{"id":3096,"date":"2026-10-17T13:16:55","date_gmt":"2026-10-17T17:16:55","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=3096"},"modified":"2026-10-17T13:16:55","modified_gmt":"2026-10-17T17:16:55","slug":"daniel-alejandro-gomez-regalo-de-cumpleanos-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/daniel-alejandro-gomez-regalo-de-cumpleanos-narrativa\/","title":{"rendered":"Daniel Alejandro G\u00f3mez :: Birthday Gift :: Fiction"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Cuando los dem\u00e1s corr\u00edan, yo corr\u00eda, si todos estaban bajo la lluvia, yo tambi\u00e9n me mojaba como un buen cristiano. Si hab\u00eda que jugar a tocar el timbre de las casas y despu\u00e9s escapar, yo tomaba cartas en el asunto tambi\u00e9n. Si era necesario perseguir gatos, no iba a ser yo el que cambiara la m\u00fasica de la jornada. Pero, con todo, era el mejor lector del equipo; secreta y furtivamente, en las horas en que no estaba con los otros chicos, yo me largaba varios kil\u00f3metros, y por varios siglos visitaba Inglaterra, Francia y todos esos lugares, porque por ah\u00ed se met\u00edan los temas de mis libros; y estaba tan absorto y emocionado con lo m\u00edo, que apenas escuchaba la se\u00f1al del resto del equipo, se\u00f1al que consist\u00eda sencillamente en un silbido que ven\u00eda de la calle, donde todos nos reun\u00edamos. S\u00ed, y c\u00f3mo deseaba yo que alguien me regalara alg\u00fan libro, alg\u00fan libro de Julio Verne espec\u00edficamente; ya que bien sab\u00edan todos mis familiares y los vecinos adultos que eran los libros de Julio Verne los que, precisamente, menos mi madre estaba dispuesta a comprarme o a regalarme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Por supuesto que le\u00ed el Tom Sawyer, era lo suficientemente mal alumno y mal civilizado como para hacerlo con ese placer y comprensi\u00f3n que dan una camarader\u00eda incluso literaria. As\u00ed que, y como el libro hablaba de ello, yo sab\u00eda sobre casas embrujadas, y cre\u00eda que lo sab\u00eda todo, porque a mis libros de ficci\u00f3n los consideraba yo m\u00e1s verdaderos y justos y sabios que toda esa procesi\u00f3n de libros de estudio con que nos ten\u00edan cautivos en las horas de colegio. Ni bien propuse el tema, a los chicos les encant\u00f3 la idea de entrar en una casa, embrujada o no; y estaba bien que se hubieran encantado, digo, cinco a\u00f1os atr\u00e1s por lo menos, cuando hab\u00eda varios terrenos bald\u00edos para explorar; pero entonces digamos que todo el local, nuestro barrio, estaba repleto y sin una butaca libre, y todos los antiguos lugares en que antes jug\u00e1bamos a los soldados o a los indios, cuando \u00e9ramos m\u00e1s chicos, ahora eran respetables solares, de grave y ce\u00f1udo aspecto de ciudad, de gravedad civil: como estatuas de cemento y de tejas de inmaculada solidez y perpetuidad. No obstante, la suerte nos iba a variar para mejor el humor, y apenas dos semanas despu\u00e9s de la orden del d\u00eda que yo hab\u00eda puesto a circular en aquel peque\u00f1o parlamento que form\u00e1bamos todos juntos, sentados en alg\u00fan pilar del gas y mirando la calle desierta, el viento se puso a soplar a nuestro favor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Yo creo que el Marce se fue convencido de nuestra inocencia; me imagino que todav\u00eda pondr\u00eda las manos en el fuego por todos nosotros, y seguro que se las quemar\u00eda, porque creo que nunca se enter\u00f3 de lo que pas\u00f3; y sobre todo hubiera quedado bien escaldado en su relaci\u00f3n con el Ferna, que precisamente fue el que propuso la idea de entrar a su casa, y cuando todav\u00eda el humo del ca\u00f1o de escape del cami\u00f3n de las mudanzas