{"id":2912,"date":"2026-10-16T20:48:36","date_gmt":"2026-10-17T00:48:36","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=2912"},"modified":"2026-10-16T20:48:36","modified_gmt":"2026-10-17T00:48:36","slug":"paul-brito-ramos-el-crimen-del-siglo-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/paul-brito-ramos-el-crimen-del-siglo-narrativa\/","title":{"rendered":"Paul Brito Ramos :: El crimen del Siglo :: Narrativa"},"content":{"rendered":"<div style=\"font-family:Georgia,serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\n<p>Para esa \u00e9poca Superman hab\u00eda comenzado a perder el o\u00eddo. Y hab\u00eda comenzado a perder fuerza al volar, como un carro cuando comienza a acab\u00e1rsele la gasolina o a ensuci\u00e1rsele el carburador. Y Luisa Lane parece que hab\u00eda cometido sus errores en el pasado y ahora era que Superman se enteraba. De modo que no eran los mejores tiempos para el superh\u00e9roe.<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo que hab\u00eda escuchado, Luisa Lane le hab\u00eda puesto m\u00e1s de dos veces los cuernos con otros periodistas de El Planeta y no era para menos con todo el tiempo que Superman la desatend\u00eda por tratar de arreglar el mundo, cuando el mundo no lo arregla nadie. Y Luisa Lane no se iba a aguantar de por vida que su novio, adem\u00e1s de la jornada de periodista, dedicara el tiempo libre a no estar con ella. Cualquier mujer se aburre. Si al menos le pagaran a Superman por ejercer de superh\u00e9roe, entonces las cosas ser\u00edan distintas, porque as\u00ed \u00e9l podr\u00eda dejar el periodismo y dedicar ocho horas diarias, como cualquier cristiano, a ganarse la vida de esa forma y el resto del tiempo a dedicarlo sagradamente a su mujercita. Pero no. A nadie le pagan por arreglar el mundo o le pagan mal. Si no, miren a los sacerdotes, a los antiguos guerrilleros, a los poetas, a las putas.<\/p>\n<p>La cosa es que un d\u00eda un amigo le cuenta a Superman que Luisa Lane le hab\u00eda pegado los cuernos hac\u00eda un tiempo y qui\u00e9n sabe si ahora tambi\u00e9n, digamos que le cuenta el fot\u00f3grafo \u00e9se, que en este momento no recuerdo el nombre y que le serv\u00eda de alcahuete a Luisa hasta ahora que se pelearon y se distanciaron y se sacaron los trapitos al aire. Entonces Superman va directo donde Luisa y se lo echa en cara dolido afirm\u00e1ndole que no sabe si va a poder perdonarla, pero Luisa Lane no se queda atr\u00e1s y saca a relucir todo ese tumulto de rencores, resentimientos y reproches que las mujeres van acumulando disciplinadamente en su interior para restreg\u00e1rselo en la cara a los hombres en el momento oportuno y hundirlos en la culpabilidad.<\/p>\n<p>Aprovecha y le dice que ella ya no aguanta m\u00e1s, que quiere terminar la relaci\u00f3n definitivamente y le hace ver a Superman que los errores de \u00e9l son mucho m\u00e1s graves que esas canitas que alguna vez ella, por culpa del mismo Superman, se ech\u00f3 al aire, porque o si no, qu\u00e9 hubiera sido de ella esas largas horas en que Superman estaba atendiendo un terremoto, equilibrando una falla tect\u00f3nica, apagando un gigantesco incendio, qu\u00e9 iba a hacer cuando se sent\u00eda tan sola y desamparada por \u00e9l que parad\u00f3jicamente era el protector de los d\u00e9biles, de los desdichados, de las v\u00edctimas. Por eso m\u00e1s de una vez hab\u00eda tenido que buscar cobijo en alg\u00fan compa\u00f1ero de trabajo que la comprendiera, que la abrazara, que