{"id":3001,"date":"2026-10-16T22:04:49","date_gmt":"2026-10-17T02:04:49","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=3001"},"modified":"2026-10-16T23:13:39","modified_gmt":"2026-10-17T03:13:39","slug":"nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/","title":{"rendered":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo"},"content":{"rendered":"\r\n<h2 style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\"><strong>Ya se sabe que la mayor\u00eda de los concursos literarios en Espa\u00f1a no se realizan para premiar al mejor libro, sino para promover a un autor que ya pertenece a la n\u00f3mina de dicha editorial. No estoy en contra de esta costumbre. Me parece bien que un autor pueda recibir de antemano una jugosa cantidad de dinero a cambio de un buen libro.<\/strong><\/h2>\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Pero como lector, me intriga \u2014por no decir, me indigna\u2014 la raz\u00f3n por la cual una editorial insiste en promocionar a una escritora que no s\u00f3lo escribe tramas il\u00f3gicas, sino que ni siquiera conoce las cuestiones m\u00e1s elementales de su idioma. Despu\u00e9s de leer la \u00faltima novela de Zo\u00e9 Vald\u00e9s, Lobas de mar (Premio Fernando Lara, de la editorial Planeta), resulta imposible imaginar por qu\u00e9 esa editorial invierte \u2014porque, sin duda, se trata de una inversi\u00f3n\u2014 miles de d\u00f3lares en premiar otro libro m\u00e1s de una autora, cuyas novelas suelen estar llenas de errores hist\u00f3ricos, geogr\u00e1ficos, etnol\u00f3gicos, gramaticales y estructurales. No voy a especular en las razones \u2014econ\u00f3micas o personales\u2014 que conllevan a este hecho.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Errores hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Tampoco me interesa insistir en la lastimosa incapacidad de Vald\u00e9s para la narrativa porque ese aspecto de su escritura ya es de sobra conocido. Pero uno debe preguntarse qu\u00e9 clase de labor hace el departamento de redacci\u00f3n de Planeta, o incluso qu\u00e9 conocimientos o sentido editorial puede existir en una de las empresas literarias m\u00e1s grandes de Espa\u00f1a, que premia e imprime miles de ejemplares de un texto donde aparecen los errores m\u00e1s burdos. Tampoco puedo dejar de preguntarme c\u00f3mo un jurado de mediano prestigio \u2014formado por Antonio Prieto, Luis Mar\u00eda Anson, Juan Eslava Gal\u00e1n, Carlos Pujol, Fernando Delgado y Manuel Lombardero\u2014 ha permitido que sus nombres aparezcan como responsables de haber premiado semejante esperpento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Vald\u00e9s ha dicho que, para escribir Lobas de mar, realiz\u00f3 una extensa investigaci\u00f3n. De hecho afirm\u00f3: \u201cLlevo muchos a\u00f1os con esta idea, una verdadera obsesi\u00f3n, es mi novela m\u00e1s estudiada, m\u00e1s investigada, y m\u00e1s viajada\u201d. Nos parece que con esa frase s\u00f3lo ha pretendido emular con otros autores que han trabajado a fondo sus novelas hist\u00f3ricas y han comentado sobre sus investigaciones, si bien ninguno de ellos ha tenido el mal gusto de colocar al final de sus novelas, como hizo Vald\u00e9s, un listado de t\u00edtulos consultados, como si la obra fuera un libro de ensayos\u2026 sobre todo, teniendo en cuenta el catastr\u00f3fico resultado final.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Si la autora no cuenta con los conocimientos apropiados para alguien de su oficio, ser\u00eda de esperar que la editorial hubiera corregido esos errores. Pero \u00e9stos son omnipresentes a lo largo del libro. Veamos un ejemplo. En la p. 62, un personaje se refiere al pirata Calico, diciendo: \u201cEn La Habana, las solteras, casadas, viudas, y prostitutas se derriten ante su presencia, su celebridad se ha extendido hasta Cienfuegos, y a otras provincias y a otras islas: las Bahamas, isla de los Vientos, isla de Pinos, La Tortuga, Santo Domingo, La Espa\u00f1ola\u2026\u201d Estas l\u00edneas ya parecen resumir la desastrosa elaboraci\u00f3n del texto. En primer lugar, se menciona la existencia de Cienfuegos. Recordemos que la novela se desarrolla entre 1690 y 1720. Lamentablemente, la fundaci\u00f3n de la villa de Cienfuegos no ocurre hasta el 22 de abril de 1819, cuando colonos franceses se asientan en la futura urbanizaci\u00f3n, nombr\u00e1ndola Fernandina de Jagua. Y no es hasta 1880 que obtiene el t\u00edtulo de ciudad, a la que entonces se denomina Cienfuegos en homenaje al gobernador de la Isla. Pero, ignorante del gazapo, la autora insiste en mencionarla numerosas veces a lo largo de esta novela \u201chist\u00f3rica\u201d. En la p. 123, alguien aconseja a los piratas desembarcar en Cienfuegos para contactar a cierto cirujano. En la p. 124, el pirata le asegura a Ann que podr\u00e1 \u201cvivir en Cienfuegos el tiempo que sea necesario\u201d. Y en la p. 128, vuelve a hablarse de \u201clos prestigiosos salones cienfuegueros\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En el listado de lugares adonde se ha extendido la celebridad del pirata, se menciona otro sitio inexistente: la Isla de los Vientos, que a juzgar por el resto de los lugares que le acompa\u00f1an, la autora cree perteneciente a la regi\u00f3n caribe\u00f1a. Pero la Isla de los Vientos no existe ni ha existido nunca en el Caribe ni en ninguna otra parte del mundo. Se trata de un sitio tan m\u00edtico que actualmente es un favorito de los juegos de magia y fantas\u00eda que pueden hallarse en Internet. Su origen parece provenir de la mitolog\u00eda griega. Y aunque hay varias islas en el mundo a las que sus habitantes llaman, a manera de seud\u00f3nimo po\u00e9tico, Isla del Viento o de los Vientos, ninguna tiene ese nombre. \u00bfSer\u00e1 que Vald\u00e9s confundi\u00f3 el nombre de la quim\u00e9rica isla con el Paso de los Vientos o el Canal del Viento, un estrecho que separa a Cuba de La Espa\u00f1ola?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Hablando de esto, otro desaguisado ocurre precisamente cuando la autora menciona La Espa\u00f1ola y Santo Domingo como si ambos fueran dos sitios diferentes, cuando se trata de la misma isla. Santo Domingo era la capital de la Espa\u00f1ola desde \u00e9poca colonial. De ah\u00ed el nombre de \u201cisla de Santo Domingo\u201d con que sol\u00eda llamarse a la isla de La Espa\u00f1ola (tambi\u00e9n La Hispaniola).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Por otra parte, la Isla de Pinos primero se llam\u00f3 La Evangelista. En la \u00e9poca de los piratas se le conoci\u00f3 como Isla del Tesoro o Isla de los Piratas. El rey espa\u00f1ol Fernando VII (1784-1833) la denomin\u00f3 Colonia de la Reina Amalia. El patron\u00edmico de la Isla de Pinos lleg\u00f3 en el siglo XIX. Pese a todo, los piratas de la novela desembarcan en las costas de Cienfuegos, \u201cen una playa id\u00edlica, no exenta de cosquilleantes jubos de Santa Mar\u00eda, serpientes de mortal veneno, cocodrilos y tortugas\u201d (p. 127). Se\u00f1ora Vald\u00e9s, como todo ni\u00f1o cubano sabe \u2014y hasta los extranjeros que s\u00f3lo hemos vivido unos pocos a\u00f1os en la isla\u2014, en Cuba no existen ni han existido nunca las serpientes venenosas.<br \/>Otro lamentable error es confundir la imagen de la santa patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre \u2014acompa\u00f1ada de su inseparable botecito donde los tres Juanes rezan implorando protecci\u00f3n\u2014, con la Virgen de Regla, patrona de la bah\u00eda de La Habana. En la p. 138, puede leerse: \u201c\u2026 una virgen negra cargando a un santito prieto, delante un bote con tres pescadores: uno negro, un segundo indio, el tercero cuarter\u00f3n saltatr\u00e1s (?), para algunos criollazo atrasadito.\u201c\u2014Es la Virgen de Regla, soy muy devoto\u2026\u201d S\u00ed, el personaje es muy devoto, pero al igual que Vald\u00e9s no conoce a sus deidades, pues la descripci\u00f3n no corresponde a la Virgen de Regla, sino a la Virgen de la Caridad del Cobre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Otro gazapo hist\u00f3rico ocurre en la p. 38, cuando se dice: \u201cMargaret Jane le inform\u00f3 de que el chico no sal\u00eda de una enfermedad para entrar en otra, contagiado en permanencia de cualquier virus imprevisible\u201d. Voy a pasar por alto la p\u00e9sima redacci\u00f3n de la frase, pero no puedo dejar de se\u00f1alar que en 1690 nadie ten\u00eda la menor idea de lo que eran los virus. Ni siquiera exist\u00eda la palabra, que se invent\u00f3 dos siglos despu\u00e9s, en 1895. Tampoco se puede ignorar el ins\u00f3lito revisionismo de toda la historia colonial, cuando los se\u00f1ores blancos deben pedir permiso a sus propios esclavos para ver si \u00e9stos les permiten asistir a sus fiestas (p. 142). S\u00f3lo cuando \u00e9stos asienten, los amos blancos se atreven a visitar sus barracones. Para no cansar al lector, terminaremos con unas estrofas, cantadas por una cotorra a la que un marinero ha ense\u00f1ado la siguiente tonadilla: \u201cSi me pides el pesca\u2019o te lo doy, si me pides el pesca\u2019o te lo doy, te lo doy, te lo doy, te lo doy\u2026\u201d (p. 172). El problema de esta escenita, que se desarrolla antes de 1720, es que la canci\u00f3n citada pertenece a Eliseo Grenet, un ilustre compositor cubano que vivi\u00f3 entre 1893 y 1950.