{"id":2804,"date":"2026-10-16T19:03:42","date_gmt":"2026-10-16T23:03:42","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=2804"},"modified":"2026-10-16T19:03:42","modified_gmt":"2026-10-16T23:03:42","slug":"carlos-almira-picazo-ensayo-y-error-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/carlos-almira-picazo-ensayo-y-error-narrativa\/","title":{"rendered":"Carlos Almira Picazo :: Ensayo y error :: Narrativa"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Encontr\u00e9 al hombre por casualidad, a punto de morir envenenado, si no de sed o de insolaci\u00f3n, en medio de la selva cerca de Puerto Nari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al recordar ahora aquel episodio me parece inveros\u00edmil. Qui\u00e9n le iba a decir a Larsen y qui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed que nuestra aventura (al menos la m\u00eda) acabar\u00eda aqu\u00ed, en Mil\u00e1n. La selva, que para muchos anticipa la imagen m\u00e1s fiel del Infierno, nos parec\u00eda la obra m\u00e1s perfecta y acabada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El Amazonas cruza el centro de Puerto Nari\u00f1o tras dejar Leticia en un recodo. El arrabal se confunde con los primeros \u00e1rboles, avanzadillas enmara\u00f1adas, fant\u00e1sticas, de la selva, entre las casuchas, los muros y los campanarios. Nuestro convento ocupa uno de esos m\u00e1rgenes, semejante a una escollera desbordada por la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Un d\u00eda recorr\u00eda los m\u00e1rgenes del r\u00edo en busca de plantas para nuestro herbolario, cuando vi acercarse una canoa. Al verme, los dos ticunas que la guiaban la embarrancaron en el limo y se precipitaron a mis pies. Del fondo de la barca sali\u00f3 un gemido tan d\u00e9bil que al principio dud\u00e9 que fuera humano:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00a1muy enfermo, muy enfermo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Corr\u00ed. Entre los tres logramos llevarlo a la enfermer\u00eda. Era todav\u00eda un hombre corpulento, rubio, alto, pesado aunque la fiebre casi lo hab\u00eda consumido. Los indios me explicaron que lo hab\u00edan encontrado hac\u00eda dos d\u00edas vagando solo por la selva. Uno de ellos hab\u00eda logrado arrancarle la caja donde guardaba, como un tesoro, algunas hormigas Conga muertas y una orqu\u00eddea de la especie vanilloideae. No era pues, un buscador de caucho ni de tesoros sino un sabio, por lo que decidieron ayudarle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Durante varios d\u00edas estuvo inconsciente y m\u00e1s de una vez le acercamos el espejo a la boca, perdida entre la barba. Hasta que un buen d\u00eda abri\u00f3 los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Nos contempl\u00f3 at\u00f3nito. Habl\u00f3 en su idioma, luego prob\u00f3 con el ingl\u00e9s, el alem\u00e1n, el franc\u00e9s, el castellano:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Qui\u00e9nes.<br>\u2014Tranquil\u00edcese.<br>\u2014Qui\u00e9nes.<br>\u2014Hermanos jesuitas.<br>De pronto gir\u00f3 los ojos<br>\u2014\u00bfqu\u00e9 ocurre?<br>\u2014Debo marchar, \u00a1es hora de marchar!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Logramos sujetarlo en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfes por esto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al ver la caja se revolvi\u00f3 hacia m\u00ed. Los ojos se le humedecieron y la boca esboz\u00f3 una sonrisa exang\u00fce. Como si no diese cr\u00e9dito a su suerte, separ\u00f3 cuidadosamente la tapa agujereada, olvidado completamente de nosotros. Al cabo, se dej\u00f3 convencer como un ni\u00f1o de que le conven\u00eda comer algo y dormir, acept\u00f3 con la \u00fanica condici\u00f3n de no separarse de su tesoro que acomod\u00f3, cuidadosamente, bajo la almohada. Luego salimos y cerramos la puerta con llave.