tenido mucho tiempo para pensar en Alina. Su relaci\u00f3n la cancel\u00f3, no sin dolor, la tarde del \u00faltimo encuentro \u201ccercano\u201d. Pero ahora que la ten\u00eda ante \u00e9l, con un traje de hilo crema bien ajustado, pa\u00f1uelo rojo al cuello y la negra melena suelta y desafiante, concluy\u00f3 que los d\u00edas canadienses que se avecinaban no ten\u00edan necesariamente qu\u00e9 presentarse tan duros y nost\u00e1lgicos. Una cubana en flor deb\u00eda ser el mejor ant\u00eddoto para los rigores del invierno. Ya ver\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La terminal 3 del Pearson International Airport de Toronto estaba muy congestionado a esa hora de la tarde. Por tal raz\u00f3n, la nave de Air Canad\u00e1 tuvo que dar varias vueltas en c\u00edrculo antes de tirarse. Al posarse en tierra el aparato, algunos viajeros le dedicaron una cerrada ovaci\u00f3n al piloto. Eran los cubanos. Para los habitantes de la Isla los viajes al exterior tienen una dimensi\u00f3n m\u00edtica, y si salir es algo altamente improbable, llegar a salvo pertenece a los dominios del sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Inmigraci\u00f3n a Lu\u00eds y a Alina les llam\u00f3 la atenci\u00f3n la fuerte presencia policial. Doce asi\u00e1ticos de diferentes edades y sexos, y seis j\u00f3venes, al parecer centroamericanos, todos esposados, eran conducidos por las autoridades hacia un cub\u00edculo encristalado, a la vista de los presurosos viajeros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los papeles de ambos estaban en regla. El oficial, un negro bastante mal encarado, les devolvi\u00f3 los pasaportes, y con profesional cortes\u00eda les dese\u00f3 una alegre y provechosa estancia en el pa\u00eds. Lu\u00eds le agradeci\u00f3 en ingl\u00e9s y Alina en franc\u00e9s, para que fuera llevando carta del nivel educacional de los cubanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Hasta la vista \u2013les respondi\u00f3 el hombre en perfecto espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se abri\u00f3 la puerta de cristal que daba acceso a la salida de los pasajeros, los sorprendi\u00f3, por sus pretensiones asesinas, una racha de aire fr\u00edo. Se pararon a ver si alguien del centro de investigaciones hab\u00eda ido por ellos. Leyeron las decenas de carteles que bland\u00edan quienes iban a recoger desconocidos. Ninguno tra\u00eda sus nombres. Cuando se despej\u00f3 la sala, Alina advirti\u00f3 a un hombre, ya mayor, que los observaba insistentemente, con una sonrisa apenas marcada en el rostro perfectamente rasurado. Estaba recostado a una columna, los brazos cruzados al pecho. Vest\u00eda de forma casual, pero con elegancia. De pronto ella cay\u00f3 en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Co\u00f1o! \u2013grit\u00f3 la muchacha\u2013. \u00a1Ese es mi padre!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de aquel momento todo sucedi\u00f3 de forma vertiginosa para Lu\u00eds. Abrazos, llanto, presentaciones, exclamaciones de asombro de Alina. \u00c9l estaba algo mosqueado. Era como una pieza que no terminaba de encajar en el rompecabezas de la inesperada efusividad filial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvieron que hacerse a un lado, pues obstru\u00edan el paso. Guiados por el viejo, se dirigieron a una cafeter\u00eda dentro del mismo edificio del aeropuerto. Ya instalados frente a sendas tazas de t\u00e9 humeante, pasaron \u2013Alina y el padre\u2013 a ponerse al d\u00eda. Lu\u00eds los observaba un poco distante, asintiendo y negando, aquiescente, cuando alguno de los dos demandaba su apoyo, pero vigilante por si llegaba el encargado de llevarlos al hotel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre de Alina se llamaba Germ\u00e1n, y era un cubanazo. Es decir, un nativo de la Isla que esgrime ostentosamente su origen como un emblema: medalla de la Caridad de Cobre bien visible, entre otros atributos, y gestos ampulosos. La cuban\u00eda, sol\u00eda decir tomando prestada la frase a un presidente de la era republicana, es amor. Y remataba euf\u00f3rico: el mundo se divide en dos grupos: ellos y nosotros. Y as\u00ed, de un plumazo, se cagaba en la geopol\u00edtica y otras lavativas afines.