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cubanismos, modismos y otras frases anacr\u00f3nicas<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Consecuencias directas de la falta de informaci\u00f3n y de cultura general de esta autora son los anacronismos idiom\u00e1ticos en los que incurren sus personajes. Cualquiera que haya le\u00eddo literatura de los siglos XVII y XVIII \u2014y no hablo s\u00f3lo de novelas, sino tambi\u00e9n de cr\u00f3nicas de viajes, diarios y cartas\u2014, adquiere un sentido de lo que pertenece o no al lenguaje habitual de una \u00e9poca. Pero el detector ling\u00fc\u00edstico falla por completo en el caso de Vald\u00e9s. Existen razones hist\u00f3ricas que imposibilitan la existencia de muchos giros idiom\u00e1ticos en personajes que vivieron tres siglos atr\u00e1s. En otros casos, las inexactitudes se deben al uso de cubanismos contempor\u00e1neos que no surgieron hasta bien entrado el siglo XIX o incluso el XX. Sea como sea, en medio de una novela de piratas resulta contraproducente topar con estos modismos: \u201cen la calle y sin llav\u00edn\u201d (p. 25); desconchiflados (p. 25); \u201call\u00e1 t\u00fa con tu condena\u201d (p. 27); \u201cpar\u00e1ndosele por gusto el mandado\u201d (p. 36); \u201cten\u00eda noventa y nueve papeletas para un viaje irreversible\u201d (p. 43); \u201cse ech\u00f3 al pico a unas cuantas decenas de piratas\u201d (p. 57); \u201cduraba lo que un merengue a la puerta de un colegio\u201d (p. 58. Nota: ni siquiera exist\u00edan los colegios de asistencia masiva donde un vendedor callejero se hubiera detenido a vender sus dulces); \u201ceso s\u00ed me vendr\u00eda de perilla\u201d (p. 67); \u201cmaciza como una lechona, o mas\u00faa, como dicen los isle\u00f1os cienfuegueros\u201d (p. 67. Nota: ya sabemos que los cienfuegueros no pod\u00edan existir en esa \u00e9poca, as\u00ed es que es dudoso que pudieran emplear ninguna frase t\u00edpica de ellos); \u201cya ver\u00e1s lo que son cajitas de dulce guayaba\u201d (p. 82. Nota: el dulce de guayaba no se embalaba en cajas en esa \u00e9poca, porque ni siquiera exist\u00eda); \u201cse desayunaba ahora con que\u2026\u201d (p. 88); \u201cla sangre bombe\u00f3 de nuevo a todo meter en sus arterias\u201d (p. 89); \u201cla cosa no anda buena\u201d (p. 116); \u201cembaraj\u00f3 confianzudo\u201d (p. 139); \u201cse hizo la muerta para ver qu\u00e9 entierro le hac\u00edan\u201d (p. 154); \u201ctono relamb\u00edo\u201d (p. 168); \u201cpueda venir a hacerme un cuento chino\u201d (p. 176. Nota: esa frase nace en Cuba despu\u00e9s que llegan los primeros inmigrantes chinos a la isla, en la segunda mitad del s. XIX); \u201ctoda esa rebambaramba\u201d (p. 177); \u201cpor mucho que Mary intent\u00f3 dorarle la p\u00edldora\u201d (p. 200)\u2026 Una vez m\u00e1s, recuerde el lector que estamos hablando de finales del siglo XVII y principios del XVIII.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\"><strong>Las pifias y confusiones ling\u00fc\u00edsticas<\/strong> son constantes en la novela. Aunque la autora parece tener un surtido vocabulario de palabras soeces, provenientes de su patria y de todo el continente, en cambio parece haber olvidado los \u201cdejes\u201d del hablar popular cubano. En la p. 228, hay una escena del \u00faltimo cap\u00edtulo que ocurre en la Cuba actual. Un visitante llega a un solar de La Habana y un ni\u00f1o, que juega all\u00ed, corre a buscar a su madre mientras grita: \u201c\u00a1Mam\u00e1, que aqu\u00ed hay un gallego que dice que viene de Espa\u00f1a!\u201d Vald\u00e9s ha olvidado que ese que\u00edsmo al comienzo de una frase es exclusivamente espa\u00f1ol. Incluso es una de las se\u00f1ales con las que los latinoamericanos reconocemos el hablar de la Madre Patria. En Cuba, semejante giro no existe.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Errores gramaticales y de lenguaje<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Pero los desaciertos de \u00e9poca y lugar no son nada comparados con otro asunto m\u00e1s grave en un escritor: el manejo del lenguaje. Confieso que jam\u00e1s hab\u00eda le\u00eddo libro alguno en el que se produjera tama\u00f1o destrozo del idioma castellano. Me he visto en la obligaci\u00f3n de separar el asunto por bloques para intentar poner un poco de orden en el caos. Mal uso de los signos de puntuaci\u00f3n:<br \/>La mala puntuaci\u00f3n es una constante en la novela, pero ni el redactor, ni el jurado se dieron por enterados; y eso que apenas existe un p\u00e1rrafo donde no surjan. Como no podemos rescribir toda la obra, citaremos un par de ejemplos: En la p. 78, se lee: \u201cCes\u00f3 la m\u00fasica, los aplausos y los vivas a los artistas invadieron la escena\u2026\u201d Obviamente, despu\u00e9s de la palabra m\u00fasica se necesita un punto, o al menos un punto y coma. Como est\u00e1n aqu\u00ed, los sustantivos \u201caplausos\u201d y \u201cvivas\u201d parecen corresponder al verbo inicial, lo cual crea una confusi\u00f3n innecesaria que s\u00f3lo se aclara cuando el lector termina de leer toda la idea y comprende el error. Tal vez el signo de puntuaci\u00f3n peor empleado en la novela sea el punto y coma. Basten dos ejemplos: \u201c\u2014Querida, todas ansiamos el tesoro, para eso invit\u00e9 al capit\u00e1n; es viejo ardid; con tal de sacarle donde ha enterrado el bendito cofre; pero, tranquil\u00edcese\u2026\u201d (p. 77). \u201c\u2026 Despu\u00e9s de larga deliberaci\u00f3n, estuvieron de acuerdo en aceptar a una f\u00e9mina entre tantos valientes, ella tambi\u00e9n lo era de sobra; pese a que estaban prohibidas las mujeres y los homosexuales; su existencia en la trinchera\u2026\u201d (p. 94).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En general, los signos de puntuaci\u00f3n se usan sin ninguna coherencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ignorancia en el uso de los art\u00edculos<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Una breve consulta al cl\u00e1sico Diccionario de dudas y dificultades de la lengua espa\u00f1ola, de Manuel Seco, hubiera aclarado o recordado que \u201cel art\u00edculo femenino singular toma la forma el cuando va inmediatamente delante de nombre femenino que empieza por el fonema \/a\/ t\u00f3nico: el alma, el agua, el ave, el hacha, el hambre, el \u00e1guila, el \u00c1frica. Se except\u00faan: 1. <strong>Los nombres propios de mujer<\/strong>: la \u00c1ngela, la \u00c1gueda. 2. El de la ciudad de La Haya. 3. <strong>El de la letra hache<\/strong>: la hache. Lo mismo se aplica el uso de \u201cun\u201d o \u201cuna\u201d. Pero en la novela aparece repetida 9 veces la frase \u201cla aya\u201d, en lugar de \u201cel aya\u201d. Ni siquiera porque su autora es cubana, pudo recordar el famoso verso del poema \u201cLos zapaticos de rosa\u201d, de Jos\u00e9 Mart\u00ed, que recitan todos los ni\u00f1os en las escuelas: \u201cel aya de la francesa se quit\u00f3 los espejuelos\u201d. De todos modos, hay que reconocer que Vald\u00e9s es consistente en su ignorancia. Por eso escribe \u201cla aura ti\u00f1osa\u201d (p. 23), en vez de \u201cel aura ti\u00f1osa\u201d, \u201cuna arpa\u201d (p. 77 y p. 188), en vez de \u201cun arpa\u201d, y \u201cuna alma\u201d (p. 231), en vez de \u201cun alma\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mal uso o ausencia de verbos<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En la novela hay un sinn\u00famero de verbos que denotan una completa ignorancia sobre su significado. Tal parece como si la autora, qued\u00e1ndose sin la palabra adecuada para completar una idea, recurriera a la primera que le viniera a la mente sin detenerse a pensar en su significado. S\u00f3lo citaremos dos fragmentos: \u201cla presencia de la criada le atormentaba, fisgoneaba e invad\u00eda su intimidad\u201d (p. 15); \u201centre una y otra, Carlton ostent\u00f3 el instante justo para asearse, peinarse con un mo\u00f1o elevado, enfilar el atuendo propio del acto y casarse\u201d (p. 101). En ninguno de estos casos, el verbo se\u00f1alado en negritas se utiliza adecuadamente. En otras ocasiones, el verbo que deber\u00eda enlazar sujeto y predicado s\u00f3lo se hace notar por su ausencia: \u201cLos esclavos, desvanecidos, tumbados en tremenda pea colectiva, pues sufr\u00edan tanto de sus llagas y cicatrices, que antes de llevar a cabo la venganza, se abalanzaron en tropel a los frascos de opio, lo que dio por resultado un buque drogado hasta la cocorotina\u201d (p. 187). Eso es todo. No hay indicios de que, antes o despu\u00e9s, la idea haya estado vinculada a verbo alguno que le otorgue alguna coherencia.