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">En los d\u00edas siguientes fuimos conociendo su historia. Al caer la tarde y en las primeras horas de la ma\u00f1ana, en plena estaci\u00f3n de lluvias, sal\u00edamos a admirar el margen de la selva apenas alterado por el arrabal; descend\u00edamos el r\u00edo en busca de mariposas y flores raras; o nos demor\u00e1bamos en el herbolario donde yo hab\u00eda improvisado un rudo laboratorio, una especie de rebotica. El profesor Larsen se apoyaba en mi brazo, enclenque, y me sacaba la cabeza. Cuando el hermano Jes\u00fas dej\u00f3 de venir nuestra amistad se estrech\u00f3 y aumentaron las confidencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Tres a\u00f1os atr\u00e1s, en 1738, el famoso naturalista y m\u00e9dico Carlos Linneo de la Universidad de Upsala, lo hab\u00eda enviado junto con sus mejores alumnos, aprovechando los viajes del capit\u00e1n Cook, a explorar y buscar especies en alguno de los cinco continentes. Al profesor Larsen le hab\u00eda tocado Am\u00e9rica del Sur. Se trataba de completar el Sistema Naturae de Linneo y de modificarlo en aquellas clasificaciones taxon\u00f3micas que a\u00fan estuvieran incompletas o fueran inexactas. Me confes\u00f3 que \u00e9l hubiera preferido la Laponia, no s\u00e9 si hablaba en serio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Debido a su peculiar castellano, a menudo me parec\u00eda m\u00e1s infantil de lo que en realidad era. Si alguien ama su trabajo y lo realiza por tanto met\u00f3dica y concienzudamente, en vez de buscar la gloria, la riqueza, o satisfacer cualquier ambici\u00f3n, entonces parece un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El profesor Larsen se emocionaba ante la vista de un hormiguero. Sus ojos, ya lo he dicho, se empa\u00f1aban f\u00e1cilmente, y s\u00f3lo parec\u00eda vivir ante la Naturaleza, que en la selva tropical y ecuatorial es desbordante, imprevisible. Cuando supo que yo tambi\u00e9n coleccionaba insectos, y sobre todo hierbas alucin\u00f3genas y medicinales, me abraz\u00f3 entusiasmado:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00a1t\u00fa comprender m\u00ed, t\u00fa y yo!<br>\u2014\u00a1por favor!, me azor\u00e9, un simple boticario.<br>\u2014No, esto Dios, Dios en todo, t\u00fa lo ves.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Sonre\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">A mi memoria acud\u00edan lecturas juveniles de sabios (y no tan sabios) franceses, la manida imagen del Gran Relojero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfno echas de menos tu pa\u00eds?<br>\u2014Al principio, mucho diferente. D\u00edas cortos y muchos tejados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El profesor Larsen ten\u00eda una memoria prodigiosa. Apenas necesitaba tomar notas. Su especialidad, de las m\u00e1s dif\u00edciles, eran los insectos. Se pod\u00eda pasar horas y horas en cuclillas, inm\u00f3vil: los lentes (que descubrimos milagrosamente intactos en uno de sus bolsillos, junto a un cabo de l\u00e1piz) en el tembloroso tabique nasal; las manos escondidas entre la vegetaci\u00f3n. La vida social de casi todos los insectos le fascinaba, y le parec\u00eda encerrar un sinf\u00edn de ense\u00f1anzas desaprovechadas, v\u00edrgenes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Ellos de Dios reci\u00e9n salidos, bromeaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">S\u00f3lo cuando algo le llamaba la atenci\u00f3n, le desconcertaba, se armaba de l\u00e1piz y papel. Cuando la rareza era extrema, capturaba con dolor y cuidado el esp\u00e9cimen y lo guardaba con un remordimiento inusual en un cient\u00edfico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Vida no m\u00eda, \u00bfpero qu\u00e9 hacer?