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los primeros intercambios entre padre e hija qued\u00f3 claro que Alina no ten\u00eda la menor idea de que Germ\u00e1n viv\u00eda en Canad\u00e1, que se dedicaba a la industria maderera y que, entre otros negocitos m\u00e1s o menos rentables, tambi\u00e9n manejaba un peque\u00f1o hotel en Niagara-on-the-Lake, Ontario, muy cerca de las famosas cataratas. Hac\u00eda como tres a\u00f1os que ella no recib\u00eda noticias suyas: la \u00faltima, una postal fechada en Phoenix, Arizona, con la archiconocida imagen del Gran Ca\u00f1\u00f3n del Colorado, y apenas una frase: \u201cSiempre estoy pensando en ti\u201d. Germ\u00e1n, ingeniero industrial graduado en Alemania en 1968, antes de abandonar el pa\u00eds trabajaba en Comercio Exterior, y llevaba todo lo relativo a la exportaci\u00f3n de mano de obra a Siberia, para la tala de bosques. De regreso de uno de sus frecuentes viajes a Mosc\u00fa, se qued\u00f3 en Gander y all\u00ed pidi\u00f3 asilo pol\u00edtico. Despu\u00e9s de breves contactos con la familia, que qued\u00f3 literalmente destruida, pues nadie, ni siquiera Fela, su mujer, esperaba esa \u201cdefecci\u00f3n\u201d, su rastro se perdi\u00f3. Y Alina, que hasta ese momento hab\u00eda tenido una estrecha relaci\u00f3n con su padre, se sinti\u00f3 abandonada, y enfrent\u00f3 una adolescencia solitaria, ca\u00f3tica, salpicada con grandes dosis de rencor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfEste encuentro es una casualidad o t\u00fa sab\u00edas que yo ven\u00eda? \u2013le pregunt\u00f3 ella directamente al padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Germ\u00e1n se tom\u00f3 su tiempo para contestar. Levant\u00f3 la taza ya vac\u00eda y trat\u00f3 de atrapar una gota de t\u00e9 que quedaba en el fondo. Hizo ademanes de prender un cigarrillo, pero se contuvo a tiempo. En ning\u00fan lugar del aeropuerto se pod\u00eda fumar. Y \u00e9l lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Claro que estaba enterado de tu viaje. Si fui yo quien prepar\u00f3 todo \u2013 dijo \u00e9l con un tonito de orgullo que puso en guardia a Lu\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfPreparar qu\u00e9? Nosotros vinimos becados por un instituto de investigaciones \u2013replic\u00f3 Alina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Eso era lo que dec\u00edan las cartas. Yo las escrib\u00ed y las puse en correo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Na!, esto es jodedera \u2013exclam\u00f3 Lu\u00eds al tiempo que esbozaba una parodia de sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Germ\u00e1n hizo un gesto a la camarera para que trajera m\u00e1s t\u00e9. Cuando las tazas estuvieron servidas nuevamente, el viejo apur\u00f3 un trago, como si tuviera sed. Lu\u00eds y Alina no tocaron las suyas. Entonces Germ\u00e1n se lanz\u00f3 a hacer el cuento. Durante mucho tiempo hab\u00eda seguido la carrera de Alina a distancia. Busc\u00f3 en Internet sus trabajos de tesis y otras publicaciones; tambi\u00e9n se inform\u00f3 exhaustivamente sobre el Instituto de Biopreparados de La Habana. Con la ayuda de Chela, su hermana y confidente de Alina, recab\u00f3 datos sobre la vida \u00edntima de la muchacha. As\u00ed es como supo de Lu\u00eds. Por eso decidi\u00f3 enviar invitaciones separadas pero con un perfil dise\u00f1ado a la medida de cada uno, no fuera cosa que por complicaciones sentimentales Alina rechazara la proposici\u00f3n. Un trabajo largo y fatigoso, con mucha incertidumbre, dijo, y muy pocas posibilidades de \u00e9xito. Afortunadamente el Comit\u00e9 Estatal para la Ciencia y la T\u00e9cnica de Cuba no sospech\u00f3 nada; tampoco la Embajada de Canad\u00e1 en La Habana hizo averiguaciones, pues el instituto que invitaba era ampliamente reconocido, y los tr\u00e1mites para el viaje los realiz\u00f3 una dependencia oficial de la Isla. Cuando envi\u00f3 los pasajes, supo que ya todo embocaba hacia un desenlace feliz. Finalmente estaban ah\u00ed. Y eso era lo importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds, que ni en los momentos de mayor tensi\u00f3n emocional dejaba de tener una mente anal\u00edtica, no pudo resistir la pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY c\u00f3mo estabas al tanto de la correspondencia con el IBP?