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\"><strong>Tampoco aparece ning\u00fan verbo de enlace en<\/strong>:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u201cLa flota de Woodes Rogers, con Charles Barnet a la cabeza, fungiendo de subcomandante, como podr\u00e1s imaginar, nada m\u00e1s y nada menos que el mequetrefe de Abla Ci\u00f3n Montalb\u00e1n, el piltrafa de Mantequita\u201d (p. 207). Y ah\u00ed vuelve a acabarse la idea. Se hace un punto y aparte, los personajes se montan en un barco\u2026 y a otra cosa, mariposa. Tambi\u00e9n se ignora el verbo en la oraci\u00f3n que sigue, cuya alucinante redacci\u00f3n quiz\u00e1s haya impedido que nadie se diera cuenta del desastre: \u201cLa gente rica acomodada en las filas privilegiadas, o la gente pobre, sencillamente ubicada a lo como quiera, todos por igual empa\u00f1ados por un oleaje espumoso te\u00f1ido de amarillo bijol, que cuadriculaba su pesta\u00f1eante perspectiva en infortunado caleidoscopio\u201d (p. 215). As\u00ed queda la idea, inconclusa y dejando al anonadado lector completamente a oscuras sobre lo que se quiso decir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Otros maltratos se encuentran en los tiempos o formas verbales (\u201cMientras el periodista y la anciana trabaron conversaci\u00f3n\u2026\u201d, en vez de trababan, p. 233) y en la concordancia verbal, como en el caso siguiente: \u201cNada m\u00e1s f\u00e1cil para los hombres a sueldo de Charles Barnet que asaltar el buque, arras\u00e1ndolos similares a maratones de escorpiones brotando desde numerosos escondrijos\u201d (p. 208). Es obvio que el verbo debi\u00f3 usarse en singular (arras\u00e1ndolo), pues se refiere al buque.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ignorancia en el uso de preposiciones, adverbios y otras part\u00edculas<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Aunque una de las caracter\u00edsticas de esta autora es su pobre manejo del idioma, el volumen de novelas que ha publicado con Planeta, en lugar de contribuir a mejorar su estilo, lo ha empeorado. Es curioso que ni siquiera los detalles m\u00e1s elementales del castellano, como las part\u00edculas adverbiales cuyo uso deber\u00eda ser casi inconsciente, escapan del cataclismo. Vea el lector lo que ocurre en estos ejemplos. Vald\u00e9s escribe: \u201ccomo toda respuesta\u201d, en vez de \u201ccomo respuesta\u201d o \u201cpor toda respuesta\u201d (p. 11); \u201cla hice mierda como una rata que amenaza de hundir el barco\u201d, en vez de \u201camenaza con hundir el barco\u201d (p. 21); \u201cencuera a la pelota\u201d, en vez de \u201cen pelota\u201d (p. 25); \u201ccargando bultos a la cabeza\u201d, en vez de \u201csobre la cabeza\u201d (p. 25); \u201cperfumada a la colonia de rosas\u201d, en vez de \u201ccon colonia\u201d (p. 28); \u201ca juego con sus ojos\u201d, en vez de \u201cque hac\u00eda juego con sus ojos\u201d (p. 58); \u201cgozaba la fama de puerco\u201d, en vez de \u201cgozaba de\u201d o \u201cten\u00eda fama de puerco\u201d (p. 72); \u201czapatillas a juego con la chaqueta\u201d, en vez de \u201cque hac\u00edan juego con\u201d (p. 73); \u201cescrut\u00f3 para ah\u00ed\u201d, en vez de \u201cescrut\u00f3\u201d o \u201cmir\u00f3 hacia ah\u00ed\u201d (p. 79); \u201cla orden ven\u00eda del exterior y los aplac\u00f3 la embriaguez\u201d, en vez de \u201cy aplac\u00f3\u201d o \u201cles aplac\u00f3\u201d (p. 90); \u201cser\u00e9 tu fiel esposa, a una sola condici\u00f3n\u201d, en vez de \u201ccon una sola condici\u00f3n\u201d (p. 95); \u201cunos zapatos a juego\u201d, en vez de \u201cque hacen juego\u201d (p. 99); \u201cse despidi\u00f3 de una a una de sus amistades\u201d, sobra la part\u00edcula de enlace de (p. 108); \u201chumedecidos en agua de colonia, a la lavanda y a la rosa\u201d, en vez de \u201cde lavanda y de rosa\u201d (p. 115); \u201cen su inefable acento por buler\u00edas\u201d, en vez de \u201cacento de buler\u00edas\u201d (p. 154)\u2026 Hay otros muchos ejemplos, pero basten estos por ahora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ausencia del pronombre personal \u201cse\u201d<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Muchas veces falta este pronombre personal delante de los verbos correspondientes. Estos son algunos casos, en los que me he limitado a colocar la part\u00edcula entre corchetes en el sitio donde debi\u00f3 aparecer. Sugiero al lector que lea la frase sin incluir el \u201cse\u201d del corchete, pues as\u00ed es como aparece en la novela: \u201cel marino [se] deprimi\u00f3 y se march\u00f3\u201d (p. 36); \u201cella [se] frot\u00f3 los dedos\u201d (p. 56); \u201cel dedo gordo [se] trab\u00f3 en el hueco abierto\u201d (p. 89); \u201cen cubierta, Read dispuesta [se] impacientaba\u201d (p. 164); \u201cel capit\u00e1n [se] deprim\u00eda de minuto en minuto\u201d (p. 205)\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Facilismo o uso atroz del gerundio<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">El exceso de gerundios siempre es s\u00edntoma de pobreza narrativa. En las clases de estilo literario, el gerundio se considera un facilismo y se previene sobre su utilizaci\u00f3n porque su abuso puede derivar en una prosa de p\u00e9simo gusto, como \u00e9sta: \u201c\u2026 le hizo estallar la Silla Turca ejecutando un balazo [\u00bf\u00a1ejecutando un balazo!?] a trav\u00e9s de un agujero del ondeante Jolly Roger. Read socorri\u00f3 a Bonn, extendi\u00e9ndole la mano tir\u00f3 en peso de ella, ayud\u00e1ndola a que se irguiera. Colocada junto a su amiga en el maderamen, hicieron equilibrio rehuyendo el tiroteo\u2026\u201d (p. 183).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En esta autora, el exceso de gerundios tambi\u00e9n da lugar a verbos inexistentes que convierten la frase en una expresi\u00f3n carente de sentido, como ocurre en estos tres ejemplos: \u201cestallando brazos\u201d (p. 181); \u201c\u2026 sonri\u00f3 socarr\u00f3n y, zorreando de s\u00fabito, silb\u00f3\u2026\u201d (p. 65); \u201cla piel erizada en sucesivos escalofr\u00edos daba la impresi\u00f3n de existir ajena a ella, dilatando a un fantasma cadencioso y aletargado\u201d (p. 69); etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Palabras mal usadas, sin sentido o inexistentes<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Pero Vald\u00e9s no se limita a emplear mal los verbos, utiliz\u00e1ndolos sin ton ni son en sitios donde no significan nada. En muchos casos, tambi\u00e9n los inventa. Esta imaginaci\u00f3n lexical no se limita a las acciones. Tambi\u00e9n hay adjetivos y sustantivos que son, como dir\u00eda alg\u00fan presentador anticuado, \u201cde su propia inspiraci\u00f3n\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Las palabras marcadas que leer\u00e1n a continuaci\u00f3n no existen. En el mejor de los casos, su significado no concuerda con la acci\u00f3n que describe. Veamos: \u201cpensaba en lo certero y r\u00e1pido que se <strong>repand\u00edan<\/strong> las noticias\u201d (p. 25); \u201cel pueblo se hab\u00eda <strong>atragantado<\/strong> el cuento\u201d [\u00bftragado el cuento?] (p. 30); \u201cgracias tambi\u00e9n a ciertas <strong>frecuentaciones<\/strong>\u201d (p. 40); \u201cenvolvi\u00f3 el cuerpo <strong>esmorecido<\/strong>\u201d (p. 41. Nota: la palabra esmorecer se aplica a una persona que \u201cdesfallece o pierde el aliento\u201d, pero aqu\u00ed se est\u00e1 hablando de un muerto. Quiz\u00e1s quiso decir \u201c<strong>amoratado<\/strong>\u201d); \u201cdiluida en el <strong>embeleco<\/strong>\u201d (p. 64) y tambi\u00e9n \u201ca\u00f1or\u00f3 la mar, y el <strong>embeleco<\/strong> de deleitarse junto a las embarcaciones\u201d (p. 93. Nota: <strong>embeleco<\/strong> significa embuste o enga\u00f1o; en ambos casos parece que quiso decir embeleso); \u201cacompa\u00f1ado de un so\u00f1oliento obeso, adjunto del gobernador\u201d (adjunto es adjetivo, no t\u00edtulo ni sustantivo. La Real Academia de la Lengua lo califica como \u201cnombre adjetivo\u201d que debe ir acompa\u00f1ando a un sustantivo: \u201cprofesor adjunto de la universidad\u201d); \u201cJames Bonny <strong>pacient\u00f3<\/strong> el resto del mediod\u00eda\u201d (p. 82); \u201c<strong>astuciosa<\/strong> desamarraba\u201d (p. 111); \u201catipladas voces infantiles montaron en direcci\u00f3n de la escalera principal\u201d (p. 138, \u00bfse remontaron?); \u201cde caminado y modales refinados\u201d, en vez de \u201cde andar y modales refinados\u201d (p. 173); \u201c<strong>a\u00f1or\u00f3 devenir<\/strong> el hombre m\u00e1s poderoso\u201d, en vez de \u201cso\u00f1\u00f3 con convertirse\u201d (p. 186); \u201cen los <strong>vaciados<\/strong> ojos de Matt Sinclair\u201d, en vez de \u201cvac\u00edos\u201d (p. 201); \u201cal hombre le <strong>vidriaban<\/strong> las pupilas\u201d (p. 214).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Infantilismos, cursiler\u00edas y dem\u00e1s atrocidades<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En todo idioma existen frases gastadas y grandilocuentes que ridiculizan el lenguaje. Una buena correcci\u00f3n de estilo deber\u00eda cuidar ese detalle, pero lamentablemente en Lobas de mar abundan cursiler\u00edas que parecen m\u00e1s propias de una mala radionovela que de un premio literario dotado de 120.000 euros. Estas son algunas: \u201cque su fresco cuerpo se marchitara hambriento de caricias, ansioso de pasiones\u201d (p. 13); \u201clas chicas ricas maquillan el descaro morboso de la juventud\u201d (p. 28); \u201cten\u00eda m\u00e1s que ver con su apetito de hembra, estrenada y entrenada en la perfidia\u201d (p. 61); \u201c\u00e9l sell\u00f3 los pulposos labios con un beso con amargo sabor a opio de burdel\u201d (p. 61); \u201cgem\u00eda desmayada en el placer, entonada en lo m\u00e1s ascendente de la excitaci\u00f3n\u201d (p. 77); \u201csu destino hac\u00eda equilibrio en el hilo aciago del olvido o en la cuerda feliz del reencuentro\u201d (p. 89); \u201cbesando a su prima en una vena cual riachuelo verdoso descendiendo del cuello hacia el seno izquierdo, el m\u00e1s abultado\u201d (p. 140); \u201cel arroyuelo ardoroso de sus sentimientos\u201d (p. 143); \u201csus brazos vibraron de ansias de abrazarla\u201d (p. 209); \u201cno le conven\u00eda que su prestigio rodara en el lodo de la bajeza\u201d (p. 216); \u201cse sosten\u00eda por el peso ineluctable de la verdad\u201d (p. 217); etc.