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">De s\u00fabito corr\u00eda hacia m\u00ed, lanzaba una exclamaci\u00f3n, y cuando el ejemplar lograba escabull\u00edrsele lloraba como un ni\u00f1o y arrojaba todo lo que tuviera en las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00a1nunca m\u00e1s, nunca m\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Un d\u00eda, al t\u00e9rmino de uno de esos inacabables crep\u00fasculos del tr\u00f3pico, me arrastr\u00f3 a su habitaci\u00f3n y con mucho misterio extrajo la cajita, su tesoro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bft\u00fa guardar secreto?<br>\u2014\u00bfqu\u00e9 es?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Cerr\u00f3 el postigo y la abri\u00f3 muy despacio, como si temiera que fuesen a escap\u00e1rsele, que hubiesen revivido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda que ver? Nos acercamos a la l\u00e1mpara. Apenas distingu\u00ed los puntitos resecos de las hormigas, el borr\u00f3n p\u00e1lido de la flor. Entonces mi amigo me ofreci\u00f3 sus lentes para que los utilizara como lupa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Descubr\u00ed algo monstruoso: de las patas de las hormigas Conga emerg\u00edan sendas membranas, como m\u00e1stiles de otras tantas alas truncadas; en cuanto a la flor, el estambre superviviente semejaba el cuerpo de una mariposa inconclusa, fallida, que en el \u00faltimo momento se hubiese decantado por una orqu\u00eddea de alguna de las muchas variedades que hay en la selva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Estuvimos un buen rato absortos, contempl\u00e1ndolo en silencio. Nos anocheci\u00f3 sin que nos di\u00e9ramos cuenta.<br>Le hice una pregunta pueril:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfd\u00f3nde los has encontrado?<br>Extendi\u00f3 uno de sus largos brazos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Por ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Poco a poco extendimos el radio de nuestras exploraciones entre Puerto Nari\u00f1o y Leticia, en un trozo de selva asfixiante siempre a lo largo del r\u00edo, empapados y acribillados por los mosquitos. Larsen, agotado, menos hecho a la selva que yo, se aplomaba contra los \u00e1rboles y rozaba sin querer toda clase de ortigas venenosas. Ya parec\u00eda a punto de abandonar cuando el grito de un tuc\u00e1n, el chapoteo de una babilla, lo devolv\u00edan a su entusiasmo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El convento no era lugar para un seglar, para m\u00e1s inri luterano, as\u00ed que en cuanto estuvo recuperado busc\u00f3 una habitaci\u00f3n en el arrabal, en la misma calle, para satisfacci\u00f3n del padre Jes\u00fas y de los dem\u00e1s hermanos. Al poco le llegaron unos paquetes y una carta de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Adem\u00e1s de la nueva edici\u00f3n ilustrada del Sistema Naturae de su maestro y una carta agradeci\u00e9ndole su expedici\u00f3n desde Upsala, me ense\u00f1\u00f3 entusiasmado el formol, las lupas y las planchas de vidrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfqu\u00e9 es esto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Tradujo del alem\u00e1n: \u201cIntroducci\u00f3n a la Cosmolog\u00eda y a la C\u00e1bala, por el rabino de Jerusal\u00e9n Salom\u00f3n Jerashim\u201d, edici\u00f3n de Berl\u00edn, 1704.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Mi interesar mucho la C\u00e1bala.<br>\u2014S\u00f3lo te falta ser mas\u00f3n.<br>\u2014\u00a1tambi\u00e9n!, baj\u00f3 la voz hasta un susurro: \u00a1todos nosotros logia!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Me abstuve de preguntarle a qui\u00e9n se refer\u00eda con ese todos.<br>La habitaci\u00f3n, min\u00fascula, mal ventilada, orientada a poniente, rezumaba como un ba\u00f1o turco. No corr\u00eda un hilo de aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Hay una Biblioteca en el Convento.<br>\u2014\u00a1yo ver!, se levant\u00f3.<br>\u2014\u00bfahora?