{"id":2459,"date":"2026-10-16T09:52:38","date_gmt":"2026-10-16T13:52:38","guid":{"rendered":"https:\/\/canasanta.ca\/?p=2459"},"modified":"2026-10-16T09:52:38","modified_gmt":"2026-10-16T13:52:38","slug":"al-calor-del-amor-de-un-bar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canasanta.ca\/en\/cultura\/narrativa\/al-calor-del-amor-de-un-bar\/","title":{"rendered":"Aram\u00eds Casta\u00f1eda P\u00e9rez de Alejo :: Al calor del amor de un bar :: Narrativa"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Adelaida sabe que es por el pantal\u00f3n. Que mil veces se lo prob\u00f3 y mil veces algo, por dentro, le dec\u00eda que no era lo que estaba buscando pero se qued\u00f3 con \u00e9l. Adelaida sabe que nunca se hace caso, que le cuesta convencerse, que no es de las que lo tiene f\u00e1cil para conseguir algo en esta vida. Est\u00e1 casi segura que es por el pantal\u00f3n, aunque puede, tambi\u00e9n, por la combinaci\u00f3n de este con los zapatos, por los zapatos mismos, tal vez por el tipo de faja que lleva puesta. Norma no piensa ahora. Baila y despliega todas sus armas alrededor del muchacho que, dos tragos por medio, le invit\u00f3 a compartir la pieza. Se sabe con suerte. Rechina de felicidad por este medio punto de ventaja que le saca a su amiguita de salidas. Simula los tropiezos y sonr\u00ede.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Hasta La Cascada de la Ocho y la Setentayalgo han llegado las dos esta vez. A La Cascada, bar de barras y mesitas, como tantos otros de Miami, que, por obra y gracia de alguien o de muchos, perdi\u00f3 su nombre cierta noche para ser simplemente El Palacio de las Arrugas en la ciudad. La Cascada, risa de quienes a\u00fan no necesitan llenar su soledad apurada; meca de los que, esperanzados, en otros cuerpos sue\u00f1an encontrar el calor que, a ellos mismos, falta.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Nerviosas, desde el viernes, en la f\u00e1brica donde pegan etiquetas a los pomos que luego llenar\u00e1n de perfumes y cremas, ellas se ponen de acuerdo. Escogen el lugar, dejan claro la hora en que deben reunirse, intercambian opiniones sobre la ropa que piensan lucir este nuevo s\u00e1bado de b\u00fasquedas y posibilidad. Se encomiendan a Dios y piden por que a mucho no asciendan los gastos de hoy.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Norma, Adelaida, Susanita, Marta o Carmelina. La Cascada, Victor\u2019s Caf\u00e9, Las Casas Juancho o Ca\u00f1\u00ed. Remiendos y descosidos. Hormas y zapatos. Huequitos en el mapa para el color\u00edn de la ilusi\u00f3n<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Que a\u00fan es temprano, piensa Adelaida; que debe tener calma, no perder el control, mantenerse clara para dominar la situaci\u00f3n. Como un aditamento inc\u00f3modo y pesado, no propio, siente, all\u00e1 debajo, el prominente est\u00f3mago que, cree, no poder ocultar. Y llena los pulmones de aire y se contrae. Y se pregunta cu\u00e1ndo es que empezar\u00e1n a hacerle efecto esos tragos para sentirse m\u00e1s relajada, m\u00e1s suelta, m\u00e1s como le gustar\u00eda ser.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">No ha dejado de mirar ni por un instante, como quien no quiere pero si, a su amiguita de siempre. Su amiguita que baila y parece m\u00e1s feliz que casi nunca. Su amiguita a quien reconoce m\u00e1s delgada, s\u00f3lo algo, y un poco m\u00e1s joven, s\u00f3lo un poquito. Y m\u00e1s fresca y m\u00e1s descarada y m\u00e1s regalona. Por eso es que la llaman y por eso es que no tiene que luchar, como ella, desde la mesita en el rinc\u00f3n tratando de parecer natural cuando no lo est\u00e1.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Pero, tambi\u00e9n, Adelaida m\u00e1s seria. Y aguarda por su momento. Porque siempre habr\u00e1 quien, cansado de todas, busque a alguien diferente; alguien en quien descubrir lo que en otras no ha podido; alguien serio y amoroso que ni siquiera tenga que ser tan atractivo, ni tan fiel, ni quererla mucho o vivir \u00fanicamente para ella; alguien a quien bastar\u00eda dedicarle s\u00f3lo un tiempito y que no la hiciera sufrir tanto. A quien dedicarse en cuerpo y alma a cambio de un rato de cari\u00f1o pleno y sincero cada vez que se pudiera.