que se llevaba al Marce para otro barrio no hab\u00eda desaparecido de nuestra vista. No fue cosa de mucho esfuerzo el ponernos de acuerdo, y el tema de la conciencia no era algo tan inquietante teniendo en cuenta que \u00e9ramos muchachos, adolescentes. Aunque luego descubr\u00ed que en el mundo de los adultos la conciencia, en verdad, no es para nada algo inquietante. Pero nosotros todav\u00eda ten\u00edamos algunos remilgos de candidez; as\u00ed que varios se opusieron a los prop\u00f3sitos de nosotros tres, el Ferna, el Gabi y yo; aunque juraron solemnemente que nos dejar\u00edan hacer, y que nada dir\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">La casa ten\u00eda un buen pasillo para entrar, con una puerta de verjas que se abri\u00f3 f\u00e1cilmente con un cortafierro. Entramos una luminosa y helada ma\u00f1ana; y de tan orgullosos que est\u00e1bamos, seguro que solamente nos faltaba plantar ah\u00ed una bandera como los estadounidenses en la luna. Recuerdo bien el fondo de la casa del Marce, porque uno no tiene un territorio propio todos los d\u00edas de esta vida; ya que muy pronto lo consideramos m\u00e1s propio que nuestros calzoncillos, nuestras medias, m\u00e1s propio que todo nuestro ser y seguro que m\u00e1s propio y m\u00e1s \u00edntimo que hasta la mugre de las u\u00f1as. Era nuestro, la cosa estaba sacada de nuestra propia luz y cerebro, y era tambi\u00e9n algo portentoso, por ser intelectual, y conseguido sin esfuerzo ni trabajo alguno. As\u00ed que est\u00e1bamos en todo ese continente, digamos, de pasto y \u00e1rboles frutales, con un trozo de cemento, en donde hab\u00eda una peque\u00f1a pileta tambi\u00e9n de cemento, con sus paredes levantadas por encima del suelo y altas de tal forma que para ver bien el fondo de la pileta uno ten\u00eda que echar por ah\u00ed un concienzudo vistazo; la pileta estaba bajo una parra de uvas negras, con anchas y muy verdes hojas que brillaban bajo el sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Yo creo que exploramos nuestra tierra mejor que Robins\u00f3n a su isla. No dejamos ni la sombra de un cent\u00edmetro de todo aquel lugar sin indagar maliciosamente, ni una bendita pulgada de desconocimiento piadoso en todo el terreno, ya que siempre nos deten\u00edamos para hacer alguna atorrantada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Bueno, nosotros ten\u00edamos cuentas que saldar con la madre del Marce, mujer de temperamento bastante justo, pero de mal car\u00e1cter. Lo conciliamos bien entre los tres, y nos entraron esos remilgos por el Marce; pero conjuramos el tema dici\u00e9ndonos, m\u00e1s o menos, que el Marce era el Marce pero que su madre tambi\u00e9n era su madre; as\u00ed que no era cuesti\u00f3n de que por las ramas nos olvid\u00e1ramos del tronco, digamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">A ella la odi\u00e1bamos cordialmente, ya que la conoc\u00edamos casi desde la cuna; de otra forma nuestro odio hubiera sido intolerable para aguantarla ah\u00ed tan cerca, porque no nos ten\u00eda m\u00e1s simpat\u00eda, pensaba yo, que la que pudiera tener por los gatos callejeros a los que sol\u00eda convidar con veneno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Ella estaba a la moda, cualquier cosa que fuera joven y fresca la ten\u00eda por ac\u00f3lita. Recuerdo las impresionantes medias radiantes de colores chillones como un arco iris que se puso por encima de unos pantalones sueltos y flojos como los de una quincea\u00f1era cuando surgi\u00f3- y ella lo practic\u00f3 devota y fiel a su estilo- algo que me parece se llamaba gimnasia-jazz, una cosa que fue como el surgir de un enorme pez, con ruidos y rugidos y estr\u00e9pitos del fondo del mar para tan