la escuchara, que la acariciara, que le hiciera el amor, en fin, que la hiciera sentir importante. Y Superman, que pod\u00eda ser todo lo superhombre que quieras, pero tambi\u00e9n era hombre y estaba enamorado y estaba expuesto a humillarse, sinti\u00f3 que iba a perder definitivamente a Luisa y la comprendi\u00f3 y asumi\u00f3 toda la culpa, pero que iba a tratar de cambiar, que iba a dedicarle m\u00e1s tiempo, que ahora las cosas iban a ser distintas y que quiz\u00e1 ahora s\u00ed pod\u00edan tener el hijo que siempre hab\u00edan deseado, porque entre otras cosas \u00e9l ya ten\u00eda que ir pensando en un sucesor, porque mira mi Luisita linda, f\u00edjate, ahora vengo sintiendo que me quedo sin fuerzas al volar y antes escuchaba hasta el zumbido de una abeja a mil metros de distancia y ahora tengo que ponerle vibrador a mi tel\u00e9fono celular porque o si no, no lo escucho, mira qu\u00e9 vaina.<\/p>\n<p>Pero Luisa, al ver que ten\u00eda a Superman a sus pies y al ver que Superman ya no era tan s\u00faper hombre como antes, pens\u00f3 que pod\u00eda ser el momento para aspirar a una mejor vida, a un mejor hombre, a un s\u00faper s\u00faper hombre. Pens\u00f3 que era el momento de espantar de una vez por todas esa mosca fastidiosa revoloteando alrededor del mundo, ese rid\u00edculo ser en calzoncillos rojos pase\u00e1ndose por ah\u00ed como un ni\u00f1o peque\u00f1o pensando que el mundo es de buenos y malos, de polic\u00edas y rateros, en vez de conseguirse un hombre de verdad verdad que llegue a su casa y le eche un buen polvo a su mujer y se encargue de arreglar las cosas de su casa, no las del vecino, no sea tan huev\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Superman segu\u00eda enumerando la lista de su decadencia pensando que con ello iba a invocar la compasi\u00f3n de Luisa o la seguridad de que ahora todo iba a cambiar y lo que estaba haciendo era reconfirmarle a Luisa que as\u00ed menos le serv\u00eda, pues adem\u00e1s de superh\u00e9roe era ahora un superh\u00e9roe en deterioro. Hasta que al fin ella, al ver que no se lo pod\u00eda sacar de encima, al ver que no lo pod\u00eda mandar a volar, le pidi\u00f3 que se dieran un tiempo para pensar mejor las cosas, para reencontrarse con ellos mismos: \u201cAs\u00ed tendr\u00e1s m\u00e1s libertad de volar y arreglar los entuertos que quieras sin estar pensando en volver temprano para verme\u201d. Pero ahora Superman no ten\u00eda ganas de hacerse el h\u00e9roe, sino de recuperarla, de estar a su lado mim\u00e1ndola. Que el mundo se las arreglara como pudiera. Se puso a rogarle y a insistirle que siguieran juntos, que deb\u00edan superar ese trance unidos, pero Luisa ya hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n y \u00e9l ya no pod\u00eda hacer m\u00e1s que consolarse con la esperanza que ella le hab\u00eda dado.<\/p>\n<p>As\u00ed estaban las cosas cuando se despidieron. Entonces \u00e9l quiso volar, pero apenas pudo llegar hasta la azotea del edificio siguiente. Tuvo que bajar por las escaleras porque ni siquiera hab\u00eda ascensor. Cuando lleg\u00f3 a su casa, meti\u00f3 el disfraz en una bolsa y lo guard\u00f3 en el armario. Desde ese d\u00eda Superman comenz\u00f3 a escuchar rumores de que a Luisa la hab\u00edan visto en una discoteca con nosequiencito, que la hab\u00edan visto bes\u00e1ndose con el director de no s\u00e9 qu\u00e9 secci\u00f3n, que la hab\u00edan reconocido en una taberna con un misterioso hombre de impermeable verde, y \u00e9l