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Muy sencillo \u2013dijo, suficiente, Germ\u00e1n\u2013. El apartado postal del remitente es el m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds se sinti\u00f3 comprimido por una de esas m\u00e1quinas capaces de conviertir un cami\u00f3n en un dado de chatarra. Todo le empez\u00f3 a dar vueltas alrededor. Not\u00f3 el calor de la mano de Alina en su pierna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfTe sientes mal? \u2013casi le susurr\u00f3 ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue a responder que no, pero las palabras no le sal\u00edan de los labios. All\u00ed mismo, en el aeropuerto, lo atendi\u00f3 un m\u00e9dico. La presi\u00f3n alta, pero nada de consideraci\u00f3n. Le dieron una de sus propias pastillas, agua y, como ayuda adicional, un poco de ox\u00edgeno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 El stres del viaje. Pronto estar\u00e1 bien\u2013 sentenci\u00f3, optimista, el galeno, un hind\u00fa de turbante y barba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Germ\u00e1n propuso trasladarse a un hotel, descansar algo y discutir luego, a la hora de la cena, el futuro inmediato, que \u00e9l lo encontraba muy promisorio para la pareja. No ten\u00edan que preocuparse por nada: todos los gastos iban por su cuenta, incluso si alguno de los dos quer\u00eda hacer una llamadita a La Habana&#8230; Y salieron rumbo al Courtyard by Marriott, en el downtown de Toronto. Por la carretera nadie habl\u00f3. Germ\u00e1n, para romper el hielo, puso algo de m\u00fasica cubana: \u201cChonchol\u00ed se va pa\u2019l monte\u201d, una guaracha de \u00d1ico Saquito que a Lu\u00eds no le son\u00f3 alegre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alina intuy\u00f3 que deber\u00edan alojarse en habitaciones separadas, y as\u00ed se lo dijo al padre, que no entendi\u00f3 muy bien por qu\u00e9. Nada m\u00e1s hizo entrar a su pieza, Lu\u00eds se abalanz\u00f3 sobre el tel\u00e9fono: ten\u00eda que hablar con Elisa para contarle esa historia tan disparatada, y escuchar sus seguramente atinadas recomendaciones. Por eso cuando la mujer, sin dejarlo hablar, se deshizo en lamentos, Lu\u00eds comprendi\u00f3 la verdadera dimensi\u00f3n de su problema: si ella, su esposa de los a\u00f1os, sin mediar explicaci\u00f3n alguna lo colocaba de plano en el bando de los \u201cdesertores de la Patria\u201d, qu\u00e9 quedaba para sus compa\u00f1eros de trabajo, por no hablar ya de la polic\u00eda cubana, a la que le sentar\u00eda muy mal que un cient\u00edfico con alto grado de especializaci\u00f3n y seguramente poseedor de m\u00e1s de un secreto de inter\u00e9s estatal \u201cse pasara al enemigo\u201d. Record\u00f3 un chiste que sol\u00eda repetir Paulino: \u201cel que se queda en un viaje de servicio es un hijoeputa, y el que regresa es un comemierda&#8230;\u201d Esta vez no le encontr\u00f3 la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos horas despu\u00e9s, cuando Alina fue a la habitaci\u00f3n de Lu\u00eds, ba\u00f1ada y con una ropa ciertamente elegante, encontr\u00f3 la puerta semiabierta y a su jefe sentado en un rinc\u00f3n oscuro, las maletas intactas y la vista perdida en un punto de la pared. En el suelo hab\u00eda seis o siete botellitas de escoc\u00e9s vac\u00edas, seguramente tomadas del servibar. No sab\u00eda c\u00f3mo entrarle. Absurdamente se sent\u00eda responsable de las maquinaciones de su padre. Le