solo volver a sumergirse para siempre. Se perfumaba m\u00e1s que un jard\u00edn de lavanda. Ten\u00eda una forma de hablar tan moderna, que a veces usaba t\u00e9rminos que ella cre\u00eda la mar de modernos, y eran tan modernos porque en verdad todav\u00eda no hab\u00edan nacido para el resto de la humanidad. Y con todo su maquillaje parec\u00eda m\u00e1s pintada que la Mona Lisa, y era seguramente igual de antigua, aunque ya hablar\u00e9 algo de sus famosos treinta y cinco a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">As\u00ed que rompimos cosas por ac\u00e1 y por all\u00e1, investigamos el agua verdosa y podrida de la pileta, cortamos ramas de \u00e1rboles, matamos caracoles, tiramos barro a las paredes, destrozamos la parrilla para los asados, rompimos con el cortafierro un alambrado con enredaderas, que serv\u00eda para guardar los rosales de los que tambi\u00e9n nos encargamos en ese clima de humorada infernal, corrimos como indios en una pel\u00edcula de John Wayne, que eran de las menos saludables no solamente para los malvados sino tambi\u00e9n para los indios y para los mexicanos tambi\u00e9n, y nos afanamos en perseguir una rata mejor que una cuadrilla de gatos. Estuvimos unos buenos d\u00edas holgazaneando y atorranteando por ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Bueno, una ma\u00f1ana ya est\u00e1bamos hartos del asunto. Sol\u00edamos traer comida, para pasar el rato. Nos tir\u00e1bamos bajo la parra, con ese aroma a uvas y el trino de los p\u00e1jaros, y nos d\u00e1bamos a charlar, as\u00ed medio arrastrados. Yo a veces fumaba algo, siempre lo hac\u00eda cuando ten\u00eda un p\u00fablico disponible, pero ya no pas\u00e1bamos de ah\u00ed. Esa ma\u00f1ana, el Gabi fue la causa del cambio de papeles. Dicho sea de paso, era el Gabi porque nos llam\u00e1bamos todos con el \u201cel\u201d y un diminutivo; los imitadores de la televisi\u00f3n y el cine al menos no hubieran tenido \u00e9xito en mi barrio con sus nombres- el Cholo, la Chona, la Beba, etc-, porque no us\u00e1bamos ese libreto. Repito que siempre us\u00e1bamos el nombre, aunque en diminutivo y s\u00ed con ese \u201cel\u201d tan de barrio y suburbio. As\u00ed que est\u00e1bamos desilusionados y a punto de abandonar aquella tierra sin m\u00e1s novedad, como Colones fracasados, cuando de pronto el Gabi nos mostr\u00f3 que se hab\u00eda tra\u00eddo una salchicha, pero cruda. De inmediato propuse cocinarla. Ellos me preguntaron c\u00f3mo, y yo se\u00f1al\u00e9 todos los \u00e1rboles que ten\u00edamos a nuestra disposici\u00f3n semejando un Ad\u00e1n que indicara el jard\u00edn paradis\u00edaco antes de la ira de Dios; y ellos se pusieron la mar de esperanzados y agarramos una peque\u00f1a pero acogedora hacha que hab\u00edamos encontrado, y, con ese af\u00e1n de nuestros oscuros y malvados corazones, nos pusimos a la labor en un bonito limonero, porque nos parec\u00eda tan bonito que nos hac\u00eda m\u00e1s ilusi\u00f3n el tumbarlo y sacar la madera para cocinar esa salchicha. Bueno, sacamos una linda cantidad de le\u00f1a, y parec\u00eda que hubi\u00e9ramos arriado todo un bosque. Intentamos brotar el fuego con unas ramitas chiquitas, o dejar la madera bajo los rayos del sol; mas luego pusimos las esperanzas en un prosaico, tecnol\u00f3gico y despiadadamente materialista encendedor que yo hab\u00eda tra\u00eddo. Hab\u00eda un pedazo del jard\u00edn sin nada de c\u00e9sped; era todo polvo y tierra, todo limpio y seco como la sed. Hicimos all\u00ed un fuego que podr\u00eda haber servido para asar una hacienda m\u00e1s all\u00e1 en el interior de las pampas, y yo pienso que la salchicha se hubiera cocinado igual de satisfecha con mi encendedor; pero esa no era nuestra visi\u00f3n