mismo a ver que ella hab\u00eda cambiado su forma de vestir, que ya no usaba gafas sino lentes de contacto, que se hab\u00eda pintado el cabello de otro color. Entonces \u00e9l sufr\u00eda mucho con estos detalles y se iba volviendo cada vez m\u00e1s d\u00e9bil, m\u00e1s susceptible, m\u00e1s vulnerable, como si tuviera kriptonita en el coraz\u00f3n. Al mismo tiempo, el mundo volv\u00eda a ser el mundo que Dios hizo, con peligros, muertes y cat\u00e1strofes. Pero a Luisa Lane le importaba un carajo lo que le pasara al mundo, o se curaba en salud pensando que ella ya hab\u00eda cumplido con su conciencia al dejar libre a Superman. All\u00e1 el mundo y all\u00e1 Superman, ella lo que quer\u00eda era vivir su propia vida, agotar todas sus posibilidades, ser feliz, en fin, lo que cada uno debe buscar por s\u00ed mismo, sin asistencia de superh\u00e9roes, milagros, billetes de loter\u00eda ni nada por el estilo. Atr\u00e1s qued\u00f3 el tiempo en que ella ten\u00eda fe en Superman, el tiempo en que era una mujer sumisa y abnegada, entregada a los caprichos de un hombre ego\u00edsta que s\u00f3lo pensaba en el beneficio ajeno, en el beneficio del mundo.<\/p>\n<p>Entonces fue pasando el tiempo. Superman se cambi\u00f3 a otro peri\u00f3dico para dejar de ver a Luisa Lane y dejar de escuchar rumores y dejar de percibir su nueva y desenfadada vida. Y poco a poco fue superando el luto del despecho, como cualquier hombre, sin apoyo de ning\u00fan poder especial. Y conoci\u00f3 a otra mujer \u2013una secretaria del suplemento dominical\u2013 y comenz\u00f3 a salir con ella, y se divirti\u00f3 y se dio cuenta de que el mundo no era Luisa Lane, que hab\u00eda otras personas en el mundo, miles de personas an\u00f3nimas que antes precisamente \u00e9l salvaba, rescataba y defend\u00eda, pero que desde hac\u00eda un tiempo estaban abandonadas a la buena de Dios.<\/p>\n<p>Entonces removi\u00f3 el armario y sac\u00f3 el viejo disfraz que ya ol\u00eda a s\u00f3tano y a cucaracha. Y lo lav\u00f3 y lo planch\u00f3 y se lo puso. Y se fue a la azotea a ver si pod\u00eda volar, y efectivamente lo hizo, no con la levedad y la desenvoltura de sus mejores a\u00f1os ni con esa sonrisa de tranquilidad que parece estar diciendo esto es pan comido, sino con una cara c\u00f3mica y dram\u00e1tica de esfuerzo, de alguien que est\u00e1 pariendo o tratando de extraer algo ind\u00f3cil de sus entra\u00f1as. Pero al menos as\u00ed pod\u00eda cubrir el radio de su barrio y atajar a un par de atracadores de baja monta casi que d\u00e1ndose trompadas como cualquier hijo del vecino, a uno hasta tuvo que morderle la oreja para ganarle. Pero todo esto, vi\u00e9ndolo positivamente, le servia de entrenamiento para ejercicios mayores, para alcanzar poco a poco el nivel de antes.<\/p>\n<p>Mientras tanto segu\u00eda vi\u00e9ndose con esta chica del dominical, que era una mujer menos compleja que Luisa Lane, m\u00e1s ingenua y menos exigente, al menos por ahora.<\/p>\n<p>Para esa \u00e9poca Superman comenzaba a abarcar otros barrios de los alrededores y a recobrar hasta donde le era posible su estado f\u00edsico. Lo que s\u00ed parec\u00eda estancado era su o\u00eddo; escuchaba menos que el com\u00fan de la gente y eso era el colmo, porque una cosa es dejar de ser superhombre para ser un hombre cualquiera y otra cosa es pasar a ser directamente un discapacitado. Estas cosas preocupaban mucho a nuestro superh\u00e9roe por esos d\u00edas y ocupaban obsesivamente sus pensamientos. Adem\u00e1s, la secretaria del dominical ten\u00eda un tono de voz muy bajo y Superman ten\u00eda que estar pidi\u00e9ndole que le repitiera lo que le acababa de decir. Esto se tornaba m\u00e1s critico en los momentos \u00edntimos, cuando ella quer\u00eda estar hablando en susurros.