pas\u00f3 la mano por la cara y abraz\u00f3 su cabeza, que le quedaba a la altura de la cintura. Lu\u00eds no reaccion\u00f3 de ning\u00fan modo; parec\u00eda no sentir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Anda, vamos \u2013le dijo finalmente\u2013. El viejo nos espera en el restaurante. Ya veremos c\u00f3mo arreglamos este rollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron al sal\u00f3n. Ella lo llevaba de la mano. Ambos estaban serios. Germ\u00e1n, en una mesa retirada, se despachaba una fuente de ensalada verde empapada con aceite de oliva. Les indic\u00f3 sus puestos; despu\u00e9s se\u00f1al\u00f3 para su plato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Me he pasado la vida con hambre. Antes, porque no ten\u00eda comida ni dinero. Ahora, porque no tengo salud. El cabr\u00f3n colesterol me va a matar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un camarero muy joven se acercaba cuando Lu\u00eds lo detuvo con un gesto. Se acod\u00f3 en la mesa, inclin\u00f3 el cuerpo hacia adelante y mir\u00f3 directamente a los ojos del viejo. Las palabras, casi un susurro, portaban much\u00edsima violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 F\u00edjate, Germ\u00e1n, esto que t\u00fa has hecho es, cuando menos, una maricon\u00e1. \u00bfQui\u00e9n co\u00f1o te dijo que puedes decidir as\u00ed, tan festinadamente, sobre la vida de la gente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Germ\u00e1n se limpi\u00f3 los labios con la servilleta, e intent\u00f3 neutralizar la agresividad de Lu\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Todav\u00eda est\u00e1s conmocionado por el susto, muchacho. Cuando se te enfr\u00ede la cabeza, terminar\u00e1s agradeci\u00e9ndome el favor de haberte sacado de la Isla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfPero qu\u00e9 t\u00fa sabes de m\u00ed, viejo? \u00bfCrees que si hubiera querido irme de Cuba ya no lo habr\u00eda hecho? He viajado a diecis\u00e9is pa\u00edses, incluido los Estados Unidos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfY Alina? \u00bfC\u00f3mo ibas a hacer para juntarte con Alina?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alina interrumpi\u00f3 a Lu\u00eds y le dijo al padre que tampoco ella aprobaba su proceder. Lu\u00eds ten\u00eda familia en Cuba y un trabajo de mucha responsabilidad; y adem\u00e1s, la relaci\u00f3n de los dos era s\u00f3lo de colegas. Hab\u00eda que buscar la forma de salir elegantemente de esa situaci\u00f3n tan comprometedora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 O sea, t\u00fa no quieres quedarte \u2013dijo Germ\u00e1n muy serio mirando los ojos de Alina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No se trata de m\u00ed, sino de Lu\u00eds. Yo, claro que me quedo. Pero \u00e9l, \u00bfc\u00f3mo va a hacer para que crean en Cuba que no invent\u00f3 todo esto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Germ\u00e1n apart\u00f3 el plato, se repleg\u00f3 en su asiento y expuso claramente la situaci\u00f3n. Si Lu\u00eds lo denunciaba ante las autoridades canadienses por fraude migratorio, no s\u00f3lo lo hundir\u00eda a \u00e9l, sino que iba, adem\u00e1s, a acabar con la carrera de Alina, para quien Germ\u00e1n ya hab\u00eda conseguido una beca de doctorado en una universidad de Ohio. En tres d\u00edas habr\u00eda nuevamente un vuelo de Air Canada. Lu\u00eds quedaba en el hotel con b\u00e1ucher abierto hasta el jueves en la tarde. Si quer\u00eda, pod\u00eda utilizar el pasaje de regreso. Si cambiaba de opini\u00f3n, solamente tendr\u00eda que llamarlo, \u00e9l lo ayudar\u00eda a pasar la frontera por el Ni\u00e1gara. Con su curr\u00edculum no le iba a ser dif\u00edcil encontrar r\u00e1pido acomodo en Yankilandia. Otra posibilidad era que se presentara a la Oficina de Ciudadan\u00eda e Inmigraci\u00f3n de Canad\u00e1, en Toronto, y se acogiera a alguno de los programas canadienses de refugiados, siempre, claro, que no lo fuera a complicar en el asunto. Ahora Germ\u00e1n