{"id":2842,"date":"2026-10-16T19:42:18","date_gmt":"2026-10-16T23:42:18","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=2842"},"modified":"2026-10-16T19:46:16","modified_gmt":"2026-10-16T23:46:16","slug":"victor-montoya-microcuentos-mineros-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/victor-montoya-microcuentos-mineros-narrativa\/","title":{"rendered":"V\u00edctor Montoya :: Microcuentos mineros :: Narrativa"},"content":{"rendered":"<h3><\/h3>\n<h3><strong>LA PICARD\u00cdA DEL T\u00cdO<\/strong><\/h3>\n<p>El viernes de Carnaval, cuando todos pod\u00edan entrar al interior de la mina, incluso las esposas y las guaguas de los mineros, entr\u00f3 en la galer\u00eda del T\u00edo una mujer que no pod\u00eda tener hijos.<\/p>\n<p>La mujer, hermosa de cara y de cuerpo, se hinc\u00f3 ante el T\u00edo. Le ofreci\u00f3 una botella de alcohol y una ch\u2019uspa de coca. Le encendi\u00f3 dos velas y le dijo:<\/p>\n<p>\u2013Ti\u00edto, quiero que conviertas a mi marido en un toro, para que as\u00ed se acabe el infierno en que me hace vivir este maldito pueblo, donde una mujer casada y sin hijos est\u00e1 vista como una perra sin due\u00f1o.<\/p>\n<p>El T\u00edo, nada acostumbrado a este tipo de solicitudes, esboz\u00f3 una sonrisa p\u00edcara y pens\u00f3 que para una mujer joven deb\u00eda ser m\u00e1s f\u00e1cil acostarse sobre un lecho de v\u00edboras y cobijarse bajo un manto de fuego, que convivir con un impotente que no pod\u00eda cumplir con su deber de macho.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfAs\u00ed que quieres un marido convertido en toro? \u2014le pregunt\u00f3 el T\u00edo, ba\u00f1\u00e1ndola con su mirada de diablo.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, Ti\u00edto \u2013respondi\u00f3 la mujer.<\/p>\n<p>\u2013Est\u00e1 bien. Har\u00e9 lo que me pides, pero primero desv\u00edstete.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY para qu\u00e9, pues? \u2013pregunt\u00f3 ella.<\/p>\n<p>\u2013Para comenzar por los cuernos del toro \u2013contest\u00f3 el T\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>EL PROGRAMA<\/strong><\/h3>\n<p>Cierto d\u00eda escuch\u00e9 a un hombre referir este episodio:<\/p>\n<p>En la mina se reunieron cuatro obreros bajo la luz mortecina y alguien pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 desean compa\u00f1eros? El primero contest\u00f3: conquistar el aumento salarial; el segundo, matar al general; el tercero, organizar un frente \u00fanico de trabajadores; el cuarto, emanando una voz acumulada durante a\u00f1os, dijo: tener un programa revolucionario y que los agentes del dictador rodearan mi casa y me despertaran a balazos y, sin tener tiempo siquiera para vestirme, huir con el programa entre r\u00e1fagas y gritos y, perseguido por jaur\u00edas hambrientas y caballos al galope, sin dormir ni comer, llegar con vida hasta esta misma galer\u00eda.<\/p>\n<p>Los mineros, al cabo de pijchar la \u00faltima hoja de coca, mir\u00e1ronse taciturnos, confundidos, hasta que el m\u00e1s viejo rompi\u00f3 el silencio: \u00bfY qu\u00e9 ganar\u00edas con eso? \u201cEl programa\u201d, fue la respuesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>\u00bfPOR QU\u00c9 EL DIABLO SE LLAM\u00d3 T\u00cdO?<\/strong><\/h3>\n<p>Los hombres m\u00e1s viejos de la mina cuentan que el diablo salta por el ojo de la cerradura y se mete en el cuarto oscuro de las mujeres. Las seduce con sus poderes sobrenaturales y las penetra sin que ellas lo noten, pues este personaje feroz, temido y respetado por los mineros, tiene la facultad de transformarse en tierra, aire, agua y fuego.<\/p>\n<p>As\u00ed es como un d\u00eda, bailando como Lucifer en el Carnaval, dej\u00f3 embarazada a una chola de buen parecer, a quien los hombres la ten\u00edan por mujer digna y prodigiosa, porque se levantaba con el canto de los gallos y se acostaba apenas sus energ\u00edas se perd\u00edan con la noche.