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Por otra parte, hay un exceso indiscriminado de adjetivos con los que tal vez se pretende \u201celevar\u201d el nivel de las descripciones, aunque la autora no tiene la menor idea de c\u00f3mo lograrlo. He subrayado cada binomio, formado por el sustantivo y su adjetivo correspondiente, para marcar ese exceso de adjetivaci\u00f3n con el que Vald\u00e9s s\u00f3lo logra frases gastadas y poco felices: \u201cera del tipo de gente maquinadora, de muy mala fe, chantajista y aprovechadora: sagaz conocedora de las leyes de una turbulenta sociedad en la cual reinaba el torbellino del entusiasmo novedoso\u2026\u201d (p. 14); \u201ccuyas miradas reviradas dieron rienda suelta a frases rencorosas lanzadas como pu\u00f1ales oxidados\u201d (p. 16); \u201cextra\u00f1\u00f3 el agrio olor de los mineros, y el vivo sahumerio de la floresta mezclado con los groseros efluvios de la brea y el enso\u00f1ador aroma del salitre, lo cual todo reunido apestaba a podrido\u201d (p. 93).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Adem\u00e1s de la desafortunada adjetivaci\u00f3n, abundan las cacofon\u00edas y repeticiones: \u201cse libr\u00f3 al libertinaje\u201d (p.61); \u201cbaranda de balaustrada dorada\u201d (p. 73); \u201cneblina opalina\u201d (p. 81); \u201crecomponer su compostura\u201d (p. 152); \u201cen estimaci\u00f3n cuantitativa sobrepasaba las expectativas\u201d (p. 185); \u201cun gesto a uno de los guardias\u2014, guardar\u00e1n prisi\u00f3n\u2026\u201d (p. 212); \u201cantes de que se metiera el mameyazo que se meti\u00f3 contra las losas\u201d (p. 231); etc.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En Lobas de mar aparecen tambi\u00e9n otra clase de frases francamente atroces que escapan a toda clasificaci\u00f3n: \u201cel o\u00eddo ensordeci\u00f3 bruscamente y al rato recobr\u00f3 la audici\u00f3n\u201d (p. 86); \u201cde un malabarismo cay\u00f3 esparrancada en brazos de su futuro esposo\u201d (p. 95); \u201ctrajin\u00f3 la frase en un canturreo\u201d (p. 97); \u201centre tanta testosterona revuelta, incluso una escu\u00e1lida raci\u00f3n de progesterona representaba una bendici\u00f3n celestial\u201d (p. 101); \u201cla celebridad de los valientes soldados era muy conocida\u201d (p. 104); \u201cFlemind se sembr\u00f3 en la cama cual amapola de campo colombiano\u201d (p. 106. Nota: adem\u00e1s del infeliz s\u00edmil, la amapola no lleg\u00f3 a Am\u00e9rica hasta 1850, es decir, 153 a\u00f1os despu\u00e9s de esta descripci\u00f3n); \u201cel llanto surc\u00f3 sus cachetes\u201d (p. 109); \u201clas piernas chapoteando dentro del enigma del peligro\u201d (p. 111); \u201cpalmote\u00f3 mostrando alacridad puntillosa\u201d (p. 140); \u201cfrases sinceras, aunque despavoridas en su resonancia\u201d (p. 143); \u201cpas\u00f3 su mano por la frente hasta el cr\u00e1neo\u201d (p. 173); \u201camor m\u00edo, por un tris me salv\u00e9 de guindar el piojo\u201d (p. 183); \u201cMary, desguabinada ante el encanto de Calico\u201d (p. 191)\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Llegados a este punto, podr\u00edamos suponer que es imposible superar el infortunio de esta obra, pero si el lector tiene paciencia y contin\u00faa leyendo, podr\u00e1 comprobar que lo anterior a\u00fan no es nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Lenguaje de c\u00f3mics<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Una variante de esa clase de redacci\u00f3n cursi, al estilo Vald\u00e9s, es el infantilismo grotesco con que suele describir las acciones de un combate. La incultura literaria de la autora \u2014y el descuido de una editorial\u2014 ha puesto a circular por el mercado escenas como \u00e9stas, dignas del peor teveo: \u201cDe un tromp\u00f3n la tir\u00f3 al suelo, desde el piso ella estir\u00f3 la pierna y le zumb\u00f3 una patada en la boca, con el filo del tac\u00f3n del bot\u00edn logr\u00f3 partirle un diente. Un espasmo de ira ensanch\u00f3 el cuello celta del hombre\u201d (p. 59-60); \u201cpod\u00eda afirmar que se sinti\u00f3 c\u00f3moda a campo traviesa, blandiendo la afilada espada en una mano y la pistola en la otra, el pu\u00f1al entre los dientes, remolineando los brazos delante de la cara del pavoroso adversario. Desde su magn\u00edfico estreno, en que se vio inmersa en medio de tramposas ci\u00e9nagas y de desamparadas trincheras, fue consciente de que se divert\u00eda haci\u00e9ndole perder la paciencia y la vida a los cochinos contrincantes\u201d (p. 87).<br \/>Semejante lenguaje desemboca muchas veces en lugares comunes que ya no se usan ni en los peores culebrones de TV. As\u00ed, en la novela se habla de \u201clos desalmados bribones\u201d (p. 185); \u201clos abusos y chantajes a que fueron sometidos\u201d (p. 186); \u201clas cadenas opresoras\u201d (p. 187); \u201cel noble esp\u00edritu camaraderil del entorno\u201d (p. 188); \u201ccompareci\u00f3 ante el lugar de los hechos\u201d (p. 199), y otras linduras por el estilo.<br \/>Ser\u00eda bueno aclarar que algunos comics, aunque tremebundos en sus descripciones, al menos tienen la gracia de una descripci\u00f3n con cierto sentido de la \u00e9pica; algo que no se encontrar\u00e1 en Lobas de mar. A manera de ejemplo, baste el siguiente fragmento \u2014una de las escenas m\u00e1s rid\u00edculas de la novela\u2014, donde un pirata le dice a un subalterno:<br \/>\u201c\u2014Juanito, te dije que no est\u00e1s obligado a luchar, puedes regresar a la cocina. \u00a1Son tus compatriotas! [\u2026]<br \/>\u201c\u2014\u00a1Coterr\u00e1neos, mi capit\u00e1n, son s\u00f3lo mis coterr\u00e1neos! \u2013aclar\u00f3 el joven\u2014. \u00a1Yo soy pirata, mi patria es la mar!<br \/>\u201c\u2014\u00bfHas visto a Read y a Bonn? [\u2026]<br \/>\u201c\u2014\u00a1All\u00e1 arriba, hace un rato, las vi colgadas de los m\u00e1stiles, fajadas como dos monas, a las que los cazadores ir\u00e1n a arrebatar la prole!\u201d No satisfecha con este di\u00e1logo de circo y con la rid\u00edcula imagen simiesca con que se describe a las piratas, el hombre mira hacia lo alto para ver que Ann Bonny, \u201cenganchada de una mano solamente, guindada al vac\u00edo, continuaba bati\u00e9ndose\u2026\u201d (p. 182).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Un ejemplo donde la ridiculez desemboca en incoherencia psicol\u00f3gica se lee en la p. 27, con el siguiente di\u00e1logo entre Ann y un pirata al que acaba de conocer en un prost\u00edbulo. Comienza hablando ella:<br \/>\u201c\u2014\u2026 Creo que contigo lo har\u00e9, m\u00e1s que por puro placer, por cari\u00f1o. Has ganado, porque esta noche ans\u00edo ternura. Para una mujer como yo, resulta esencial cada cierto tiempo que me den amor.<br \/>\u201c\u2014\u00bfUna mujer? No, mi cielo, todav\u00eda no te han hecho sentir como mujer, te prometo que de eso me encargar\u00e9 yo\u2026 Dentro de nada, ya ver\u00e1s. Debo ducharme, pues tuve un altercado antes de venir, y el otro no qued\u00f3 muy bien parado\u2026\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Despu\u00e9s que este pirata del siglo XVIII anuncia su necesidad de ducharse (\u00a1en el siglo XVIII!), se nos dice que los personajes \u201ctemplaron la noche entera\u201d (p. 28), y al final el pirata le regala a la mujer \u201cun anillo de oro coronado de diamantes y esmeraldas\u201d, con lo cual ella empieza a saltar, diciendo:<br \/>\u201c\u2014\u00a1Oh, es m\u00edo, es m\u00edo! \u00a1Miren lo que por fin he ganado! \u2014Ann saltaba euf\u00f3rica, olvidando sus elevados or\u00edgenes paternos y haciendo gala de los burdos maternos, revolc\u00e1ndose ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u201cLas dem\u00e1s bailotearon a su alrededor, celebrando el acontecimiento, \u00a1un anillo, un anillo, habr\u00e1 boda!\u201d En esta muestra de absurda tonter\u00eda, el pirata regala el costoso anillo a una mujer con la que acaba de acostarse en un prost\u00edbulo, y ya hay algazara de boda. N\u00f3tese de paso el lastimoso infantilismo con que se describe el anillo, algo que se repite con el resto de las joyas en la novela. Otra escena, esta vez hilarante, es la captura de los piratas, que son llevados en fila india y amarrados. Al final del grupo, \u201cPirata, el perro del contramaestre Corner, y Lucrecia Borgia, la cotorra de Juanito Jim\u00e9nez, desfilaron cabizbajos detr\u00e1s de la comitiva hasta el final del trayecto\u201d (p. 210).<br \/>No se equivoque el lector. No existe intenci\u00f3n alguna de hacernos re\u00edr. El tono de la escena pretende ser t\u00e9trico y deprimente. En mi caso, confieso que la imagen de este perro y esta cotorra, caminando cabizbajos detr\u00e1s de los apresados, provoc\u00f3 que la se\u00f1ora que viajaba a mi lado en el metro se separara un poco m\u00e1s de m\u00ed, debido al s\u00fabito ataque de risa que me dio. Pero los pobres animales vuelven a hacer el rid\u00edculo en otra escena m\u00e1s. Durante el juicio, \u201cPirata, el perro, llorique\u00f3 a sus pies cuando mencionaron el nombre de su amo con la inseparable cotorra encima del hombro lanudo\u201d (p. 213).