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Me arrepent\u00ed. La sala, excavada en buena parte en el suelo, nos alivi\u00f3 del calor y los mosquitos, que se ensa\u00f1aban especialmente con mi amigo. En cuanto nos instalamos en la maciza penumbra, vio tras los anaqueles atiborrados de manuales de seminario lo que buscaba. Los d\u00edas siguientes los dedic\u00f3 a copiar de aquellos libracos herejes dejados all\u00ed por Dios sabe qui\u00e9n. De todas formas nuestras exploraciones por los alrededores no hab\u00edan dado el resultado esperado y, hasta que volvieran las semanas de lluvia, anunciadas por las atronadoras crecidas de R\u00edo Branco, aquel era el mejor rinc\u00f3n para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Volv\u00ed, pues, a mi herbolario y a mis caminatas, mis visitas a los indios y mi rastreo en busca de hierbas medicinales. A veces, al principio o al final del d\u00eda, me cruzaba con el profesor Larsen en el vest\u00edbulo o en la puerta del convento, y me saludaba casi sin verme. Por esos encuentros fugaces supe que segu\u00eda viviendo en la misma habitaci\u00f3n y que, de momento, no pensaba marcharse. Barrunt\u00e9 que deb\u00eda estar escribiendo algo y en dos o tres ocasiones estuve a punto de preguntarle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">As\u00ed transcurrieron varias semanas, sofocantes y tranquilas.<br>Un d\u00eda regresaba con la bolsa llena de hierbas cuando me encuentro con el hermano Jes\u00fas y con otro monje, un agustino. Existe una antigua antipat\u00eda, incluso enemistad entre nuestras \u00f3rdenes. Pero lo que me alarm\u00f3 (el convento de los agustinos, siempre desierto, no queda lejos del nuestro), fue la forzada amabilidad con que el agustino me pregunt\u00f3 por las investigaciones de mi amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">As\u00ed lo llam\u00f3, \u201cmi amigo\u201d, con cierto retint\u00edn.<br>Naturalmente, yo le expliqu\u00e9 todo lo que sab\u00eda. No ten\u00eda nada que ocultar. De repente record\u00e9 la caja con las hormigas y la orqu\u00eddea:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfha pasado algo?<br>\u2014Bueno, encontramos esto.<br>Como un prestidigitador, despleg\u00f3 la palma de la mano con una de las hormigas deformes.<br>\u2014\u00bfse ha fijado en esta hormiga?<br>\u2014S\u00ed.<br>\u2014\u00bfy?<br>Descargu\u00e9 el peso sobre el otro pie y me limpi\u00e9 el sudor de la cara.<br>\u2014Supongo que le interesan esas cosas, yo s\u00f3lo soy un boticario.<br>\u2014Y un hombre de Iglesia.<br>\u2014Queremos que se haga con sus cuadernos.<br>\u2014\u00bfpara una encuesta?<br>\u2014Tal vez, cuando sepamos el alcance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Voy a verlo, me desped\u00ed. Recog\u00ed las ortigas que se hab\u00edan desparramado por el suelo y me alej\u00e9 hacia la casa de Larsen. Me pareci\u00f3 o\u00edr pasos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">La noche ca\u00eda, profunda y sofocante entre las callejuelas. Encontr\u00e9 a mi amigo trabajando a la luz de la l\u00e1mpara. De pronto tem\u00ed que cogiera la malaria o el tifus. El buen color que hab\u00eda recobrado durante su convalecencia se hab\u00eda esfumado, y sus ojos hab\u00edan adquirido la fijeza de los de los locos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014No cierre la puerta, m\u00e1rchese esta noche.<br>\u2014\u00bfmarchar?<br>Del corredor llegaban ruidos de ratones y susurros.<br>\u2014Esta noche, ahora no. Yo le avisar\u00e9.<br>\u2014\u00a1yo no encontrar mi caja!<br>\u2014Ya lo s\u00e9, por cierto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Larsen atac\u00f3 su pipa, ancha y corta, la mano vuelta sobre las cuartillas garabateadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfqu\u00e9 les ha dicho?<br>\u2014No decir mi descubrimiento.<br>\u2014\u00bfqu\u00e9 descubrimiento?