de una situaci\u00f3n rom\u00e1ntica. No; ten\u00edamos que hacer un buen fuego tal que salimos con algunas quemaduras y los pulmones m\u00e1s llenos de humo que un fumadero de opio, y cuando aquel infierno rojo y amarillo se levant\u00f3 tanto como el mismo \u00e1rbol del que lo hab\u00edamos insuflado, pusimos cerca la salchicha; que se cocin\u00f3, claro, y se cocin\u00f3 lo suficiente como para tres o cuatro salchichas, o incluso media docena, y yo creo que podr\u00edamos haber cocinado toda una f\u00e1brica de salchichas all\u00ed, porque cuando la sacamos no se pod\u00eda diferenciar demasiado del carb\u00f3n puro y corriente y moliente, y estaba m\u00e1s dura que un pedazo de plomo, y seguramente igual de comestible. Pero nos la comimos, los tres, y nos dimos cuenta de que nuestra imaginaci\u00f3n nos daba una mano para convencernos los unos a los otros de que era exquisita, y un manjar de los dioses, mas poco nos ayud\u00f3 esa misma imaginaci\u00f3n despu\u00e9s, con esas vueltas y retortijones en el est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Pero el fuego sigui\u00f3 ah\u00ed, a lo suyo, ya que no era cosa que se pudiera apagar con los dedos, como una vela. Aunque nos parec\u00eda lindo, y adem\u00e1s se hab\u00eda ido el sol, pero quedaba una suficiente claridad gris. As\u00ed que est\u00e1bamos satisfechos y felices, con ese fuego en medio del pasto; y seguimos as\u00ed hasta que del fuego, porque las ramas quemaban r\u00e1pidamente, no quedaban m\u00e1s que unos cuantos cent\u00edmetros de diversi\u00f3n de ondulantes pero cada vez m\u00e1s d\u00e9biles formas rojas y amarillas, cuando de pronto escuchamos ruido de pasos en el pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">De inmediato me tir\u00e9 a la pileta, as\u00ed con el agua podrida, aunque a m\u00ed me parec\u00eda m\u00e1s agua bendita que si se hubiera encargado de ella el mismo Papa con todos sus rezos y plegarias y enc\u00edclicas y excomuniones, porque iba a ser esa agua la que me iba a permitir mantenerme escondido, al menos durante pasado un largo medio minuto, el tiempo m\u00edo de quedarme bajo el agua; despu\u00e9s no s\u00e9, supongo que habr\u00eda sacado apenas la nariz, quedarme otro medio minuto y as\u00ed. Si me descubr\u00edan- que seg\u00fan un sano juicio era lo m\u00e1s probable, aunque nosotros ten\u00edamos todo lo sano que uno pueda tener a esa edad, excepto el juicio, que nunca se tiene sano a esa edad-, lo m\u00e1s probable era que me agarraran y me hicieran pagar, por la raz\u00f3n o por la fuerza, la atropellada que hab\u00edamos hecho por ah\u00ed, fuera qui\u00e9n fuera el que hab\u00eda entrado por el pasillo. Yo cre\u00ed escuchar unos pasos por el cemento, mientras estaba bajo el agua, y pens\u00e9 en lo que deber\u00eda decir cuando me vieran, mas confi\u00e9 un poco en mi buena suerte y otro poco en mi imaginaci\u00f3n mentirosa; digo, para justificar mi presencia ah\u00ed, una presencia que nadie hab\u00eda pedido, que nadie hab\u00eda solicitado y, algo peor, me imagino, que nadie hab\u00eda deseado ni deseaba todav\u00eda y ni nadie jam\u00e1s, excepto mis dos cumpas, iba a desear nunca. Al final me anim\u00e9 a asomar la cabeza, y no hab\u00eda ninguna persona extra\u00f1a por ah\u00ed. Ya no hab\u00eda nadie. Despu\u00e9s mir\u00e9 alrededor; mis dos cumpas hab\u00edan tenido mejor suerte, porque justo en el momento de los pasos estaban al fondo del terreno, as\u00ed que salieron de detr\u00e1s de unos \u00e1rboles, y ellos me susurraron que, en efecto, alguien hab\u00eda entrado aunque no hab\u00edan visto qui\u00e9n; y claro que ellos, cuando se escondieron detr\u00e1s de los \u00e1rboles, le dieron m\u00e1s y mejor tiempo a su miedo