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Apart\u00e1ndonos de la payasada que significa poner a llorar a un perro en un juicio, \u00bfalguien puede decirme desde cu\u00e1ndo los canes tienen hombros? Que yo sepa \u2014y seg\u00fan el diccionario\u2014 este detalle anat\u00f3mico es privativo del ser humano y de los cuadrumanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Abuso de los \u201co sea\u201d<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Quiz\u00e1s uno de los s\u00edntomas m\u00e1s evidentes del lenguaje primitivo e infantil de Vald\u00e9s se encuentre en la cantidad de \u201co sea\u201d empleados en la novela. La abundancia de esa part\u00edcula aclaratoria reafirma la pobreza narrativa del libro: \u201cse mostraba bastante confiado, o sea harto ingenuo\u201d (p. 34; de paso, olvid\u00f3 la segunda coma); \u201cpasados algunos minutos de puller\u00edas, o sea, bajezas hirientes\u201d (p. 75); \u201cpicoteada en un est\u00fapido rapto de celos por su marido, quien ser\u00eda el padre de la esposa secreta de Luis XIV, la marquesa de Maintenon: o sea, que t\u00e9cnicamente el suegro del rey de Francia hab\u00eda sido un criminal de connotada bajeza\u201d (p. 88); \u201cMary, o sea, Billy Carlton\u201d (p. 91); \u201cAnn, o sea, Bonn\u201d (p. 117); \u201chab\u00eda aprendido a pronunciar con cierta decencia el idioma enemigo, o sea, el castellano\u201d (p. 150); \u201cun lenguaje entre soez y guas\u00f3n, adquirido en la Llave del Golfo, o sea, en Cuba\u201d (p. 153); \u201cPirata, el perro de Corner, se pon\u00eda euf\u00f3rico cuando ella se pon\u00eda mala, o sea, con sus reglas\u201d (p. 154); \u201ctodav\u00eda su lengua no se ha desatado lo suficiente, o sea, que tenemos para rato\u201d (p. 160); \u201creposaba en la enfermer\u00eda, o sea, en el camarote individual del m\u00e9dico\u201d (p. 167); \u201cdesde que Calico Jack vocifer\u00f3 la orden de orzar encarando al viento, o sea, de embestir\u201d (p. 179); \u201cel resto, o sea, los espa\u00f1oles\u201d (p. 186); \u201csalvo ese ineludible accidente, o sea la raja entre los muslos\u201d (p. 194, de nuevo olvid\u00f3 la segunda coma); \u201cme enamor\u00e9 perdidamente de aquel soldado, o sea, de ti\u201d (p. 223). Y as\u00ed, hasta el infinito.<br \/>O sea, un verdadero desastre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ret\u00f3rica enrevesada<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Muchas frases de la novela combinan la ret\u00f3rica m\u00e1s enrevesada con una redacci\u00f3n francamente lastimosa; otras, carecen de sentido o su redacci\u00f3n es tan confusa que es imposible saber qu\u00e9 quiso decir su autora.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Yo animo a la editorial Planeta a que instituya un premio, dotado \u2014por supuesto\u2014 de unos generosos miles de euros, para el lector que logre explicar lo que quiere decir una sola de las siguientes frases: \u201cse diluyeron vagas miradas de tibios \u00f3vulos oculares\u201d (p. 10); \u201cel espumoso oleaje disolvi\u00f3 lo on\u00edrico en el sexto sentido\u201d (p. 10); \u201cera cierto que le hab\u00eda visto enfermar de miedo, en fin, prefer\u00eda eliminar el tema, quer\u00eda olvidar al cobarde, adem\u00e1s, record\u00f3 que con el mosquete apuntaba de modo vulgar, y con el sable no exist\u00eda peor calamidad que la suya, destac\u00f3 ella\u201d (p. 56-57); \u201cpactaron reconciliarse mesurando la importancia de las frases interrumpidas\u201d (p. 60); \u201cno distingu\u00eda ning\u00fan gesto po\u00e9tico en la demora perversa del regodeo te\u00f3rico de lo sensual masculino, pero tampoco apreciaba la aceleraci\u00f3n del abusador, ni la s\u00fabita hipocres\u00eda del caballero (p. 70); \u201catisb\u00f3 encaracolados regodeos\u201d (p. 138); \u201cen absurda fanfarroner\u00eda de congregaci\u00f3n de nobles reinventados\u201d (p. 139)\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En casos a\u00fan peores \u2014esta autora siempre puede superarse\u2014, la redacci\u00f3n es tan primitiva que el sentido final resulta un disparate o un contrasentido. He aqu\u00ed algunos ejemplos: \u201crodaba la comidilla por todo el archipi\u00e9lago que por esa raz\u00f3n decidi\u00f3 desaparecer sin dejar rastro\u201d (p.56); \u201cCharles Vane tintine\u00f3 un par de pendientes en combinaci\u00f3n con el collar que acababa de regalarle\u201d (p. 63); \u201cpresinti\u00f3 el peligro, rodeada por una escaramuza\u201d (p. 100); \u201ccambiando supersticiosa de sitio la mirada\u201d (p. 106); \u201cse aprestaba sosegado para el ataque\u201d (p. 172); \u201clas rodillas no consegu\u00edan la lubricidad, se negaban a acuclillarse\u201d (p. 181); \u201cel alguacil, hombre menudo, uniformado y envuelto en una capa de pa\u00f1o negro que le arrastraba por el suelo\u201d (p. 212)\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Incoherencias en la trama y los personajes<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Las inconsistencias en Lobas de mar no s\u00f3lo se relacionan con el lenguaje y la falta de conocimientos; tambi\u00e9n tienen mucho que ver con el p\u00e9simo manejo de la psicolog\u00eda de los personajes, ya que el modo facilista o rid\u00edculo en que act\u00faan provoca incongruencias en la l\u00f3gica de los acontecimientos. Por ejemplo, en muchas ocasiones algo que se dijo anteriormente es negado despu\u00e9s por los hechos, un personaje o la propia narraci\u00f3n. En otros casos, las escenas no s\u00f3lo se vuelven absurdas por lo que acontece en ellas, sino por la reacci\u00f3n del personaje que la protagoniza. Pero vayamos por partes porque el embrollo es grande.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En la p. 20, mientras el aya es asesinada, \u00e9sta se pone a gritar: \u201c\u00a1Se\u00f1ora, venga a m\u00ed, ay\u00fademe, m\u00edrelo usted misma, es el diablo, su hija es el diablo! \u00a1Auxilio, Ann es el diablo, f\u00edjese, hasta se masturbaba cuando entr\u00e9 aqu\u00ed: s\u00ed, as\u00ed, espernancada. \u00a1Auxilio\u2026!\u201d<br \/>Resulta una caricatura alucinante la inserci\u00f3n de estas explicaciones y comentarios en los gritos de quien est\u00e1 siendo asesinada a pu\u00f1aladas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Poco despu\u00e9s, al describir el cambio que se produce en esta muchacha que acaba de asesinar a su aya, se lee: \u201cAnn vivi\u00f3 lo m\u00e1s normal posible, com\u00eda con apetito desmedido, beb\u00eda cerveza, ron y licores, sal\u00eda a callejear y regresaba a observar el cad\u00e1ver pudrirse tirado en el enlosado de ladrillos rojos\u2026\u201d (p. 21). \u00bfAlguien puede explicar c\u00f3mo puede ser normal este comportamiento en una jovencita que creci\u00f3 al cuidado de unos padres y su aya? Otro desatino psicol\u00f3gico aparece en boca de una modistilla que le prueba un vestido a la pirata Mary.<br \/>\u201c\u2026 \u00a1Qu\u00e9 divinidad \u2014exclam\u00f3 admirada\u2014, ya de hombre le iba todo de lo mejor, pero as\u00ed de hembra, cualquiera dir\u00eda una aparici\u00f3n de Anf\u00edtrite, la reina de los oc\u00e9anos, si tuviese el pelo rubio y los ojos avellanados! Perdone, hablo como una cotorra, es que estudio la mar, me fascinar\u00eda hacer un vestido bordado en cangrejos\u2026 Ya s\u00e9, estamos en guerra y yo fantaseando con los mariscos y la moda, qu\u00e9 caray, la vida sigue\u2026 \u00a1Pero, m\u00edrese, soldado, digo soldada, disfr\u00fatese en el espejo! \u00a1Oh, cual un ave de encendido plumaje, presta a emprender vuelo, y muy lejos!\u201d (p. 98-99).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Para colmar la incoherencia verbal de este personaje \u2014que habla con una mezcla de catedr\u00e1tico de barber\u00eda, de cubano del siglo XX y de protagonista de Cor\u00edn Tellado (perdone, do\u00f1a Cor\u00edn)\u2014, la escena culmina con que la se\u00f1ora le regala, sin ninguna raz\u00f3n, \u201cel vestido de terciopelo rojo bordado en canutillos de oro y perlas de Malasia\u201d a la pirata que ven\u00eda a comprarlo. La generosidad de esta se\u00f1ora que trabaja para ganarse la vida deja peque\u00f1a a la Madre Teresa de Calcuta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Algunas p\u00e1ginas despu\u00e9s, cuando vuelven a reencontrarse, la misma tendera del siglo XVIII vuelve a la carga. Esta vez, parece haber ingresado en las filas de alg\u00fan sindicato o partido pol\u00edtico del siglo XX:<br \/>\u201cLa guerra ha sido lo peor, mientras hubo guerra, los que tuvimos la suerte de sobrevivir lo hac\u00edamos enarbolando el entusiasmo del patriotismo, y so\u00f1ar con el futuro nos daba otra perspectiva\u201d (p. 104).