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Un golpe seco, como si hubiese rodado o ca\u00eddo un mueble peque\u00f1o pero pesado, reson\u00f3 al fondo del pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Ya hablaremos, a medianoche, hasta entonces no se mueva, no diga nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Cuando ya me deslizaba hacia la puerta, o\u00ed c\u00f3mo alguien se alejaba y se perd\u00eda sigilosamente en las tinieblas de las escaleras, hacia el patio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Hacia medianoche golpe\u00e9 en la ventana del profesor. Al instante asom\u00f3 su cabeza, luego, no sin esfuerzo, logr\u00f3 sacar una pierna y un brazo, y el resto del cuerpo. Despacio, cuidado. Cargados con provisiones y agua para tres d\u00edas, nos alejamos hacia el r\u00edo que se deslizaba oscuro y callado por el arrabal en la noche sofocante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Durante dos d\u00edas avanzamos deteni\u00e9ndonos lo imprescindible para comer y dormir. Yo sab\u00eda que los familiares del Santo Oficio de Puerto Nari\u00f1o intentar\u00edan darnos alcance, ayudados por los indios ticunas, y tal vez por los urun\u00edes del manglar. A ratos me parec\u00eda o\u00edrlos en el fondo de la selva, cuchicheando, hilvanando sus pasos ansiosos, entre gru\u00f1idos de perros, pis\u00e1ndonos los talones; y todo ello, en mi p\u00e1nico, mezclado y confundido con los ruidos de la selva y del r\u00edo. Hac\u00edamos pues, turnos para comer y para dormir. S\u00f3lo cuando, mediado el tercer d\u00eda, el techo de la selva se ennegreci\u00f3 y comenz\u00f3 a llover (unos gruesos goterones, c\u00e1lidos y pegajosos, que empapaban todo y que en pocos minutos arrancaron del r\u00edo un estertor espeluznante), nos arriesgamos a buscar un refugio y a encender una fogata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Como todo estaba empapado, el humo estuvo a punto de atufarnos en nuestra guarida. No obstante, por primera vez pudimos descansar. Sobre todo yo, pues, para no alarmar al profesor, me hab\u00eda callado mis aprensiones y fing\u00eda dormir mientras vigilaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">En fin, se preguntar\u00e1n por qu\u00e9 hice esto: huir, convertirme en un proscrito. Y no sabr\u00eda a\u00fan hoy dar una respuesta exacta, convincente, a\u00fan para m\u00ed mismo. Supongo que actu\u00e9 por un impulso. El profesor Larsen era una buena persona y me ca\u00eda bien, y siempre recel\u00e9 de la Inquisici\u00f3n, de sus m\u00e9todos y su esp\u00edritu cristiano. Quienes me acusan de haberme dejado influir por un hereje sencillamente no conocieron la sencillez, ni el entusiasmo, ni la bondad natural de este hombre. Tampoco soy un producto de mi siglo, que ahora llaman de las Luces, ni pongo la Raz\u00f3n por encima de todo. Actu\u00e9 simplemente por simpat\u00eda y quiz\u00e1s por humanidad, y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no decirlo, porque me sent\u00eda intrigado por aquel \u201cdescubrimiento\u201d misterioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El profesor hab\u00eda rozado algo que, a\u00fan antes de conocerlo, me intrigaba. Pero solo en estas selvas, no hubiese sobrevivido ni un d\u00eda. Descubr\u00ed que entre sus papeles, que se empe\u00f1\u00f3 en cargar, llevaba mapas y dibujos (que luego supe hechos de su propia mano) de aquellas regiones en buena parte a\u00fan inexploradas por los europeos. No le hubieran servido de nada de todas formas, como tampoco el conocimiento profundo de la naturaleza que le rodeaba, sin un gu\u00eda experto. No es que yo fuese el gu\u00eda ideal, pero al menos sab\u00eda moverme y pod\u00eda, llegado el caso, contactar con alguna tribu chapurreando su idioma, remontando R\u00edo Branco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Adem\u00e1s, al tercer d\u00eda se nos acabaron las provisiones. Incluso el agua era un problema, pues ahora el r\u00edo bajaba crecido, lleno de cad\u00e1veres. Sobre todo al oscurecer, o cuando la crecida descansaba, los o\u00edamos reventar