<\/p>\n<p>De manera que Superman, casi sin darse cuenta, comenz\u00f3 a a\u00f1orar el tono chill\u00f3n con que Luisa Lane acostumbraba a implorar sus servicios. Y ella, para la misma \u00e9poca, comenz\u00f3 a echar en falta la ternura de acero de nuestro superh\u00e9roe. As\u00ed que un d\u00eda Superman percibe la vibraci\u00f3n de su m\u00f3vil y a continuaci\u00f3n escucha el timbre cimbreante de la voz de Luisa, un tono que perfora sus entra\u00f1as como una bala incre\u00edble y que desbarata en cuesti\u00f3n de segundos lo que hab\u00eda levantado el tiempo. Entonces ella dice que quiere que se encuentren para hablar como amigos y Superman, que a\u00fan puede rescatar unos trozos de dignidad, le responde que quiz\u00e1s otro d\u00eda porque ahora est\u00e1 muy ocupado. Pero ella parece no escucharlo y repone que saldr\u00e1 a las seis del trabajo, que pase sin falta por ella y cuelga.<\/p>\n<p>Superman se queda totalmente confundido. No acierta a concretar decisi\u00f3n alguna. Acaba llamando a ese fot\u00f3grafo que todav\u00eda es la hora y no me acuerdo c\u00f3mo se llama y que al fin y al cabo es amigo de ambos y puede aconsejarle. El consejo inmediato que recibe es que vaya a buscarla, claro que s\u00ed, c\u00f3mo no, que se den otra oportunidad, el muy pastelero. Y el bobo de Superman se llena de romanticismo barato y vuela, qu\u00e9 digo, flota a buscarla sin siquiera poner la cara de alguien que se viene herniando. Y encuentra a Luisa Lane muy segura esper\u00e1ndolo y le dice que sigan juntos, que vuelvan a intentarlo y Superman, en vez de \u2013por lo menos\u2013 hacerse el rogado, le dice qu\u00e9 casualidad mi Luisita linda yo tambi\u00e9n te iba a proponer lo mismo, estamos hechos el uno para el otro.<\/p>\n<p>Entonces reanudan la relaci\u00f3n. Superman va cada d\u00eda a buscarla al trabajo, pero muchas veces tiene que dejarla en cualquier esquina porque ha visto un \u201cmovimiento sospechoso\u201d en la ciudad. Si bien su o\u00eddo no funciona correctamente, su vista sigue siendo \u00f3ptima; en ese sentido no se puede quejar. La que comienza a quejarse es Luisa Lane, que no entiende c\u00f3mo ha vuelto a caer en lo mismo. Pero algo logra suavizar su temperamento y volverla m\u00e1s tolerante: est\u00e1 embarazada. Superman est\u00e1 feliz y eso le da mas fuerzas para luchar contra el mal.<\/p>\n<p>Pero una vez nace el ni\u00f1o y Luisa Lane ve que Superman no la ayuda de a mucho, se le desvanece de golpe toda la tolerancia. Anda amargada pase\u00e1ndose infeliz por la casa, arrullando sola a ese ni\u00f1o que no para de llorar y de pedir comida. Finalmente decide dejar a Superman por segunda y \u00faltima vez.<\/p>\n<p>La ciudad que estaba acostumbrada a un Superman como el de los viejos tiempos, tiene que acostumbrarse de nuevo a un superh\u00e9roe de medio pelo.<\/p>\n<p>Y Luisa comienza a recibir visitas diarias del fot\u00f3grafo \u00e9se, amigo de ambos. \u00bfSer\u00e1 posible que todav\u00eda no recuerde el nombre y que nadie sea capaz de record\u00e1rmelo? Pues bien, all\u00ed donde lo ven, como personaje secundario, como personaje que a todo el mundo se le olvida el nombre, se estaba enamorando de Luisa \u2013o quiz\u00e1 siempre lo hab\u00eda estado\u2013 y la estaba conquistando, le estaba robando protagonismo a Superman.