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En la p\u00e1g. 79, Ann comenta a Augustine, una se\u00f1ora a la que nunca antes hab\u00eda visto:<br \/>\u201c\u2014Es incre\u00edble el parecido suyo a una mujer con la que sue\u00f1o desde que soy ni\u00f1a\u2026 Ella est\u00e1 en un barco, con sus hijos, en fin, creo que son sus hijos\u2026<br \/>\u201c\u2014Ah, s\u00ed, desciendo de ella, la vieja zorra, Jeanne de Bellevilell, uno de esos chicos fue nuestro tatarabuelo, de Thibault y m\u00edo&#8230; Es probable que le hayan contado de ella, una de las m\u00e1s bellas arist\u00f3cratas de Francia. A lord Oliver de Clisson, su esposo, le rebanaron la chola con una espada en\u2026\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Y as\u00ed sigue. \u00bfDe d\u00f3nde puede deducir Augustine que la mujer con la que Ann dice haber so\u00f1ado es, con toda seguridad, la madre de su propio tatarabuelo? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la l\u00f3gica de esa conclusi\u00f3n descabellada? Ni siquiera si Ann hubiera o\u00eddo hablar de ella alguna vez, como insin\u00faa Augustine, se justifica que sea precisamente una antepasada suya el personaje con quien sue\u00f1a la extra\u00f1a a la que acaba de conocer.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Cuando un soldado holand\u00e9s, muy amigo de Mary, descubre que \u00e9sta es una mujer, al desvestirla junto al m\u00e9dico que la atiende de una herida, Mary y el soldado idean un duelo para revelar su verdadero sexo. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfNo era acaso igual darlo a conocer en ese momento, sobre todo teniendo en cuenta la debilidad f\u00edsica de ella? As\u00ed se explica el episodio:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u201cFingieron un duelo tomando como testigo al escuadr\u00f3n. Nadie entend\u00eda aquella ins\u00f3lita disputa entre dos camaradas, y m\u00e1s, reci\u00e9n acabado uno de ellos de padecer peligrosa convalecencia. Al final, el cadete Billy Carlton rod\u00f3 por tierra burdamente, al tropezar con una piedra invisible, ante los at\u00f3nitos soldados. Flemind Van der Helst, arrodillado ante ella y de una andanada, confes\u00f3 el secreto\u201d (p. 93).<br \/>No hay ninguna justificaci\u00f3n para ese duelo inventado. Todo lo contrario, se trata de una escena completamente tonta e in\u00fatil.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Nuevos desaciertos se producen cada vez que los personajes se juzgan a s\u00ed mismos, como ocurre en esta reflexi\u00f3n del pirata Calico. N\u00f3tese que el discurso sigue el estilo de incoherencia narrativa que ya hemos visto antes: \u201cOtra vez, susurr\u00f3 histri\u00f3nico que enfrentar\u00eda a la sonsacadora Atropos, quien cortando el hilo de la infinitud, le juzgar\u00eda miserable, vil en su pulqu\u00e9rrimo y angosto ego\u00edsmo. Dedujo que quiz\u00e1s \u00e9sta ser\u00eda la \u00faltima vez que \u00e9l ordenar\u00eda una matanza, oh, s\u00ed, qu\u00e9 miserable, oh, Dios, no pod\u00eda continuar haciendo de las suyas, manicheando y bravuconeando a diestra y siniestra\u201d (p. 179).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">As\u00ed, el propio pirata Calico se juzga miserable y ego\u00edsta porque hace \u201cde las suyas, manicheando [no he podido averiguar qu\u00e9 significa esa palabra] y bravuconeando a diestra y siniestra\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Y aqu\u00ed llegamos a otro lamentable aspecto: la p\u00e9sima construcci\u00f3n de los protagonistas. En efecto, dos de los personajes menos consistentes de la novela son Ann y Jack Calico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">En la p. 126, ella se refiere a los negros que van a ser vendidos como esclavos, calific\u00e1ndolos de \u201cmalditos ruines\u201d. De inmediato Calico Jack reprende \u201ca su mujer por usar semejante expresi\u00f3n humillante\u201d (por dem\u00e1s, algo sin sentido en un bandido de semejante cala\u00f1a, pero dej\u00e9moslo ah\u00ed). Pocas p\u00e1ginas despu\u00e9s, el propio Calico decide que si los negros padecen de alguna enfermedad, \u201clo m\u00e1s coherente ser\u00eda entregarlos de cena a los perros salvajes\u201d (p. 133). Inesperadamente, Ann declara: \u201cNo es justo [\u2026]. No lo admitir\u00e9. Por encima de mi cad\u00e1ver\u201d. Pero m\u00e1s tarde, cuando la tripulaci\u00f3n se pregunta qu\u00e9 hacer con los negros, Ann \u2014olvidando su anterior promesa de morir por ellos\u2014, replica tranquilamente: \u201carrojadlos al agua\u201d (p. 204).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">El juicio que se le hace a los piratas peca tambi\u00e9n de err\u00e1tico. En la p. 223, el presidente de la corte, despu\u00e9s de enterarse de que las mujeres est\u00e1n encinta, determina concederles el indulto. Pero en el p\u00e1rrafo siguiente, dicta \u201cla moment\u00e1nea culpabilidad de Ann Bonny y de Mary Read, quienes deber\u00edan guardar prisi\u00f3n hasta que pariesen sus criaturas y, para esas fechas, entonces podr\u00edan reanudar el juicio\u201d. A menos que la palabra indulto tenga otra acepci\u00f3n que no sea \u201cremisi\u00f3n de una condena\u201d, \u201cgracia por la cual se remite o se conmuta una pena\u201d, o cualquier otro significado diferente, el dictamen anterior no tiene ning\u00fan sentido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Despu\u00e9s de narrar los sufrimientos en prisi\u00f3n y la muerte de Read, ocurre un desplazamiento s\u00fabito e inexplicable. De pronto, Ann est\u00e1 libre sin que haya ocurrido transici\u00f3n ni juicio alguno. Es as\u00ed como ocurre. Mientras acompa\u00f1aba a Mary, que agonizaba en la prisi\u00f3n:<br \/>\u201cAnn no quiso despegar la mejilla de la de su amiga. Record\u00f3, cobijando la yerta mano de Read entre las suyas, que ese d\u00eda ella cumpl\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u201cMary Read podr\u00eda haber cumplido treinta ese mismo invierno. Ann deposit\u00f3 un mazo de gajos de framboy\u00e1n en la tumba. Cargaba una hermosa reci\u00e9n nacida en brazos, su segunda hija. Dio la espalda y se dirigi\u00f3 a la playa\u2026\u201d (p. 224).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u00bfC\u00f3mo es posible que ni la autora, ni el jurado, ni la editorial, se hayan percatado \u2014y consecuentemente corregido\u2014 esta inexplicable traslaci\u00f3n desde una celda, donde se espera un juicio, a una tumba cercana a la playa?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Imposibilidades f\u00edsicas y meteorol\u00f3gicas en alta mar<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Cuando una escena ocurre en medio de un hurac\u00e1n que se acerca, del cual leemos descripciones como \u00e9sta: \u201cempez\u00f3 a caer una tupida llovizna que levant\u00f3 del suelo mucho polvo y vapor achicharrante, arreci\u00f3 al punto una lluvia torrencial con ventolera; en la distancia, los nubarrones se tornaron de grises a oscuros. La cortina del aguacero cubr\u00eda el horizonte. \u00a1Cicl\u00f3n, viene el cicl\u00f3n!, vocearon los lugare\u00f1os\u201d (p. 80-81), y a continuaci\u00f3n se nos describe c\u00f3mo alguien intenta alcanzar un barco pirata en medio de la \u201cventolera huracanada\u201d y del \u201cencrespado oleaje\u201d (p. 81) para de pronto sorprendernos con la frase \u201cel sol desapareci\u00f3 detr\u00e1s de un nubarr\u00f3n\u201d (p. 82), uno se pregunta si la autora de estas l\u00edneas es esquimal y no tiene idea de lo que es un hurac\u00e1n o si simplemente ha perdido el m\u00e1s elemental sentido de la l\u00f3gica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Por otra parte, no creo que haya que ser un experimentado marino para saber que, si hoy resulta complejo el c\u00e1lculo de los desplazamientos en alta mar, debido a factores como las mareas, el viento o los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos, mucho m\u00e1s dif\u00edcil, por no decir imposible, debi\u00f3 ser calcular las distancias o la duraci\u00f3n de un viaje a bordo de un velero pirata del siglo XVIII. Pero veamos c\u00f3mo un pirata pronostica, con lujo de detalles, en qu\u00e9 momento preciso avistar\u00e1n a un buque al que planean abordar. D\u00edas atr\u00e1s, hab\u00edan recibido el aviso de \u201cun allegado del gobernador de La Tortuga\u201d, quien afirmaba que un gale\u00f3n espa\u00f1ol, procedente del Per\u00fa, hab\u00eda pasado por M\u00e9xico y se dirig\u00eda hacia aquellas aguas. Este es el di\u00e1logo entre Ann, quien hace la primera pregunta, y el capit\u00e1n pirata:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">\u201c\u2014\u00bfPara cu\u00e1ndo el gale\u00f3n?<br \/>\u201c\u2014Saqu\u00e9 mis cuentas seg\u00fan los d\u00edas, las horas, las leguas, el trayecto\u2026 Exacto, lo que se dice exacto, ma\u00f1ana al amanecer.<br \/>\u201c\u2014\u00bfTemprano, m\u00e1s o menos?<br \/>\u201c\u2014Al alba, aclarando.\u201d (p. 116) Casi me qued\u00e9 esperando que el pirata a\u00f1adiera la cantidad de segundos que faltaban para el encuentro.<br \/>Otro dislate, esta vez provocado por el mal manejo del lenguaje, ocurre en la p. 118, cuando se dice: \u201cPor fin, gigantesco en la lechosa y cegadora luz de media ma\u00f1ana, irrumpi\u00f3 el gale\u00f3n, portando el estandarte espa\u00f1ol\u201d. Me siento un poco necio por tener que aclarar al lector que un gale\u00f3n no puede \u201cirrumpir\u201d en medio del oc\u00e9ano, porque \u201cirrumpir\u201d es \u201centrar violentamente en un lugar\u201d.