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Adelaida est\u00e1 casi segura que es por el pantal\u00f3n. Y por esa barriga que no desaparece as\u00ed se ponga tres fajas, una encima de la otra. Y por los tragos que no empiezan, de una vez por todas, a hacerle efecto. Y porque no es como Norma. Y porque a\u00fan es temprano. Y porque aquellos mexicanos, a su derecha, todav\u00eda no han reparado en el par de tetas que quieren salirsele de la blusa. Adelaida intuye y espera.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">En Ca\u00f1\u00ed canta Lumey; y David Santiago. En el Hoy como Ayer Albita y Malena y, m\u00e1s atr\u00e1s, en El Cuarto de Tula, Cristina Rebull. Annia los viernes en La Casa de La Medina y, los s\u00e1bados, la propia Mirtha con alg\u00fan invitado. Susanita, Marta, Carmelina, Norma o Adelaida conocen del programa, de lo que cada sitio puede ofrecer, de lo que all\u00ed pueden o no toparse. A uno y otro van indistintamente o a todos en una sola noche cuando los \u00e1nimos no est\u00e1n para permanecer por mucho tiempo en un mismo lugar. En la f\u00e1brica se ponen de acuerdo, sobre la marcha, seg\u00fan vayan las cosas, planifican el itinerario.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Y adoran a Carlucho, el de los chistes, y sue\u00f1an con que Adrian, siempre correcto y adorable, les dedique alg\u00fan gui\u00f1o, desde el estrado, mientras da pie a que entre el pr\u00f3ximo int\u00e9rprete o anuncie que lleg\u00f3 la tanda de bailables para que aquellos tomen el merecido descanso y los dem\u00e1s se \u201cquiten las cosquillas\u201d. Y conocen a Barbarita T\u00fan T\u00fan y a Mirthica, la del telescopio, y llevan en su cartera desde sacacorchos hasta agujetas esperando porque comience el jueguito de quien-primero-llegue-aqu\u00ed-trayendo-un&#8230; para re\u00edr y olvidarse del mundo, abandonando por un segundo su verdadero objetivo de atrapar al primero que les diga \u201c j\u00ed \u201d y regresar, al menos hoy, dando tumbos del brazo de quien sea.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Susanita, Carmelina, Marta&#8230; sacuden el polvo de la letan\u00eda una o dos veces por semana y all\u00e1 lejos, en el taller, dejan a Dios y al Diablo arregl\u00e1ndoselas como puedan al tiempo que se pintan la sonrisa de carm\u00edn, se cuelgan el bolso que \u00e9l les regal\u00f3 y aquel vestido que nunca estrenaron rejuvenecen a fuerza de nuevas puntadas y viejos trucos. Nerviosas, puestas de acuerdo, desde el viernes, al calor del amor en un bar, ellas se marchan.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Que el pr\u00f3ximo lunes comienza de nuevo con los ejercicios se jura Adelaida. Y que ahora s\u00ed se mantendr\u00e1 firme con los horarios. Con los horarios, con la dieta, con los parches, con las pastillas. Porque el fin de semana que viene no la coger\u00e1 en estas otra vez. Y qu\u00e9 tal si desapareciera por un tiempo, si de tripas coraz\u00f3n hace y se queda encerrada y luego regresa con unas cuantas libras de menos, con otro tinte, otro peinado, nueva ropa, otro estilo. Y si aprovecha y se va hasta Dominicana donde, seg\u00fan dicen, las cirug\u00edas no cuestan tanto. Y si se va m\u00e1s al Norte con sus sobrinos. Y si busca otros barcitos donde ir, all\u00e1 por la playa, donde nadie la conoce. Las burbujitas suben de la garganta a la nariz y, sospecha Adelaida, que lo que en verdad quiere es romper a llorar ahora mismo y gritar, gritar tanto como pueda hasta quedarse vac\u00eda de tanto pensamiento, de tanta preocupaci\u00f3n, tanto por qu\u00e9 sucederle precisamente a ella.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Si no estuviera Norma ah\u00ed enfrente; ni los de la barra o los mexicanos de la derecha. Si no hubiera nadie por los alrededores buscando de quien re\u00edrse o con quien hacer la noche. Pero ah\u00ed est\u00e1n y Adelaida no piensa darles el gusto. Y si se les ocurre pensar que llora ella porque es una vieja que no ha podido empatarse esta noche, que lo que est\u00e1 es desesperada, que es una alcoh\u00f3lica, una extravagante, una loca que sale a cazar balseros reci\u00e9n llegados o indios sin documentos. No, no piensa ella dar el gusto a nadie. Y recoge la l\u00e1grima que nunca fue y se dispone a imaginar mejores cosas como aquello de la florecitas y los montes verdes que Juan Clemente le aconsej\u00f3 cuando se tiraba en una cama a morir, sin deseos de hacer nada, ni de ver a nadie, ni de salir a la calle. Cuando rompi\u00f3 la ducha y se pelee\u00f3 con Norma. Cuando empez\u00f3 a tomar las pastillitas rojas que el propio Juan Clemente le trajo.