hinchados como tambores, y al instante los sab\u00edamos atorados de moscas. Con todo, Larsen se neg\u00f3 a abandonar ni un solo papel. Endeble, muy debilitado, marchaba tambale\u00e1ndose, dando traspi\u00e9s, hasta que al fin me decid\u00ed a compartir su carga, a rega\u00f1adientes. Gracias a nuestros conocimientos de bot\u00e1nica pudimos comer algo y beber directamente de las hojas de ciertas plantas. A veces un golpe de suerte nos hac\u00eda con un rat\u00f3n o con un pajarillo, que churrasc\u00e1bamos y devor\u00e1bamos de inmediato sin mediar palabra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al menos aparentemente dejaron de perseguirnos. Quiz\u00e1s nos dieron por muertos o, es lo m\u00e1s probable, pensaron que no val\u00eda la pena seguirnos m\u00e1s all\u00e1 y que, si sobreviv\u00edamos, de cualquier forma tendr\u00edamos que volver. El caso es que, al tercer d\u00eda, dej\u00e9 de o\u00edr a mis espaldas aquel susurro ansioso, aquel gru\u00f1ido de pesadilla. As\u00ed, cuando llegamos a la falda de la primera monta\u00f1a y nos acomodamos en una gruta poco m\u00e1s ancha que una grieta, pude dormir por primera vez toda una noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Un d\u00eda, al despertar, mareados por el hambre y la fiebre, vimos a dos o tres hombres que nos rodeaban gesticulando. Al ver que abr\u00edamos los ojos se apartaron. Enseguida reconoc\u00ed a tres urun\u00edes y, escarbando en mis recuerdos, encontr\u00e9 las palabras de saludo de su idioma. Inmediatamente sus semblantes se relajaron, sonrieron. Al cabo de media hora est\u00e1bamos en su poblado, en un claro algo m\u00e1s alto que el bosque, rodeado de monta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">All\u00ed soplaba el fresco, el calor agobiante se disipaba en la monta\u00f1a. No me di cuenta de una cosa hasta que, al d\u00eda siguiente, tras dormir casi veinticuatro horas seguidas, nos llevaron ante su Jefe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Tanto \u00e9ste como los hombres que le rodeaban, todos ten\u00edan seis dedos en las manos, y el dedo pulgar les dificultaba prensar al estar alineado con los dem\u00e1s. Yo sab\u00eda que los urun\u00edes son quisquillosos, por lo que disimul\u00e9 mi sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Despu\u00e9s de comer y beber, les indicamos lo que quer\u00edamos. Al parecer, nuestros perseguidores hab\u00edan estado muy cerca de nosotros, m\u00e1s de lo que imagin\u00e1bamos, y dos de ellos hab\u00edan muerto en las crecidas. En cualquier caso, hab\u00edan estado a punto de capturarnos. \u00bfPor qu\u00e9 nos buscaban?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Larsen despleg\u00f3 uno de sus mapas. Luego sac\u00f3 de su bolsillo lo que, a simple vista, parec\u00eda una cigarra cuyas alas estuvieran a punto de convertirse en hojas. Con el dedo \u00edndice se\u00f1al\u00f3 un punto del mapa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014No hicimos nada reprobable, dije en su lenguaje ceremonioso.<br>\u2014\u00bfqu\u00e9 es?, se\u00f1al\u00f3 la cigarra.<br>\u2014Un oxicron.<br>\u2014Ox-i-cron, repet\u00ed.<br>\u2014M\u00ed explicar, comenz\u00f3 Larsen, abriendo un libro entusiasmado: \u00c9l, se\u00f1al\u00f3 hacia las nubes, hacer los oxicron.<br>Nuestro anfitri\u00f3n examin\u00f3 absorto el ejemplar que casi se le deshace entre los seis dedos.<br>\u2014Yo tambi\u00e9n oxicron, dijo, levantando alegremente la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Larsen asinti\u00f3.<br>En ese momento cre\u00ed que hab\u00eda firmado nuestra sentencia de muerte. Entonces el urun\u00ed empez\u00f3 a re\u00edr tragando grandes sorbos de aire:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfpor qu\u00e9 buscar?, dijo.