{"id":2677,"date":"2026-10-16T15:03:54","date_gmt":"2026-10-16T19:03:54","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=2677"},"modified":"2026-10-16T15:03:54","modified_gmt":"2026-10-16T19:03:54","slug":"noel-castillo-salsa-rusa-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/noel-castillo-salsa-rusa-narrativa\/","title":{"rendered":"No\u00ebl Castillo :: Salsa rusa :: Narrativa"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\"><em>Para Carlos Somano Lehtikangas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\"><em>Para el grupo que ya no existe, ocho a\u00f1os despu\u00e9s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">A la derecha, siempre a la diestra, el grabado de Iv&aacute;n El Terrible. Cinco reunidos en cualquier lugar y el anexo simb&oacute;lico en poder de quien deb&iacute;a contar esta historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ldquo;Uno menos y es Tarde en la siesta&rdquo;&#8230; el que habla es Willy, el que farfulla, trepida, se encrespa mientras sostiene el libro-boom del momento. Hubo, hasta hace unas semanas, un sitio, una sede para tanta histeria&#8230; es claro que ya no la hay porque se debe comenzar a referir los eventos en el parque de La Cruz, en el cafet&iacute;n de Yudimilkis&#8230; o en el sitio (cuando se puede, cuando a Belle se le olvida la p&eacute;rdida de tres cuartas partes del pomo de chocolate); ya dir&aacute; quien cuenta: &ldquo;Cuando a Belle se le olvide&#8230;&rdquo;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Uno prefiere el parque, el fresco amodorrante y la vista panor&aacute;mica. As&iacute; mismo lo encontr&oacute; signado Er&aacute;quides en un papel largo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\"><strong>SALSA RUSA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">(A la derecha un grabado de Iv&aacute;n El Terrible)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">EL ATLAS EST&Aacute; DESGASTADO EN UNA ZONA MUY ESPEC&Iacute;FICA; SOBRE TODO EN AQUELLOS MAPAMUNDIS EN QUE EL OBJETO DE MIS DESAFUEROS SE SIT&Uacute;A HACIA EL BORDE SUPERIOR DERECHO. CUANDO ME SIENTO TODAS LAS TARDES EN EL PARQUE, PARA NO AVERGONZARME DE MIS SOLILOQUIOS, TRATO DE COMPARAR LAS SUELAS DE LAS ZAPATILLAS DE LOS PIONEROS QUE REGRESAN DE LA ESCUELA&#8230; <br \/> &eacute;sta m&aacute;s que aquella, las Nike m&aacute;s resistentes al adoqu&iacute;n; &iquest;ser&aacute; alguna rusa; lo ser&aacute;? Tal vez un familiar que, antes de emigrar a Suecia por tren, atravesando los estados del B&aacute;ltico, estudiara en la patria de Lenine (ME GUSTA CON LA VOCAL DE APOYATURA, &iquest;LENINE?, AS&Iacute; LO HE LE&Iacute;DO EN MUCHOS LIBROS DEMOD&Eacute;E); quiz&aacute;s una t&iacute;a blanqu&iacute;sima, con hilachas doradas por cabello: OLGA&ndash;NATALIYA&ndash;VINETA&ndash;SVETLANA&ndash;CIF&Aacute; y las rusas obligadas &ndash;turkmenas, t&aacute;rtaras o kazajas, pero rusas al final por comodidad del idiolecto popular. <br \/> APRETUJO CON DESASOSIEGO EL GRABADO QUE COS&Iacute; DENTRO DE LA MOCHILA. ES UN ACTOR DE ALL&Aacute;, NO DEL QUE SIGUE L&Iacute;NEA RECTA HACIA LA PEN&Iacute;NSULA DE LA FLORIDA, SINO DEL ALL&Aacute; EUROASI&Aacute;TICO, DIRIGIDO POR EISENSTEIN EN IVAN EL TERRIBLE, COBERTOR EL POBRE DE OTRO JUAN NO ESLAVO&#8230; nacido sin dudas en los 70 I-v-a-n \/ J-u-a-n, muy sencillo el juego fon&eacute;tico, pero m&aacute;s bonito a los o&iacute;dos de la madre satisfecha, confiada en el amparo onom&aacute;stico llegado desde el fr&iacute;o moscovita&#8230; OH, UNA