<\/p>\n<p>Cuando naci\u00f3 el hijo del diablo, la cola de sierpe, las extremidades contrahechas, las orejas puntiagudas y el cuerpo escamoso, caus\u00f3 espanto entre los vecinos que, al verlo tendido sobre el aguayo, lo confundieron con una iguana.<\/p>\n<p>El cura del pueblo, al saber que el ni\u00f1o no era el hijo de Dios sino del diablo, decidi\u00f3 quemarlo vivo junto a su madre, quien, seg\u00fan los sermones del cura, merec\u00eda el castigo de arder en la hoguera por haber copulado con el demonio. La gente acudi\u00f3 a la procesi\u00f3n como cuando acud\u00eda a la iglesia. Madre e hijo fueron conducidos a la plaza principal, ubicada en lo alto de una loma. All\u00ed los desnudaron y ataron de pies y manos en un poste. El cura exhort\u00f3 a la calma, ley\u00f3 la sentencia y, ense\u00f1ando un crucifijo de plata, imparti\u00f3 \u00f3rdenes de encender el fuego. Madre e hijo ardieron como antorchas en la hoguera. Al menguar las llamas, los hombres molieron los cuerpos carbonizados en el bat\u00e1n y las mujeres esparcieron las cenizas en direcci\u00f3n al viento.<\/p>\n<p>Esa misma noche, el diablo sali\u00f3 de sus dominios echando lumbres por los ojos y babas por la boca. Arroj\u00f3 su manto hecho de fuego y se veng\u00f3 del pueblo. Desvi\u00f3 el curso de los r\u00edos, hizo desaparecer los filones de esta\u00f1o y desat\u00f3 una tormenta que, en poco tiempo y con la violencia m\u00e1s grande que imaginarse pueda, arras\u00f3 con la iglesia y dej\u00f3 las casas reducidas a escombros. Los techos volaron por los aires y los \u00e1rboles fueron arrancados de cuajo. Las aguas se vaciaron en torrentes y el cielo se ilumin\u00f3 de rel\u00e1mpagos.<\/p>\n<p>Los pobladores, envueltos en una ola de p\u00e1nico y confusi\u00f3n, huyeron hacia las galer\u00edas de la mina, donde rogaron a Dios que les devolviera la calma y suplicaron perd\u00f3n al diablo, quien, l\u00e1tigo en mano y furia en la mirada, decidi\u00f3 llamarse T\u00edo y hacerse due\u00f1o de las minas y los minerales.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda, en que todo volvi\u00f3 a ser como antes, los mineros le temen y le rinden pleites\u00eda, ofreci\u00e9ndole hojas de coca, k\u2019uyunas y botellas de aguardiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>LA FURIA DEL T\u00cdO<\/strong><\/h3>\n<p>El T\u00edo es un ser misterioso, tan misterioso que en la noche m\u00e1gica de San Juan, mientras el fr\u00edo revienta las piedras y el viento silba en los penachos de la paja brava, emerge de la monta\u00f1a en un estallido de humo y fuego. Lanza un bramido infernal en la bocamina y libera la furia contenida durante a\u00f1os de encierro.<\/p>\n<p>En la noche tendida como un gato negro, el T\u00edo ronda por el campamento minero en busca de un amor perdido. Recorre por los r\u00edos y los cerros desnudando a los borrachos desprevenidos, y se pasea por las plazas y las calles haciendo diabluras con las cholas del pueblo.<\/p>\n<p>Al rayar el alba, ni bien se oye el quiquiriqu\u00ed de un gallo blanco y el lejano ta\u00f1ido de una campana solitaria, el T\u00edo se envuelve en su manto de humo y fuego, y como Dr\u00e1cula, despu\u00e9s de beber la sangre de los mineros, como ellos beben la chicha en las tutumas de la desgracia, retorna a las tenebrosas profundidades de su reino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>LA CHOLA<\/strong><\/h3>\n<p>Cuentan que el T\u00edo, en uno de sus arrebatos de lujuria, se hizo el pendejo. Se despoj\u00f3 de su traje de Lucifer y se disfraz\u00f3 de chola para seducir a los mineros que, sin resistir a la tentaci\u00f3n de sus encantos, cayeron como mosquitas en el alm\u00edbar de su cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>TRAGEDIA<\/strong><\/h3>\n<p>El mismo d\u00eda en que el minero se perdi\u00f3 como tragado por la oscuridad, se escuch\u00f3 una voz lastimera emergiendo de las entra\u00f1as de la tierra.