<br>\u2014Mi querer comprenderle a \u00c9l, volvi\u00f3 a se\u00f1alar el cielo. Se lo traduje, y su semblante se seren\u00f3 al punto:<br>\u2014Venir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al fondo del poblado, en los establos y los corrales, se api\u00f1aban gallinas de cuatro patas; conejos con alas; pavos reales bic\u00e9falos; ovejas con un cuerno en la frente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Todos oxicron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Una nube de chiquillos y desocupados nos rodeaba ahora, riendo. Pero a\u00fan hubo m\u00e1s. Cuando la multitud hubo saciado su curiosidad ante nuestras manos de cinco dedos, nos condujo a un huerto que hab\u00eda disimulado junto a la empalizada. Lo que vimos super\u00f3 nuestras expectativas: un gran emparrado del que colgaban ratones que se remov\u00edan chillando trepaba tembloroso entre frutales cubiertos de una especie de plumaje brillante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00a1oxicron!, repiti\u00f3 Larsen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Y se\u00f1al\u00f3 al cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al d\u00eda siguiente nos condujo al margen de la selva indicado en el mapa. Una luz distinta, maciza, barr\u00eda el agua y los grandes, extra\u00f1os \u00e1rboles, que se agitaban a\u00fan sin viento. Nos explic\u00f3 que se trataba de un lugar sagrado pero peligroso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Vimos un \u00e1guila harp\u00eda con un mono entre las manos, un mono diminuto y albino. Sus alas de m\u00e1s de dos metros, rozaban las hojas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Avanzamos cautelosamente por la orilla cenagosa. Una babilla emergi\u00f3 semejante a un pez, con aletas en vez de patas. De pronto me pareci\u00f3 que miles de ojos nos observaban. Pese al aspecto terrible de todo, nuestro indio nos explic\u00f3 que la mayor\u00eda de los oxicron eran inofensivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El profesor dibujaba y anotaba todo. Cazaba insectos que engrosaban la caja agujereada de sus monstruos.<br>Un yaguaret\u00e9 (Pantera Onca) se desliz\u00f3 sobre nosotros piando como un p\u00e1jaro. \u201cInofensivo\u201d, recalc\u00f3 nuestro gu\u00eda. En un claro, en cambio, nos rugi\u00f3 un venado que acechaba entre las bromelias. Y el agua abierta al cielo se riz\u00f3 con el bordado de una anaconda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El centro de aquel santuario lo ocupaba un inmenso jard\u00edn de orqu\u00eddeas, enredaderas y victorias regias. Las flores volaban de una planta a otra y parec\u00edan inquietas por nuestra presencia. En su primer viaje, Larsen hab\u00eda cometido el error de adentrarse all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014Muy venenosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Al fin encontramos la canoa abandonada entre unos juncos. La corriente la hab\u00eda empujado r\u00edo arriba. Hasta las Leyes de la F\u00edsica parec\u00edan funcionar all\u00ed de otra forma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Nos deslizamos por el centro silencioso del agua. Empezaba a anochecer. La mayor\u00eda de los oxicron son cazadores nocturnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">No recuerdo c\u00f3mo, todo se me aclar\u00f3 de repente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Hac\u00eda a\u00f1os, reci\u00e9n llegado aqu\u00ed, particip\u00e9 en la evangelizaci\u00f3n de los indios. Nuestras expediciones nos hac\u00edan recorrer, incansables, selvas y monta\u00f1as; aprender miles de palabras y costumbres, algunas fascinantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Aquella noche mientras dorm\u00edamos estall\u00f3 un incendio en el poblado. Ya sofocado, desvelado, fui al borde del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00a1soy idiota!