que a su curiosidad. As\u00ed que apagamos el fuego que restaba lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudimos con el agua de la pileta, y sin m\u00e1s ceremonia yo, empapado y verde como si me hubiera escupido una tribu de gente resfriada, trep\u00e9 al techo, y desde all\u00ed me dej\u00e9 caer por el techo de la casa vecina, y segu\u00ed por los techos, como un gato en celo, hasta llegar a mi casa sano y salvo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">En cuanto a la persona que hab\u00eda entrado, yo no s\u00e9 muy bien por qu\u00e9 no me hizo salir de la pileta en donde estaba, ya que en verdad me hab\u00eda visto. Pero supongo que es una cosa no tan oculta como lo pueda parecer al principio; y si el lector sigue, m\u00e1s adelante la va a descubrir conmigo, seg\u00fan creo, y sobre todo tambi\u00e9n su sorprendente consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">A los pocos d\u00edas vino Beatriz, y claro que conoc\u00eda el desastre que hab\u00edamos hecho en su casa, y Dios sabe que las cosas que dijo entonces a mi madre me sab\u00edan como una sigilosa gloria en sus labios; me parec\u00eda que ella vert\u00eda, secretamente y sin saberlo, m\u00fasica y miel hacia mis o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Mi madre la salud\u00f3, recuerdo, y le dijo que la ve\u00eda bien; eso quer\u00eda decir que la ve\u00eda joven, que era lo que interesaba a Beatriz, y claro que mi madre sab\u00eda que ella ten\u00eda sus bien cuidados treinta y cinco a\u00f1os a la rastra, aunque nada le dijo; se sab\u00eda por omisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Beatriz ten\u00eda siempre treinta y cinco a\u00f1os, no hab\u00eda forma de que pudiera hac\u00e9rsele cumplir m\u00e1s. Y eso que yo esper\u00e9 el milagro durante varios a\u00f1os. Era un cierto d\u00eda de agosto de todos esos a\u00f1os en que estuvo en el barrio, que yo recuerde, en que cumpl\u00eda siempre sus treinta y cinco a\u00f1os de rigor, puntual como un reloj suizo, siempre que \u00e9ste estuviera parado y no funcionara. Y no se pod\u00eda sacarla de esa edad. Ahora me la imagino canosa, arrugada, con hijos y nietos alrededor, pero siempre con esos treinta y cinco dorados a\u00f1os suyos, clavados en su cuerpo como un bando en la plaza p\u00fablica, y que me imagino llevar\u00e1 hasta la tumba. Y no hay qui\u00e9n pueda decir lo mucho que dese\u00e9 en esos a\u00f1os que el ignorante se\u00f1or Einstein se levantara de la tumba, y revisara un poco sus anticuados y caducos y un poco cautos conceptos del tiempo, revisi\u00f3n que yo ten\u00eda para ofrecerle en aquel prodigio m\u00edo. No s\u00e9 c\u00f3mo habr\u00e1 hecho ella cuando los hijos cumplieron cuarenta; adem\u00e1s de violar las leyes de la f\u00edsica habr\u00e1 violado las leyes de la biolog\u00eda, y todas las que sean necesarias para cumplir sus treinta y cinco a\u00f1os r\u00edtmicos y puntuales. Pienso que ella es un buen ejemplo de que a veces no es cosa f\u00e1cil hacer cumplir a\u00f1os a una mujer, como no sea para atr\u00e1s; y tan para atr\u00e1s que Beatriz habr\u00e1 terminado por pasar a ser su propia nieta, si ponemos las manos en el fuego en su palabra y no en cosas tan poco sustanciales para ella y su perenne juventud como la f\u00edsica o la biolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Bueno, Beatriz hab\u00eda venido a saludar a todo el barrio, porque como digo ten\u00eda su car\u00e1cter, pero no niego que los afectos tambi\u00e9n le ocupaban un poco el tiempo, y pose\u00eda muchos por ah\u00ed en casa. Ella me pregunt\u00f3, ni bien hab\u00eda entrado a casa, que por qu\u00e9 yo no le daba un beso; mi madre se sonri\u00f3 bondadosa; y para colmo Beatriz