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">No, Adelaida sabe-se sabe-diferente y trata de alejar cualquier mala idea, cualquier fatalismo. \u201c\u00a1Dios m\u00edo, florecitas y praderas, florecitas y praderas!\u201d se repite al tiempo que empina el vaso en el que hasta hace poco hubo un trago de vodka.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Lumey es gorda y David Santiago guapachoso. Albita famosa, Malena estable y Mirtha, Annia, la Rebull as\u00ed, en su estado natural, de mejores recuerdos viviendo, con los de siempre a mano, al menos. Lumey es gorda. Y, tambi\u00e9n, simp\u00e1tica. Y con la voz de angel que a nadie interesa porque las curvas faltan. Y no es joven Santiago, como tampoco ya Malena. Como, igual, la otra y la que le sigue y la que nunca estuvo. Pero firma en la tienda de discos m\u00e1s cercana quien mejores cosas tuvo que decir en su anterior grabaci\u00f3n y, el concierto de la espa\u00f1ola, abre la misma que en la OTI estuvo y, junto a Sonia Silvestre, comparte escenario la hija de la del sentimiento grande. Y, a veces, por la pantalla, de ramajazo, una canta herida y la otra anuncia un show donde estar\u00e1, adem\u00e1s, un conocido trasvesti. Y se desparraman por el tinglado, cuando el sol no est\u00e1, Bofill, Amaury, la Nenita, el Pible, un m\u00e9dico salsero y quien no mucho tiempo lleva pero con fama vino y carita de ni\u00f1o bueno. Los remiendos y el descosido. Las hormas y el zapato. Much\u00edsimos huequitos en un mapa para el comod\u00edn de esta ilusi\u00f3n.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Norma y Adelaida no siempre pueden ir a donde quisieran. Y, entonces, cruzan la calle y entran al matadero y, con mucho cuidado, sobre todo al principio, tratan de no mezclarse tom\u00e1ndose su traguito a mitad de precio y desliz\u00e1ndo las monedas por el tragan\u00edquel para que Paquita les recuerde que no son ellas las \u00fanicas a quien traicionan o tratan como basura. Y sienten que la canci\u00f3n les parte el alma y no se explican qu\u00e9 mal hizo a Dios esa pobre mujer para que el destino la haya tratado de tal manera y llore y suspire y, se corra el maquillaje junto al lunar, cada vez que cante. No son un buen lugar los mataderos y ni Dios ni el Diablo, ni nadie en el taller, deben saber que, alguna que otra noche, cuando el dinero da s\u00f3lo para el tragan\u00edquel o el traguito malo, all\u00e1 ellas se van a solapar rencores y recorrer, con las miradas, las entrepiernas del que juega al billar. A\u00fan cuando conocen del programa, de lo que cada sitio puede ofrecer, de lo que all\u00ed pueden o no toparse; a\u00fan cuando a uno y otro van, indistintamente o a todos en una misma jornada cuando los \u00e1nimos no est\u00e1n para permanecer por mucho tiempo en un \u00fanico lugar; a\u00fan cuando, Susanita, Carmelina, Marta, no tan a menudo como desean, pueden ver a la Albita, o reir con Carlucho o esperar porque Adri\u00e1n, tan correcto, tan adorable, les dedique alg\u00fan gui\u00f1o mientras da pie a que entre el pr\u00f3ximo int\u00e9rprete o anuncie que lleg\u00f3 la tanda de bailables para que, aquellos, tomen el merecido descanso y, los dem\u00e1s, \u201cse quiten las cosquillas\u201d.Tambi\u00e9n, sobre la marcha, seg\u00fan vayan las cosas, Adelaida, Norma, Susanita, Carmelina, Marta, a fuerza de puntadas y de viejos trucos, desv\u00edan sus tacones y cruzan la calle y deslizan la moneda para recordar que no s\u00f3lo a ellas traicionan o tratan como basura. Tambi\u00e9n a ellas se les corre el maquillaje y les brilla el lunar y, tambi\u00e9n, mirando la entrepierna, preguntan a Dios qu\u00e9 mal han hecho para sobrellevar semejante destino.