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros de cuadrilla, sin resignarse a darlo por desaparecido, rastrearon la mina palmo a palmo, hasta que lo encontraron desnudo en una galer\u00eda abandonada, los ojos desorbitados y el cuerpo destrozado como por las garras de una fiera salvaje.<\/p>\n<p>No muy lejos de all\u00ed, y antes de que la tragedia se supiera en el pueblo, la madre del minero despert\u00f3 sollozando: so\u00f1\u00f3 con el T\u00edo de la mina, y en el sue\u00f1o vio que su hijo se desped\u00eda de ella, alej\u00e1ndose en el vag\u00f3n conducido por la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>EL MONSTRUO DE LA MINA<\/strong><\/h3>\n<p>En el paraje m\u00e1s profundo y alejado de la mina, donde se detuvo el tiempo en un tiempo sin tiempo, habita un monstruo de dos cabezas, cuatro piernas y cuatro brazos.<\/p>\n<p>Los mineros que lo vieron de lejos, entre la p\u00e1lida luz de las l\u00e1mparas y las cortinas de la oscuridad impenetrable, cuentan que el monstruo se alimenta con el cad\u00e1ver de quienes perdieron la vida en los buzones de la galer\u00eda.<\/p>\n<p>Dicen tambi\u00e9n que el monstruo, de cuernos retorcidos y ojos rutilantes, llora como un ni\u00f1o abandonado y da vueltas sobre s\u00ed mismo, mordi\u00e9ndose la cola que a veces restalla como un l\u00e1tigo de fuego.<\/p>\n<p>Los mineros, conocedores de los secretos escondidos en el seno de la monta\u00f1a, aseveran que el monstruo es la criatura que el T\u00edo tuvo con una chola, a quien le quit\u00f3 el honor y la embaraz\u00f3 en un solo acto de amor.<\/p>\n<p>El monstruo de la mina, hijo leg\u00edtimo del T\u00edo y heredero \u00fanico de las riquezas minerales, se les aparece s\u00f3lo a los mineros que pierden la raz\u00f3n de tanto haber <em>pijchado<\/em> y bebido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>CON EL T\u00cdO<\/strong><\/h3>\n<p>A solas con el T\u00edo, sentados frente a frente ante una mesa llena de dados y botellas, me propuso jugar una partida de cacho.<\/p>\n<p>\u2013No quiero \u2013rechac\u00e9\u2013. \u201cJuego de manos es de villanos\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY por qu\u00e9 viniste entonces? \u2013pregunt\u00f3 el T\u00edo.<\/p>\n<p>\u2013Porque quiero que me devuelvas el alma que me has robado&#8230;<\/p>\n<p>El T\u00edo hizo chispear los ojos y los dientes, se alis\u00f3 la barbilla y solt\u00f3 una sonora carcajada.<\/p>\n<p>En eso, a mis espaldas, escuch\u00e9 que alguien se acerc\u00f3 a la puerta y la asegur\u00f3 por fuera.<\/p>\n<p>\u2013Nos han encerrado a los dos \u2013le dije.<\/p>\n<p>\u2013No es cierto \u2013replic\u00f3 el T\u00edo y apareci\u00f3 al otro lado de la puerta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>EL ROMPE HUELGA<\/strong><\/h3>\n<p>Se levant\u00f3 con la sirena del sindicato, visti\u00f3 su ropa de minero, gan\u00f3 la calle y avanz\u00f3 contra las r\u00e1fagas del viento.<\/p>\n<p>Los huelguistas, reunidos en La Plaza del Minero, al verlo pasar rumbo a la bocamina, lo acosaron de cerca, muy de cerca, grit\u00e1ndole al un\u00edsono:<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Traidor!&#8230; \u00a1Traidor!&#8230; \u00a1Traidor!&#8230;<\/p>\n<p>El rompe huelga sinti\u00f3 los gritos como pu\u00f1ales en el alma, pero prosigui\u00f3 su camino hacia donde lo esperaba el T\u00edo, con la furia encendida en la mirada y dispuesto a quitarle la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>EL T\u00cdO EN EL CARNAVAL<\/strong><\/h3>\n<p>Los mineros, akullikando coca y sorbiendo tragos de aguardiente, cuentan que el T\u00edo, deidad del Bien y del Mal, baila en los carnavales con su traje de Lucifer, desafiando al arc\u00e1ngel San Miguel y enamor\u00e1ndose de las chinasupay con sus deseos ardientes como el infierno.