TROIKA&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&iquest;SANGRE AZUL? GALUBAIA KRAV, GALUBAYAS&#8230; AS&Iacute; NOS DICEN ALL&Aacute;. CREO QUE HAR&Aacute; PERDER TODO VALOR DE REDESCUBRIMIENTO A UNA NOVELA COMO LA DE ZO&Eacute; VALD&Eacute;S. &iquest;EN MOSC&Uacute;&#8230; EN NOVOSIBIRSK&#8230; EN YEKATERINBURG? NO S&Eacute;&#8230; EN TODOS ESOS SITIOS QUE EXTRAPOLO PARA PENSAR EN LA ESENCIA DE JUAN SOVIETIZADO, TENEMOS ESE ENDILGABLE COLOR DEL HEMOS&#8230; <br \/> Algo fino, muy fino: una vez en Santa Martha nos gritaron flores, flores de canela. Tambi&eacute;n Lorca se regodeaba en su poema a Whitman y me sonr&iacute;o: Adelaidas de Portugal&#8230; por la reina Adelaida, supongo; y si no hubo una reina Adelaida, ser&iacute;a no obstante mujer delicada y proba&#8230; SANGRE AZUL, GALUBAYAS, ES M&Aacute;S DECENTE QUE TODO EL ESPECTRO DENOMINATIVO DE NUESTROS COMPATRIOTAS&#8230; me he dicho en el banco, y siento pena por los tenis gastados de esa ni&ntilde;a regordeta y rubia que me recuerda a Iv&aacute;n sin nieve&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">M&aacute;s bien le pareci&oacute; aparataje de ser enajenado, desechable para su gusto. &ldquo;Ampuloso, ampuloso&rdquo;. S&iacute;, Willy siempre exagera un poco, mas ha de ser ampuloso porque se aspira a muchas ramas con casi nada de ra&iacute;z. El parque puede ser el sitio porque se presta para pensar, reflexionar, subjetivizar; no precisa ni de descripci&oacute;n porque los parques todos se parecen, y las historias contadas en primera persona no hacen m&aacute;s que romper el encanto de la despersonalizaci&oacute;n. &ldquo;No sirve&rdquo;&#8230; se lo da a Willy para su colecci&oacute;n de impropiedades. &ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a nos reuniremos a tomar el t&eacute; en un sitio que no sea el sitio (risita con venas azulitas y crispadas) y me dar&eacute; gusto con mi libret&oacute;n&#8230;&rdquo;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Por eso Er&aacute;quides le ha dado todos sus originales a Yudimilkis; la ha hecho importante depositaria desde hace unos dos a&ntilde;os. Ella los toma con sus dedos &oacute;seos, dobl&aacute;ndolos y redobl&aacute;ndolos. A la cajita de alpaca, junto con el dinero: &ldquo;Hay t&eacute; fr&iacute;o, caliente&#8230; t&eacute; frapp&eacute;, croqueticas&#8230; y la obra en ciernes del que ser&aacute; un gran escritor&rdquo;. Es su slogan desde que abri&oacute; el cafet&iacute;n &ndash;ilegal claro- para la far&aacute;ndula m&aacute;s benigna. Los cinco pasan demasiado tiempo all&iacute; y Er&aacute;quides teme, se inquieta cada vez que Yudimilkis abre\/cierra para dar el vuelto: Willy es una l&aacute;mpara, y m&aacute;s que una l&aacute;mpara es quien paga, da y recibe su d&eacute;bito, escrutando con ojitos de zarig&uuml;eya. &ldquo;Si parezco una zarig&uuml;eya&#8230; es m&aacute;s soy una zarig&uuml;eya, adinerada y mantenedora de p&aacute;jaras vagas y muertas de hambre&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Cuando pasaron tres meses fue que Er&aacute;quides cay&oacute; en la cuenta de lo in&uacute;til de su omisi&oacute;n. Censurar un papel largo, robado del bolso del que supon&iacute;a amigo de marras y enemigo en materia creativa, es insuficiente&hellip;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ldquo;De Espa&ntilde;a, m&rsquo;ijo, de Espa&ntilde;a&rdquo;. Dos cartas a la vez, por el temor de Uno &ndash;eterno temor&ndash; a quedar a medias. En los dedos de Yudimilkis y en las garras de Willy las