se retiraba a dormir. Estaba cansado. A la ma\u00f1ana siguiente su hija y \u00e9l saldr\u00edan muy temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alina y Lu\u00eds se quedaron en silencio por largo rato. Luego salieron del restaurante sin tocar los platos que les hab\u00edan servido. Ella quiso que fueran a la habitaci\u00f3n, pero \u00e9l decidi\u00f3 estirar un poco las piernas y respirar algo de aire puro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfQuieres que te acompa\u00f1e? \u2013pregunt\u00f3 ella, apretando c\u00e1lidamente su brazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 No, t\u00fa vete a dormir. Necesito pensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Mi habitaci\u00f3n es la 415. Te voy a estar esperando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lu\u00eds deambul\u00f3 por la ciudad desierta por espacio de cuarenta minutos. Por m\u00e1s vueltas que le daba al asunto, no encontraba una salida convincente a la situaci\u00f3n. Para regresar al hotel tuvo alguna dificultad, pues no recordaba el camino: su p\u00e9simo sentido de la orientaci\u00f3n lo llev\u00f3 a valerse de la amabilidad de un vendedor de perros calientes, que le se\u00f1al\u00f3, con una amplia sonrisa, la acera de enfrente, en donde estaba, justamente, el hotel, con su cartel lum\u00ednico y todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su regreso a la habitaci\u00f3n, el tel\u00e9fono sonaba insistentemente. Es Alina, pens\u00f3, y desconect\u00f3 el aparato. Con la ayuda de seis o siete botellitas m\u00e1s de escoc\u00e9s, intentar\u00eda rematar el d\u00eda m\u00e1s largo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana, el sol t\u00edmido de invierno que se filtraba entre las persianas, despert\u00f3 a Lu\u00eds. Mir\u00f3 el reloj: las 11:00 a.m. La cabeza le pesaba y la boca la ten\u00eda como si se hubiera comido, \u00edntegra, una barra de dulce de guayaba: \u00e1cida y pastosa. Se ase\u00f3 como pudo. Cuando regresaba del ba\u00f1o, vio un sobre que estaba en el suelo, muy pr\u00f3ximo a la puerta. Reconoci\u00f3 la letra minuciosa de Alina en la peque\u00f1a nota que ven\u00eda envolviendo dos billetes de cien d\u00f3lares canadienses: \u201cLamento mucho que todo haya terminado de esta manera. Estoy muy apenada. Cualquier cosa que decidas, cuenta con mi apoyo. Si regresas a Cuba, c\u00f3mprale un regalito al ni\u00f1o con el dinero que te dejo\u201d. Y a continuaci\u00f3n ven\u00eda un n\u00famero de tel\u00e9fono. Tambi\u00e9n en el sobre Alina hab\u00eda dejado caer un paquetico de aspirinas y dos tabletas de Alka-Seltzer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se visti\u00f3, desayun\u00f3 s\u00f3lo un caf\u00e9 y sali\u00f3 a la calle. Llevaba horas sopesando la posibilidad de volver a contactar con Elisa, pero, \u00bfqu\u00e9 le dir\u00eda, si todav\u00eda no ten\u00eda claro hacia d\u00f3nde se iban a encaminar sus pasos en las pr\u00f3ximas horas? Cay\u00f3 en la cuenta de que era martes. El vuelo a La Habana ser\u00eda el jueves. \u00bfY si intentaba tirar a la mierda todo por lo menos un d\u00eda, vivir \u201cdespreocupadamente\u201d la jornada que se iniciaba? El mi\u00e9rcoles podr\u00eda tomar, definitivamente, una decisi\u00f3n. Eso, gozar\u00eda, como un condenado a muerte, de la gracia de veinticuatro horas a su capricho. Porque, si \u00edbamos a ver, nunca hab\u00eda tenido que enfrentarse a una disyuntiva donde la elecci\u00f3n fuera de su entera responsabilidad. Siempre algo o alguien hab\u00edan elegido por \u00e9l \u201clo correcto\u201d, \u201clo oportuno\u201d, \u201clo justo\u201d y hasta \u201clo revolucionario\u201d. Claro que esta no ser\u00eda una decisi\u00f3n cualquiera. \u00a1A la pinga la mala conciencia! No era culpable de nada. \u00bfO s\u00ed? Porque si no se hubiera enredado con Alina&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que hizo fue entrar a una tienda de flores y plantas ex\u00f3ticas. Los distintos olores, los