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Arrr! \u00a1Arrr! \u00a1Arrr!\u201d, brama a los cuatro vientos, sin dejar de arrear con su capa de luces a los batracios y reptiles de su reino.<\/p>\n<p>El T\u00edo hace chasquear su l\u00e1tigo de vergajo y baila al comp\u00e1s de los m\u00fasicos, mientras le implora a la Virgen del Socav\u00f3n que no deje de proteger a los mineros, quienes le bailan tambi\u00e9n su diablada con fervor, conscientes de que no hay bien que por mal no venga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>\u00a1TIROOO!&#8230;<\/strong><\/h3>\n<p>Ferm\u00edn, el \u00fanico hijo de una viuda cuyo marido muri\u00f3 en la Guerra del Chaco, era el minero m\u00e1s joven de su cuadrilla. A diferencia de sus compa\u00f1eros, quienes lo miraban con cierto recelo, conversaba a solas con el T\u00edo. Nadie sab\u00eda lo que hablaban, pero todos present\u00edan que un mal presagio lo acechaba en la mina.<\/p>\n<p>Pasado el Carnaval, donde dej\u00f3 de bailar en la fraternidad de los diablos, se lo vio m\u00e1s triste y meditabundo, hasta que un d\u00eda, de jornada normal, poco antes de reventar la veta con una carga de dinamitas, alert\u00f3 a sus compa\u00f1eros: \u201c\u00a1Tirooo!&#8230; \u00a1Tirooo!&#8230; \u00a1Tirooo!&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Los mineros, alej\u00e1ndose del lugar, se refugiaron en una galer\u00eda cercana.<\/p>\n<p>El tiro sacudi\u00f3 la monta\u00f1a, el paraje se llen\u00f3 de polvo y de humo, y Ferm\u00edn desapareci\u00f3 como por un soplo divino.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros lo buscaron por doquier, pero no encontraron m\u00e1s que la l\u00e1mpara y el guardatojo entre los escombros de la explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos especularon el motivo de su muerte, hasta que el T\u00edo les revel\u00f3 que Ferm\u00edn decidi\u00f3 quitarse la vida por voluntad propia, a causa de una desilusi\u00f3n amorosa que no lo dejaba vivir en paz. Se ajust\u00f3 los cartuchos de dinamita contra la roca, chispe\u00f3 la p\u00f3lvora de las gu\u00edas y, tras pegar tres gritos: \u201c\u00a1Tirooo!&#8230; \u00a1Tirooo!&#8230; \u00a1Tirooo!\u201d, dej\u00f3 que la descarga explosiva lo dejara convertido en nada.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 pena, carajo! \u00a1Pobre Ferm\u00edn! \u2013lamentaron los mineros\u2013. Era su primer d\u00eda como lamero y el \u00faltimo d\u00eda de su vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Glosario<\/h5>\n<h5><strong>-Akullicar:<\/strong> Mascar hojas de coca..<\/h5>\n<h5><strong>-Chinasupay:<\/strong> Diablesa. Deidad y esposa del T\u00edo.<\/h5>\n<h5><strong>-Ch\u2019uspa:<\/strong> Bolsa peque\u00f1a para llevar coca, cigarrillos y otros.<\/h5>\n<h5><strong>-K\u2019uyuna:<\/strong> Cigarrillo con envoltura r\u00fastica.<\/h5>\n<h5><strong>-Lamero:<\/strong> Obrero encargado de reventar la roca con dinamita.<\/h5>\n<h5><strong>-Pijchar:<\/strong> Masticar hojas de coca.<\/h5>\n<h5><strong>-Tutuma:<\/strong> Calabaza usada como recipiente para beber.<\/h5>\n<h5><strong>-T\u00edo:<\/strong> Deidad. Diablo y dios tutelar que habita en el interior de la mina. Los mineros le temen y le brindan ofrendas.<\/h5>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PICARD\u00cdA DEL T\u00cdO El viernes de Carnaval, cuando todos pod\u00edan entrar al interior de la mina, incluso las esposas y las guaguas de los mineros, entr\u00f3 en la galer\u00eda del T\u00edo una mujer que no pod\u00eda tener hijos. La mujer, hermosa de cara y de cuerpo, se hinc\u00f3 ante el T\u00edo. 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