primeras noticias. &ldquo;Espa&ntilde;a, aparta de m&iacute; este c&aacute;liz&rdquo;; y ya est&aacute; en su poder el resultado, ya el hiperquin&eacute;tico de Willy lo pone en contacto con quien se ha ido para que en verdad quede ajustado el elenco de Tarde en la siesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Sevilla, 25 de octubre y 1995<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">(&hellip;) y ahora ser&aacute;n cuatro como ha querido el ojo p&uacute;blico. Fue r&aacute;pido y emocionante este marchar hacia mi objetivo. Yo me dec&iacute;a TODAS Y TODOS SON TAN BRUTOS, VULGARES Y MATERIALISTAS (no ustedes, me refiero a los jineteros) QUE SER&Eacute; LA OPOSICI&Oacute;N, por hetairo de este mundo me birl&eacute; a la vasca&hellip; mucha exaltaci&oacute;n del euzkeda, lengua-f&oacute;sil, de Euzkadi, de las vascongadas, y hasta de ETA: mucha poes&iacute;a nacionalista hablando de las lilas y los chopos en invierno&hellip; y aqu&iacute; me veis &ndash;ME O&Iacute;S, ME LE&Eacute;IS- m&aacute;s cerca cada vez. A la vasca me le perd&iacute; en una disco; ahora me las entiendo con un catal&aacute;n y visto solamente de rojo-amarillo. &iexcl;Bendito este pa&iacute;s de las nacionalidades!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Llegar al cafet&iacute;n y verles departiendo, pasar por el parque de La Cruz y escuchar sus disquisiciones filos&oacute;ficas, intuir &ndash;en la encrucijada de callejones- que tomaban para ir y venir sendas distintas, era asociarlos a&uacute;n al sitio. Pero quien contar&iacute;a fue lo suficiente atinado para notar que ya no era igual y supo, desde ya, que se perd&iacute;an motivos important&iacute;simos para armar una cr&oacute;nica de alienados, compensados y consolados desde su torre de cristal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Ciertamente Er&aacute;quides pec&oacute; de descort&eacute;s cuando Willy propuso armar el VIA CRUCIS. Es por ello que s&oacute;lo tres tazas de t&eacute;, tres cigarros humeantes (una agujeta malva el de la Zary) y seis ojos siguen el recorrido mientras Yudimilkis hace las veces de modelo y medio de transporte. Un mural de los C.D.R. desactivado, que la mesera clandestina ha forrado de papel alba se apropia de toda la pared, porque los apuntes, leyendas, simbolog&iacute;as y marginalias exceden sus dimensiones. Belle, que de vez en cuando algo aporta, deline&oacute; el mapa pol&iacute;tico de Europa, esmer&aacute;ndose s&oacute;lo en un imaginario list&oacute;n central &ndash;el resto importar&iacute;a poco. Antes de la separaci&oacute;n amistosa fue Er&aacute;quides quien trajo los pliegos cromados, rojo sangre, con varios a&ntilde;os de engavetamiento en su haber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; No pude hacer m&aacute;s nada&hellip;- y ense&ntilde;a Yudimilkis varias docenas de banderitas sovi&eacute;ticas, punzantes alfileres que Willy manda colocar para seguir el peregrinaje de Uno. MIL&Aacute;N, a trav&eacute;s de Gianluca, peluquero; VADUZ, mediando una alemana &ndash;viuda de un liechtensteiano-cuyo nombre pareci&oacute; ininteligible al recopilador; BERNA, al amparo de un matrimonio de vocales en un perdido cant&oacute;n suizo&hellip; esa era la ruta que se iba llenando de banderitas bolcheviques. &ldquo;&iexcl;Uuy, la nueva invasi&oacute;n roja! &iexcl;Prep&aacute;rate, Praga, porque nosotros somos tan duros que reciclamos la historia!