lo hab\u00eda dicho as\u00ed como con un aire maternal, que me dej\u00f3 at\u00f3nito y en silencio. Mas entonces empez\u00f3 dele que dele con el asunto de su casa. No voy a intentar mucho reproducir su jerga moderna de hablar, nadie la entender\u00eda; pero yo escuchaba todo su, hoy lo s\u00e9, elaborado y muy calculado discurso un poco apartado, sombr\u00edo, con una cara de pena y compadecimiento y condolencia silenciosamente exultante:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">-S\u00ed, Mary -dec\u00eda Beatriz-. Deben haber sido hombres. Nadie hubiera podido arrancar ese limonero. Mi marido una vez trat\u00f3 de sacarlo, y usted sabe lo fuerte que es mi marido. Pero el \u00e1rbol sigui\u00f3 ah\u00ed, mejor plantado que una piedra. Y f\u00edjese el desastre que hicieron en las paredes, picaron toda una pared; parec\u00eda que la hubieran masticado, f\u00edjese. Y ese fuego, claro, me imagino que se habr\u00e1n hecho un asado; sin dudas se hicieron un asado, porque nadie puede decir que no entraron para otra cosa que para pasarlo bien; y no un asado cualquiera, no, habr\u00e1n hecho todo un asado en mi jard\u00edn, porque no se explica semejante fuego- yo pude ver claramente las cenizas-, y Dios sabe que ah\u00ed hubo un fuego, y si no \u2014dec\u00eda para mi callado j\u00fabilo\u2014 yo no s\u00e9 en qu\u00e9 d\u00eda nac\u00ed. No podr\u00edan haberlo hecho mejor, nunca vi ladrones tan sigilosos; nadie los vio ni los escuch\u00f3 ni los oli\u00f3, siquiera, por ac\u00e1 en el barrio, y me pregunto por qu\u00e9 no se llevaron algo de adentro. Claro, yo pienso, Do\u00f1a Mary, que eran tan astutos que ya sab\u00edan que la casa estaba abandonada, y que dentro no hab\u00eda nada que valiera la pena. S\u00ed, esos tipos son m\u00e1s astutos que el a\u00f1o cero, porque todo lo de este mundo lo habr\u00e1n inventado ellos. S\u00ed, se\u00f1ora. No, y esos ven\u00edan de otro lugar. De lejos, muy lejos de ac\u00e1, Mary. Y la fuerza que habr\u00e1n tenido que usar para tirar afuera ese limonero, y la audacia para hacer todo ese asado, la comida de un batall\u00f3n de hombres a juzgar por el fuego que prendieron, se lo juro, y ahora yo tengo que pagar de mi bolsillo todos los destrozos, incluida una ventana que no s\u00e9 para qu\u00e9 rompieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Bueno, lo de la ventana hab\u00eda sido una invenci\u00f3n m\u00eda, de mi propia cabeza, y yo bien sab\u00eda por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho: para divertirme, claro. Y entonces me hab\u00eda parecido una buena diversi\u00f3n; pero escuchar eso de que lo ten\u00eda que pagar de su propio bolsillo, que un destrozo en esa casa ten\u00eda que pagarlo ella misma y que no andaba larga de bolsillo seg\u00fan yo bien sab\u00eda, fue como cortarme las alas, porque no se me hab\u00eda ocurrido, en la atolondrada, ese percance hasta entonces, solamente hab\u00edamos tenido un poco de comez\u00f3n en el coraz\u00f3n por el hecho de entrar a su casa sin vela para el entierro. Y ya no me pareci\u00f3 tan divertido ni lo de la ventana, ni lo del fuego, ni lo de romperle cosas. A un adulto no se le ocurrir\u00eda semejante incomodidad, pero un muchacho como era yo entonces s\u00ed, aunque no fuera m\u00e1s que por un minuto. As\u00ed que un minuto despu\u00e9s ya estaba bien otra vez, inocente, sano y fresco como una manzana, y segu\u00ed escuchando el dolido parloteo de Beatriz hasta que se fue, y yo no dije nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Sin embargo, nos confabulamos para no entrar m\u00e1s a la casa, aunque ninguno respet\u00f3 la decisi\u00f3n. F\u00e1cilmente, la primera vez que romp\u00ed mi palabra y, en vez de reventar