colores llamativos, la temperatura tan agradable, lo reconfortaron. Se detuvo ante un muestrario de bromelias impresionante; pens\u00f3 que alguna vez le gustar\u00eda coleccionar las ciento cincuenta variedades conocidas de esa planta, aunque no descartaba que tambi\u00e9n se dedicara al cultivo de orqu\u00eddeas tropicales. \u00bfEn d\u00f3nde? \u00bfEn el balc\u00f3n de su apartamentico de Marianao? Se parti\u00f3 de risa de s\u00f3lo pensarlo. Estaba recobrando el buen humor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hurg\u00f3 en las librer\u00edas; los comercios de chinos le llamaron mucho la atenci\u00f3n. Una tiendecita mostraba algunas aguadas monocromas sobre papel manufacturado, verdaderamente primorosas, en ese estilo m\u00e1s caligr\u00e1fico que pict\u00f3rico caracter\u00edstico de la dinast\u00eda Yuan, seg\u00fan le explic\u00f3 la dependienta, una chinita de ingl\u00e9s cantar\u00edn que, adem\u00e1s, casi en un susurro le dijo que aprovechara, que el precio era una ganga: por s\u00f3lo diez d\u00f3lares pod\u00eda llevarse la de su elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfSon impresos? \u2013quiso saber \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013No, originales, las hace un primo m\u00edo, estudiante de arte en Yunnan; est\u00e1n tan baratas porque aqu\u00ed nadie las aprecia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Bueno, dame aquella de los \u00e1rboles y el perro \u2013pidi\u00f3 entusiasmado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Es una versi\u00f3n libre de una obra famosa: Paisaje oto\u00f1al \u2013le comunic\u00f3 la muchacha mientras, con mucho cuidado, introduc\u00eda la obra en un tubo pl\u00e1stico a la medida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba hecho un poeta, se celebr\u00f3 a s\u00ed mismo, no ten\u00eda paredes y ya compraba parte de la decoraci\u00f3n. \u00bfLe ir\u00eda bien esa obra a la colecci\u00f3n de bromelias? \u00bfO pegar\u00eda m\u00e1s con las orqu\u00eddeas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 a la calle y sinti\u00f3 hambre. Llevaba no se sabe cu\u00e1ntas horas sin probar bocado, desde el avi\u00f3n. Jimmy The Greek le cort\u00f3 el paso. \u00a1Un restaurante griego! Cinco a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda estado en Atenas, y a\u00fan recordaba con agrado algunos platos c\u00e9lebres de all\u00e1. Eligi\u00f3 un combinado de pulpo a la plancha, suvl\u00e1ki, musaka y kokoretsi, lo que traducido al cubano viene a ser algo as\u00ed como un pincho de carnes, berenjena con besamel y embutido de v\u00edsceras de cordero; y todo ello regado con una botella de Kouros, vino tinto y alegre, cosecha de 1997, que le tonific\u00f3 el cuerpo y le hizo remontar, definitivamente, la resaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una de las multisalas del Eaton Centre, como quien dice ah\u00ed, a la vuelta del restaurante, estaban dando un filme del coreano Kim Ki-duk. Lo hab\u00eda visto en el peri\u00f3dico. Era un cineasta que le gustaba, pero dud\u00f3 si dedicar las horas de la tarde a una historia de cruda violencia, como eran casi todas las de este director. Bueno, ir\u00eda a verla. Si estaba muy dura, tanto como para que rechinara con su vol\u00e1til estado de \u00e1nimo, abandonar\u00eda la proyecci\u00f3n. Total, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda perder? \u00bfTrece d\u00f3lares? Definitivamente estaba muy guas\u00f3n, como dir\u00eda su abuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contrario a los pron\u00f3sticos, la pel\u00edcula era de una rara placidez, un rastreo contemplativo por las distintas pasiones del hombre, y todo ello en un escenario de una belleza conmovedora. Primavera, verano, oto\u00f1o, invierno y&#8230; primavera, que as\u00ed se llamaba el filme, lo sac\u00f3 por dos horas de su atribulado mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya nuevamente en el hotel, fue a la piscina climatizada. Nad\u00f3 por espacio