&rdquo;, dec&iacute;a Willy y esbozaba la foto del proveedor, jineta, pepe o patrocinador de turno; en ocasiones no era preciso imaginarlos: el propio Uno enviaba fotograf&iacute;as con su salvador(a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Ha de repetirse con certeza: Er&aacute;quides pec&oacute; de descort&eacute;s. No pas&oacute; inadvertido a la hora de violentar la cajita de alpaca para utilizar sus borradores. Tal dejadez ha privado al que narra de valiosa informaci&oacute;n. Yudimilkis no recibi&oacute; nunca m&aacute;s sus escritos, apuntes, rese&ntilde;as o sentencias&hellip; mas, y a pesar del asedio de Willy, se mantuvo firme en su misi&oacute;n de Can Cerbero: &ldquo;de esa cajita, Zary, s&oacute;lo recibir&aacute;s lo que te toca: el vuelto. &iexcl;Son $ 3,50!&rdquo; y la misma mano huesuda que clavaba alfileres con banderitas de la U.R.S.S. en la ruta del geisha errante, se extend&iacute;a en abanico para recibir lo suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Belle pas&oacute; a copar el protagonismo. El sitio, volv&iacute;a a ser el sitio de las tertulias nocturnas, cuando se hastiaban del cafet&iacute;n y la nueva far&aacute;ndula que comenzaba a frecuentarlo. No falt&oacute; quien siguiera atrac&aacute;ndose a escondidas de chocolate, pero tampoco la informaci&oacute;n de primera mano&hellip; y Belle perdonaba. Supieron as&iacute; de la mala vida de Er&aacute;quides, de sus nuevos hobbies. &ldquo;Prefiero lacerarme los brazos con todos los alfileres del VIA CRUCIS, que caer en eso&hellip; (aumenta el trepidar, la convulsi&oacute;n y las venitas azules se embotan)&hellip; &iexcl;qu&eacute; me agarre yo sentado en la plaza con esa pila de viejos, jugando mi DINERO (&eacute;nfasis sostenido) a la chapa de los carros!&rdquo;. Willy tuvo raz&oacute;n en &uacute;ltima instancia, porque a la hora de escribir los anales de Er&aacute;quides quedaba el subproducto y un recuerdo leve, ligerito:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; Yo por ese hombre hubiera dado la vida &ndash;repet&iacute;a Yudimilkis restregando el cofrecito contra los senos escu&aacute;lidos.<br \/> &ndash; Todas ustedes lo hacen, pero en vano, mi amor. &iexcl;Mira a la pobre de Ildiko!&#8230; los ojos de Belle se tuercen hacia la foto, peque&ntilde;a, en el mural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Budapest, 17 de junio y 1996<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">(&hellip;) y no tengo la culpa de nada. Si la utilic&eacute; fue por causa noble. Creo que siempre estuvo algo tostada. Ahora estoy en un penoso l&iacute;o con Inmigraci&oacute;n: era ella quien me hac&iacute;a legal en este pa&iacute;s. No tengo la culpa; pero a veces me da un MARE&Iacute;TO DE CULPABILIDAD. Por el momento he decidido no ir a hacer nada a la parte de BUDA; cuando m&aacute;s llego hasta el puente, ese que la escinde en dos, entonces me parece que todav&iacute;a la veo saltar, entonces vuelvo a PEST, me refugio en un Club de Veteranos de la II Guerra Mundial. Es mi &uacute;nica paz, MI H&Aacute;LITO &Uacute;NICO DE LUZ&hellip; ahora mismo, mientras miro las reproducciones a&ntilde;osas, creo advertir en todos esos soldados sucios el rostro de Iv&aacute;n; sin que pueda obviar que alguna hero&iacute;na de la Resistencia H&uacute;ngara me recuerde, por desgracia, a Ildiko (&hellip;)&rdquo;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Como en toda sucesi&oacute;n de hechos narrativos, lleg&oacute; una etapa hueca, un imp&aacute;s largu&iacute;simo que nada violentaba. Aqu&iacute; se precisar&iacute;a de un gran talento para contar la abulia, la similitud entre los d&iacute;as. Cambiar, lo que se dice mutar, s&oacute;lo Yudimilkis que se empecin&oacute; en ser actriz. Por eso ha de verse a Willy de nuevo en el Cafet&iacute;n; gracias al empe&ntilde;o que han puesto en el mon&oacute;logo es que la historia cobra algo de saz&oacute;n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; Dale, ni&ntilde;a, otra vez.