<\/p>\n<p>Al principio, cuando Superman iba a visitar a su hijo y encontraba al fot\u00f3grafo, no sospechaba nada, no le met\u00eda malicia al asunto o quiz\u00e1s lo subestimaba. Pero un buen d\u00eda Luisa le comunica la decisi\u00f3n de aceptarlo como novio. A Superman se le viene el mundo abajo. Le advierte que est\u00e1 cometiendo un grave error, pero ella le contesta que el peor error fue haberse fijado alguna vez en \u00e9l. Superman se va derrotado a la calle. Camina a ras del suelo, desinflado bajo la lluvia. A trav\u00e9s de su ropa empapada se adivinan los colores chillones del traje. Pero a \u00e9l ya no le importa, no le importa nada. Es un Superman estoico, anestesiado, sin poderes ya, sin fuerzas. No puede caminar m\u00e1s y cae derrumbado en un charco.<\/p>\n<p>De todas partes de la metr\u00f3polis lo est\u00e1n llamando, invocan su auxilio, pero \u00e9l no escucha nada; est\u00e1 completamente sordo. Apenas puede percibir un chillido lejano, un hilo sonoro a punto de quebrarse y que es lo \u00fanico que lo mantiene unido al mundo, quiz\u00e1s el eco de un viejo grito de Luisa.<\/p>\n<p>A unos metros del charco, con las manos metidas en los bolsillos y la cabeza hundida en la capucha de un impermeable (un impermeable verde), un hombre de pie y ligeramente encorvado observa con mucha atenci\u00f3n los \u00faltimos chapoteos del superh\u00e9roe.<\/p>\n<p>Dejemos a Superman derretido en este charco inmundo compartiendo espacio con colillas de cigarrillo, latas de cerveza y papeles inciertos, y sigamos de vuelta al misterioso hombre del impermeable verde, que ha estado siguiendo a Superman desde que sali\u00f3 del apartamento de Luisa. Sig\u00e1moslo con desconcierto y expectaci\u00f3n durante las cinco calles de regreso al apartamento. Subamos con \u00e9l las escaleras escuchando el ta-ta-ta-t\u00e1n de sus pasos y, luego, los tres golpes suspensivos que da a la puerta de Luisa. Aguardemos en el rellano pregunt\u00e1ndonos qu\u00e9 carajo es lo que est\u00e1 pasando, qui\u00e9n demonios es este hombre.<\/p>\n<p>Abren la puerta Luisa y el fot\u00f3grafo, que reciben al visitante con mucha cordialidad y efusi\u00f3n. El ni\u00f1o ya est\u00e1 durmiendo (ese ni\u00f1o que al final de cuentas era de Jimmy Olsen; as\u00ed se llama el fot\u00f3grafo: no volvamos a subestimar este nombre). En ese momento el personaje misterioso se endereza y echa hacia atr\u00e1s la capucha del sobretodo, de modo que podemos apreciar por fin, en toda su extensi\u00f3n, el brillo y la circunferencia de una calva perfecta.<\/p>\n<p>\u00a1S\u00ed, se\u00f1ores, es Lex Luthor que estalla en una risa maquiav\u00e9lica irguiendo todo su volumen y estatura! Felicita animosamente a Luisa y al fot\u00f3grafo y aplaude con regocijo y satisfacci\u00f3n. Luego se frota las manos con siniestra fruici\u00f3n dirigi\u00e9ndose a la mesa del comedor, donde est\u00e1n dispuestos ya planos, papeles y l\u00e1pices&#8230;<\/p>\n<p>Ahora que se han deshecho de Superman, pueden darle los \u00faltimos retoques al robo del siglo.<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para esa \u00e9poca Superman hab\u00eda comenzado a perder el o\u00eddo. Y hab\u00eda comenzado a perder fuerza al volar, como un carro cuando comienza a acab\u00e1rsele la gasolina o a ensuci\u00e1rsele el carburador. 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