de cuarenta minutos sin parar, luego se bebi\u00f3 un jugo de naranja y remat\u00f3 el d\u00eda haciendo zapping en su habitaci\u00f3n: todo lo que ve\u00eda en la televisi\u00f3n le interesaba, desde un reportaje sobre los inuit, hasta un juego de la NBA, pasando por un reality show donde unos beb\u00e9s compet\u00edan por ver qui\u00e9n gateaba m\u00e1s r\u00e1pido en direcci\u00f3n a una mamadera. Luego estuvo buscando algo en la gu\u00eda de tel\u00e9fonos de la ciudad. Y as\u00ed se qued\u00f3 dormido, el televisor en muting y el grueso libro sobre el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Ya es mi\u00e9rcoles en esta parte del mundo \u2013se dijo Cucucho al despertar. Estaba descansado luego de una noche sin sue\u00f1os perturbadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pregunt\u00f3 en la carpeta del hotel si ten\u00eda mensajes. Nada. \u00bfAlguna llamada internacional? Tampoco. Desayun\u00f3 como un rey, mientras hojeaba el Globe and Mail de ese d\u00eda, 28 de junio del 2002: \u201cPrimer ministro de la India no ve posibilidad de guerra con Pakist\u00e1n\u201d y \u201cTerremoto golpea noreste de China\u201d eran los titulares m\u00e1s sobresalientes. Alist\u00f3 el equipaje y lo dej\u00f3 en la habitaci\u00f3n. No le fue dif\u00edcil encontrar un taxi a esa hora en que Toronto no se hab\u00eda desperezado del todo. Dio la direcci\u00f3n al chofer: 5353 Dundas Street West, y se acomod\u00f3 en el asiento trasero, dispuesto a disfrutar la inauguraci\u00f3n de la ma\u00f1ana en la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el trayecto cortaron Yonge Street, la calle m\u00e1s larga del mundo, que va del lago Ontario hasta la Bah\u00eda de Hudson. Pens\u00f3 que alguna vez le gustar\u00eda recorrerla de punta a punta con Bertico, en bicicleta, preferiblemente un domingo. Bertico, que a esa hora, en La Habana, estar\u00eda camino de la escuela. \u00bfY Elisa? Ir\u00eda con ellos tambi\u00e9n, aunque no se pod\u00eda predecir las vueltas que dar\u00eda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se detuvieron muy cerca de la estaci\u00f3n del metro Kipling. El taxista le se\u00f1al\u00f3 al frente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Es all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cucucho pag\u00f3 y el hombre, un afrocaribe\u00f1o, le dese\u00f3 suerte. La mole de concreto y cristales que albergaba al Citizenship and Inmigration of Canada lo sobrecogi\u00f3 por su fr\u00eda magnificencia. Fue hasta el vest\u00edbulo, que ya empezaba a llenarse, y se detuvo ante una pizarra que le record\u00f3 las utilizadas en las funerarias de La Habana. A duras penas se hizo un lugar frente el panel de letras blancas y fondo negro e inmediatamente sinti\u00f3 un martillazo en la nuca. \u00a1No pod\u00eda ser posible! All\u00ed mismo, ocupando las suites 401 y 402, estaba el Consulado de la Rep\u00fablica de Cuba. Se qued\u00f3 helado. A sus espaldas sinti\u00f3 la presi\u00f3n de una pareja que hac\u00eda por ganar la primera l\u00ednea; eran ucranianos y tra\u00edan un ni\u00f1o de brazos. El hombre le dijo algo que Cucucho no entendi\u00f3. Cedi\u00f3 su espacio a la pareja y se dirigi\u00f3 a los elevadores, donde ya se formaban varias filas. Un campanazo y en sus narices se abri\u00f3 la puerta mec\u00e1nica. S\u00f3lamente pudieron subir veinte personas, que marcaron el piso al cual se dirig\u00edan. Cucucho fue transportado por el tumulto. Quer\u00eda presionar un n\u00famero, pero sus brazos no respond\u00edan. Entonces crey\u00f3 o\u00edr a un mulato de pantal\u00f3n vaquero, camisa a cuadros y gafas oscuras, que lo miraba fijamente: \u201c\u00bfHijoeputa o comemierda?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">***<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Orchids or Bromeliads*, by Alex Fleites: a Cuban scientist torn between Havana and Toronto, his private life, and a decision that will change his 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