<br \/> &ndash; &ldquo;Yo estaba sentada, mirando la esquina de la mesa&hellip; (una mano esquel&eacute;tica sobre el pecho, cabellera suelta y, colgando del cuello, la llavecita del cofre de alpaca&hellip; ya se ha dicho lo l&aacute;mpara que es Willy, por muy instructor de teatro que parezca; se infiere, por dem&aacute;s, que nuestra actriz se mete de lleno en el personaje&hellip; mejor precaver que tener que lamentar)&hellip; y luego tend&iacute; la vista hacia all&aacute;,. Donde el camino rojo da un recodo, cuando vi el auto sin ruido y con&hellip;&rdquo;<br \/> &ndash; Dale, bruja, ibas bien&hellip;<br \/> &ndash; &iexcl;Ayyyy, busca otra banderita, Zary (una risa estruendosa), busca otra banderita!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Willy salta primero, claro. Si quiere que busque ella la banderita, porque en definitiva tiene la llave del cofre. Y ya est&aacute; junto al moskovicht particular, y ya le responde al portador, ante la mirada recelosa del chofer, que s&iacute;, que all&iacute; vive Yudimilkis de la Prida, y que muchas, muchas gracias, y que qui&eacute;n le ha dado la carta de su coet&aacute;neo, sellada en&hellip; &iexcl;SVERIGE!&hellip; &iquest;&iexcl;SUECIA!?&#8230; (&iexcl;Ay, qu&eacute; lejos fue a dar ese ni&ntilde;o; con lo mal dibujada que qued&oacute; esa parte en el VIA CRUCIS, por tu madre!) y que muchas, muchas gracias otra vez a usted&hellip; &ldquo;&iquest;c&oacute;mo se llama?&rdquo;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; Carlos, Carlos Somano.<br \/> &ndash; &iexcl;Ay, gracias, Carlos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&hellip;y el carro que arranca &ldquo;con una nube de polvo detr&aacute;s&rdquo;; y la Zary que grita, tremola y convulsiona&hellip;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; Ni&ntilde;a, dale, la banderita; voy a llamar a los otros from the phone.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Estocolmo, 13 de julio y 1997<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">(&hellip;) y estoy en un parque cercano a la embajada cubana. Pienso ir all&iacute; a inscribirme, aunque me gustar&iacute;a m&aacute;s (no se lo digas a nadie) VOLVER. No entiendo mi depresi&oacute;n. Ahora mismo lo estoy, a pesar de que todo es bello a mi alrededor. Mira, la yerba es verde, los &aacute;rboles inmensos. Hay robles, arces, tilos que rodean &ndash;bordean ser&iacute;a mejor- los paseos y dejan caer gotas de n&eacute;ctar que refrescan el ambiente; no hay calor, pero tampoco fr&iacute;o; el sol brilla. Ahora mismo un perro hizo caca y la due&ntilde;a busca el moj&oacute;n por todo el c&eacute;sped sin poder encontrarlo. Tambi&eacute;n hay un estanque peque&ntilde;o como si fuera un manantial (&hellip;) no se lo digas a&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Dir&iacute;ase que ya s&oacute;lo el acto simb&oacute;lico de los alfileres sobre el mural los convocaba. Es de esa &eacute;poca la &uacute;nica foto colectiva, excelente material para proceder a las descripciones, desechado a la larga porque a la hora de compilar se concluy&oacute; que adulteraba el esp&iacute;ritu real de la fraternidad. &ldquo;Faltan dos, y