con el cortafierro la nueva cadena que hab\u00edan puesto, trep\u00e9 piadosa y como dulcemente por la verja para pasar un rato en el jard\u00edn del Marce, pude ver las huellas en el barro o el pasto aplastado. Era claro que mis compa\u00f1eros tambi\u00e9n romp\u00edan su palabra sin decir nada, pero pronto me qued\u00e9 yo solo: ning\u00fan forastero excepto yo entraba en ese nuevo continente m\u00edo. Y segu\u00ed y segu\u00ed violando las fronteras hasta que ya hab\u00eda empezado el colegio secundario, y por suerte la casa segu\u00eda sin venderse, y casi nunca ven\u00edan a limpiarla o cosas as\u00ed; y cuando ven\u00eda Beatriz a hacer algo de eso, solamente se quedaba unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Sucedi\u00f3 un d\u00eda en que ten\u00eda que ir al colegio secundario. Una ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Me puse la corbata como una horca. Me enfund\u00e9 en el saco como en una camisa de fuerza. Los zapatos se me metieron como cadenas en los pies. Y para culminar mi atav\u00edo, esa mochila repugnante, igual que si yo cargara una bolsa del puerto o todo el peso de las almas pecadoras, pues \u00e9se era un peso sutil\u00edsimo, un peso que ni el m\u00e1s sagaz de los alquimistas y sabios podr\u00eda descifrar ni desentra\u00f1ar: el peso del conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Afuera, apenas sal\u00ed, era desalentadoramente temprano, porque el asunto, como todas las cosas desagradables, hab\u00eda de hacerse temprano, igual que una ejecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Empec\u00e9 a caminar, entonces, para la parada del colectivo; hab\u00eda llovido el d\u00eda anterior, y entonces el barro se me met\u00eda por los zapatos. Bueno, eso del barro estaba bien. Era como una mancha, algo que cambiaba un poco el paisaje. As\u00ed que, como quien dolorosamente busca una cara amiga en una reuni\u00f3n con desconocidos, mir\u00e9 hacia el barro, y vi varios hormigueros, y algunas lombrices, por ah\u00ed, perezosamente haraganeando. Yo, con un aspecto sombr\u00edo, como con nubes en mi coraz\u00f3n, me acerqu\u00e9 a ese espect\u00e1culo, y obtuve una confortaci\u00f3n que me dur\u00f3 un par de minutos. Pero se me hac\u00eda tarde. Gracias a Dios, el colectivo vino r\u00e1pido; me sent\u00e9 al fondo, como siempre, y me apretuj\u00e9 so\u00f1oliento, mientras escuchaba al colectivo traquetear en el camino para el colegio. Entonces se me ocurri\u00f3 que era mi cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Bueno, con tantos ex\u00e1menes y cosas yo me lo hab\u00eda olvidado como un marido al aniversario de casamiento. Claro que nadie de mi familia me hab\u00eda visto todav\u00eda- yo me preparaba y me levantaba solo para ir al colegio mientras mi madre y mi hermano dorm\u00edan-, as\u00ed que ninguna persona estuvo obligada a decirme el feliz cumplea\u00f1os; pero me sorprendi\u00f3 que en mi casa no se hubiera tocado siquiera el tema en los d\u00edas anteriores. Llegu\u00e9 a pensar que incluso todos hab\u00edan olvidado mi cumplea\u00f1os; y sombr\u00edo y triste pens\u00e9 que tambi\u00e9n habr\u00edan olvidado mis regalos. Sin embargo, como ver\u00e1n, mi cumplea\u00f1os no fue olvidado, y aquella vez tuve un regalo especial, un regalo muy especial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">As\u00ed que ah\u00ed estaba, con mi memoria bien repuesta y saludable y teniendo que ir en ese colectivo, que me dejaba justo a la puerta del colegio. Hasta que, claro, pens\u00e9 que el colectivo no necesariamente ten\u00eda que llegar a mi colegio, al menos no el colectivo en el que viajaba yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Me baj\u00e9 en una parada