<br \/>Una violaci\u00f3n absoluta de las leyes f\u00edsicas del universo se produce en la p. 157, cuando un barco choca contra una roca que flota. Literalmente, el texto dice: \u201cel gale\u00f3n trastabill\u00f3, fallando en su rielar mon\u00f3tono; choc\u00f3 con un fragmento flotante desprendido de una roca\u2026\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Como colof\u00f3n de esta innovadora historia, se narra que los piratas suelen comer en su barco como si estuvieran en el Ritz Carlton de Par\u00eds, cuando ya se sabe que la ausencia de refrigeraci\u00f3n no s\u00f3lo imposibilitaba la abundancia y variedad de carnes, sino de frutas o legumbres frescas: \u201ccenaron chicharrones de jabal\u00ed salvaje, bistecs de tortuga adobados con lim\u00f3n verde, ajos y cebollas en curtido; pepinos tambi\u00e9n en curtido, papas horneadas, y bebieron buen vino franc\u00e9s\u2026\u201d (p. 115); \u201ccomo postre degustaron coquito rallado a la habanera y reques\u00f3n\u201d (p. 116); \u201crecort\u00f3 en rebanadas el salmigondi o salpic\u00f3n, un cilindro compacto de res cocido en caldo de cebollas y ajos. Sirvi\u00f3 en los platos ribeteados en oro, a\u00f1adi\u00f3 la guarnici\u00f3n de aguacate, tomate, pepino y pasta de frijoles colorados, ali\u00f1ados con aceite de oliva y vinagre de sida. Tambi\u00e9n prepar\u00f3 un tercer plato destinado a Read. Brindaron en copas espumosas de Mumme, la cerveza alemana\u2026\u201d (p. 168).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Me pregunto d\u00f3nde se guardar\u00eda tan exquisita vajilla durante las tormentas, los asaltos y las batallas a ca\u00f1onazos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00daltimas noticias del naufragio<\/strong><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">Me apena pensar en los cientos de escritores (o aspirantes a escritor) que ingenuamente preparan y revisan sus manuscritos antes de enviarlos a premios como el Fernando Lara. Ya hab\u00eda aclarado que no estoy en contra de esos premios acordados de antemano para promover a un autor que pertenece a la editorial que los convoca, pero uno esperar\u00eda que, al menos, la obra premiada valiera la pena. Sin embargo, cuando el resultado es un producto como Lobas de mar no puedo menos que indignarme ante esa tomadura de pelo hacia los escritores, que presentaron sus obras, y hacia los lectores, que van a comprar un libro creyendo que se trata de una obra merecedora de un galard\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family: Georgia, serif; font-size: 19px; line-height: 1.8;\">No en balde tantas personas se quejan de la creciente pobreza de nuestras letras. Y aunque no me gusta pensar que la gran literatura se halla en v\u00edas de extinci\u00f3n, cada vez que una editorial tolera y promociona desastres literarios como \u00e9ste, me siento tentado a creer que las letras hispanoamericanas est\u00e1n condenadas a un naufragio sin remedio.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.<\/p>","protected":false},"author":284226809,"featured_media":3004,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[33206901,33205455],"tags":[33206902],"class_list":["post-3001","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica","category-ensayo","tag-archivo-canasanta"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v28.1 (Yoast SEO v28.8) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo - Ca\u00f1asanta<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canasanta.ca\/en\/culture\/essay\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/canasanta.ca\/en\/culture\/essay\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Ca\u00f1asanta\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-10-17T02:04:49+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-10-17T03:13:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?resize=1200,630&quality=85&strip=all&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Ca\u00f1asanta\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Ca\u00f1asanta\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"37 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Ca\u00f1asanta\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/21421a3c6f1733be6c5c590190fd8e93\"},\"headline\":\"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo\",\"datePublished\":\"2026-10-17T02:04:49+00:00\",\"dateModified\":\"2026-10-17T03:13:39+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/\"},\"wordCount\":8415,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"keywords\":[\"archivo Ca\u00f1asanta\"],\"articleSection\":[\"Cr\u00edtica\",\"Ensayo\"],\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/\",\"name\":\"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo - Ca\u00f1asanta\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"datePublished\":\"2026-10-17T02:04:49+00:00\",\"dateModified\":\"2026-10-17T03:13:39+00:00\",\"description\":\"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630,\"caption\":\"Ilustraci\u00f3n editorial.\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/cultura\\\/ensayo\\\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cultura\",\"item\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/category\\\/cultura\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"Ensayo\",\"item\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/category\\\/cultura\\\/ensayo\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":4,\"name\":\"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/\",\"name\":\"Ca\u00f1asanta\",\"description\":\"Magazine\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-US\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#organization\",\"name\":\"Ca\u00f1asanta\",\"url\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/LOGO_CS.jpg?fit=1500%2C500&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/canasanta.ca\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/10\\\/LOGO_CS.jpg?fit=1500%2C500&quality=82&strip=all&ssl=1\",\"width\":1500,\"height\":500,\"caption\":\"Ca\u00f1asanta\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/21421a3c6f1733be6c5c590190fd8e93\",\"name\":\"Ca\u00f1asanta\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g\",\"caption\":\"Ca\u00f1asanta\"},\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/canasantaonline-pbuqn.wordpress.com\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/canasanta.ca\\\/en\\\/author\\\/canasantaonline\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo - Ca\u00f1asanta","description":"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/culture\/essay\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo","og_description":"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.","og_url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/culture\/essay\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/","og_site_name":"Ca\u00f1asanta","article_published_time":"2026-10-17T02:04:49+00:00","article_modified_time":"2026-10-17T03:13:39+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?resize=1200,630&quality=85&strip=all&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Ca\u00f1asanta","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Written by":"Ca\u00f1asanta","Est. reading time":"37 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/"},"author":{"name":"Ca\u00f1asanta","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#\/schema\/person\/21421a3c6f1733be6c5c590190fd8e93"},"headline":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo","datePublished":"2026-10-17T02:04:49+00:00","dateModified":"2026-10-17T03:13:39+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/"},"wordCount":8415,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1","keywords":["archivo Ca\u00f1asanta"],"articleSection":["Cr\u00edtica","Ensayo"],"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/","url":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/","name":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo - Ca\u00f1asanta","isPartOf":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1","datePublished":"2026-10-17T02:04:49+00:00","dateModified":"2026-10-17T03:13:39+00:00","description":"Una lectura cr\u00edtica de Nuncio Hern\u00e1ndez Valle sobre la novela Lobas de mar, sus anacronismos, su lenguaje y su construcci\u00f3n narrativa.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1","width":1200,"height":630,"caption":"Ilustraci\u00f3n editorial."