ya no es lo mismo &ndash;dijo Belle cuando se la llevaron al sitio- adem&aacute;s el ambiente no era el m&aacute;s propicio; miren, en la esquina, salieron todos esos poetas insoportables&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Yudimilkis, por complacerles, no iba a renunciar a su negocio y, en el proceso de toma y daca, fue encontrando otros complementos para su vida. El cafet&iacute;n fue, desde la segunda di&aacute;spora, la oposici&oacute;n al sitio y as&iacute; no hubo descanso ni comuni&oacute;n entre las dos facciones de la far&aacute;ndula. Ella sigui&oacute;, por costumbre, guardando los manuscritos de sus escritorzuelos, neo-amantes, sustitutos del Er&aacute;quides que en todos buscaba innecesariamente. S&oacute;lo el VIA CRUCIS constituy&oacute; nexo con sus antiguos camaradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">En los d&iacute;as de buenas nuevas el cafet&iacute;n cerraba. Como si se perpetrara una conspiraci&oacute;n, y de uno en uno, iban llegando los espectros. El mapa de Europa semejaba el cuerpo lastimado de un San Sebasti&aacute;n yaciente: las primeras banderitas mostraban con orgullo el papel descolorido sobre las astas herrumbrosas. A los ojos de los nuevos ac&oacute;litos se tornaron un grupo lastimoso y, si en otro tiempo habr&iacute;an reventado de vanidad, ahora no les har&iacute;a la menor gracia saberse &ndash;por diferenciados y extempor&aacute;neos. El objeto de muchos de los poemas que en la ciudad se escrib&iacute;an por esos d&iacute;as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Ante el desconocimiento de un destinatario seguro y sedentario, optaron por escribirse entre s&iacute; mismos las esquelas que a Uno enviar&iacute;an y no qued&oacute; postal de la Rusia sovi&eacute;tica, ni paisaje de la Siberia o el Mar de Aral en los libros de Geograf&iacute;a, que no archivaran para el &iacute;dolo trashumante y al&iacute;gero. Hasta Belle hizo entrega simb&oacute;lica de un pomo de chocolate en polvo, al que superpuso una peque&ntilde;a acuarela como etiqueta, representando a Uno abrazado al osito Misha, pero sin atletas ni pizarras humanas en el trasfondo. Willy, un poco m&aacute;s cuidadoso, evitaba desembocar en patetismos sensibleros; pero hac&iacute;a mutis ante el altar, mascullando para sus adentros: &ldquo;lo que uno hace por los amigos, mi madre, este es el corsi e ricorsi comunistoide&rdquo;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Cuando ya las misivas desde TIRANA con su olor a higos en conserva hab&iacute;an sido degustadas y la foto de Dhimitrag Me&ccedil;ani era manjar de telara&ntilde;as en el retablo de proveedores; cuando la que cre&iacute;an pen&uacute;ltima banderita se ense&ntilde;oreaba sobre el mapa de la antigua Yugoslavia (que Belle no supo fragmentar en los nuevos estados de ella desprendidos y, adem&aacute;s, nadie crey&oacute; opinado porque &ldquo;ahorita se juntan, bobo, esa sangre mezclada es as&iacute;&rdquo;), no qued&oacute; otro remedio que incrementar la asistencia al cafet&iacute;n. De esta suerte no s&oacute;lo prosper&oacute; el negocio &ndash;Yudimilkis cobraba a todos sin distinci&oacute;n- sino tambi&eacute;n el n&uacute;mero de obras literarias. Tal choque de ideas, generaciones, sectores sociales, afinidades electivas, aparentaba una bullente caldera y no pocos concursos deben sus ganadores a este mes incendiario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Apel&oacute; Yudimilkis a todas sus capacidades histri&oacute;nicas para contentar a unos y a otros; divid&iacute;a su tiempo maravillosamente entre los temblores vehementes de Willy, las rabietas de los l&iacute;ricos venidos a menos de los 80 y las parrafadas de Ren&eacute; de Co&yuml;r, el poeta del momento, quien le dedicara, cuando estos hechos eran artificios de ficci&oacute;n narrativa, su libro Las (vidas) Miserables. Compensaba los silencios melanc&oacute;licos de Belle con la chismograf&iacute;a extensiva, torbellinezca, reduplicada de Alexos &Aacute;valos-Casta&ntilde;et y Wilberto Calero-Williams.