no lejos de mi casa: mir\u00e9 alrededor como un conspirador, y pens\u00e9 en alg\u00fan lugar donde nadie podr\u00eda reconocerme, para pasarme furtivo todas esas horas de colegio, y luego volver a casa m\u00e1s santo que un cura. Entonces se me ocurri\u00f3 un lugar bien seguro; y desanduve todo el camino, ya que a esas horas todav\u00eda en el barrio estaban todos durmiendo como marmotas. Llegu\u00e9 hasta mi cuadra, y luego hasta la casa del Marce, que segu\u00eda abandonada. Entonces hice mi inocua entrada por encima de la verja, porque guardaba todav\u00eda la mala conciencia con los destrozos que hab\u00eda hecho, y me tend\u00ed en el cemento, bajo la parra, y se me ocurri\u00f3 que todo estaba por ah\u00ed muy, muy pac\u00edfico, tan pac\u00edfico que tambi\u00e9n se me ocurri\u00f3 que yo ten\u00eda mucho sue\u00f1o, y antes de que se me hubiera interpuesto apenas un miligramo m\u00e1s de alguna ocurrencia nueva, yo estaba m\u00e1s dormido que un cementerio. Y lo que sucedi\u00f3 luego, no s\u00e9 cu\u00e1ntas horas despu\u00e9s, fue el sentir que alguien me zamarreaba la cara, el abrir los ojos y ver y sentir el sol tan alto como si el cielo lo tuviera por m\u00e1stil, y estas palabras, abiertamente maternales y secretamente dolidas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">-Juanjito, Juanjito, despert\u00e1te que el sol no muerde-me dec\u00eda-. Esta vez no me escuchaste venir. Bueno. M\u00e1s bien no te hubiera servido escucharme: la pileta ahora est\u00e1 seca. Tu madre est\u00e1 preocupada, nene, pero yo sab\u00eda que ibas a estar ac\u00e1. Dale, ten\u00e9s una fiesta sorpresa en tu casa, y tu vieja me invit\u00f3. Tom\u00e1, feliz cumplea\u00f1os. Pero yo ya me tengo que ir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Me dio un beso en la mejilla. Y se fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Se fue dej\u00e1ndome ah\u00ed, bajo la parra, con todo ese terreno bajo mi ley y gobierno y soberan\u00eda. Pero claro: me conoc\u00eda, me conoc\u00eda desde la cuna y ya sab\u00eda lo que yo iba a hacer. Lo \u00fanico que hice fue ver el libro que me hab\u00eda regalado: era implacablemente de Julio Verne- era La Estrella del Sur-; y as\u00ed lo empec\u00e9 a leer ah\u00ed mismo, antes de irme para siempre de esa casa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">A Beatriz no la vi nunca m\u00e1s en mi vida, y nunca reclam\u00f3 ning\u00fan dinero por los destrozos en su casa, y que yo sepa ni con mi madre ni con nadie hizo confidencia alguna de mi diablura; se lo guard\u00f3, o m\u00e1s bien lo dej\u00f3 guardado para mi conciencia; y se fue esa vez, por el pasillo de su casa, con esos treinta y cinco a\u00f1os a cuestas y para toda la eternidad, como si estuviera casada con todos esos exactos a\u00f1os suyos mejor que con su marido. Y yo leyendo mi libro de cumplea\u00f1os, leyendo bajo la parra y el sol y el canto de los p\u00e1jaros. Y nadie puede decir, hasta hoy d\u00eda, c\u00f3mo me dol\u00eda cada una de aquellas palabras de ese libro que ten\u00eda que leer, como el m\u00e1s justo, el m\u00e1s dulce y tambi\u00e9n el m\u00e1s secreto de mis castigos\u2026<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A childhood prank, an empty house, and a book by Jules Verne: Daniel Alejandro G\u00f3mez's unexpected birthday gift.<\/p>","protected":false},"author":284226809,"featured_media":3099,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367,33206878],"tags":[33206902],"class_list":["post-3096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-narrativa","tag-archivo-canasanta"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v28.1 (Yoast SEO v28.8) - 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