},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/cultura\/ensayo\/nuncio-hernandez-valle-lobas-de-mar-ensayo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/canasanta.ca\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cultura","item":"https:\/\/canasanta.ca\/category\/cultura\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"Ensayo","item":"https:\/\/canasanta.ca\/category\/cultura\/ensayo\/"},{"@type":"ListItem","position":4,"name":"Nuncio Hern\u00e1ndez Valle :: Lobas de mar, o sea, hablando bober\u00edas :: Ensayo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#website","url":"https:\/\/canasanta.ca\/","name":"Ca\u00f1asanta","description":"Magazine","publisher":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/canasanta.ca\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-US"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#organization","name":"Ca\u00f1asanta","url":"https:\/\/canasanta.ca\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/LOGO_CS.jpg?fit=1500%2C500&quality=82&strip=all&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/LOGO_CS.jpg?fit=1500%2C500&quality=82&strip=all&ssl=1","width":1500,"height":500,"caption":"Ca\u00f1asanta"},"image":{"@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/canasanta.ca\/#\/schema\/person\/21421a3c6f1733be6c5c590190fd8e93","name":"Ca\u00f1asanta","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/925594ac8e278f26e2e7403182642a1af3a9d1885cb6168deb61adb801ffd2b3?s=96&d=identicon&r=g","caption":"Ca\u00f1asanta"},"sameAs":["http:\/\/canasantaonline-pbuqn.wordpress.com"],"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/author\/canasantaonline\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/phoxY0-Mp","jetpack-related-posts":[{"id":2739,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/ensayo\/eduardo-marceles-literatura-del-exilio-ensayo\/","url_meta":{"origin":3001,"position":0},"title":"Eduardo Marceles :: La literatura del exilio: Escritores latinoamericanos en Nueva York :: Ensayo","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 16, 2026","format":false,"excerpt":"Eduardo Marceles recorre la literatura de comunidades latinoamericanas en Nueva York y el papel de la memoria, el desarraigo y la identidad.","rel":"","context":"In &quot;Ensayo&quot;","block_context":{"text":"Ensayo","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/cultura\/ensayo\/"},"img":{"alt_text":"Libros junto a una ventana con vistas a los tejados de Nueva York.","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/marceles-exilio.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/marceles-exilio.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/marceles-exilio.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/marceles-exilio.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/marceles-exilio.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":6210,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/ensayo\/esta-muriendo-la-literatura\/","url_meta":{"origin":3001,"position":1},"title":"\u00bfEST\u00c1 MURIENDO LA LITERATURA?","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 30, 2026","format":false,"excerpt":"UNA CULTURA QUE TIENE PRISA Una persona encuentra un ensayo, mira su extensi\u00f3n y decide que no tiene tiempo. Minutos despu\u00e9s lleva media hora deslizando v\u00eddeos que apenas recordar\u00e1 al d\u00eda siguiente. La escena resulta familiar porque expresa una contradicci\u00f3n de nuestra \u00e9poca: disponemos de un acceso extraordinario al conocimiento,\u2026","rel":"","context":"In &quot;Ensayo&quot;","block_context":{"text":"Ensayo","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/cultura\/ensayo\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/book_01.jpg?fit=1200%2C637&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/book_01.jpg?fit=1200%2C637&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/book_01.jpg?fit=1200%2C637&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/book_01.jpg?fit=1200%2C637&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/book_01.jpg?fit=1200%2C637&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":2469,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/ensayo\/dostoievski-la-voz-de-un-novelista-genial\/","url_meta":{"origin":3001,"position":2},"title":"Francisco Arias Sol\u00eds :: Dostoievski: la voz de un novelista verdaderamente genial :: Ensayo","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 16, 2026","format":false,"excerpt":"La vida y la fuerza dram\u00e1tica de Dostoievski en una lectura de Francisco Arias Sol\u00eds, recuperada del archivo de Ca\u00f1asanta.","rel":"","context":"In &quot;Ensayo&quot;","block_context":{"text":"Ensayo","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/cultura\/ensayo\/"},"img":{"alt_text":"Un escritorio antiguo junto a una ventana nevada de San Petersburgo.","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/dostoievski-archivo.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/dostoievski-archivo.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/dostoievski-archivo.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/dostoievski-archivo.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/dostoievski-archivo.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":4012,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/ensayo\/francisco-arias-solis-agatha-christie-reina-misterio\/","url_meta":{"origin":3001,"position":3},"title":"Francisco Arias Sol\u00eds :: Agatha Christie: la voz de la reina del misterio :: Ensayo","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 18, 2026","format":false,"excerpt":"La voz de la reina del misterio Agatha Christie est\u00e1 considerada una de las m\u00e1ximas exponentes de la novela polic\u00edaca e indudablemente es la reina del misterio. Su copiosa obra se ambienta generalmente en el periodo que antecede a la primera guerra mundial y est\u00e1 poblada de personajes emblem\u00e1ticos, como\u2026","rel":"","context":"In &quot;Ensayo&quot;","block_context":{"text":"Ensayo","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/cultura\/ensayo\/"},"img":{"alt_text":"Pasillo de un tren con luz lateral y sombras, en blanco y negro.","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pasillo-de-tren-%E2%80%94-Agatha-Christie.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pasillo-de-tren-%E2%80%94-Agatha-Christie.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pasillo-de-tren-%E2%80%94-Agatha-Christie.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pasillo-de-tren-%E2%80%94-Agatha-Christie.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Pasillo-de-tren-%E2%80%94-Agatha-Christie.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":4613,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/el-dossier\/francisco-arias-solis-albert-camus-hombre-rebelde\/","url_meta":{"origin":3001,"position":4},"title":"Francisco Arias Sol\u00eds :: Albert Camus: la voz de un hombre rebelde :: El Dossier","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 23, 2026","format":false,"excerpt":"ALBERT CAMUS(1913-1960) \u201cMe rebelo, luego existo.\u201dAlbert Camus LA VOZ DE UN HOMBRE REBELDE Por Francisco Arias Solis Simone de Beauvoir en sus Memorias recuerda la persona de Camus de esta manera: \u201cEra sencillo y alegre. Su buen humor no desde\u00f1aba las bromas inocentes: as\u00ed llamaba Descartes al camarero del Caf\u00e9\u2026","rel":"","context":"In &quot;El Dossier&quot;","block_context":{"text":"El Dossier","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/el-dossier\/"},"img":{"alt_text":"Imagen editorial en blanco y negro para el ensayo de Francisco Arias Sol\u00eds sobre Albert Camus","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Archivo-Canasanta-%E2%80%94-Albert-Camus.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Archivo-Canasanta-%E2%80%94-Albert-Camus.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Archivo-Canasanta-%E2%80%94-Albert-Camus.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Archivo-Canasanta-%E2%80%94-Albert-Camus.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Archivo-Canasanta-%E2%80%94-Albert-Camus.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":4603,"url":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/el-dossier\/francisco-arias-solis-stendhal-la-voz-mas-verdaderamente-romantica-el-dossier\/","url_meta":{"origin":3001,"position":5},"title":"Francisco Arias Sol\u00eds :: Stendhal: la voz m\u00e1s verdaderamente rom\u00e1ntica :: El Dossier","author":"Ca\u00f1asanta","date":"October 22, 2026","format":false,"excerpt":"STENDHAL (1783-1842) \u201cTodo el que se suicida, se suicida por falta de imaginaci\u00f3n.\u201d Stendhal LA VOZ MAS VERDADERAMENTE ROM\u00c1NTICA La obra narrativa de Stendhal es de capital importancia para la historia de la literatura universal. Fue considerado por Nietzsche el mejor novelista de su siglo, juicio que la cr\u00edtica contempor\u00e1nea\u2026","rel":"","context":"In &quot;El Dossier&quot;","block_context":{"text":"El Dossier","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/category\/el-dossier\/"},"img":{"alt_text":"Libros antiguos en una estanter\u00eda oscura, imagen editorial para el ensayo sobre Stendhal","src":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Stendhal-%E2%80%94-archivo-literario.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Stendhal-%E2%80%94-archivo-literario.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Stendhal-%E2%80%94-archivo-literario.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Stendhal-%E2%80%94-archivo-literario.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Stendhal-%E2%80%94-archivo-literario.jpg?fit=1080%2C720&quality=82&strip=all&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/canasanta.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/lobas-portada-2200.jpg?fit=1200%2C630&quality=82&strip=all&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/284226809"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3001"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3001\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3043,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3001\/revisions\/3043"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}