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Nunca antes se hizo tan deseado el arribo de Uno a su destino ab &aelig;ternum. La convivencia era desgastante: para la mesera, para Belle &ndash;en el div&aacute;n-, para Willy, para la facci&oacute;n rival&hellip; y para m&iacute;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">A duras penas soport&eacute; permanecer. No anhelaba siquiera que mi compa&ntilde;ero en el pas de quatre nacional pudiera anclar en su status ideal; m&aacute;s bien me apremiaba la historia que contar, hacerme de un rol dentro del grupo, dejar de ser un simple actante, el preterido&hellip; por eso cuento, por eso me he inquietado siguiendo los pasos truncos de Er&aacute;quides, enfrentando los exabruptos de la Zary, deslumbrando la mente tornadiza de Yudimilkis, intentando una imagen distinta que opaque las luces de hero&iacute;na rom&aacute;ntica de Belle. Yo deb&iacute; unir los hilos, hurtar la caja de alpaca, poner la &uacute;ltima banderita sobre el VIA CRUCIS. En la espera fui el Otro, alienado. No creyeron los que hasta este momento han tenido nombre que fuese yo el inofensivo portador del final:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Tsal&oacute;nica, 30 de noviembre y 1997<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">(&hellip;) acabo de regalar a Bath&oacute;ry, mi perrita faldera; trabajo me cost&oacute; porque ha sido mi &uacute;nica y verdadera compa&ntilde;&iacute;a desde hace dos a&ntilde;os. DEBO CONFESAR QUE LLOR&Eacute; M&Aacute;S QUE CUANDO ME DESPED&Iacute; DE SOTIRIS. No puedo culpar a Bath&oacute;ry por nada, no: me cago en la concha de la madre de Konstad&iacute;nos Menom&eacute;kos y su edicto imperial tan milenario.<br \/> Finalmente llegu&eacute; al tercer brazo de la pen&iacute;nsula de Calc&iacute;dica, tras muchas discusiones con Sotiris, explic&aacute;ndole que no era simple vocaci&oacute;n mon&aacute;stica este af&aacute;n m&iacute;o de vegetar en Monte Athos&hellip;<br \/> DESDE QUE HABL&Eacute; CON EL JOVEN NARRADOR DAR&Iacute;O O. ARMADA, UNA TARDE PLOMIZA DE BIBLIOTECA, SUPE QUE MI DESTINO ERA ALL&Iacute; (AQU&Iacute;), EN EL MONTE SANTO, EN CUALQUIERA DE SUS VEINTE CONVENTOS. YO ME DEC&Iacute;A QUE DE LOS 3 615 RUSOS ALL&Iacute; HABITANDO, ALGUNO POR LEY DE LA VIDA SER&Iacute;A EL IVAN QUE TANTO CODICI&Eacute;; YO ME CONSOLABA PENSANDO, INCLUSO, QUE SI NINGUNO DE ESOS IVANES FUESE EL DE MIS DESAFUEROS RUS&Oacute;FILOS, HABR&Iacute;A SUFICIENTES ROCAS ESCARPADAS PARA IMITAR A ILDIKO KELEMEN Y PERDER ESTA RUSA VIDA CON ACABADO F&Iacute;LMICO, S&Aacute;FICO&hellip;<br \/> Me dec&iacute;a mucho m&aacute;s, y m&aacute;s a&uacute;n ignor&eacute;. Sucede que ya excedo los 20 a&ntilde;os y, aun cuando falsificara los documentos para pasar por veintea&ntilde;ero, mi rostro imberbe es otra impedimenta, mucho mayor que tener una perra &ndash;NI MUJERES, NI ANIMALES HEMBRAS EN MONTE ATHOS, SEG&Uacute;N MENOM&Eacute;KOS. Saben todos ustedes, CREO HABERLO DEMOSTRADO, lo luchador que soy; incluso las impedimentas todas se ir&iacute;an a la KAMCHATKA si quisiera&hellip; pero ser&iacute;a como arar en un KOLJOV porque durante la I Guerra Mundial LA TOTALIDAD DE LOS MONJES RUSOS ABANDON&Oacute; EL PA&Iacute;S.