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Desde la mesita, en el rinc\u00f3n, con los botones de la blusa abiertos all\u00ed donde se sabe y, las piernas, entrecruzadas buscando soporte, Adelaida aprieta las mand\u00edbulas y cree odiar a casi todo el resto de la humanidad. A estas alturas del partido por su cabeza ha pasado de todo y, adem\u00e1s del vodka, en quien ya no conf\u00eda, recuerda, con desd\u00e9n, esa Radio Amor donde puso el anuncio y en la que todos son j\u00f3venes y atractivos y maduritos pero interesantes y con mala suerte. Y se pregunta si era Nestor atr\u00e1ctivo o madurito o interesante. O si Juan Ram\u00f3n o Juan Oscar. Y se pregunta por qu\u00e9 rumbos anda el muchachito solitario en busca de mujer mayor que la Hermana Dina vi\u00f3 en sus cartas. O el moreno de quien le habl\u00f3 La Faraona. O ese famoso toque de locura que iba a cambiar su vida para siempre que el Profesor Kur\u00fa, \u201cel que hace lo que nadie puede\u201d, le asegur\u00f3 hace unos meses. Al tiempo que Norma sigue con sus risas y tropieza y despliega sus armas y se amarra a la cintura que m\u00e1s cerca tiene, Adelaida, tambi\u00e9n, piensa en el Se\u00f1or y en que no lo est\u00e1 atendiendo como \u00e9l se merece .Y supone que es por eso por lo que nadie se le acerca, por lo que todo le sale mal. Que es un castigo y que se lo tiene bien buscado. Pero c\u00f3mo si viene aqu\u00ed, o all\u00e1, o, a\u00fan, m\u00e1s lejos, todos los s\u00e1bados y se acuesta tarde y cansada va a poder ir a misa temprano al d\u00eda siguiente. El tiene que comprenderla, nadie mejor que El que lo ve todo, que tiene el poder, que es el juez supremo, que quiere lo mejor para sus hijos, que da la absoluci\u00f3n cuando se ha sido buena como ella. Y clama porque le encuentre un hombre, cuanto antes, porque no puede m\u00e1s, porque est\u00e1 al borde de la locura, porque no sabe qu\u00e9 hacer en medio de este laberinto que no comprende. Y le cuestiona el por qu\u00e9 con Norma es as\u00ed de ben\u00e9volo. Por qu\u00e9 no con ella que es mucho m\u00e1s digna. Y, le aclara, que Norma no es tan buena como parece, que tiene un hijo en su pa\u00eds al que no atiende, un hijo que tendr\u00e1 los mismos a\u00f1os que ese, con quien ahora baila y se rechupetea de arriba abajo. Y se arrepiente y se dice que no, que no puede pensar as\u00ed, que mala, mala, Norma no es, que, a fin de cuentas, es la amiguita que tiene y no es lo mismo venir sola a estos lugares porque tendr\u00eda, entonces, que sentarse en la barra y, ya se sabe, se pensar\u00eda que es ella lo que, en realidad, no es. Y mira para los mexicanos a su derecha y se fija en el escarrancha\u00edto, siempre le han gustado los escarrancha\u00edtos, y lo imagina desnudo, e imagina desnudos a los dem\u00e1s que lo rodean y le da lo mismo porque quitar las botas y las medias y los pantalones y los calzoncillos a un borracho, para lidiar con \u00e9l, manejarlo a su antojo, es cosa que no var\u00eda t\u00e9ngase este cuerpo o cualquier otro.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-family:Georgia, serif;font-size:20px;line-height:1.8\">Adelaida esta casi segura que es por el pantal\u00f3n. Y por esa barriga que no desaparece as\u00ed se ponga tres fajas, una encima de la otra. Y por los tragos que nunca empezaron, de una vez por todas, a hacerle efecto. Y porque no es como Norma. Y porque ya no es temprano. Y porque los mexicanos, a su derecha, no han reparado, todav\u00eda, en el par de tetas que quieren sal\u00edrsele de la blusa. Adelaida intuye. Y espera. Porque el fin de semana que viene, se jura, no la coge en estas otra vez.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adelaida y Norma salen a bailar en Miami. Entre tragos, canciones y recuerdos, la noche se convierte en una b\u00fasqueda de compa\u00f1\u00eda.<\/p>","protected":false},"author":284226809,"featured_media":2457,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[33206878],"tags":[33206902,33206884],"class_list":["post-2459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narrativa","tag-archivo-canasanta","tag-narrativa"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v28.1 (Yoast SEO v28.8) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Aram\u00eds Casta\u00f1eda P\u00e9rez de Alejo :: Al calor del amor de un bar :: Narrativa - Ca\u00f1asanta<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Adelaida y Norma buscan compa\u00f1\u00eda en una noche de bares en Miami. 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