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Hab\u00eda o\u00eddo aquella historia tantas veces, en tantas lenguas y circunstancias, que no hab\u00eda reparado en ella como no se repara en la tabla de multiplicar. Mi primer impulso fue correr y despertar a Larsen. Est\u00e1bamos en grave peligro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Los alguaciles rodeaban ya el poblado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Hab\u00edan incendiado la endeble empalizada y disparaban sus arcabuces, entre hachones moribundos, contra las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">El hermano agustino, familiar del Santo Oficio, interrogaba ya a mi amigo. Se hab\u00eda apoderado de la caja y la hac\u00eda resonar como una pandereta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014No entiende, interced\u00ed.<br>\u2014\u00a1ya entender\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Arroj\u00f3 la caja a su bolsa y orden\u00f3 que nos ataran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">No voy a describir las penalidades que pasamos. Durante semanas, quiz\u00e1s meses, fuimos hu\u00e9spedes de aquel hombre. Al fin partimos, aherrojados en la bodega hedionda de un barco que hac\u00eda la ruta de Lisboa. Desde all\u00ed fuimos conducidos como presos del Santo Oficio, a trav\u00e9s de desiertos y monta\u00f1as, hasta Mil\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Llego, pues, al punto en que me encuentro ahora. No he vuelto a ver a Larsen desde aquella noche fat\u00eddica aunque s\u00ed lo he o\u00eddo balbucear y gritar. Lo he dado por muerto muchas veces, \u00bfc\u00f3mo interpretar si no los intervalos de silencio?, hasta que sus alaridos me han devuelto la esperanza y el horror de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Ayer fue mi primera vista ante el Tribunal. Alineados bajo un grotesco crucifijo, sobre una tarima, mis jueces han le\u00eddo uno por uno, con voz mon\u00f3tona y dulce, los cargos sin mencionar ni una vez a Larsen. Tal vez su condici\u00f3n de luterano lo haya salvado, o quiz\u00e1s haya muerto al fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Nieva tras el enrejado y el vidrio coloreado y, con todo, plomizo, de la ventana.<br>El juez me hace reconocer uno por uno los diminutos oxicron. Luego me pregunta por qu\u00e9 he ido a la selva.<br>Siento una repentina fatiga, y mi indiferencia parece desconcertarlo.<br>A continuaci\u00f3n, lee un ensayo aparecido recientemente en Par\u00eds sobre nuestro viaje.<br>Prosigue con el tomo de la C\u00e1bala del rabino Salom\u00f3n Jerashim:<br>\u201cToda la Creaci\u00f3n de \u00c9l que conocemos es s\u00f3lo el \u00faltimo ensayo de una serie quiz\u00e1s infinita\u2026\u201d<br>Y contin\u00faa con una antigua cosmolog\u00eda Inca, tambi\u00e9n incautada en los papeles de Larsen:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u201cViracocha cre\u00f3 el mundo seis veces antes de quedar satisfecho. Entonces, s\u00f3lo entonces, se retir\u00f3 a lo inaccesible adoptando la forma del Sol\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Mostr\u00e1ndome una de las hormigas Conga de la caja de Larsen, me pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">\u2014\u00bfes esto una prueba de lo que aqu\u00ed se dice?<br>\u2014Tal vez sea la versi\u00f3n definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:19px;line-height:1.8\">Sonr\u00edo pensando que Larsen hubiera aprobado mi respuesta.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un naturalista, un boticario y extra\u00f1os espec\u00edmenes de la selva amaz\u00f3nica en un relato de Carlos Almira Picazo sobre conocimiento y persecuci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"author":284226809,"featured_media":2807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367,33206878],"tags":[33206902],"class_list":["post-2804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-narrativa","tag-archivo-canasanta"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v28.1 (Yoast SEO v28.8) - 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