<br \/> Nada tengo que hacer yo en estos 314 km2, sin Iv&aacute;n, sin Bath&oacute;ry, sin barbas y con m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Gracias a Yudimilkis he sabido de su inter&eacute;s de ustedes por mi peregrinar, del estado actual de la creaci&oacute;n literaria en la ciudad, de la fuga espiritual de Er&aacute;quides. Saludos a todos. D&iacute;ganle al poeta, cuyo nombre no recuerdo (&iquest;de Coyer, Co&yuml;re..?), que me gust&oacute; mucho su poema Embarque a Citerea, que incluso me ha dado nuevos br&iacute;os. <br \/> Avisen a Belle que me mande la direcci&oacute;n de su prima, la que trabaja en el consulado de Cuba en Bulgaria. He de dejarlos porque tengo cita para cenar con Merlene Frazer &ndash;una cantante jamaicana de un cabaret local, con la que me he estado viendo- &hellip;y no os preocup&eacute;is por m&iacute;, sino al&eacute;grense, QUERIDAS GALUBAYAS, y griten a los cuatro vientos del Caribe que preparen a sus mulatos velocistas, que van a temblar las palmeras y a acallarse las steel-bands, porque ma&ntilde;ana, MA&Ntilde;ANA A LAS 3:00 DE LA TARDE YO ME VOY A MONTEGO BAY.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">A la derecha, siempre a la diestra, el grabado de Iv&aacute;n El Terrible. Mucha gente reunida en el cafet&iacute;n y toda la papeler&iacute;a en mi poder. Ma&ntilde;ana comenzar&eacute; a escribir ese cuento para el concurso; sacar&eacute; mi tiempo porque ando de atareado. Mi protagonismo dentro del elenco de Tarde en la Siesta ha aumentado por mucho que prefiera atrincherarme en el anonimato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">Belle ha terminado el mapa del caribe que se le encomend&oacute;. Willy cuchichea con Yudimilkis tratando de solucionar el problema de las banderitas jamaicanas. &ldquo;Cuando a Belle se le olvide lo del chocolate, me llevo unos pliegos que vi por su casa&rdquo;. Yo, el Otro, entro desde lo que fuera una cochera: &ldquo;Ya escrib&iacute; el men&uacute;; ap&uacute;rense para leer la carta que lleg&oacute; desde islas Azores&rdquo;. El Otro, yo, vuelve a la cocina, abri&eacute;ndose paso entre los comensales de nuevo tipo, pensando que no s&oacute;lo los parques sino tambi&eacute;n los cafetines y los sitios todos se parecen. A&uacute;n tiene agudeza y nos contar&aacute;, ahora repasa, escucha con mirada abisal los discursos entrecruzados y, por sobre todos los sonidos que engendran los caracteres t&iacute;picos en circunstancias t&iacute;picas, la voz estridente de Yudimilkis:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;line-height:1.8\">&ndash; &iexcl;Noooeelllll&hellip; papito: busca en la caja de alpaca una tiza y pon en la pizarra que las croquetitas tienen salsa rusa&hellip;!<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una tertulia, un cafet\u00edn y un mapa de Europa re\u00fanen las voces de una amistad atravesada por el viaje y la memoria.<\/p>","protected":false},"author":284226809,"featured_media":2676,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[33206878],"tags":[33206902],"class_list":["post-2677","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narrativa","tag-archivo-canasanta"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v28.1 (Yoast SEO v28.8) - 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